PUCHEUX SOBRE EL CINE DE MARIONETAS EN CUBA

MARIONETAS, ¿PARA QUÉ?
Por Jorge Pucheux.

Hoy, leyendo en la Red un artículo sobre la última película de mi primo hermano Ernesto Padrón, MEÑIQUE, primer filme de largometraje de la Isla en 3D, me vinieron a la mente algunos recuerdos del principio, aquel tiempo en que el ICAIC comenzaba a dar los primeros pasos en el Arte de la animación y de los Dibujos animados.
Recuerdo muy bien que casi todo el personal de ese Departamento recién creado, venían del mundo de la publicidad o del periodismo, salvo algunas posibles excepciones. Entre ellos estaban Jesús de Armas, el motor que echó adelante ese proyecto, acompañado por Tulio Raggi, José Carruana, Enrique Nicanor, Hernán Henrique, José Reyes, Eduardo Muñóz Bachs, Modesto García y muchos otros que más adelante se fueron incorporando a esta actividad creativa.

Poco tiempo después, el recién creado ICRT creó su propio Estudio de dibujos animados para la producción televisiva. Esta manifestación artística del Cine se desarrolla a partir de lo que se conoce con el nombre de ANIMACIÓN, es decir, a partir del movimiento cuadro por cuadro de las cosas, objetos, animales, muñecos y personas. Es por tanto el Dibujo animado el primer material de este tipo que se realiza en el mundo cinematográfico a partir de los primeros años del siglo 20, aunque ya habían algunos pequeños intentos desde finales del 19.

Lo interesante de esto es que no solo nació como tal el Dibujo animado, también aparecieron películas cortas mediante el uso de las marionetas, o muñecos de palo articulados, parecidos a los títeres, que con el tiempo se fueron realizando de plástico, goma, plastilinas y demás recursos modernos. Hubo películas que llegaron a ser famosas en aquellos primeros tiempos.

En esa primera etapa de los inicios, el ICAIC, con mucho esfuerzo de una persona, se crea el Estudio de Marionetas. Me refiero a Miguel Fleítas, quien en unión de Hugo Alea, Cuco Basilio, Guillermo Centeno y un pequeño grupo de amigos interesados y motivados por algo diferente a los Dibujos, iniciaron una titánica labor: la de crear películas cortas con esta técnica.

Recuerdo muy bien porque en algunas filmaciones participé ayudándolos a filmar cuadro por cuadro, el inmenso amor con que hacían aquel trabajo. De esa época quedaron solo dos filmes cortos: WOLO-WOLO Y LA QUIMBUMBIA. Digo quedaron porque unos meses después de haberse terminado estas películas, el Instituto liquidó este Estudio, y adiós Lola hasta el presente.

Se lo mucho que les dolió a estos compañeros esa decisión, decisión que después de tantos años, aún sigo sin comprender. ¿Habrá sido por los recursos, por celos, por ignorancia, por insensibilidad, porque era demasiado para el ICAIC, que cerraron esta actividad artística? Ahí están en algún lugar del Archivo. A quienes les interese este escrito, podrá observar la calidad en tan tempranos años. ¿Qué hubieran logrado estos compañeros de haber seguido trabajando en las marionetas? Tuvimos hasta la posibilidad de acercarnos en Praga al mismísimo Jri Trinca, el mundialmente famoso mago de las marionetas.
Habrá sido así, que alguien se pregunto un mal día: ¿Marionetas, para qué?

Hasta hoy sigo con ese mal sabor dentro. Por ahí están aún algunos de estos compañeros, Hugo, Centeno, Reynaldo, que podrían aclararme este pesar. ¡Mis respetos a Miguel Fleítas¡

Publicado el junio 27, 2009 en TRUCAJE. Añade a favoritos el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Pucheux, ¿en los Estudios de Animacion del ICRT (antigua Funeraria Caballero, en La Rampa) no hacian este tipo de animacion tambien?
    S, Abelardo

  2. ¡Hola Pucho! Te preguntas “¿habrá sido por los recursos, por celos, por ignorancia, por insensibilidad, porque era demasiado para el ICAIC, que cerraron esta actividad artística” (del cine de marionetas)? Yo me atrevería a decirte que pudo haber sido cualquiera de estas causas y todas a la vez. Lo peor de todo es que tú todavía ( y nadie) tengamos una respuesta. Lo peor, es que casi 50 años después nos estemos preguntando qué habrá pasado con esa y otras cosas. ¿No era el ICAIC de todos sus trabajadores? ¿No era una obra que había nacido del entusiasmo, la valentía y la pasión y el esfuerzo de todos? ¿No éramos igualmente todos, “accionistas” de esa empresa?
    Ahora, a la luz de nuevas experiencias de vida, lo que nos parece imposible es que se tomaran decisiones sin contar con los trabajadores, con los que hacían el arte. ¿Cómo fue que pudimos acostumbrarnos a soportar esa y otras decisiones inconsultas, decisiones a dedo, a veces caprichosas? Cierres, traslados, cambios de puesto, destituciones, sin que se nos dieran explicaciones. Nos quedábamos callados y seguíamos adelante, confiando, esperando un mejor momento.
    Siempre defiendo la idea de que en el ICAIC se hicieron las cosas más bien que mal, pero sé muy bien, que otra habría sido la historia si algunos jefes no se hubieran cerrado detrás de puertas y secretarias; si algunos jefes no hubieran dejado de ser atrevidos y revolucionarios para volverse conservadores, con lo cual se fueron separando del grupo, de los artistas y técnicos, de los románticos que dejaban las uñas en cada fotograma de película, sin ningún otro estímulo, pero el más grande, que ver una nueva película con sus nombres, en pantalla.

  3. A partir de un mail de Abelardo Mena, donde me preguntaba por el trabajo de marionetas en el ICRT, creo oportuno explicar, que solo intenté referirme al trabajo de las marionetas en el ICAIC, además de rendirle un sencillo homenaje a Miguel Fleítas, quién durante 3 o 4 años luchó por realizar cada vez mejores obras de este tipo.
    Claro está, esto no niega en lo absoluto el trabajo que más tarde realizaría
    Hugo Alea junto a otros compañeros al salirse del ICAIC en el ICRT.
    Fueron ellos quienes siguieron haciendo este tipo de género animado, logrando excelentes trabajos, solo que ellos, sus trabajos, quedaron en la pantalla chica, ese era su objetivo final, pues, que yo sepa, a ningún proyecto marionetas del ICRT, por bueno que haya sido, fue transferido a cine.

  1. Pingback: Para presentar a Jorge Pucheux en la ENDAC | cine cubano, la pupila insomne

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