Archivos diarios: agosto 7, 2009

DE KAREL DUCASSE A GUSTAVO ARCOS

Gustavo:

Muy bueno tu comentario, hace rato que ansiaba responder alguna de los escritos que me habían sugerido emociones o ideas, pero el trabajo me tenia demasiado complicado, pero esto de la UNEAC, bueno, amerita una pequeña reflexión. Para empezar gracias a Juani por este Blog.

Bien sabido es cuan difícil, casi imposible, se ha hecho en los últimos año, el ingreso como miembro de la Organización, no solo para aquellos que lo ansían por el prestigio que esto supone, sino por las ventajas que ofrece a la hora de hacer trámites, gestiones de viaje, congreso u otro tipo, siempre tan difíciles en un país dominado aún demasiado, por esa burocracia de la que se burló sabiamente Titón.

Estoy de acuerdo contigo en la necesaria valoración que deben recibir, oficios que hace años no existían, o que han cambiado según las tecnologías que hoy los moldean o condicionan, y mas aún, en tu reflexión acerca de la necesidad de saber qué tecnologías; aparte, lo mas importante es y seguirá siendo la existencia de un pensamiento critico, profundo y consecuente con uno mismo.

De esto debemos seguir pensando los creadores, para no creer tonta e ingenuamente, que el CTP, el FLASH, el COMBUSTION, el AFTER EFFECTS y el ILUSSION, lo pueden hacer todo, sin contar con ese ser humano inteligente y esforzado que esta detrás del ordenador.

Pero igual creo que habría que establecer limites, poner algún medidor, para que todo no siga cayendo en esa subjetividad tan peligrosa, que a veces puede hacer pensar en preferencias personales o amistades peligrosas. ¿Cuantas obras hay que hacer para ingresar a la UNEAC, cuántos premios se deben ganar, cuantos comentarios de Prensa nos deben hacer? Ojo, igual estoy de acuerdo con Manolito Iglesias en que debe haber un tope, un criterio de selección que privilegie a aquellos que verdaderamente tengan un curriculum interesante que mostrar, no tanto por los Premios logrados, que eso puede considerarse subjetivo o al menos no como algo determinante, sino por la calidad humana, técnica y artística de lo creado. Pero sin exagerar, que no estamos en un país desarrollado, con una Producción ampliamente sustentada por grandiosos presupuestos.

Pero igual, para aquellos que les nieguen, con razón o no, el ingreso a esta organización, les recuerdo que primero que todo uno mismo debe sentirse artista o no, uno mismo debe apreciarse, uno mismo debe estudiar, uno mismo debe trabajar a diario, uno mismo debe filmar, pintar, esculpir, escribir o lo que haga, pero siempre con esa sensación de que en eso le va la vida. Pertenecer o no a la UNEAC, no necesariamente debe significar, que tu obra es valida o no. Antes que eso, creo que nos debe preocupar, como artistas y como cubanos, aun más, que estamos haciendo de nuestro país y de nuestro destino. Eso me parece aun más apremiante.

Gracias,

Karel Ducasse Manzano, director del documental ZONA DE SILENCIO.

OTRO CADAVER EXQUISITO

Hay veces que releo algunas de las entradas más antiguas de este blog, sobre todo aquellas escritas por los otros, y me asalta la impresión de que, sin quererlo o saberlo, entre todos hemos estado jugando al “cadáver exquisito” en este inmenso salón llamado Internet.

Como seguramente recordarán, lo del “cadáver exquisito” hace referencia a esa gestión colectiva en la cual, allá por los años veinte del siglo pasado, los surrealistas inventaron la práctica de escribir un poema entre varios, pero con la condición de que los involucrados solo conociesen el último segmento de la contribución de aquel que les antecedía.

En el blog viene sucediendo más o menos lo mismo. Me gusta muchísimo esta sutil sensación de caos que a veces nos sugiere todo lo que está colgado. Como en la vida misma, aquí no hay un orden pre-establecido. Solo sugerencia de temas, y predomina lo aleatorio, lo que el estado de ánimo dicta.

No sé qué colgaré mañana. No sé qué tipo de comentarios recibiré, si los recibo, aunque el silencio tal vez sea nuestra manera más inspirada de comentar. Hoy podemos estar hablando de la última producción del ICAIC, y dentro de cinco minutos de las películas de Enrique Díaz Quesada. O de los nuevos realizadores ahora, y de aquí un rato de los cineastas que viven más allá de la isla. Como todo lo relacionado con el “cadáver exquisito”, tampoco por el momento tenemos idea de qué es lo que estamos construyendo. Pues el cine mismo realizado por cubanos en todas las épocas y latitudes podría ser una extensión de ese juego.

Armemos en nuestra cabeza una película con fragmentos de “La Virgen de la Caridad”, “Casta de roble”, “Memorias del subdesarrollo”, “El super”, “Suite Habana”, y “La anunciación”. El resultado podría ser sorprendente. Tal vez parezca un juego demasiado absurdo, pero ese tipo de descalificación sigue siendo la manera más cómoda de resistirnos a la evidencia de que es “la realidad” la que es absurda, caótica, y fuente de ese contagio intelectual que nos hace cómplice de lo mismo.

Para bien o para mal, serán los nietos de nuestros nietos los que intuyan el sentido último de ese cine realizado por cubanos. Y también el sentido de ese conjunto de ideas encontradas, paradójicas, que alimentan al blog. Por supuesto, que la paradoja más intensa quizás esté en que no hay cadáver más exquisito que La Historia. La Historia es un cadáver que nunca muere, y adicta como es a la existencia de los pobres mortales, todas las noches regresa a beber “el vino joven”.

Juan Antonio García Borrero