Archivos diarios: julio 27, 2009

YAM MONTAÑA SOBRE EL CINE CUBANO

Por qué no suelo escribir sobre cine cubano
por Yam Montaña

Cuando Luciano Castillo y Maruja Santos fomentaron mi aliento por la crítica de cine comencé por el cine chino, parece extraño, sobre todo cuando seguía con atención la filmografía de la Isla y solía polemizar sobre ella en los cineclubes por los que pasé. Recuerdo a Tony Mazón fotocopiándome artículos en la Cinemateca, quizás él no lo recuerde, y a Frank Padrón llenándome la cabeza de felices actos terroristas, a los ojos de la mayoría, pero herejías a los ojos de unos pocos. Aunque me disguste la palabra década, los 90 fueron los años de iniciación en que me debatía entre la crítica y la realización gracias al culpable mayor Jorge Molina. Después vino una lluvia de amigos como Juan Antonio García Borrero (Juani), Mayra Pastrana, Rufo Caballero, Carlos Galeano, los dos Mario, Naito y Naite. Menos a Juani a los demás le fui perdiendo la pista con mis exilios particulares en la propia Isla y mi vagancia para escribir, además de la continuada apatía por publicar, incluso cuando ya había madurado un poco con el estilo y la calidad de las ideas.

En 1994 en mi primer Taller de la Crítica Cinematográfica recibí una pateadura descomunal por dos razones, primero por el desfachatado texto que había presentado diciendo que no existía el cine cubano, segundo por lo incoherente y caótico que era dejando al descubierto la inmadurez, pero también la desmedida osadía que me comía los huesos. Esa es la causa por la que no aparece mi trabajo en las memorias de ese año y aparezco en todas las fotos y el programa oficial del taller y en el recuerdo de los organizadores. Como ven no he cambiado mucho, comencé en este texto por el cine chino y terminé enredado en anécdotas que no sé my bien como van en este texto. De todas maneras ahora ya no sufro por mis propios desvaríos y el caos conceptual que armo en casi todo lo que escribo porque asumo mi libertad de pensamiento sin dramatismo y mi libertad estilística sin mucha preocupación formal.

Pues bien, lo del cine chino se debe a mi constante inconformidad con el cine cubano, esto no quiere decir que no reconozca la obra gestada en la Isla, que no sepa del talento y la dedicación de muchos, pero es que nunca me acabó de contentar, incluso lo “subterráneo”, lo que crecía fuera de la oficialidad y al final este descontento, por su persistencia atroz, se ha convertido en una indiferencia que ya venía desde que escribí el primer artículo sobre cine. ¿Cómo me podía interesar más la cinematografía china que la de la Isla? Simple, supongo porque en algún momento ni me sentía de la Isla por obra del lenguaje y de la cosmovisión que me presentaba durante años el cine cubano. Obras plagadas de un neorrealismo trasnochado, temas de una cotidianidad extrema que lindaba con la nada, una saturación de comedias que opacaban otras realidades y una cuadrícula institucional castrante que sobre el signo oficial marginaba voces y expresiones quizás más válidas que las que nos vendían.

Para colmo la mordida de la nostalgia por los dichosos 60 y después el despertar del cine antes del triunfo de la Revolución me revolvían las tripas y volvían a quitar la mirada de lo emergente, lo provocativo y herético que ahora mismo con la democratización de la realización, gracias al acceso a la tecnología digital, se ha vuelto puerilmente escandalosa. Supongo que por los años de censura, silencio y marginación, lo que ha provocado que no sólo los jóvenes exploten con una hipercrítica implacable, sino también realizadores de mayor solera que no se han podido reprimir más. Si a esto le sumamos la zona de la diáspora, de los que están haciendo cine fuera de la Isla bajo la dimensión que sea, becarios, exiliados, mudados, residentes temporales, en fin lo que no están adentro y sienten bajo otra latitud, ya tenemos un panorama complejo que requiere ser explorado antes de ser criticado y sobre todo tiene que ser mostrado para ser por lo menos aceptado como una parte también nuestra.

De seguir con este texto debo reconocer primero me incapacidad para penetrar el cine cubano de una forma coherente y serena, tengo que añadir que mis recursos metodológicos son precarios para algo tan complejo y para sazonar todo agregaremos que no poco miedo me da enfrentarme no sólo a toda una filmografía, sino a obras concretas que me despiertan cierta atracción e incluso fascinación. En buen cubano “pendejitis”, pero por lo menos tengo los cojones de reconocer lo que me deja como un inválido ante el cine de la Isla. Debe ser una especie de trauma, de sumas de churros, de imbecilidades, de cabronadas institucionales y de una ceguera colectiva lo que me deja ese sinsabor que me aleja como crítico del cine al que debiera tenerle un especial amor. Por eso envidio a aquellos que son capaces de enfrentarse a él, luchar por él y, metafóricamente, hasta matar por él. Lo único lamentable es que las voces que vibran en estas coordenadas con lucidez son pocas y lamento no haber dedicado tiempo, ni esfuerzo en sumarme a ellas. Por ahora el cine cubano sigue siendo una asignatura pendiente y no será raro que nunca escriba sobre él, de todas maneras siguen las hormigas en el estómago y las mariposas en la cabeza, por suerte con el sabor insular que todavía me hace de esa rara y preciosa Isla que reina en el Caribe.

(Tomado del blog de Yam Montaña)

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CINE CUBANO Y POESIA

Estoy valorando la idea de abrir una etiqueta dedicada a los poemas que hablen del cine cubano, o de quienes lo han hecho, o que han servido de sostén espiritual a las películas. Creo que sería un experimento interesante, porque el ojo del poeta percibe zonas que un crítico, con su racionalismo a ultranza, muchas veces pasa por alto. Y como dijimos en el blog un día, el cine también tiene razones que la razón ignora.

En esta categoría tendrían cabida lo mismo el poema que Lezama Lima le regalara a Humberto Solás para “Minerva traduce el mar” (1964), que el hermoso “Testamento del pez”, de Gastón Baquero, que Enrique Álvarez convierte en todo un personaje dentro de “La ola” (1995). Es posible que el gesto también sirva para combatir de algún modo el popular equívoco que confunde el “cine poético” con el “cine bonito”. La verdadera poesía es la que atrapa el misterio de la vida, con sus luces y sus sombras, es decir, con su complejidad.

Tomando en cuenta los comentarios que me han llegado a propósito del artículo de Elena Garro sobre Germán Puig, y que pone en evidencia el respeto que como ser humano y artista sigue inspirando entre sus amigos este hombre aún no reconocido como se merece, he decidido iniciar la serie con este hermoso poema de Pío E. Serrano, donde Puig tambien es protagonista.

Juan Antonio García Borrero

LAS ESTACIONES DE PARIS

Recorro en París las obligadas estaciones,
de cementerio en cementerio
voy marcando esta sola aventura que le resta
a esta ciudad dormida en sus cristales.
Un ramo de flores amarillas
para un Baudelaire que tuerce el gesto
y mira desdeñoso.
Un callado homenaje a César Franck
que inclina agradecido su cabeza de piedra,
atrás queda el Montparnasse.
En Pére-Lachaise,
como un espejo de sombras encontradas,
el negro granito recibe las últimas confesiones
de Marcel Proust,
pego el oído a la brillante piedra
y sólo un susurro indescifrable,
un parloteo oscuro encuentro.
Pregunto por Apollinaire
y me asomo informal a una tierra lentamente trabajada,
granulada de sorpresas y estandartes.
Malva y alada es la piedra que abraza a Oscar Wilde,
paradójico vuelo el suyo,
de la profundidad al cielo,
difícil su equilibrio.
En el costado sur reposan su muerte los comuneros,
todo parece indicar que este muro no puede sujetarlos y,
lamentablemente, yo he olvidado el discurso plural
que la ocasión impone.
Un poco más allá, al fin,encuentro a Paul Lafargue,
a su lado reposa Laura Marx,
simpático el criollo
pregunta por Santiago de Cuba y sus mulatas,
quiere saber también el triste destino de su olvidada palabra.

Sólo salva a París de sus vivos cementerios
la presencia fugaz de Germán Puig.
Sobre el cielo de París,
como un ángel azul pintado por Chagall,
flota Germán y siembra el entusiasmo:
recién acaba de de fundar, crear, inventar, fabular
el Puente de Alejandro III,
y, generoso, se apresura a compartirlo.
Nada esconde a sus amigos,
nada quiere saber del sórdido trasiego
que para el invierno guarda y atesora
trozos de vida por vivir, dádivas por dar.
Ilumina, enfebrecido gnomo, los amplios bulevares,
y traza, alquimista seguro del gesto, las serenas perspectivas,
feliz como un ángel,
salva a París,
Germán,
y nadie lo sospecha.

Pío E. Serrano

PUCHEUX SOBRE “LOS INDOCUBANOS” (1964), de Modesto Garcia

NADA DE VAQUEROS… PERO TAMPOCO NADA DE INDIOS.
por Jorge Pucheux

Cuando llegué al ICAIC a finales del año 1960, comencé a trabajar en Dibujos Animados. Entonces estaba en el 3er piso del edificio Atlantic. Recuerdo muy bien que había un señor que me llamaba mucho la atención debido a lo cuidadoso y hasta matraquilloso que era con una serie de dibujos o ilustraciones que siempre estaba pintando. Lo hacía con plumilla y pinceles de punta muy finas. Todos los días me encontraba a Modesto García, quien también se dedicaba a pintar los fondos (escenografías ) de las películas que allí se estaban realizando.

Modesto era un hombre delgado, alto, y por encima de todas las cosas de este mundo, un hombre tranquilo y excelente artísta plástico. Poco a poco iba terminando sus dibujos, que tenían una medida de aproximadamente unas 20 x 24 pulgadas. Yo entonces era asistente de cámara y ayudaba en algunas filmaciones, hasta que un buen día decidieron hacer una serie de cambios, entre los cuales estaban, separar una parte del personal para abrir otra instalación dedicada exclusivamente a filmaciones especiales (filmaciones de títulos, fotos, maquetas, etc ).

Lo cierto fue que ahí caímos Modesto, René Ávila, Alberto Herrera, Delia Quesada, José Martínez, López Girón y yo. De pronto Modesto era el gran jefe de todos nosotros.
Pero, siempre, en sus tiempos libres, ahí lo encontraba metido en sus dibujos y conversando con Onelio Jorge Cardoso sobre la historia. Así los recuerdo.

El asunto de los dibujos poco a poco se fue aclarando y resultó ser toda una historia documental sobre los aborígenes cubanos antes del Descubrimiento. Modesto había realizado todos los dibujos necesarios, él solo, para poder, cuando el Instituto lo autorizara, filmar con nosotros todo el material y convertirlo en un documental, el cual llevaría por título “LOS INDOCUBANOS”.

Durante muchos meses la filmación se fue realizando entre nosotros en Telecolor y Pepín en Cubanacán, en la entonces flamante mesa de animación Oxberry. El material al final resultó ser un documental muy atractivo, sobre todo para los niños en las escuelas, pero lo único feo de todo esto, fue que el mismo, salvo algunas pequeñas exhibiciones, quedó para la historia en los archivos del ICAIC.

Sin embargo, algo aun mas ilógico sucedió después, y miren si es ilógico y hasta absurdo, que hasta hoy día llega el asunto. ¿Qué película, documental, cápsula, nota, audiovisual cubano, se planteó o ha planteado en tiempos más recientes, tratar el tema de los indios infelices que poblaron nuestra Tierra? Creo que UNA PELEA CUBANA CONTRA LOS DEMONIOS, fue la única que se le acercó bastante en eso de la época. De ahí para acá, nada al respecto.

Nunca existió, creo, ni una buena idea, sobre alguna historia de amor, aventura, drama, persecución, musical, académica, o simplemente de lo que siempre nos pasamos la vida diciendo y diciendo: LA DISCRIMINACIÓN Y GENOCIDIO que sufrieron los indios cubanos durante la Conquista. Ni siquiera un simple documental de denuncia que intentara reivindicar en imágenes y sonido toda aquella epopeya. Sólo Modesto y su material INDOCUBANOS, creo yo, es lo único sobre este tema que el cine cubano tiene realizado.

Desde el comienzo de la etapa revolucionaria, casi se nos llegó a plantear “Nada de vaqueros”. Hoy recuerdo que cuando Oscar Valdés realizó VAQUEROS DEL CAUTO, hasta se le hicieron comentarios de que era una película más del Oeste.

Grandes películas, por supuesto, todas necesarias, sobre la guerra de independencia, la república, la guerra de Angola, Viet-Nam, la actualidad… pero ¿y de los Indios qué? De todas maneras, no suframos por esto, si total, toda la América Latina padece de este asuntito.

Nota hermosa: Modesto vive hoy día en México DF, siendo él todo un Don Quijote, rodeado de árboles majestuosos y ardillas por doquier.

…Y sigue pintando.

FICHA TECNICA:

Los indocubanos
(1964)/ 16 mm/ B y N/ 28’/ D: Modesto García/ G: Modesto García/ Animación: José Martínez/ Edición: Lucas de la Guardia/ Sonido: Virgilio Calvo/

Sinopsis: Resumen de la vida en la isla de Cuba antes del Descubrimiento y su desarrollo histórico hasta la desaparición de los aborígenes.

ROBERTO FANDIÑO

Acaban de avisarme de que Roberto Fandiño falleció anoche en Miami. Aunque ya me habían comentado del frágil estado de su salud, la noticia de su muerte no me conmueve menos. Conocí tarde a Roberto Fandiño, y muy poco tiempo. Pero, paradojas de la vida, bastó ese escaso tiempo para que lo recuerde como una de las personas más generosas con las que me he cruzado en mi existencia.

Roberto Fandiño formó parte del primer ICAIC. Como director debutó con el documental “Carta del presidente Dorticós a los estudiantes chilenos” (1960). Con “Gente de Moscú” (1963) obtuvo buenas críticas, mientras que “El bautizo” (1967), su único largometraje de ficción, fue una de las películas más populares de su época. Un año antes le había cedido a Gutiérrez Alea la idea de la no menos popular “La muerte de un burócrata”. En 1967 decidió marcharse de Cuba, decepcionado con el sistema de gobierno impuesto. En España conseguiría dirigir tres películas: “La mentira” (1975), “La espuela” (1976), y “María la Santa” (1977).

La primera vez que contacté con él fue cuando preparaba el libro “Cine cubano: nación, diáspora, e identidad”. Quise pasarle un cuestionario con el fin de incluir sus respuestas en el volumen. Para mi sorpresa, dijo haber leído varias de las cosas que he escrito sobre el cine cubano, y por supuesto, como se encargó de aclararme de inmediato, “no estaba de acuerdo con casi nada”. En esos momentos viajaba por Asia y no podía responder a mis preguntas. Pero lo haría al regreso, siempre que yo respetase, me dijo, su punto de vista, que era vehementemente anticastrista.

En verdad, jamás respondió el cuestionario, y ahora no recuerdo cómo fue que volvimos a entrar en contacto. Supongo que haya sido a raíz de la reseña que escribió sobre el libro de cineastas cubanos en el exilio. Le sorprendió muchísimo saber que a mí no me molestaban sus reparos críticos. Llegó a confesarme que eso rompía un poco el esquema que él tenía concebido en su lucha contra el castrismo. Entonces iniciamos una amistad en la que lo que más placer me reporta evocar es precisamente la ausencia de concesiones. Ni trató de imponerme sus ideas, ni yo las mías a él. Pero tampoco dejamos de decirlas, siempre con mutuo respeto.

¿Cómo fue que con tantas diferencias llegué a gozar del privilegio de su amistad? Pues porque un día decidimos dejar de mirarnos como anticomunistas y socialistas, para empezar a hablar en términos humanos. Por eso lo que dije al principio de que Roberto Fandiño fue una de las personas más generosas que he conocido en mi vida. No estoy hablando del hecho de que me permitiera vivir una semana en su casa madrileña, o que durante mi larga estancia en España me llamara a cada rato para preguntarme cómo me iba, y hasta ofrecer ayudas concretas sin pedir nada a cambio. Estoy hablando de otro asunto.

Recuerdo que una noche me invitó a ir al cine Renoir para ver “El jefe de todo esto”, de Lars Von Triers. La película no le gustó demasiado (a mí sí), pero de vuelta a casa fuimos conversando sobre lo que en verdad es la vida: una interminable escenificación de grupos humanos dominando a otros. Hablábamos en una dimensión que nos permitía percibir esos puntos comunes que las ideologías disimulan, y que los diversos poderes se empeñan en suprimir.

Fue una noche inolvidable, al menos para mí, que descubrí en la Gran Vía que el diálogo sin prejuicios lo hace todo posible.

Juan Antonio García Borrero

EL ICAIC DE LOS SESENTA

Un amigo muy joven, con pretensiones de hacer cine, me reprocha que le conceda tanta atención al ICAIC de los sesenta. En sentido general, me dice, los historiadores y críticos parecen obsesionados con el pasado.

Entiendo en parte su preocupación. La fetichización de “los sesenta”, que nos deja a quienes nacimos en esa década en la condición de simples espectadores de La Historia (“la que nos hizo”), impide que pueda pensarse con naturalidad la posibilidad de que un filme contemporáneo sea superior a “Memorias del subdesarrollo” o “Lucía”. ¿Alguien ha pensado que algunos de los jóvenes que ahora mismo hacen audiovisuales acaso tengan tanto o más talento que Titón o Solás? Es posible que se piense, pero no se expresa, por miedo a que los argumentos suenen a elogio del vecino, o simplemente, parezca una desmesura.

En lo personal creo que un director como Fernando Pérez ha conseguido películas que técnicamente superan a los clásicos mencionados. Y “Papeles secundarios”, de Orlando Rojas, se me antoja mucho más inquietante que la mayoría de las películas filmadas en la “década prodigiosa”. Del mismo modo creo que pocos cineastas cubanos pueden mostrar la capacidad para narrar que ostenta León Ichaso. Lo que pasa es que uno dice esto, y sabe que será como hablar con el espejo. Hay un inmenso muro, construido con los ladrillos invisibles de la rutina intelectual, que impide mirar “más allá”, o de otro modo.

Aún así, no creo que los sesenta sea ahora mismo un campo de estudio totalmente agotado. Al contrario. El hecho de que el encumbramiento de un segmento de esa producción haya terminado por convertirse en la sensación del “todo”, es justo lo que mantiene en las sombras a buena parte de lo que se hizo entonces. Nos falta todavía la mirada crítica que explore al cine cubano de los sesenta no como un compendio de imágenes en movimiento, sino como el reflejo de un estado de ánimo colectivo. Es decir, como algo complejo.

¿A quiénes les hablaban los cineastas cuando hacían sus películas en los sesenta? Esta es una pregunta mucho más fácil de responder en el terreno de la literatura o de la plástica, donde la individualidad es hegemónica, pero en el caso del cine no funciona así: demasiados protagonistas. Y cuando digo protagonistas no me refiero a los que aparecen en la pantalla, sino a los que mueven los hilos de esa trama invisible que se llama “espíritu de época”.

Cada una de esas películas que se hicieron (ficciones, documentales, dibujos animados) intentaban apresar la naturaleza de los acontecimientos que sacudían la cotidianidad. La importancia de esas imágenes no hay que asociarlo a lo estrictamente estético, pues hasta en los títulos uno encuentra un motivo de análisis: estos nos revelan la sutil manera en que la lengua (o la jerga revolucionaria) se iba haciendo doméstica.

¿Tenían todos los directores del ICAIC una misma idea de la realidad de entonces? No lo creo, aún cuando el único origen institucional de la producción nos sugiera una uniformidad del criterio. El análisis puntual de cada una de esas cintas tal vez nos revele facetas inéditas del país. Y con ello comprobaríamos que de los sesenta, como diría Sócrates, solo sabemos que todavía no sabemos nada.

Juan Antonio García Borrero

RELACION DE DIRECTORES QUE FILMARON EN EL ICAIC DE LOS SESENTA

Águila, Rigoberto (Al borde de la guerra/ 1962; Petróleo/ 1962)

Almendros, Néstor (Escuela rural/ 1960; Ritmo de Cuba/ 1960)

Álvarez, Santiago (Un año de libertad/ 1960; Ritmo de Cuba/ 1960; Adelante/ 1961; Escambray/ 1961; Muerte al invasor/ 1961; Forjadores de la paz/ 1962; Ciclón/ 1963; Primeros juegos deportivos militares/ 1964; Vía Libre a la zafra del 64/ 1964; Cuba 2 de enero/ 1965; Now/ 1965; Pedales sobre Cuba/ 1965; Solidaridad Cuba-Viet Nam/ 1965; Abril de Girón/ 1966; Cerro Pelado/ 1966; Segunda Declaración de La Habana/ 1966; La escalada del chantaje/ 1967; Golpeando en la selva/ 1967; La guerra olvidada/ 1967; Hanoi Martes 13/ 1967; Hasta la victoria siempre/ 1967; La hora de los hornos/ 1968; LBJ/ 1968; Despegue a las 18.00/ 1969; 79 primaveras/ 1969)

Arenal, Humberto (Construcciones rurales/ 1959; El tabaco/ 1960; Chinchin/ 1960)

Basilio, Octavio (El robo/ 1962)

Bejar, Jacobo (Cataratas/ 1963)

Bernaza, Luis Felipe (Amor por tres naranjas/ 1968; Productividad/ 1969)

Calvacanti, Iberé (Pueblo por pueblo/ 1964; Discriminación racial/ 1965)

Canel, Fausto (Cooperativas agropecuarias/ 1959; El tomate/ 1959; Carnaval/ 1960; El Congo 1960/ 1961; Torrens/ 1961; Hemingway/ 1962; Pesca/ 1963, El final/ 1964; Desarraigo/ 1965; Papeles son papeles/ 1966)

Carruana, Jorge (El gallito de papel/ 1965)

Cech, Vladimir (Para quién baila La Habana/ 1963)

Christensen, Theodor (Ellas/ 1964)

Cortázar, Octavio (Por primera vez/ 1967; Acerca de un personaje que algunos llaman San Lázaro y otros llaman Babalú/ 1968; Al sur de Mandadero/ 1969)

Darie, Sandu (El bosque bajo el puente/ 1965; Caminos del saber/ 1966)

de Armas, Jesús (El Maná/ 1960; La prensa seria/ 1960; AEIOU/ 1961; La quema de caña/ 1961; El realengo/ 1961; Remember Girón/ 1961; El tiburón y la sardina/ 1961; El Cowboy/ 1962; Cuba, sí; Yankis, no/ 1963; Pantomima Amor No. 1/ 1965; La pieza/ 1965; Ostracismo/ 1966; Sara, la jutía loca/ 1966; Un hombre… y un chivo/ 1966; La frontera/ 1967)

Enomoto, Goro (Novenos Juegos Centroamericanos y del Caribe/ 1962; Parqueando el carro/ 1964; Alzadora de caña/ 1965)

Fandiño, Roberto (Carta del presidente Dorticós a los estudiantes chilenos/ 1960; Ganaremos la paz/ 1961; Primero de Mayo Socialista/ 1962; Reunión de La Habana/ 1962; Tiempo de pioneros/ 1962; Alfredo va a la playa/ 1963; Cuba en el VIII Festival/ 1963; Gente de Moscú/ 1963; El bautizo/ 1967; María Cervantes/ 1968)

Fernández, Carlos (A noventa millas/ 1962; Esta es mi trinchera/ 1963; Nueve entradas para la pelota/ 1965)

Fleitas, Miguel (La quimbumbia/ 1963; Walo-Walo/ 1965; Hacia el mar/ 1965; Un día en Fragoso/ 1966; Nace un bosque/ 1966; De pie/ 1968; Hoy es domingo/ 1969)

Fraga, Jorge (Venceremos/ 1960; Escambray/ 1961; La montaña nos une/ 1961; Y me hice maestro/ 1961; Cuba ‘58/ 1962; En días como estos/ 1964; El robo/ 1965; La odisea del General José/ 1968)

Fraga, José (Operación Herbicidas/ 1964)

García Ascot, José Miguel (Cuba’ 58/ 1962)

García Espinosa, Julio (Sexto aniversario/ 1959; La vivienda/ 1959; Un año de libertad/ 1960; Patria o Muerte/ 1960; Cuba baila/ 1960/; El joven rebelde/ 1961; Aventuras de Juan Quinquin/ 1967).

García, Modesto (Los indocubanos/ 1964; La lechuza/ 1967)

Gatti, Armand (El otro Cristóbal/ 1963)

Giral, Sergio (Henificación y ensilaje/ 1962; Inseminación artificial/ 1963; El testigo/ 1963; La jaula/ 1964; Nuevo canto/ 1965; La muerte de Joe J. Jones/ 1966; Cimarrón/ 1967; Gonzalo Roig/ 1968; Vía libre/ 1969)

Gómez, Manuel Octavio (El agua/ 1960; Cooperativas agrícolas/ 1960; Una escuela en el campo/ 1961; Guacanayabo/ 1961; Historia de una batalla/ 1962; Cuentos del Alhambra/ 1963; Nuevitas/ 1969)

Gómez, Sara (Iré a Santiago/ 1964; Excursión a Vuelta Abajo/ 1965; Guanabacoa: crónica de mi familia/ 1966; Y tenemos sabor/ 1967; En la otra isla/ 1968; Una isla para Miguel/ 1968; Isla del Tesoro/ 1969)

González Aguilar, José (Benedo Fuentes/ 1965; Moa/ 1965)

González Nicanor, Enrique (El gusano/ 1963; Ogú/ 1964; La saladomaquia/ 1965)

Grado, Juan José (Playas del pueblo/ 1960; El Bórer/ 1964; Máquinas/ 1964; Variedades/ 1965)

Guillén Landrián, Nicolás (El Morro/ 1963; En un Barrio Viejo/ 1963; Los del baile/ 1965; Ociel del Toa/ 1965; Reportaje/ 1966; Retornar a Baracoa/ 1966; Coffea Arábiga/ 1968)

Gutiérrez Alea, Tomás (Esta tierra nuestra/ 1959; Asamblea General/ 1960; Historias de la Revolución/ 1960; Muerte al invasor/ 1961; Las doce sillas/ 1962; Cumbite/ 1964; La muerte de un burócrata/ 1966; Memorias del subdesarrollo/ 1968)

Gutiérrez, Urbano (Palangre/ 1964)

Henríquez, Antonio (Fundamentos de la natación/ 1961; Respiración artificial/ 1963; Estrella del carnaval/ 1965)

Henríquez, Hernán (Niños/ 1964; El origen del gugu/ 1966; Osain/ 1966; La escalera/ 1967; La frontera/ 1967; Macheteros orientales/ 1967; La manzana/ 1967; Mi tía Nina/ 1967; La jirafa/ 1968; El lenguaje/ 1968; Oro rojo/ 1969)

Hernández, Bernabé (Cerámica/ 1962; Festival de Música Popular/ 1962; Pintura cubana/ 1962; Abakuá/ 1963; El Barroco/ 1963; Cultura aborigen/ 1963; En provincia/ 1964; Superstición/ 1964; Escuela de Arte/ 1965; Los estudiantes y el trabajo agrícola/ 1965; Sobre Luis Gómez/ 1965; Color de Cuba/ 1968; Salón de Mayo/ 1968)

Herrera, Manuel (Cría porcina/ 1965; Papel… Vidrio… Metal…/ 1966; Ganado/ 1967; Granel/ 1968; Valle del Cauto/ 1968; Y…/ 1968; El llamado de la hora/ 1969)

Ivens, Joris (Carnet de viaje/ 1961; Cuba, pueblo armado/ 1961)

Jorge, José Antonio (Granjas del pueblo/ 1962; Charco Redondo/ 1963; Felucho y Surgidero/ 1965; Monte adentro/ 1965; Vuelo 134/ 1965; Alarma aérea/ 1967)

Junco, Víctor (Extirpación del Meningioma del Pterión/ 1964; Laminectomía dorsal/ 1966; Neurolisis y neurorrafia del Plaxo Braquial en trauma por arma de fuego/ 1966; Orbitotomía transcraneal Osteoplástica en un meningioma Craneorbitario/ 1966; Quiste Aracnoideo Extradural Raquideo/ 1966)

Kalatozov, Mijail (Soy Cuba/ 1964)

Limeres, José (El arroz/ 1960; Fundamentos de la natación/ 1961; Con los pobres de la tierra/ 1962; Los Meme/ 1966; Los Zafiros/ 1966; Los Bucaneros/ 1967; Gladis González y los Bucaneros/ 1967; Celeste Mendoza/ 1968; Las D’Aida/ 1968; Mirta y Roberto/ 1968; Pa-cá/ 1968).

López, Juan José (El origen del hombre/ 1964)

López, Luis M. (Sin dolor/ 1966)

Maceda, Milton (Estudio agrícola No.1/ 1968)

Maestsig, Kurt (Preludio 11/ 1963)

Manet, Eduardo (Negro, El/ 1960; Napoleón gratis/ 1961; En el club/ 1962; Portocarrero/ 1963; Tránsito/ 1963; Un día en el solar/ 1965; El huésped/ 1967)

Massip, José (Por qué nació el Ejército Rebelde/ 1960; Los tiempos del joven Martí/ 1960; Historia de un ballet (Suite Yoruba)/ 1962; El maestro del cilantro/ 1962; Venimos por amor/ 1962; La decisión/ 1964; Guantánamo/ 1967; Madina-Boe/ 1968; Nuestra Olimpiada en La Habana/ 1968)

Molina, Raúl (La ciudad dormida/ 1962; Sigma 33/ 1962; La danza de los dioses/ 1964; La estructura/ 1965; La fiesta/ 1966)

Muñiz, Bebo (Renté/ 1963)

Nogueras, Luis Rogelio (Un sueño en el parque/ 1965)

Palenque, Alberto (Luz para el futuro/ 1962; Gastroenteritis/ 1963; El origen de la turba/ 1964)

París, Rogelio (Nosotros, la música/ 1964; Los hombres de Renté/ 1965; Posición 1/ 1967; Guardafrontera/ 1968; Turiguanó/ 1968; Tiempo de hombres/ 1969)

Pérez, Manuel (Cinco Picos/ 1961; Caimanera/ 1962; Era Nickel Co./ 1963; Grandes y chiquitos/ 1966; Pueblo de estrellas bajas/ 1963; De viaje con los mejores/ 1967)

Pineda Barnet, Enrique (Fuenteovejuna/ 1963; Cosmorama/ 1964; Giselle/ 1964; Aire frío/ 1965; La Gran Piedra/ 1965; David/ 1967; Ñame/ 1968; Guillén/ 1969; Juventud, rebeldía, revolución/ 1969)

Prado, Rosina (Ismaelillo/ 1962; Palmas cubanas/ 1963; ¿Qué es lo bello?/ 1965; La llamada del nido/ 1966; El zoológico/ 1968)

Raggi, Tulio (El profesor Bluff/ 1964; Ciclano y fulano/ 1965; Macrotí: un Noé cubano/ 1965; El capitán Tareco/ 1966; Stradivarius Pérez/ 1966; El tipo agradecido/ 1966; El capitán Tareco en el planeta misterioso/ 1967; La brujita mágica/ 1967; Damocles/ 1967; El poeta y la muñeca/ 1967; El tranvía/ 1967; El sinsonte/ 1969)

Ramos, Idelfonso (Adelante/ 1961; Cada fábrica una escuela/ 1961; Congreso por la Paz/ 1962; Coser y enseñar/ 1962; Héroes del trabajo/ 1962; Zafra heroica/ 1962; Construyendo/ 1963)

Reade, Harry (La cosa/ 1962)

Reyes, José (Vecinos y amigos/ 1965)

Rivera, Mario (Cirugía pulmonar/ 1966)

Rodríguez, Antonio Tucho (Pesca brava/ 1966; Rincones de la costa/ 1968)

Roldán, Alberto (Médicos de la Sierra/ 1961; Colina Lenin/ 1962; Con los pobres de la tierra/ 1962; Primer Carnaval Socialista/ 1962; Una vez en el Puerto/ 1963)

Saderman, Alejandro (Morada al sol/ 1963; Reconstruiremos/ 1964; Oro de Cuba/ 1965; Boniteros/ 1966; Al agua/ 1967; Canto de protesta/ 1967; Hombres de Mal Tiempo/ 1968; Mangle rojo/ 1969)

Sariol, José A. (Premio al trabajo/ 1965)

Solás, Humberto (Minerva traduce al mar/ 1962; Variaciones/ 1962; El retrato/ 1963; El acoso/ 1965; Manuela/ 1966; Pequeña crónica/ 1966; Lucía/ 1968)

Suárez, Ramón F. (Grabados revolucionarios/ 1963; Romeo y Julieta ‘64/ 1964)

Tabío, Juan Carlos (Combo Universitario/ 1963; Peligro/ 1963; Higiene en el ordeño/ 1968; El Habano/ 1969; Proceso industrial de la leche/ 1969)

Tanner, Harry (El mosquito Aedes Aegypti/ 1965; La técnica de la victoria/ 1965)

Torres, Miguel (La mosca doméstica/ 1964; Los abonos/ 1965; Seguridad en el trabajo/ 1965; Futuro/ 1966; Escuela de Cadetes Inter.-Armas Antonio Maceo/ 1968; Maniobras/ 1968; Campamento 5 de mayo/ 1969; El Habano/ 1969)

Torres, Oscar (Tierra olvidada/ 1960; Realengo 18/ 1961)

Ulive, Ugo (Crónica cubana/ 1963)

Valdés, Oscar (Minerva traduce el mar/ 1962; Escenas del carnaval/ 1965; Vaqueros del Cauto/ 1965; El ring/ 1966; El diamante/ 1967; 250 CC/ 1967)

Vega, Pastor (La guerra/ 1961; Alicia en los países maravillosos/ 1962; Oportunidades/ 1963; En la noche/ 1964; Hombres del cañaveral/ 1965; La familia de un hombre/ 1966; Los mejores/ 1966; La canción del turista/ 1967; De la guerra americana/ 1969)

Veitía, Héctor (Variaciones/ 1962; El teléfono/ 1965; Análisis/ 1966; La herrería de Sirique/ 1966; El paciente/ 1968)

Villafuerte, Santiago (Astronomía/ 1964; Cultivos de la caña/ 1964; Perjuicios de la molienda/ 1964; El azúcar/ 1965; Enmienda Platt/ 1965; Trabajadores del mar/ 1966; Círculo de interés/ 1967; Cultivo del tomate balizado/ 1967; Tabaco tapado/ 1967; Becados del arte/ 1968; Un 28 de enero/ 1968; Médicos mambises/ 1969; Los niños/ 1969)

Villaverde, Fernando (Congreso de juventudes/ 1960; Año de la Reforma Agraria/ 1961; ¡Ay, Ike!/ 1961; El parque/ 1963; Elena/ 1965).