Archivos diarios: octubre 6, 2009

CINE CUBANO Y “REALISMO SUCIO”

Desde hace un par de meses, Jorge Pucheux me está incitando a dedicarle un post a lo que él considera un exceso de mal gusto en el último cine cubano. Ese mal gusto tal vez estaría ejemplificado por el uso gratuito de palabras obscenas, escenas injustificadas de sexo, o cierto regodeo en la representación de actitudes marginales. El asunto ha sido tratado al menos en dos de los post que contiene este blog (léase MARGINALES EN EL CINE CUBANO y LO “OBSCENO” EN EL CINE CUBANO), pero es obvio que no agota las posiciones.

A mí en lo personal no me molestan en lo absoluto estas películas que abordan la realidad cubana desde lo que pudiéramos llamar “un realismo sucio”, siempre que exista rigor técnico y conceptual. No es que me interese fomentar esas conversaciones donde las palabras soeces resultan el plato fuerte (o tal vez el único), mas creo que el cine puede contribuir a que el espectador tome conciencia de realidades que tal vez nos sean ajenas, y que esa toma de conciencia nos mejore como persona. Nos haga más solidarios.

Es decir, a mi juicio el problema no está en lo que muestran las películas (a no ser que estén mal hechas, y me hagan perder el tiempo), sino en la posición que asume el espectador frente a eso que le describen. Un espectador verdaderamente crítico puede detectar cuándo se están utilizando de manera gratuita recursos destinados a vender una determinada imagen a un mercado que se guía por los estereotipos, y cuándo se está hablando desde el desgarramiento que provocaría en cualquiera conciencia conocer del drama que viven aquellos grupos que no forman parte de la élite de la sociedad.

Ahora recuerdo un bellísimo ensayo de Claudio Magris en el cual afirma que “es la literatura quien puede salvar estas pequeñas historias, iluminar la relación entre la verdad y la vida, entre el misterio y la cotidianeidad, entre el simple individuo y la Babel de su época”. Al cine le demando esa misma responsabilidad. Ya que la Historia (con mayúsculas) nos habla a diario de los grandes hombres, de los grandes acontecimientos, de los grandes triunfos, es preciso que alguien se asome a las batallas que libran otros con menos fortuna. Buñuel consiguió hablar de esa gente excluida en “Los olvidados”. Chaplin inventó un personaje que nos va a sobrevivir a todos. ¿Por qué el cine cubano no puede asomarse a la suerte de los que les ha ido peor en nuestra sociedad?, ¿es ético que nos desentendamos de ellos? Y a la hora de reflejarlos, ¿hablamos con nuestra voz ilustrada o dejamos que sean ellos los que expongan sus rabias?

Por eso es que, por ejemplo, una película como “Los aretes de la Luna” me parece recomendable. Sus personajes no son “ejemplares”, pero sí muy humanos. Creo que como espectadores tenemos que comenzar a aprender a dejar a un lado la tendencia a suprimir a los otros desde nuestra visión particular del mundo (la realidad como quisiéramos que fuera, y no como es), para entender que la suerte de los otros (estén arriba, o estén abajo) siempre responde a un sinnúmero de cosas. Hay que mirar a los demás (sus historias) del mismo modo que nos gustaría que miraran la nuestra: como algo complejo e impredecible.

Toda realidad tiene zonas muy oscuras, y el cine cubano puede iluminar un poco mejor aquel terrible misterio que Cioran describía en uno de sus libros: “Una lágrima tiene siempre raíces más profundas que una sonrisa”.

Juan Antonio García Borrero