Archivos diarios: octubre 4, 2009

LA ROSA BLANCA (1954), de Emilio (El Indio) Fernández

“(…) Tuve una amistad muy estrecha – y no recato lo que estoy diciendo- con Fulgencio Batista; cuando vino a México fue agasajado por todos los sectores (…) después asaltó la Presidencia de la República. Se acordó de mí y me fui a Cuba, ya entonces éramos amigos íntimos, le hablaba de tú. El jefe de la misión mexicana era José Vasconcelos, quien me dijo: “Usted va a presidir la delegación (…) Di ese discurso en el Capitolio. Se iba a celebrar el Centenario de Martí y Batista me dijo: “¿Qué te parecería que con Emilio Fernández hicieras otra película?”. De esa manera resultó “La rosa blanca”, muy mala, malísima. Emilio no entendió a Martí, el elemento épico de la cinta, entonces se metió a Iñigo de Martino y acabó peor. La cinta se filmó parcialmente en Cuba y luego en México; el gobierno cubano lo pagó íntegramente.” (Mauricio Magdaleno, guionista)

“En el estudio cada vez más profundo y detallado que se hace de la obra de Emilio Fernández, “El Indio”, la película “La rosa blanca”, filmada por encomienda de la Comisión Organizadora de los Actos y Ediciones del Centenario de Martí, ocupa un lugar relativo y de poca significación. Pero para quienes estuvieron cerca o dentro de aquel proyecto, fue la oportunidad de ver y oír en plena acción a una de las más legendarias figuras del cine universal, nacido al arte fílmico bajo la inspiración de Serguei M. Eisenstein y John Ford, en síntesis prodigiosa que divulgaría en todos los confines lo que él entendía que era el alma de México.

Es curioso que cuando El Indio ya decaía en México, su fama crecía en el resto del mundo. El había realizado en 1950 una película titulada “Un día de vida” que dedicó “a Cuba y a Martí”. El guionista principal de Fernández, Mauricio Magdaleno, fue el autor del libro “Fulgor de Martí”, que dio base al futuro guión de “La rosa blanca”. Se eligió al Indio para dirigir la película sobre todo por su inmenso prestigio de un decenio de deslumbradoras imágenes.

En medio de una encendida polémica, la presencia del equipo de Fernández y Figueroa en Cuba sirvió para que muchos jóvenes aprendieran más de cine. Las sociedades culturales les rindieron homenajes y Gabriel Figueroa habló en la Universidad de La Habana sobre el futuro de la cinematografía en colores. La cinta fue una superproducción a un costo de $ 310,000.00 (por un error de copia el libro del Centro Pompidou “Le Cinema Cubain” dice 510 mil).

En ella se utilizaron planos de archivo de la secuencia del baile de la película “Bugambilia”. Las secuencias de cargas al machete han pasado a formar parte de la imaginería ya clásica de nuestras gestas libertadoras. A muchos les sorprende cómo pudo aparecer en la cinta la carta a Manuel Mercado, que contiene el máximo mensaje antimperialista de Martí. En realidad, la carta que pasó la censura previa oficial sin tropiezos fue la carta a la Madre, Doña Leonor Pérez, pero en el terreno se filmó la de Mercado.

Cuando se proyectó la película ya concluida, algunos funcionarios oficiales se alarmaron: pero la autoridad superior, en gesto sorpresivo respondió como Poncio Pilatos: “ Lo hecho, hecho está”, y autorizó su exhibición. Durante el rodaje, como era su costumbre, El Indio se hacía acompañar por el guitarrista Antonio Bribiesca, uno de los más famosos que ha dado México, y lloraba de emoción junto con sus actores. Hablar “con acero” era su exigencia en las escenas dramáticas. Así, insistió en matizar innumerables veces el momento previo a la caída de Martí en Dos Ríos, para la que el protagonista no permitió el uso de un doble.

José Martí, exaltado se dirige a montar en su caballo. Su ordenanza, Ángel de la Guardia, le grita alarmado: “Atrás, señor Presidente, atrás.”. Martí, decidido, lo encara: “Para Cuba no hay más que adelante.”. Fue uno de los momentos más emotivos que se recuerdan del rodaje del filme. Lamentablemente, esa escena, por necesidades del montaje, no quedó en la versión definitiva de la película.” (Walfredo Piñera, crítico de cine)

“El proyecto en torno a una cinta acerca de Martí venía desde la época de la presidencia de Carlos Prío Socarrás (1948- 1952). Para la dirección de esa cinta se escogió al mejor realizador latinoamericano de entonces, el mexicano Emilio “El Indio” Fernández. Y es ahí que surge la primera discrepancia por no ser cubano el director; pero si tenemos en cuenta el latinoamericanismo de Martí así como su amor a la tierra azteca, vemos que no hay contradicción. (…) De otra parte el guionista, Mauricio Magdaleno (quien habitualmente trabajaba con “El Indio” Fernández) era un reconocido especialista en Martí, al punto que escribió el libro Fulgor de Martí. Y por su lado, Fernández ya había realizado en 1950 “Un día de vida”, homenaje a Cuba y Martí (dos de sus grandes amores) y donde la heroína del filme era la periodista cubana Belén Martí y casualmente la contraparte masculina era Roberto Cañedo, quien encarnaría al Apóstol en lo que fue finalmente “La rosa blanca”.

Del lado contrario a los ataques estaban los que preferían a que terminara la filmación para, sobre la base de los resultados, poder juzgar el filme. (…) Había errores, señalados incluso por Jorge Mañach, el más grande conocedor de la vida de Martí, y autor de la ya clásica biografía “Martí, el Apóstol”. Pero eran más los aciertos, amén de salir en la cinta la carta a Manuel Mercado (debido a presiones de algunos de los productores cubanos) lo que constituía un acto de valentía política en la coyuntura de entonces.

Además, se destacaban los amores de Martí con Carmen Miyares de Mantilla. De todos modos el régimen batistiano manipuló la ejecución de esta cinta en favor de sus intereses y su estreno, efectuado en el cine Radiocentro (hoy cine Yara) el 11 de agosto de 1954 se anunció del siguiente modo: ‘Estreno de gala, organizado por la Primera Dama de la República, Sra. Martha Fernández de Batista, a beneficio de la Casa de Beneficencia y Maternidad”. (Raúl Rodríguez, investigador).

Ficha Técnica:
LA ROSA BLANCA (1954)/ Cuba-México/ 120’/ Dirección: Emilio (El Indio) Fernández/ Productor: Felipe Supervielle, Justo Rodríguez Santos, Eduardo Hernández/ Argumento y guión: Mauricio Magdalena, Emilio (El Indio) Fernández, Iñigo de Martino/ Fotografía: Gabriel Figueroa/ Música: Antonio Díaz Conde/ Edición: José Bustos/ Actúan: Roberto Cañedo, Gina Cabrera, Julio Capote, Dalia Iñíguez, Raquel Revuelta, Julio Villarreal, Juan José Martínez Casado, Rodolfo Landa, Rebeca Iturbide, Gaspar Pombo, Celestino San Gil, Rafael Alcaide, Miguel Inclán, Andrés Soler, Arturo Soto Rangel, Palma de Ribera.

Encuentro Teórico Internacional MEDIOS DIGITALES Y CULTURA

He aquí una buena oportunidad para discutir un presente que muchos todavía prefieren ignorar, o silenciar el debate alrededor de las nuevas tecnologías, y su impacto en nuestras vidas cotidianas. Las bases íntegras se pueden leer aquí.

JAGB

CONVOCATORIA ESQUIFE

Encuentro Teórico Internacional MEDIOS DIGITALES Y CULTURA
14 de diciembre del 2009 – 18 de diciembre del 2009

Lo que en algún momento llamamos “nuevas tecnologías” se ha tornado un espacio de expresión, convivencia y debate cada vez más amplio. Lo habitamos, de un modo u otro, continuamente, al incorporarse cada vez más a nuestro cotidiano. Nos permite crear, comunicarnos, informarnos. Una zona con leyes propias donde se realiza una intensa actividad humana.
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Con ánimos de propiciar un debate e intercambiar experiencias, el Proyecto Esquife, en vísperas de celebrar el décimo aniversario de la creación de su revista electrónica de arte y literatura, y consecuente con sus presupuestos de comunicación, investigación y creación, convoca a todos los interesados, cubanos o extranjeros, a participar en el Encuentro Teórico Internacional “Medios Digitales y Cultura”, a celebrarse en Ciudad de La Habana, en diciembre del 2009.
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Los temas a tratar en el Encuentro Teórico serán:
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Medios digitales y creación artística: perspectivas y alcance
Medios digitales y promoción cultural
Medios digitales y periodismo cultural
Informática y comunicación
Publicaciones digitales y derecho de autor
Arquitecturas de la información
Creación de redes virtuales
Concursos y sitios fraudulentos
Gestión económica de las WEB culturales
Literatura y Arte en la WEB. Del mundo real al virtual
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Durante el Encuentro Teórico se realizarán presentaciones de medios digitales, paneles de discusión (presentación de ponencias), conferencias y conversatorios con creadores y editores.
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Los interesados deber enviar una ficha de inscripción
y un resumen de ponencia que no exceda las 250 palabras a:
esquife.contacto@gmail.com
o vía postal a:
Melones 460, e/ Pérez y Rodríguez
Luyanó, municipio 10 de Octubre,
Ciudad de La Habana, Cuba
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El plazo de admisión de los resúmenes de ponencia vence el 31 de agosto de 2009. Las ponencias deberán estar sujetas a los temas propuestos y otros de interés.
Para más información, dirigirse al correo de contacto.

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Proyecto auspiciado por la Asociación Hermanos Saíz

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El evento sesionará en la sala Rosario Novoa (el Hemiciclo) del Edificio de Arte Universal del Museo Nacional de Bellas Artes.
Ofertas de Paradiso para participantes extranjeros:
Precios por persona, por noche, expresados en CUC

HOTEL
Categ.
Plan
SGL
DBL

Copacabana
4*
MAP
69.00
55.00

Caribbean
3*
CP
45.00
38.00

Servicios incluidos en el precio:

1. Alojamiento en Plan MAP: Incluye alojamiento, desayuno y cena.
2. Traslado Aeropuerto-Hotel-Aeropuerto.
3. Cena de Clausura del Evento.
1. Alojamiento en Plan CP: Incluye alojamiento y desayuno.
2. Traslado Aeropuerto-Hotel-Aeropuerto
3. Cena de Clausura del Evento

Los organizadores del proyecto continuarán buscando otras ofertas de hospedaje.

Para conseguir ofertas de pasajes vinculados a viajes culturales, sugerimos contactar con la Agencia Paradiso:

María C. Valdés Fernández
Especialista Comercial de Eventos Culturales e Incentivos
maricary@paradis.artex.cu
537 836 2124

THEODOR CHRISTENSEN, UN DANES EN LA HABANA (Fragmento)

A principios de los sesenta, el cineasta Theodor Christensen quedó para siempre deslumbrado con los cambios socio-económicos que se anunciaban en la Cuba revolucionaria.

El viejo realizador danés presentía que esa Revolución tan radical podía transformar la conciencia social, y con ello posibilitar (al fin) la llegada del pregonado “Hombre Nuevo”. Sin embargo, no fueron las acciones de “los hombres” (protagonistas más visibles de aquella épica transformadora) lo que lo impulsó a realizar un documental en Cuba: a Christensen le impresionaron más aquellas mujeres que, por entonces, coreaban eufóricas unas de las tantas consignas de la época: “Somos socialistas/ marxistas-leninistas/ Mañana seremos/ tremendas comunistas”.

Ella (también conocido como Ellas, aunque el título que aparece en pantalla es en singular), fue el primer filme producido por el ICAIC que abordó la temática de la mujer en las nuevas circunstancias sociales. Según el propio Christensen:

“La idea del film es la de indagar en el estilo y en las características de vida de la mujer cubana buscando comprender su situación en la sociedad actual.

Para lograr esto he tenido que utilizar métodos distintos: entrevistas, reportajes y escenas dramatizadas. Estas últimas no se han realizado con actores, excepto en un solo caso cuando los muestro como tales en la Escuela de Instrucción de Arte y en la Escuela de Arte Dramático de Las Villas.” (1)

Antes de arribar a la isla, Christensen contaba con un sólido aval como cineasta, gracias a una carrera integrada por unos sesenta documentales. Había debutado en 1938 con un corto titulado Un rincón de Zelandia (A Corner of Zealand), que el propio realizador consideraba “una especie de film turístico muy externo”. (2) Luego realizaría un largometraje documental sobre la construcción de un ferrocarril en Irán con la colaboración de ingenieros daneses (Iran the New Persia/ 1939), si bien el punto de giro de su carrera es asociado al corto Denmark Fights for Freedom (1944), y al largo Your Freedom is at Stake (1940-46), los cuales fueron filmados de modo clandestino, como parte de las actividades de la resistencia anti-facista en Dinamarca.

La obra de Christensen no temía mostrar un compromiso político, y fue probablemente el primero de los cineastas extranjeros en argumentarles a los cubanos la legitimidad del mensaje ideológico explícito. Ante la reticencia de algunos cineastas a convertir sus imágenes en tribuna de un pronunciamiento rotundo, por temor al carácter de panfleto, Christensen aseguraba que:

“No debe darse demasiado énfasis a la forma, porque los que así lo hacen caen en la trampa de decir: “Bueno, no es interesante hacer esto porque es propaganda. Y propaganda no es una mala palabra en documental, ya que todo documental es propaganda. Si toman esta actitud en verdad perderán el contacto con la realidad, ese contacto es la mejor y más importante fuente de inspiración, porque ahí es donde está la interrelación de las cosas. Todo tiene relación, nada se puede separar, nunca se puede hablar de una forma que tenga contenido; y es tonto, completamente estúpido, pensar en un contenido que no tenga forma. De modo que ambos extremos están equivocados.” (3)

Lo anterior resultará importante retenerlo en la medida que explica la consolidación de un tipo de documental que tendrá en Santiago Álvarez su mayor artífice: un documental con una fortísima impronta ideológica, donde las ideas del autor van por delante de la militancia estética. Sin embargo, el que ve Ella estará lejos de presenciar un filme de propaganda feminista o algo así, pues si bien la perspectiva femenina se mantiene todo el tiempo en primer plano, gracias a la ausencia de la voz de un narrador que hubiese involucrado un punto de vista ajeno al de las protagonistas, las opiniones de las participantes devienen contrastantes, y se complementan entre sí.

Para ello, Christensen se cuidaría de concederle variedad a su reparto: encontramos a una aspirante a actriz, a su madre que no está conforme con esa vocación, a una teniente del Ejército, pero también a un grupo de mujeres que forman parte de un Centro de Rehabilitación que les está permitiendo dejar atrás un pasado ligado a la prostitución.

Lo mejor del filme de Christensen es que introduce con absoluta naturalidad el problema de la contaminación de los géneros. ¿Dónde termina el realismo de aquello que se capta y comienza la puesta en escena controlada por el realizador? En una época como aquella, donde las pretensiones del “cine directo” confrontaban de modo explicito con la representación tradicional, es de elogiar la actitud de Christensen, quien lejos de darle la espalda al asunto, lo asume tanto en la teoría como en la práctica.

Christensen defiende de modo radical el documental, pero son muy interesantes los argumentos que el danés maneja a la hora de recomendar esta práctica como vía de expresión idónea para la naciente cinematografía, mas sin que ello implique la anulación del cine de ficción. Dice el realizador:

“El desarrollo hacia el cine de ficción en Cuba no debe ser acompañado por un desprecio del documental. Se necesitan los métodos del documental en el cine de ficción. La perfección en cuanto al cine de historia convencional sólo haría convencional al cine cubano. Hoy es importante aprender la lección del enfoque documental y usarlo en películas de ficción, en vez de tratar de competir con cualquier otro país presentando historias convencionales. El cine de ficción representa un peligro cada vez que un director joven y entrenado en documentales hace la prueba en este nuevo campo. Hay una fuerza abrumadora de irrealidad en el film de historia convencional e incluso pesa sobre jóvenes que son rebeldes artísticamente. Es importante retener la frescura del enfoque cubano en el cine de ficción, no permitir que se endurezca, se petrifique, con las malas maneras del film de historia.” (4)

Las palabras de Christensen más lúcidas no pudieron devenir. A lo largo de esa década, los jóvenes cineastas cubanos probaron suerte en la ficción. Y se lograron películas con gran éxito de público, como Las doce sillas, La muerte de un burócrata, ambas de Gutiérrez Alea, o Papeles son papeles, de Fausto Canel. Pero lo cierto es que el camino para el despegue definitivo se estaba transitando a través del documental.

Juan Antonio García Borrero

1) Mario Rodríguez Alemán. Una entrevista con Theodor Christensen. Revista Cine Cubano Nro. 16, Año 3, p 19.
2) Mario Rodríguez Alemán. Una entrevista con Theodor Christensen. Revista Cine Cubano Nro. 16, Año 3, p 12.
3) Mario Rodríguez Alemán. Una entrevista con Theodor Christensen. Revista Cine Cubano Nro. 16, Año 3, p 17.
4) Mario Rodríguez Alemán. Una entrevista con Theodor Christensen. Revista Cine Cubano Nro. 16, Año 3, pp 18-19.