YOELXY PILLINER SOBRE LA TV DEL FUTURO

UNA FÓRMULA PARA DESATINOS

Juany:

Ya te había comentado sobre mis limitaciones con el acceso a “La pupila insomne” por razones que no es necesario exponer; sin embargo sabes que trato de colaborar cuando tengo la posibilidad, no solo para el blog, sino en lo personal.

Leí el artículo de Gustavo Arcos sobre la televisión del futuro y quiero dar mis consideraciones al respecto, teniendo en cuenta las agonías y sufrimientos que he tenido que pasar dentro de este medio, sobre todo, desde una visión provinciana.

Para nadie es secreto, y mucho menos novedoso, que la televisión hoy día es la principal fuente de consumo y entretenimiento de muchos televidentes, como no tiene que pedir permiso para acceder a nuestros hogares, ésta ha creado formas y hábitos de vida en la población. Sin embargo, ¿realmente se piensa y se hace una televisión para aquellos que buscan ella el disfrute y su satisfacción? ¿Consideran los que dirigen y realizan programas televisivos que reflejan en la pantalla los intereses y necesidades de ese público que demanda sus servicios?

En el caso de los territorios provinciales y municipales, exceptuando la capital, los telecentros surgieron para dar respuesta a mi segunda interrogante. Pero como casi siempre pasa, no todo arranca bien y de la manera en que se concibe; sucede que se comenten ideas y acciones tan descabelladas como abrir un telecentro o planta de radio, no contar con los recursos materiales mínimos indispensables y no tener cómo llenar los espacios de la programación. Resultado: se llenan esos huecos con novelitas, programas fatuos, banales, kitch y materiales que poco aportan a la formación y educación de ese público, máxime cuando estos dos aspectos son dos de los objetivos básicos de la televisión. Y lo peor del caso es que algunos de estos “programitas”, carentes de valores artísticos y estéticos, se colocan en horarios estelares y son los que, por desgracia, tienen más demanda. Otro de los desatinos de la televisión que sufren los de abajo, es tener que transmitir mesa redonda y noticiero, aún cuando existen dos canales nacionales que se encargan de eso. ¿Acaso no es suficiente la cantidad de horas de transmisión que se le dedica a esos espacios en transmisiones y retransmisiones? ¿Es necesario continuar desperdiciando horas de transmisión en cosas que sabemos que nadie ve porque los tiene en otra frecuencia?

La televisión local o territorial es solamente para esa área o región geográfica, sus realizaciones tienen que ser pensando en las características y necesidades de sus habitantes. ¡Nada tienen que hacer programas comunitarios de poca trascendencia en espacios nacionales! Como también es inadmisible que se conciban “novelitas foráneas” en los canales comunitarios. Los que dirigen la televisión, y específicamente la programación (aquí me incluyo) tenemos que desterrar de la pantalla concepciones como ésta aunque el público no esté de acuerdo. Es algo bien difícil pero no imposible de enfrentar. Considero que la comunidad nos apreciará más tanto más cerca estemos de ellos. Para eso es la televisión comunitaria. Ejemplo clásico (aunque en estructura diferente a los telecentros) es la Televisión Serrana.

Por otra parte, como bien plantea Gustavo Arcos, la televisión tiene que estar a la altura y la dinámica de su época. Aquí entra un aspecto muy esencial: la calidad, no solo de lo que se muestra en pantalla sino de la calidad artística de los que hacen la televisión.

No siempre en los telecentros se cuenta con un personal técnico-artístico y directivos de alta valía. Existen tanto los que no han evolucionado, los involucionados como los que se refugian en las carencias de recursos para elevar la calidad artística. No es menos cierto que la televisión que se realiza en provincia (también la Nacional) adolece de recursos técnicos y financieros; pero me atrevería afirmar que hoy día de lo que más se carece es de imaginación, creatividad. La programación de los telecentros está plagada de revistas y entrevistas; los programas que se realizan son al estilo del carpintero: corta y clava, con el único objetivo de ganarse los frijoles y mantener un status de vida, sin importar que el que está al otro lado necesita de un producto de calidad.

Responsabilidad en ello tienen los que dirigen la televisión (me incluyo a manera de autoflagelo a pesar de mi corta experiencia en el medio). Mas no siempre extirpar o arrancar de cuajo es la mejor manera de saneamiento; sin embargo, en ocasiones, es muy eficaz. Nos evitaríamos tener que desperdiciar tiempo, minutos en pantalla (algo bastante costoso), críticas y respuestas a la población. En lo personal, no temo ser blanco u objeto de ataques si tuviera que dar la cara por algún programa o espacio que no merece gastar tiempo y recursos, sobre todo cundo se conoce que dentro de este medio existen detractores que dificultan los procesos revolucionarios que se proponen. Ya lo dijo el arquitecto holandés Mies Van de Roe, “menos es más” y aquí también vale más tener pocos programas de muy buena factura y calidad a tener que admitir una programación que es una basura.

También el público interno de la televisión es un factor importante. La inyección de sangre joven ayuda a la cura de estos males y a ponernos a tono con las demandas que exige nuestros tiempos. Los jóvenes que dirigimos la televisión o la programación podemos contribuir a quebrantar ese gremio de veteranos –generalmente pocos receptivos al cambio- que presentan muchos de los telecentros. Esto no quiere decir que las desgracias de la pequeña pantalla se deban a estas personas; pero son sobrados los ejemplos de jóvenes impetuosos que se les cortan las alas cuando intentan volar. También es muy cierto que existen voces experimentadas con mente y sangre joven en cualquiera de estos medios muy dispuestos a contribuir con estos tiempos, ya que la televisión necesita que la actividad creativa se mantenga viva y no languidezca.

No cabe dudas que las causas y azares que presenta la televisión está en sus públicos: internos y externos, seguidores y detractores, con sus aciertos y desaciertos, pero que de una forma u otra contribuyen a realizar una televisión de cara o de espalda a los tiempos que hoy se vive. Más o menos siguiendo los pasos de Gustavo, si aspiramos a una televisión del futuro, se necesita que ésta contenga una sencilla fórmula: juventud, experiencia (y viceversa, algo que ya había dicho Juan Almeida y popularizara Farah María) y, sobre todas las cosas, CREATIVIDAD.

Yoelxy Pilliner López

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Publicado el octubre 26, 2009 en POLÉMICAS. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Mirthica Padrón

    De esto sí que puedo hablar.Hasta un libro puedo escribir,una novela de ciencia ficción.Coincido con la mayoría de las cosas que dice Pilliner (aunque no lo conozco).Sobran ejemplos,además del de la televisión Serrana,que muchas cosas con calidad y atractivas pueden hacerse en una televisión local,pero además de creatividad hay que tener unos pantalones muy bien puestos,tan bien puestos que te pueden costar mucho,hasta en lo que creías…Si interesa y se puede sobre todo, puedo escribir algo sobre el tema,no para contar viejas y fuertes anécdotas,porque siempre digo que es muy fácil proponer desde otro lugar.Todavía guardo un trabajo sobre el aborto que después que no pudo transmitirse en televisión,ganó premios en un festival.Son muchas las paradojas.La fórmula es más compleja,Gustavo bien lo sabe,no solo es juventud,experiencia y creatividad,es más.

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