Archivos diarios: agosto 16, 2009

EDUARDO ALBERT SOBRE EL FESTIVAL DE VIDEOARTE EN CAMAGUEY

¿Un Festival de Videoarte en Camagüey? ¿De Videoarte? ¿En Camagüey?

Tales interrogantes pudieran estar en las cabezas de quienes allá o acá piensan en términos lógicos tradicionales. Se necesitaría probablemente de un pensamiento rizomático, al decir de Deleuze, para entender que si nuestro Norte es el Sur, la periferia puede muy bien ser el centro. Que las formulaciones polares exigen fluidez dialéctica, único modo de hallarle soluciones. Que el Videoarte, caracterizado por los expertos como vehiculo dinamizador y democratizador en la visualidad artística contemporánea, puede y debe mostrar a plenitud en nuestro caso esas potencialidades. Que Camagüey debe y puede ser capaz de erigirse sede de una muestra anual internacional de productos artísticos realizados en dicho medio, de propiciar debates al más alto nivel en torno al empleo de tecnologías en calidad de novedosos soportes y formas artísticas.

Se trata, ni más ni menos, de desafiar circunstancias que generalmente se califican de malditas. De romper con esquemas que asocian provincia con provinciano. De conceder una chance a la otrora villa de pastores y sombreros, ahora en parte reivindicada como patrimonio cultural de la humanidad, de emerger con fuerza propia y apuntar a un universo artístico que se ha dado en llamar “expandido”. El Festival de Videoarte en Camagüey es una suerte de ventana que nos abre a los media, nos “conecta” y, en correspondencia, permite circular por estos lares nuevas sensibilidades estéticas, formas y estrategias de comunicación.

Si como afirma Bill Viola “…el arte debe ser un componente de la cotidianidad o no es sincero”, la confrontación de las formas derivadas del video debe constituirse en espacio natural de nuestra añeja cotidianidad y forzar de algún modo su posible anquilosamiento, dinamitar su sincero tradicionalismo y expandir sus horizontes. Nam June Paick concibió al video como un “modelo de vida”. Aquí se entendería que el Festival se orienta a algo más que a un conjunto de proyecciones, mejor concebirlo como fórmula propiciadora de nuevos horizontes de vida, de actualizadas vivencias. Recurso de convocatoria a la renovación de comportamientos, de accesos a canales inexplorados, que desarticulen fórmulas decadentes del diálogo urbano, códigos retóricos de comunicación y contribuyan a la emergencia de nuevos tejidos de sociabilidad.

Si se especulara acerca de la distancia entre los posibles entusiasmos pasajeros de los promotores de este Festival y las realidades de una recepción interesada que de forma tangible acuda a la cita, la primera experiencia no deja lugar. Desbordó toda expectativa. Se hizo realidad la presencia de una audiencia numerosa, ávida de experiencias diferentes. El denominado “ojo tecnológico” llegó a espectadores de todas las edades, puso en evidencia la versatilidad de sus imágenes y contribuyó a cambiar el régimen escópico de esta parte del mundo. Hubo ganancia en los repertorios formales y temáticos, favoreció a los noveles y desuntemeció a los tradicionales, sacudió modorras. El debate teórico-crítico del primer festival puso en evidencia la productividad del encuentro entre creadores y expertos. Uno de los artistas invitados – Lázaro Saavedra – pidió en el último debate continuarlo aun cuando fuese imprescindible posponer la clausura del evento. Elocuente anécdota que delata un interés compartido por el asunto en litigio.

Hay que agradecer a Jorge Santana, el ideólogo principal del Festival, la oportuna iniciativa. Su espíritu inclaudicable explica que la utopía no se quedase en eso y fuese esta vez realizable. Quizás la clave está en su propia capacidad de aunar voluntades, de enamorar con el proyecto a algunos de los más escépticos (siempre quedan otros sentados a la espera de un posible fiasco), de mover a los más noveles, de saltar por encima de dificultades tecnológicas, de agenciarse patrocinadores. De todo esto estamos urgidos en las artes del territorio y no sólo en el nuestro.

El segundo momento de encuentros ya nos tiene en jaque. Sus organizadores trabajamos para su salud. Cada día hay noticias, buenas y malas, pero hay sin dudas una corriente de optimismo que prevalece. Todo parece indicar que gústenle o no, la respuesta es afirmativa e, incluso, desafiante, provocadora:

Si, un segundo Festival de Videoarte en Camagüey. De Videoarte. En Camagüey. Esta vez, internacional. Cada año. Con desenfado total, apostando por la quiebra de cualquier designio negativo, anulando profecías burlonas o desacreditados pronósticos, haciendo de su ocurrencia una necesidad.

Dr. Eduardo Albert Santos
Profesor, teórico y crítico

MARIO CRESPO CONVERSA CON VICTOR FOWLER

POR LA REFUNDACIÓN DEL DIÁLOGO, ESTIMADO VÍCTOR.
Por Mario Crespo

En lo que a mi respecta, una conversación sobre cine cubano nunca me parecerá baldía, menos si esta conversación es contigo y Juan Antonio. Haces bien en llamar conversación a este intercambio pues al fin, creo que los tres, aportamos puntos a un tema en el que básicamente estamos de acuerdo. Como no soy un polemista experimentado, trataré de no perderme en la gran cantidad de argumentos que expones para que la conversación tenga la enjundia a la que aspiras. Voy sobre todo a tratar de discurrir en aquello que tu crees, son desacuerdos en nuestros discursos.

Puedo arreglar la frase que me citas y decir: la política, /*fatalmente*/, es la que marca el ritmo para el desarrollo de la ciencia, la tecnología la economía y el arte. Y quiero insistir en la frase, pues también deseo destacar que en nuestro país, es dónde más se lleva todo al ámbito de lo político y el arte y el pensamiento están en el centro de la diana. Creo que no me expliqué bien, antes, pero no vale la pena ahora tratar de traducirme, sino demostrar que al fin no estamos tan en desacuerdo y tal vez, pasar a otro tema.

Mi interés, no condescendiente ni paternalista en lo absoluto, sino basado en la historia, es destacar precisamente lo que tu acabas de decir muy bien en las frases que te cito: “¿De qué modo conectar, en el análisis, a los nuevos realizadores con el mundo, sino introduciendo un mar de mundo en nuestras pantallas y goces de espectadores cinematográficos?” y con esto, das parte de la respuesta a tu propia pregunta cuando te adviertes que no hay razón para la ausencia de debates u ocasiones de encuentro sostenidas. Pero me gustaría ir un poco más allá. ¿Qué sucede de un tiempo a esta parte?

Me permito tomar de nuevo una frase tuya, “la lista de lo valioso que desconocemos, es tan desmesuradamente larga”… que da pena, agregaría yo. A eso me refería cuando hablaba de inopia. Me refería a la poca variedad de opciones desde las cuáles ir cimentando puntos de vista, creando cuerpos de opiniones estéticas, gustos, modos de expresarse. El talento es necesario alimentarlo. El deseo de búsquedas estéticas también. Incluso, no basta con revisitar a los clásicos del cine y la literatura una y otra vez, sino tener al alcance lo último que se hace y se piensa fuera de las fronteras, como único modo de construir un cuerpo de pensamiento y una “artisticidad” renovada, arriesgada, conectada con el mundo.

Creo que en este punto, me das la razón, cuando recuerdas cómo cuando éramos jóvenes, hace treinta años, veíamos a Godard, Fellini y Buñuel, Sartre, Grotowski y también a Einsestein, Pudovkin y una década antes (éramos adolescentes) se debatía acaloradamente en varios órganos de prensa criterios sobe el camino de la literatura y el arte, la educación, los medios y sus valores… Tú observas que la profundidad de las ofertas parece haberse contraído, para preguntarte: ¿Dónde es posible descubrir?

Pero hablábamos sobre la llamada “ausencia de un pensamiento” que defina a la última generación de cineastas cubanos, -pienso que puede marcarse ese declive desde mucho antes que apareciera esta pujante generación de los noventa, -la cual ha obligado a repensar estrategias a los dirigentes del cine rompiendo su inercia-, diría que desde los años ´70, y no sólo en Cuba, me atrevería a decir que es un fenómeno mundial.

Ya a mediados del siglo, Octavio Paz hablaba de la hiperbolización del Estado y su cada vez más, marcada presencia en todos los ámbitos, cuando lo definía como el “ogro filantrópico, que ha limitado la expresión de individualidades unidas en sus diferencias, manteniendo la impronta que las define, que fue lo que sucedió en los efervescentes años sesenta en nuestro país, pero que sucumbió, como expuse en post anterior, por falta de contendientes y a mi juicio, en el ámbito del cine, cuando desaparecieron los debates; cuando algunos jefes se fueron cansando, otros se burocratizaron y otros recibieron presiones, hasta que desapareció el ejercicio de la crítica y la polémica del panorama escrito y radifónico y en esa atmósfera de inopia verbal y conceptual, han crecido ya varias generaciones de cubanos.

Lo curioso es que al no conceder importancia a la relación creador-funcionario, reconoces lo que las decisiones de éstos últimos, determinan la variedad y calidad de la creación, cuando dices que por su carácter episódico, cambiarán tan rápido como lo político sea diferente. Me pregunto ¿cuánto han cambiado las condiciones, desde los años ´70 a esta parte, para la variedad de pensamientos y búsquedas en los estético?

Estoy de acuerdo contigo en que si los que diseñan las políticas públicas, no proporcionan más espacios de encuentros y discusión, será la gente la que tenga que hacer el esfuerzo por crearlos y defenderlos. Pero esto me lleva lamentablemente de nuevo, al ámbito de lo político, porque todo espacio de encuentro, de discusión y
alternabilidad de ideas, debe estar proporcionado y fiscalizado por instituciones, normas y consignas rectoras y guías. En el campo cinematográfico el único ejemplo que rompe con esto es la Muestra, pero sabemos que no basta.

Estoy de acuerdo también que /*algunos */de los trabajos de la Muestra, sólo vienen a sustituir lo que la maltrecha prensa nuestra no hace, otorgándole más valor periodístico que artístico al conjunto de esa obra. No obstante yo lo veo de una manera distinta, pues amén de que pienso que hay trabajos y creadores que se perfilan con muy buen futuro artístico, valoro también el carácter de crónica de esta época de apremios, necesidades, carencias, ausencias, que reflejan las obras de la última generación, que a pesar de todas las cosas faltantes, se esfuerza por expresarse artísticamente, aunque unos lo consigan mejor que otros. Tal vez estén dando un ejemplo al periodismo y la crónica y orienten un mejor futuro para el género. La decantación hay que dejarla a la historia. Los artistas y el arte quedarán, el oportunismo y la chapuza serán olvidados. Soy optimista y pienso que este siglo traerá sorpresas.

Otras entradas vinculadas a este post en el blog:

SOBRE EL PENSAMIENTO JOVEN

MARIO CRESPO SOBRE EL NO-PENSAMIENTO DE LOS JOVENES

VICTOR FOWLER A PROPOSITO DEL POST “SOBRE EL PENSAMIENTO JOVEN”

MARINA OCHOA SOBRE EL NO-PENSAMIENTO

RESPUESTA A VICTOR FOWLER SOBRE EL PENSAMIENTO JOVEN

DE VICTOR FOWLER A GARCIA BORRERO

MARIO CRESPO A PROPOSITO DEL POST DE VICTOR FOWLER

DE GARCIA BORRERO A VICTOR FOWLER

VICTOR FOWLER SOBRE LOS COMENTARIOS DE MARIO CRESPO Y GARCIA BORRERO

ROSINA PRADO

En Granada me quedé con deseos de conocer a Rosina Prado (actualmente reside en España), de quien el Festival Cines del Sur exhibió varios de sus documentales como parte de la muestra “Intrusos en el paraíso”. Finalmente Rosina no pudo asistir el evento por razones ajenas a su voluntad, y me quedé con las mismas lagunas de siempre: ¿cómo llega ella a Cuba?, ¿cómo se conecta con el ICAIC?, ¿cuándo parte?.

Creo que Rosina Prado es una de las grandes ignoradas del cine cubano revolucionario. Y eso que fue la primera mujer que hizo algo como directora en el ICAIC (antes que Sara Gómez). Si alguien me puede aportar datos sobre ella, o si ella misma me los ofreciera para compartirlos con los lectores del blog, me estaría ayudando a dejar atrás esta penosa circunstancia en que me encuentro: esa en la que solo sé que de Rosina Prado no sé nada.

Juan Antonio García Borrero

Filmografía de Rosina Prado en el ICAIC:

ISMAELILLO
(1962)/ 19’/ Dirección: Rosina Prado/ Productor: Néstor Pino/ Guión: Rosina Prado/ Fotografía: Julio Simoneaux/ Edición: Amparo Laucirica/ Sonido: Raúl García.

Documental acerca de la vida de los niños en un círculo infantil construido en el barrio pobre de Las Yaguas.

PALMAS CUBANAS
(1963)/ 26’/ Dirección: Rosina Prado/ Productor: Jorge Rouco/ Guión: Rosina Prado/ Fotografía: Luis Marzoa, Pablo Martínez/ Edición: Amparo Laucirica/ Sonido: Eugenio Vesa, Marcos Madrigal.

Mirada documental a los cambios que propicia la sociedad revolucionaria en la vida de la mujer cubana.

¿QUÉ ES LO BELLO?
(1965)/ 10’/ Dirección: Rosina Prado/ Productor: José Gutiérrez/ Guión: Rosina Prado/ Fotografía: Julio Simoneau/ Edición: Amparo Laucirica/ Sonido: Germinal Hernández, Marcos Madrigal.

Documental sobre la ciudad de Trinidad, en Cuba, sus tradiciones y su arquitectura colonial.

LA LLAMADA DEL NIDO
(1966)/ 12’/ Dirección: Rosina Prado/ Productor: Eduardo Valdés Rivero/ Guión: Rosina Prado/ Fotografía: Julio Simoneau/ Edición: Amparo Laucirica/ Sonido: Eugenio Vesa, Ricardo Istueta.

Documental didáctico sobre las palomas mensajeras.

El ZOOLÓGICO
(1968)/ 10’/ Dirección: Rosina Prado/ Productor: Eduardo Valdés Rivero/ Fotografía: Julio Simoneau/ Edición: Amparo Laucirica/ Sonido: Raúl García, Eugenio Vesa.

Documental didáctico que muestra diversas facetas y atracciones del parque Zoológico de La Habana.

PD: INFORMACION SOBRE ROSINA PRADO

Desde Galicia Francisco Puñal me actualiza casi al instante. Y después me dicen que todavía no ha llegado la hora de mirar con seriedad esta manera de distribuir y adquirir información. Desde luego que me encanta seguir manoseando los libros acomodados en los estantes de la biblioteca, pero estas cadenas de bits que viajan a la velocidad de la luz amenazan con dejar en el camino a aquellos que todavía prefieren desplazarse, únicamente, sobre el lomo de los átomos, muchas veces retenidos en las aduanas.

Lo que me envía Puñal alude a un homenaje que le realizaran a la cineasta en el 2007. También me hace llegar un par de PDF, y en uno de ellos hay una entrevista con Rosina Prado muy interesante. Trataré de precisar el link para que se pueda ver desde aquí. Gracias a Puñal por la contribución casi inmediata.

La verdad es que leyendo todo esto se me ocurre que podría realizarse un documental que reúna a, por lo menos, tres de esos españoles que viajaron a Cuba en los sesenta e hicieron cine aquí: Margarita Alexandre, Rosina Prado, y Juan Mariné.

JAGB

EL FESTIVAL DE CINE DE CARTAGENA RINDE HOMENAJE A LA CARTAGENERA ROSINA PRADO
Escrito por EMS
(11-12-2007)

El Festival de Cine de Cartagena, junto a la Filmoteca Regional ‘Francisco Rabal’, rendirá homenaje en su presente edición a Rosina Prado, la primera mujer española que ejerció en Cuba el oficio de realizadora de cine.

El acto tendrá lugar el miércoles 12 de diciembre, a partir de las 21 horas, en el Aula de Cultura de Cajamurcia (calle Carmen, 1), donde podrán verse los documentales que Rosina Prado realizó durante su vida en Rusia y Cuba.

Nacida en Cartagena, en la céntrica calle del Aire e hija de un militar de la Armada republicana, Rosina Prado emigró con su familia a la URSS, donde toma contacto con emigrantes relacionados con el mundo de la cultura y realiza su primer trabajo cinematográfico, ‘El ir y venir de los trenes’.

Pero será en Cuba, a partir de 1961, donde desarrolle una importante labor cinematográfica en colaboración con el Instituto Cubano de Cine (ICAIC). De esta época quedan trabajos como ‘Ismaelillo’, ‘Palmas cubanas’, ‘Qué es lo
bello’ o ‘La llamada del nido’, todos ellos reflejo de su preocupación por los problemas sociales, la infancia o la mujer y fiel a una línea clara de pensamiento.

El director de la Filmoteca Regional, Joaquín Cánovas, ha explicado que la figura de Rosina Prado ha sido ninguneada por las historias oficiales del cine cubano. “Queremos hacer justicia a esta extraordinaria mujer y por eso la Filmoteca Regional está preparando una publicación monográfica sobre ella”.

La propia Rosina Prado ha agradecido este acto de homenaje a su trabajo. “Siempre he estado en el cine, aunque en España no lo haya podido ejercer. Conocí a los grandes del cine español” y ha añadido que nunca ha perdido, en todos sus años de exilio, el arraigo a su tierra, a la que vuelve siempre que puede.