Archivos diarios: octubre 16, 2009

“LOS DIOSES ROTOS” BUSCA UNA CANDIDATURA A LOS OSCAR

“LOS DIOSES ROTOS” BUSCA UNA CANDIDATURA A LOS OSCAR
La cinta de Ernesto Daranas representará a la Isla en la categoría de mejor película extranjera.
Agencias | 16/10/2009

La película “Los dioses rotos”, del realizador Ernesto Daranas, ha sido elegida para competir por la Isla a las candidaturas de los Oscar a la mejor película extranjera, según anunció una fuente oficial, reportó EFE.

La película retoma la historia de un famoso proxeneta de La Habana a principios del siglo XX sobre la que una profesora realiza una investigación para una tesis universitaria con el interés de demostrar la vigencia del personaje.

Rosa María Rovira, funcionaria de Relaciones Internacionales del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), dijo que la copia de la película ya fue enviada a los organizadores de los premios Oscar.

“Los dioses rotos” fue estrenado en el XXX Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, donde recibió los premios del público y de la crítica cinematográfica.

La cinta está protagonizada por los actores Silvia Águila, Ana Bú, Carlos Ever Fonseca, Héctor Noas e Isabel Santos.

La cinta de Daranas fue seleccionada por la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica como la mejor película cubana de 2008 y ha sido galardonada en varios festivales.

También, esta semana, el Providence Latin American Film Festival (PLAFF 2009), de Estados Unidos, le otorgó los premios a la dirección de arte y a la banda sonora.

PD: Sobre LOS DIOSES ROTOS puede leerse en este blog aquí y aquí.

PARA LOS ADICTOS AL INSOMNIO

Ante todo quisiera agradecer los hermosos mensajes que han dejado a propósito del post CERCANIAS. De paso me gustaría comentar algo. Algunas personas se han quejado, cariñosamente, de que no les llega como antes los diversos post que se cuelgan en el blog. Sé que esto que argumentaré a continuación contradice el espíritu de aquello que con tanto entusiasmo proponíamos en BLOGMAIL, pero uno es sucesivo: todos los días se aprende.

En realidad, si bien todavía creo que las nuevas tecnologías pueden contribuir a oxigenar esta sombría atmósfera saturada de monotonías viscosas, de lugares comunes que paralizan, de retóricas ampulosas que prometen y nunca conceden nada, de silencios escandalosos, asimismo me parece que el respeto a aquellos que prefieren mantener las cosas tal como están, es también legítimo. Si aspiro a que me respeten como pienso, pues lo menos que puedo hacer es tolerar a aquellos que opten por la no-acción. Esto no quiere decir que aplauda esa actitud, pero prefiero que sea el Tiempo el que encuentre las soluciones a estas diferencias. Eso sí, insistiré en argumentar mis verdades, mis azoros.

Y justo porque cada vez desconfío más de esa tradición que parece depositar la solución de los problemas en reuniones que cada cierto tiempo se convocan con el fin de discutir las probables soluciones (en vez de buscarlas uno mismo), es que me he refugiado en el blog: prefiero la compañía de unos pocos amigos a los cuales les anima lo mismo, no obstante nuestras diferencias, al autoengaño de creer que podemos arreglar el mundo.

Tomando en cuenta lo anterior es que he decidido reducir considerablemente el número de personas a los cuales envío lo que aquí se publica. En primer lugar, porque no a todos le interesa el cine cubano (a veces, ni aunque se trabaje en una institución relacionada con el mismo). ¿Por qué invadir el correo de alguien al que no le despierta interés el debate del cine cubano (entendiendo por este al que se hace por compatriotas en cualquier parte del planeta)? Esta pregunta y posterior autocrítica me la hice el día en que advertí que para mí sería verdaderamente una tortura recibir a diario mensajes mesiánicos o anuncios comerciales no solicitados.

En este sentido, me parece que el blog puede funcionar mucho mejor como está operando ahora mismo: como un espacio donde un pequeño grupo de amigos o personas afines exponen voluntariamente sus ideas, sus desvelos, sus insatisfacciones, o incluso, sus discrepancias, sin que nadie le imponga su punto de vista a los otros, o existan descalificaciones personales, ni polarizaciones que impidan la colaboración intelectual. Aquí el cine es apenas un pretexto para en verdad ensayar lo que pudiera llegar a ser alguna vez una auténtica “cultura de la diferencia”. Incluso los que muestran fidelidad desde el silencio también están contribuyendo a ese, para mí, ansiado modo de convivencia.

Lo otro es la falta de tiempo, que cada vez me desestabiliza más. Por suerte ya el blog no es algo personal, y contamos con un buen número de colaboradores. Pero aún así, como rector del sitio, me es preciso leer cada envío, editar, corregir, darle cierta uniformidad de estilo a los textos. Y el blog es solo un hobby, pues nadie puede vivir de esto: la comida de la familia hay que buscarla de otro modo.

Hace un par de días Mario Crespo me hacía una sugerencia: tal vez encontrarnos los fines de semana. O cada tres días. También Víctor Fowler propone colgar textos teóricos (más bien fragmentos que inciten al debate) con el fin de que el blog no se paralice. Estaré pensando en estas ideas, o cualquier otra que me sugieran con el fin de que nuestro “tren de cercanías” no se nos pare en medio del desierto y la noche.

Juan Antonio García Borrero

GUSTAVO ARCOS SOBRE LA TELEVISIÓN DEL FUTURO

¿TELEVISIÓN DEL FUTURO?

Una vez más las preguntas estaban sobre la mesa de discusión en este XXI Caracol de la UNEAC: ¿Qué televisión quisiéramos tener? ¿Cuál es la que podemos hacer? Y aunque no hay gurúes, ni brujos entre nosotros, me gustaría compartir algunas ideas “humanas” que tal vez pudieran desbrozar el camino.

El propio hecho de pensar en la TV del futuro y entiéndase que no se trata del siglo XXII, implica una actitud positiva, una voluntad de transformación y movimiento. Esa posición, para que no sea un gesto o salto al vacío, tampoco demagogia, tiene que ir acompañada de acciones concretas y la disposición de afrontar riesgos como única forma de salir adelante. Si hay que cambiar, revisar o dinamitar lo que existe, hay que simplemente hacerlo de una vez y no darle más vueltas al asunto, porque en eso llevamos al menos un par de décadas.
Aunque para todo el mundo está claro que la Cuba de hoy es bien diferente a la de los 60 o incluso 90, chocamos constantemente con personas que parecen congeladas en el tiempo, mirando o añorando siempre un pasado que jamás volverá. Los castillos en el aire son hermosos para los cuentos de hadas pero la vida, ya se sabe, es otra cosa. Lo hecho, hecho está y el pasado nadie podrá cambiarlo así que miremos lo que tenemos para tratar de seguir adelante.

Primera certeza: si de verdad se quiere cambiar el estado actual de las cosas en nuestros medios, hay que darles mayor autonomía, y no digo total porque estaría hablando de otro país. Significa que sus directivos son los que tienen que tomar las decisiones artísticas, es en el marco de los creadores y técnicos donde se deben trazar las estrategias, los diseños de programaciones, encauzar los presupuestos y delimitar las funciones de cada redacción, canal, equipo o grupo de trabajo. Dialogar, consensuar, escuchar y no imponer. La autonomía significa también, o sobre todo, Responsabilidad.

No hay que ser ingenuos, pues sabemos que hasta el día de hoy todos los Medios están controlados o supeditados por el aparato ideológico del Partido quien de alguna forma es el verdadero dueño del negocio. Partido y Estado que están aquí, indisolublemente unidos, cuestión que no viene al caso tratar ahora. Pero si el Partido representa los intereses del pueblo, y de hecho existe porque así lo quiere el pueblo, entonces tiene, y no debe, que responder dialécticamente a sus demandas. Significa, no dejar para las calendas griegas algo que resulta, clamor popular.

El discurso tiene que ir acompañado de acciones porque si no las palabras se las lleva el viento y la primera acción sería justamente dejar en manos de los artistas y creadores, a la televisión. ¿Qué puede haber contradicciones entre los intereses del Estado y el de los artistas? Desde luego, siempre las ha habido, hay y habrá. Bien, de lo que se trata es de ser coherentes, de encontrar, gracias a las diferencias, el lugar de confluencias y eso solo puede lograrse a través del diálogo y la creación de un sistema que trabaje de forma transversal y no vertical. La UNEAC, las instituciones culturales y los centros de investigaciones sociales pueden y deben jugar un papel esencial en verificar desde sus experiencias, prestigio y contacto directo con la gente, el grado de fidelidad y respeto a los valores culturales de la nación, representados, tratados o visualizados a través de nuestros medios audiovisuales. Entiendo por fidelidad la cualidad de ser fiel a algo que me permita al mismo tiempo discutir y poner a prueba. Una fidelidad sin interrogantes, deja de serlo, se convierte en perversión, dogma y fanatismo.

Resumiendo, no le corresponde al Partido, ni a un individuo que hable en su nombre, ni a un grupo de “sabios” de oficina, que además no saben de arte, ni de medios, ni de comunicación, definir lo que debe hacer nuestra televisión o radio, mucho menos que programas, series, temas musicales, filmes, espectáculos deportivos, infantiles, didácticos o informativos deben trasmitirse y cuáles no.

En segundo lugar, la televisión tiene que respetar a sus mejores artistas y técnicos. Esto redunda, en buscar la forma (y hay muchas) de incentivar, legitimar, atraer el verdadero talento. Si un creador tiene éxito, si su obra presenta valores estéticos notables, si encamina sus energías a la experimentación y la búsqueda en el campo del arte o la comunicación, tiene que sentir recompensados sus esfuerzos. No puede haber igualitarismo, ni homogeneidad salarial donde una vez categorizados, todos reciben el mismo salario sin valorar el resultado de la obra. Desde pequeños hemos escuchado mas como una letanía, que como un principio, que a cada cual según su capacidad. Bueno ya estamos bastante grandes y creo que es hora de aplicarlo. El paternalismo y el subempleo nos han costado muy caros. Si se quiere rediseñar la televisión, ahí tienen un punto por dónde empezar.

No separado de lo anterior, está el tema de reestructurar la institución, ponerla de frente al mundo, de cara a las dinámicas contemporáneas en materia de signos estéticos y artísticos. Por supuesto que tal cosa no puede llevarse a cabo con la pantagruélica plantilla que tiene hoy en día. Dice un axioma que el mejor criterio de la verdad es la práctica. Hemos tenido la saludable experiencia del Canal Habana con su programación territorial de mostrada eficacia. ¿Quiénes integran esencialmente el equipo del canal? Un grupo reducido de jóvenes que le ha ido imponiendo su sello de frescura, espontaneidad y al mismo tiempo rigor. El canal tiene una imagen gráfica que lo identifica, un trabajo coherente de materiales promocionales y spots, un diseño atractivo y una relación de programas de todos tipos y géneros de gran valía. ¡Hasta la pelota se trasmite de forma diferente! ¿Cuál ha sido su principal baza? La libertad creativa, para lograr un sentido de pertenencia al sitio de todos sus integrantes, que ojalá logre mantenerse por mucho tiempo. Y no se trata de un fenómeno reciente pues no debemos olvidar el provechoso cambio que significó hace más de diez años, la aparición a mediados de los 90, de una nueva generación de periodistas que conformaron la programación de lo que era entonces conocido, como CHTV. Los ejemplos no hay que buscarlos fuera están bien cerca.
Una realidad se viene imponiendo en el mundo audiovisual y esa es, la fragmentación y atomización del trabajo artístico, ahora mucho más independiente. Las posibilidades que las nuevas tecnologías brindan a todos, permite que los medios que antes se concentraban en los grandes centros o industrias productoras ahora estén al alcance de muchos. Un creador o especialista no necesita trabajar dentro de la industria para vivir. Siendo realistas, la mayor parte de ellos hace su trabajo oficial, pero vive “por la izquierda”, es decir pueden pertenecer al ICAIC, la Tv nacional o alguna otra entidad, pero esto no implica mejoras a su calidad de vida o estatus social cosa que alcanzan, alquilando a otros sus servicios.

El trabajo independiente en la esfera audiovisual es un fenómeno relativamente nuevo en nuestro contexto, revelando nuevas formas de producción y singulares relaciones contractuales que han puesto en jaque tanto a los centros productores como al cuerpo de leyes preexistentes sobre derechos a la propiedad intelectual asunto que por cierto, ha estado en plena y calurosa discusión durante los últimos meses. Una señal de cómo se ha invertido el proceso y muestra la precariedad de la industria es que muchas veces ésta, tiene que alquilar los equipos de sonido o cámara a los propios creadores independientes pues ella no dispone de estos. En definitiva no resulta descabellado pensar en una Tv de personal limitado, donde prime y se valore realmente el talento, que diseñe una plataforma funcional y abierta a la diversidad de experiencias o géneros y realizada en buena medida gracias al servicio contratado, de pequeños grupos de creación artística independientes. ¿Será que toda la vida es sueño?

Si se quiere una televisión eficaz, dinámica y a la altura de las demandas de su época hay que actuar justamente, en correspondencia con lo que te dicta la vida y no a contrapelo de ella, pensando que se trata de fenómenos pasajeros o circunstanciales.

Todos los años escuchamos decir que no hay dinero, ni recursos suficientes para emprender los cambios que demandan la población o los especialistas. Cierto, que hay escaso financiamiento, pero es falso que ese sea el justificante. Si así fuera por qué hay tantos programas en la radio y tv que derrochan el dinero o el presupuesto del Estado sin que tengan ningún sentido más que el de satisfacer dudosas políticas en la esfera ideológica. ¿Por qué hay dinero para sacar al aire espacios que pocos ven, plagados de errores conceptuales y burdas manipulaciones que además se repiten sistemáticamente sin que tengan verdadera audiencia? ¿Cuántos espectadores siguen las tediosas clases por TV que son además retransmitidas o situadas en horarios del prime time? ¿Por qué hay tantas personas, conductores, periodistas o supuestos especialistas que perciben un salario por ser mediocres, retóricos y sobre todo aburridos? ¿Por qué una y otra vez se llenan huecos con documentales de lagartijitas, competencias de Fórmula 1 y patinaje sobre hielo, novelas pasadas de moda y reposiciones de la Mesa Redonda? ¿A cuántos puede interesarle el pormenorizado reporte informativo, que sigue el rumbo de un mandatario visitante por toda la ciudad, nota periodística que hace incluso alterar la programación y sacar espacios del aire? ¿Alguien sabe cuánto cuesta un minuto en pantalla? Si hoy mismo apareciera el dinero necesario para invertir seriamente en la TV, seguiríamos probablemente igual pues lo que hay que cambiar son los conceptos, las estructuras actuales y por qué no, también a muchas de las personas que ejecutan sin chistar las más disparatadas ideas.

¿Cómo puede diseñarse una televisión de cara al espectador si no son escuchadas sus demandas y si la imagen que les da de su propio país suele ser falsa o edulcorada? ¿No se nos ha dicho que se trata de una TV de servicio público? ¿Dónde están los verdaderos programas de crítica y opinión? ¿Por qué solo muy raramente, nuestros ministros o dirigentes se sientan en los estudios a responder las interrogantes de la población? ¿O es qué acaso su gestión no nos concierne? ¿Por qué hay tantos programas que se parecen unos a otros, sin personalidad o perfil que los distinga? ¿Por qué en los Telecentros suelen reproducir los esquemas de la Tv Nacional? ¿Por qué en la Tv Nacional tenemos que ver reportajes localistas o comunitarios sin verdadera trascendencia? ¿Hasta cuando tenemos que escuchar a los más veteranos decir que la Tv de Goar Mestre o Pumarejo, si era una televisión? ¿ Por qué si, desde hace 20 años tenemos un mercado de productos en divisa y millones de cubanos disponen de esa moneda, no podemos hacer publicidad comercial de los productos nacionales que son consumidos masivamente por la mayor parte de la población? ¿Si no hay dinero, no puede ser esta una forma de obtenerlo y de paso potenciar el consumo de mercancías cubanas?

Finalmente, la TV no existe para sustituir el papel de otras instituciones de la sociedad. Los problemas de esta no son de su responsabilidad, pueden o no, ser reflejados o debatidos públicamente y desde luego influirá, educará, trasmitirá valores, patrones sociales e ideas, pero no debe sustituir el papel, ni de la familia, la escuela, las universidades, los políticos, ni el estado. No es tampoco la casa de Dios aunque para muchos, en el mundo de hoy Dios es precisamente la Televisión.

Gustavo Arcos.

PD: ANNA ASSENZA SOBRE LA TV CUBANA

Juan, y Gustavo, por supuesto:

Me gustaría, en calidad de yuma obsoleta (obsoleta porque hace años que vivo aquí por lo tanto ya no soy una yuma, mas bien una (insisto) emigrante en Cuba) y por ende aficionada televisiva cubana, o ‘utente’, como se dice en Italia, me gustaría, decía, echarle un cabo a la TV cubana.

Yo provengo de una sociedad donde de verdad la TV es dios, y por eso puedo decir que la televisión cubana me encanta, aunque hay algo que tendría que cambiar para hacerla meno aburrida. Incluso yo soy una seguidora de la Universidad para todos, que a veces es agotadora, pero a veces es muy interesante, como por ejemplo las lecciones de estos días sobre la cultura musulmana. Escucho hablar al profesor (que como todos profesores a veces te dan sueño por como hablan, pero yo lo disfruto por ser uno que sabe bastante sobre el asunto y me quedo voluntariamente despierta para no perderme las informaciones que me da, en fin no todos son Cicerone, oradores eclécticos, pero sabe mucho y nos brinda su conocimiento, ¡gracias!)

La televisión cubana en mi opinión es la mejor que he visto hasta ahora, y yo sí he visto bastantes TV de otros Países, porque para mi ese cajón me interesa muchísimo verlo por cuestión laboral mía, ya que me gustaría trabajar en ella desde hace mucho. Me encanta la idea de entrar en las casas de la gente de a pié y contribuir al cambio de mentalidad restringidas. Mi abuela siciliana de cien años y pico de edad me dio esa idea cuando vi que en los años ’80, la época del Hedonismo reganiano, la época de las Soap Operas o de las telenovelas, la televisión les cambió la cabeza, se modernizó de pronto. ¡Carajo que bello! Me di cuenta del poder que tiene ese objeto sobre los cerebros de la gente, que eso puede ser negativo pero también puede ser un medio positivo para ayudar al desarrollo de la mente. Como todos venenos te salvan o te matan, depende como se utilizan. Y es en ese sentido que a mi me gustaría trabajar en ella, decir cosas inteligentes.

Ahora: yo conozco un montón de personas jóvenes en Cuba, jóvenes que ahora tienen 30 y picos años, que son brillantes, y que trabajan en la televisión cubana, ellos son el fruto de la educación que recibieron aquí, y déjenme decir que son todas personas llenas de amor, sea para el trabajo que hacen que para el Pueblo al cual quieren entretener. Estoy pensando en gente como Luis Hidalgo de TV de Pinar del Río, estoy pensando a Waldo Ramírez de la Ribera y su esposa Iriana Pupo Serrano de la TV Serrana, y que ahora trabajan en TV Cuba Visión, uno y la otra en Canal Habana, estoy pensando en Frank Padrón, de nuestra América, en Chavarría del viernes, a Marta del programa de entretenimiento dominical, estoy pensando en todos aquellos que a pesar de lo duro que debe ser trabajar con un sueldo muy reducido, decimos la verdad porfa, se la pasan creyendo sobre todo en al amor que les meten a su trabajo. Yo me asombro por tanta generosidad, eso no pasa a menudo en el mundo entero.

Quizás los censores, que los hay porque cada televisión que se respete tiene que tenerlos, o sea, expertos en telecomunicación, propiamente porque a veces hay que saber como decir las cosas y cuando a todo tipo de público, deberían cambiar. Lo digo porque a mí personalmente me pasó una cosa muy curiosa, que me hizo morir de la risa cuando me enteré; les contaré para ver si se ríen conmigo:

Produje un cortometraje de ficción, “Libertad de movimiento”, el cual habla de tres personas que viven juntas en la Habana y se mueven libremente, una de ellas se encuentra sin brazos y sin piernas. Lo remarco porque me sorprendí muchísimo cuando me enteré de por qué ‘coño’ (discúlpenme la palabrota, pero la encuentro necesaria a este relato tan cómico para mi gusto) la TV no acababa de ponerlo en programación, a pesar del hecho que yo se lo regalé, por lo tanto no le costó nada (de la serie, los cineastas independientes a veces salvan el culo sin pedir nada a cambio, lo importante es que nos vea el Publico, de amor se trata en fin), hacía un año que esperaba con mucho orgullo y afán que lo pusieran en televisión.

Pues un día me entero que los censores habían decidido censurarlo porque al parecer en el cuarto comedor de la locación había un hueco en la pared que estaba tapado con la efigie de la bandera cubana…. y eso pareció ofenderlos…. cosa muy ridícula para mi gusto, uno porque estoy dispuesta a defender mi elección a nivel social, político y patriótico; ese hueco representa los huecos del mundo entero, que si los tapamos con la bandera cubana quizás podemos lograr cambiar la humanidad, y lo pienso seriamente, sin panegíricos lameculos, creo en esta sociedad, aunque llena de contradicciones humanas, y por lo tanto justificable, pero lo que no puedo justificar y ni tolerar es como es posible que el ojo del censor no se conmovió para nada en mirar la protagonista que a mi juicio llena la pantalla de algo más fuerte que un hueco en la pared que nadie ve, afortunadamente, (porque si no me disparo por la insensibilidad mostrada por el censor en cuestión), pero gracias al cielo existen gente inteligente y humana como Waldo que de inmediato, cuando supo y no por mí, más bien por sus colegas de trabajo, lo que estaba pasando, liberó mi obra y finalmente el publico cubano pudo desfrutarla y estoy segura (porque me lo han dicho por la calle) les cambió la vida a muchos, la potencia de las imágenes funciona….

Pero a pesar de este relato que acabo de escribir, a mi sigue gustándome mucho la televisión cubana. Estoy de acuerdo por completo con Gustavo Arcos en que se debería dejar de torturar a los televidentes con cosas inútiles, como el paseo de los Poderosos de otros Países ( discúlpenme los lectores de este Blog, los llamo poderosos porque no me gusta la obesidad de los políticos, los únicos flacos son los vietnamitas, los demás son demasiados gorditos y por ende los considero hipócritas a todos, seguramente cada uno de ellos viven en forma que no corresponde a como vive su gente de a pié, demasiadas cadenas de oro y demasiada barriga no me hacen ver para nada bondad generosa o voluntad de cambiar la situación de los países subdesarrollados, la política es sucia y es un negocio, no me cabe duda de ello)

Quiero contribuir a este debate en la Uneac diciendo: “Denle libertad de movimiento a los ex jóvenes que ahora tienen 30 – 40 y 50 años, que esta revolución los crió súper bien, son diferentes, son hombres Nuevos de verdad, ¿como es posible que no se den cuenta?”. No se pueden crear Genios y después cortarles las alas, eso es cruel y estúpido para mi gusto.

La Televisión cubana es la mejor en el mundo, se lo dice una ex yuma italiana, se lo garantizo, aprovechen de todo ese material humano extraordinario que empezaron a formar desde hace 50 años, y dejen de ser egoístas. Un verdadero Maestro es aquel que tiene la sabiduría de dejar espacio a los discípulos. Lo decía Confucio también, lo aprendí de el.

Anna Assenza

(una televidente maniática a la TV cubana)