Archivos diarios: julio 18, 2009

PUCHEUX SOBRE EL TALLER DE CALISH

EL TALLER DE CALISH Y LA PRODUCCIÓN DEL ICAIC (Los hombres de overoles)
por Jorge Pucheux.

En mi caso personal, el Cablemás ha sido una mala experiencia, sobre todo el famoso paquete de cable, internet y teléfono, ha sido realmente un desastre.

Así que hoy dedicaré mi tiempo a escribir un Post sobre uno de los grandes logros del ICAIC, de las grandes buenas ideas llevadas a la práctica en aquellos primeros años de su nacimiento. Al parecer no tiene nada que ver con la creación artística, más bien con la ingeniería, la fábrica, los hierros, los metales, las herramientas, los tornos, los cálculos, el taller.

Digo al parecer porque ahí no se producía ningún tipo de audiovisual, ningún sonido se grababa, ninguna película se revelaba, ninguna escena se filmaba. Lo que si puedo decir es que sin esta instalación media producción del ICAIC no se hubiera podido realizar: me refiero al TALLER DE CALISH.

Calish era un mecánico, un hombre dedicado, partícula por partícula, a la mecánica. Fue el centro de aquella idea. A su alrededor giró todo un gran proyecto. Si no recuerdo mal el Taller era propiedad de él, y al triunfo de la Revolución lo puso en función del Instituto. ¿Para qué serviría un taller de mecánica dentro de una institución que su objetivo era hacer películas?

Sin ese taller muchos filmes no se hubieran podido realizar, pues cada proyecto cinematográfico lleva consigo el uso de tecnologías que le sirven de herramientas para poder expresar sus necesidades temáticas y estéticas.

Recuerdo que cuando llegué al Instituto, ya existía el Taller. Estaba por la calle 10, a mitad de cuadra, casi por detrás de la Cinemateca. Después con el tiempo fue creciendo y llegando a ocupar las esquinas de 10 y 25.

También recuerdo que cada vez que nos hacía falta un nuevo accesorio para colocar un lente, para agrandar una parte de la mesa de animación, para hacer una multiplano o para crear una montadura que convirtiera las filmaciones en 35mm normal a Cinemascope o viceversa, o que una película necesitaba tal o mas cual aditamento para poder realizar un Plano, o una escena, crear un nuevo equipo, o cualquier aparato, o parte de algo que ya no tenía repuestos, ahí estaba la tropa de Calish para resolver el problema. Hasta un Steadicam se llegó a construir.

Filmes como SOY CUBA, EL OTRO CRISTOBAL, LA MUERTE DE UN BURÓCRATA, LAS DOCE SILLAS, GIRÓN, CLANDESTINOS, LA VIDA EN ROSA, EL BRIGADISTA y muchos proyectos más, cada uno con sus propias necesidades, y a veces hasta con desconocimiento de sus respectivos directores, el Taller de Calish estaba ahí siempre listo para resolver lo necesario para filmar o realizar un efectos visual o especial.

No hubo nunca, que yo recuerde, una película que no hubiera podido realizar un plano, escena, secuencia por falta de un accesorio o equipo que el Taller no hubiese podido fabricar.

El Taller de Calish creo que aun sigue trabajando, y lo mejor de todo, que aun siguen muchos de sus fundadores. Al menos la última vez que pasé por ahí los pude ver y saludar. No se hoy. Los otros están jubilados.

Y mi pregunta: ¿alguien se acordará de ellos cuando se festeje cada aniversario del cine cubano? ¿Alguien los tendrá en la mente y en su corazón? Porque gracias a ellos la historia es la que es. ¡Mis respetos para ellos!

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HAY TIEMPO

Me ha alegrado muchísimo que Elvira Rodríguez Puerto y Javier Buergo, organizadores de los eventos cuyas bases pueden leerse en el post anterior, nos confirmen que hay prórroga para el asunto. A mí me parecen eventos con agendas muy seductoras. De allí mi insistencia en promoverlos.

JAGB