MARIO CRESPO SOBRE EL OFICIO DEL ASISTENTE DEL DIRECTOR (6)

EL OFICIO DEL ASISTENTE DEL DIRECTOR (6)

Del miedo escénico a la histeria.

El peor enemigo de un asistente del director es el miedo escénico. Se dice que este padecimiento eventual se origina en situaciones como enfrentarnos a algo desconocido, a imprevistos ante cualquier tarea, la importancia que tiene la tarea que nos han asignado, la falta de práctica y de vivencias , temor al ridículo y temor al rechazo. A todo esto y mucho más se enfrenta el asistente de un director por diferentes causas.

Todos, por lo general, centramos siempre nuestra atención en un líder, a él nos dirigimos en caso de necesidad o duda. Cuando el asistente del director se mantiene en el centro de la acción en la preparación de una escena y tiene su desglose de guión a mano, conoce todo lo que deberá suceder, conoce bien el set donde se va a filmar; si además, se mantiene al tanto del desarrollo de las tareas en las salas de maquillaje y vestuario, pidiendo información a sus asistentes por departamentos, entonces todos, instintivamente acudirán a él, por ser la persona más enterada, con toda la información necesaria.

Antes que el director entre en la escena, momentos antes del filmar un plano, el asistente estará en el centro de la acción y sólo se retira y se pondrá a unos metros detrás del director cuando éste llega al set. Es un ritual al cual el asistente debe acostumbrar a todo el equipo, incluso al director. La voz del asistente es la que debe escucharse en esos momentos antes de dar paso a la voz del director.

Ya he comentado que el asistente del director, en ocasiones, es la voz del director. Es, por decirlo de alguna manera, el segundo jefe en el set. No quiero quitar importancia al productor de campo quien tiene responsabilidades muy específicas en lo que a organización del rodaje se refiere, tampoco deseo sobrevalorar la función del asistente del director, sino señalar cómo puede, según el director con el que trabaje, destacar más o menos su presencia en el set. A diferencia del director, que puede mantenerse callado en un rincón, hablar en voz baja a todos y concentrarse en sus pensamientos, revisar el guión o, hablando con sus actores; el asistente del director, estará todo el tiempo en el set, antes y durante la presencia del director. Su presencia y su voz son importantes, pues es la que ha sido identificada con los reclamos de atención, silencio, disciplina.

Hay directores tranquilos y ecuánimes y otros muy nerviosos que sólo confían en su propia vista y control total. Para ambos estilos, el asistente debe ir ajustando su método de trabajo. Si el director es de ésos que se va a un rincón a pensar en su puesta en escena, a hablar con los actores, a estudiar el guión y deja en manos de su asistente la preparación de la escena, éste tendrá más presencia. Si por el contrario, el director es de los que no sale del set un momento, de esos que hay que llevarle hasta el agua al plató, entonces su asistente asumirá una posición más discreta, pero siempre apoyando al director con las voces, y solucionando en lo posible con los productores, los continuistas y sus asistentes, los problemas que se presentan fuera del set o dentro antes que lleguen al director.

Recordaré otra vez algunas de las funciones que requieren que el asistente, padezca miedo escénico, para que no se vea socavada su autoridad. Pide silencio, saca intrusos del set, chequea con el utilero y el/la continuista todos los implementos de utilería, tanto de acción como de ambientación y exige su buen estado y exactitud de acuerdo al desglose. Da las voces de alertas para la filmación de un plano o toma, se acerca a los actores para tomarles la letra y a veces hasta hace ensayos “en frío” para cámara y luces; tiene al alcance de su mano a un utilero de set que atiende la utilería de acción y la cuida, también a un asistente de producción que se ocupará del bienestar de los actores y sus necesidades; controla la entrada de maquillaje y peluquería para hacer los retoques necesarios entre toma y toma y además va armado de un megáfono para amplificar las órdenes del director o dirigir los fondos que, en exteriores y en algunas películas, pueden llegar a ser cientos de personas. Creo, después de esta enumeración, no es necesario demostrar que una buena presencia de ánimo es fundamental en el oficio o de lo contrario, el director se sentirá muy desamparado en su trabajo.

Se han dado casos de asistentes que a la hora de tomar el megáfono, pierden la voz, también he visto asistentes refugiados en las salas de maquillaje o vestuario huyendo de la responsabilidad de atender el set y lo que allí sucede. Algunos no saben pedir silencio, tampoco llamar sonido y cámara, una cierta timidez los inhibe. Aclaro: hablo del primer asistente. Para los asistentes de dirección que atienden departamentos o segundos asistentes, la condición primera es ser muy organizado y llevar muy rigurosamente y en constante actualización el desglose del guión. De eso hablaré en otro post.

Ahora bien, si la película es muy grande, tiene muchos exteriores y muchos extras, es aquí donde se vuelcan todos los asistentes a trabajar en el set, en ayuda del primer asistente del director. Es aquí donde se van entrenando los segundos asistentes con la puesta en escena de fondos, a dar voces, a controlar la disciplina entre las masas de extras, a componer con su movimiento, color y volumen en el fondo de la escena. En fin, va perdiendo el miedo escénico, aquel que lo padeciera.

Regreso al punto en el que el asistente debe adecuar su trabajo y el nivel de su intervención al estilo de trabajo del director y para esto, es bueno que pida al director antes de llegar al rodaje y desde los primeros días de su colaboración, cómo le gusta trabajar en el set, cuales deben ser sus atribuciones y sus limitaciones como asistente. Con esto evitará tropiezos y regaños, lo cual puede conducirlo a una inhibición o miedo para el resto del rodaje. He trabajado con directores que se van del set a descansar, a fumar un cigarrillo o simplemente a tomar el aire y pensar en la película. Estos directores a veces sin pedirlo yo, me entregaban en la mañana o el día antes, un plano del set, con los ángulos de cámara y el orden en que se filmaría cada plano. Nada más fácil y… más difícil. Fácil pues no tendré que estar preguntando constantemente qué plano sigue y podré preparar con tiempo cada uno de ellos e ir alertando a los departamentos de servicio de las necesidades futuras. Y es difícil, porque se hace necesario imponer autoridad y convencer al staff que no te lo has inventado y que deben preparar las cosas de acuerdo al orden que les estás informando. Con los maquinistas y los cámaras a veces es lo más complicado, pues no puede el asistente equivocarse y pedir que se monte un dolly, por ejemplo, en una dirección y resulte que después no es allí sino en el sitio exactamente contrario. La que se arma entonces es tremenda. Sin seguridad y con miedo, esto no es posible hacerlo.

Este último, tipo de director, no obstante, es el que preferí siempre. El que se ocupa de su trabajo de dirección artística – que ya es bastante- y deja a todos trabajar a sus colaboradores de acuerdo un plan pre establecido por él.

Para el director obsesivo, desconfiado y que pretende estar pendiente de todo en el set y dirige al utilero, al montador, al que trae el agua, también hay que elaborar un método que, sin dejarlo solo, permita al asistente irlo desplazando de esas preocupaciones, con mucho tacto y como se dice, ir un paso delante de él para no darle tiempo de meterse en ellas. Es posible que cueste más o menos una semana ir conociendo y ajustando este ritmo, pero si el asistente no tiene miedo escénico, va ocupando su espacio y el director y los demás, lo van reconociendo. Lo contrario, es dejarse vencer y convertirse en un cero a la izquierda. Para este tipo de asistente, también se buscó un epíteto -no se si es autoría del gran Germinal Hernández-: asistonto de dirección. Un poco cruel, pero ya lo dije, el ritmo es cruel y no espera por nadie y además, también lo he dicho, el cine no puede ser democrático. El caso es que a partir de aquí para usar un título de Fassbinder: “El miedo corroe el alma” y cada vez perderá más espacio de trabajo.

Del miedo escénico a la histeria.

He visto también casos de asistentes de dirección que combaten su miedo escénico, gritando con el megáfono constantemente, atormentando a todos y a él mismo. Pretendiendo mantener el orden en el rodaje a fuerza de gritos, corriendo de un lado a otro e ignorando el trabajo de los demás, como el de los continuistas o dirigiéndose a los actores, sin que nadie se lo pida. Centro de todo y dirigente de nada. Juro que lo he visto y lo he sufrido también como director, nadie piense que exagero. Y aunque dije en otro post anterior, que el asistente no tiene que aspirar a concursos de simpatía, sí deber tener el tacto suficiente para hacer su trabajo dentro de determinados límites que él y el director van estableciendo, no excederse en sus funciones y sobre todo no imponer su presencia histéricamente, estando en todas partes como un carro loco. Este exceso también le haría perder autoridad frente al equipo y los actores. El director no podría confiar y lo mejor es prescindir de su “apoyo” lo antes posible.

Un asistente ecuánime, que sepa dosificar sus llamadas de atención y el uso del megáfono, un asistente que conozca bien toda la producción en la que se encuentra involucrado, tendrá autoridad suficiente en el set y será fianza de tranquilidad para el director y el productor, pues garantizará la eficiencia y productividad del rodaje.

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Publicado el agosto 22, 2009 en OFICIOS DEL CINE. Añade a favoritos el enlace permanente. 6 comentarios.

  1. jorge pucheux pucheux

    Muy bueno tu trabajo sobre el asistente del director.Al respecto quería regalarte algunas pequeñas experiencias que durante todos estos años por acá por México he tenido en relación con las funciones y métodos de muchos directores y sus relaciones con sus asistentes. He visto varias lineas de trabajo, esto a parte de todo lo que ya has escrito al respecto, gracias a tu experiencia . La primera la más popular es en la que el director se siente dueño y señor de toda la producción amen del Productor y controla todo, todo y prácticamente no le da mucho espacio al asistente, otra, el director confía tortalmente en su asistente logrando una extraordinaria mancuerna en el trabajo, y la mas increíble de todas, el director se aparece a la filmación después que su asistente le ha preparado todo.
    En todos estos casos, y ahí está lo mejor, ambos, tanto el director como su asistente, en su relación con los actores, solo se limitan a pedirles que le den, a solicitarles que le entreguen un buen personaje, una buena actuación. , lo mismo en sus vículos con el fotógrafo y el resto de su personal creativo. Solo en una ocasión , durante la filmación de un filme norteamericano que se estaba filmando en Churubuscio pude disfrutar de una muy buena discusión en alta voz y hasta superestereo.
    Las rabietas no funcionan en el Set.
    Me han gustado y hasta los he disfrutado todos tu comentarios y experiencias personales.
    Mil gracias por compartirlas con nosotros en este mágnifico Blog.

  2. Gracias, querido Pucho. Creo que en nuestro país, aún con todas las limitaciones con las que se trabajaba, hemos logrado unos excelentes profesionales en todas las disciplinas del cine.
    Tambièn yo he tenido experiencias raras y hasta devastadoras en cuanto a comportamiento de los asistentes y las relaciones asistente director; asistente actores y productores-director en otras industrias y escuelas por las que he pasado. La ética y las disciplina en nuestros sets de rodaje, pueden competir, estoy seguro. He hecho cine para la televisón y te puedo decir que es como entrar en una casa locos.
    Pero voy a aprovechar para comentar tu post sobre los créditos de las pelis cubanas.
    Estoy de acuerdo contigo que en los créditos no hubo muchas cosas destacadas y sería interesante estudiar qué pudo suceder, pues falta de imaginación y empeño de los “truqueros”, toda aquella pandilla de magos que encabezaste, no era la causa. No creo tampoco fuera falta de interés en los directores
    ¿Será entonces la mala práctica de alejar al productor de la película en el momento de la post producción? ¿Sería lo anterior, unido a que siempre quedaban los créditos para el final de todo cuando ya teníamos arriba el estreno de la película? O la falta de recursos que siempre estallaba por el sitio más débil, o la ausencia de aquello que llamaban dup del negativo, siempre escaseando?
    He pensado en esto desde que leí tu post y aprovecho ahora para comentartelo. La respuesta a este acertijo no es fácil. No creo que un director no quisiera unos buenos y elaborados créditos para dar entrada a su película. La disposición de ustedes a trabajar y crear, está por otra parte más que demostrada.
    Por último, me gustaría recordar unos créditos que diseñó Avila para mi documental No es tiempo de Cigüeñas, muy lindos e imaginativos y que, dado el tema y el público al que iba dirigido, disponían muy positivamente al espectador a disfrutar de la película. Fue todo idea de él a partir de que viera el documental y yo le comentara que el público sería adolescente y que quería algo fresco y nada almidonado. Me trajo unas viñetas sobre fonfo negro al estilo gaffitis en paredes, que le dieron un toque muy internacional al tema, que por supuesto, lo es y el diseñador lo interpretó muy bien.
    Gracias, Ávila.

  3. jorge pucheux pucheux

    Mi querido amigo, mil gracias por tus comentarios, eres el primero en reaccionar al respecto.
    Lo escribí , justo para motivar a los amigos y especialistas a que indaguen en todas esas preguntas que nos hemos hecho. Si es cierto que los problemas con los materiales eran una horrible pesadilla , pero siempre con mucha creatividad siempre pudimos sacar trabajos muy dignos, se que sobre eso, para ti y para muchos otros colegas está claro. A mi parecer, creo que el hecho de dejar a un lado en la Pre la preocupación por los créditos de enrtrada y los finales efectó también mucho este tipo de trabajos.
    Pero, pudieron haber habido otras causas y ahí es donde me interesaría saber de más opiniones. Vivir con tantas preguntas y muy pocas respuestas pesa mucho.
    Nuevamente Gracias ¡¡

  4. Pucho, tienes razón. Es verdad que nunca se discutía ni se consideraba hablar de los créditos y su diseño en la pre. Se dejaba como un problema a resolver al final.
    Es verdad que nunca consideramos que los diseñadores podían influir muchísimo en que los créditos tuvieran un buen empaque tecnológico y artístico, siendo éstos la puerta de entrada a la película o el cierre de ésta, cuando la emoción o la alegría y la risa que pudiera provocar el filme, llega a su punto climático.
    Me doy cuenta ahora que no se les concedía importacia a los créditos y se hablaba de ellos ya al final. Terrible y buena lección.

  5. jorge pucheux pucheux

    Mario, es que aun , después de tanto tiempo, y de haber existio esta situación con el Diseño Gráfico en los títulos de nuestros filmes, parece ser que nadie comprende, que la POST FILMACION se inicia en la PRE. O en esta etapa ya no estamos pensando y hasta viendo imágenes y sonidos? Creo que por ahí esta el problema. Lo he visto y vivido mucho , pero mucho tiempo.
    Espero que las nuevas generaciones de cineastas cubanos metabolicen bien esto.
    Al menos Mario , ese es mi sentir al respecto.
    Abrazos y espero que otros se incorporen con sus opiniones o Post a este asuntito tan imporante hoy día.
    Seguimos en contacto.

  6. Querido Mario,
    soy profesor del cine cubano en una universidad Britanica y he escrito algo sobre Mujer transparente (forma parte del doctorado recientemente terminado). Me gustaria saber mas de usted y un poco sobre su trabajo en este filme (Zoe es un corto muy interesante y, a mi parecer, un filme que expresa lo posmoderno cubano en una epoca muy especifica al pais). Si no le moleste seria posible saber un poco mas de su trabajo, antes y depsues de Zoe.
    Muchisismas gracias,
    Guy

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