Archivos Mensuales: mayo 2009

EL ENCANTO DEL REGRESO (1990), de Emilio Oscar Alcalde

Estimado Reynaldo Lastres:

Lamentablemente no tengo copia de “El encanto del regreso” ni idea de donde se pueda ver ahora mismo. En su momento pude apreciarlo en uno de los eventos que se organizan en la provincia de Ciego de Ávila. Pero sigue siendo un filme “sumergido”. Quizás puedas ponerte en contacto con su realizador Emilio Oscar Alcalde, quien tiene un sitio en Internet.

Hace poco volví a escribir algo sobre ella, a propósito de la conferencia “Cine cubano post-68: los presagios del gris”, encargada por el Centro Teorico-Cultural “Criterios”. Tuve la suerte de contar con la gentileza de Alcalde y el guionista Reinaldo Montero, quienes me aclararon algunas dudas. Por supuesto, lo interesante sería apreciar de nuevo la película, ya con otra perspectiva, y discutirla junto a quienes la hicieron. Mientras ese momento llega, te anoto el segmento de la conferencia donde se alude a la misma.

Saludos, y gracias por seguir el blog,

Juan Antonio García Borrero

FRAGMENTO DE “CINE CUBANO POST-68: LOS PRESAGIOS DEL GRIS”

(…) El tema de la guerra de Angola, que hasta ese momento solo había recibido un enfoque unidimensional, y claramente apologético, comenzaría a ser representado de una manera menos maniquea, como ponen en evidencia “Cazador de imágenes” (1989), de Laura López, o antes, “Amigos” (1987) de Jorge Luis Sánchez, esta última una pequeña cinta donde el director se ocupaba de mostrar “las contradicciones de mi realidad cohabitando con los costados heroicos. (…) De un lado, la guerra y sus héroes. Del otro, la cotidianidad y sus antihéroes” , pretensión ética que coincide con la que ese mismo año hacía pública Jorge Fuentes, el director de “Cabinda” (1988), otra producción de los ECTVFAR que se aproxima a la guerra en África, al llamar la atención sobre la necesidad de “presentar hombres y mujeres en lucha, en conflictos con sus propios intereses personales, frente a las exigencias de la colectividad”.

De todas estas películas que, más allá del ICAIC, abordaron el conflicto bélico en el continente africano, tal vez la que más resonancia internacional obtuvo fue “El encanto del regreso” (1991), de Emilio Oscar Alcalde, la cual fue exhibida en el Festival de Moscú correspondiente a aquel año. Se trata de la Tesis de Graduación de su director en el Instituto Superior Cinematográfico de Moscú, que ese mismo año alcanzaría los premios “Caracol” entregados anualmente por la UNEAC en las categorías correspondientes a la mejor película, dirección y fotografía. Sin embargo, todo parece indicar que el guión escrito por Reinaldo Montero (antes había colaborado con Alcalde en “Kalule 5”), el cual prescindía deliberadamente de cualquier manierismo fotogénico a la hora de describir al “héroe internacionalista” que regresa de misión, y encuentra en casa un pequeño infierno, determinó que la cinta se exhibiera públicamente una sola vez; es decir, la noche del 27 de octubre de 1991, cuando se entregaron los premios en el cine Yara.

Desde luego, las circunstancias internacionales de ese año muy poco podían contribuir a una proyección natural del filme. A lo largo de aquellos doce meses, la Unión Soviética había iniciado su imparable desmembramiento, por lo que cuando el 25 de diciembre Gorbachov hizo pública su renuncia a la presidencia de la URSS, al tiempo que declaraba la disolución de la misma, pareció que aquellos axiomas marxistas sobre la necesidad histórica del sistema socialista, no pasaban de ser otra conjura de espejismos, manipulaciones, y equívocos.

La crisis política propició que una vez más hiciera su aparición el bullying mediático, como puso en evidencia ese mismo año el nunca del todo bien repudiado affaire “Alicia en el pueblo de Maravillas”. Releyendo aquellas impugnaciones publicadas en los periódicos “Granma”, “Trabajadores”, “Tribuna de La Habana”, “Bohemia”, “Juventud Rebelde”, por mencionar algunos de los espacios utilizados para satanizar a “Alicia…”, uno no puede menos que pensar en la gozosa e impune resurrección de Leopoldo Ávila. Otra vez salía a relucir lo peor de ese socialismo autoritario que antepone la reprobación ad hominen al debate riguroso.

FICHA TECNICA:

EL ENCANTO DEL REGRESO
(1990)/ 65’/ Director: Emilio Oscar Alcalde/ Actúan: Enrique Molina, Coralia Veloz, Reynaldo Miravalles, Francisco Gattorno, Marina Arango, Patricio Wood.

Al retornar de una misión en el extranjero, un militar encuentra inesperados conflictos en su casa, en esta cinta producida por los Estudios Cinematográficos y de la TV del MINFAR, que fuera la tesis de grado de su director en la URSS.

PREMIO: Premio Caracol de la UNEAC al mejor filme.

ENCUESTA SOBRE LA BLOGOSFERA CUBANA

Aguaya Berlin ha colgado un comentario que me parece importante resaltar. Se trata de promover una encuesta sobre la llamada “blogosfera cubana”. Un esfuerzo que agradecerán sobre todo los que, dentro de cincuenta o cien años, quieran saber de nuestras ansiedades más puntuales. No de las ansiedades colectivas, sino de aquellas que presiden cada amanecer: esas que aparecen cuando uno se levanta en la mañana y encuentra a un extraño (tal vez un náufrago, un sobreviviente) en el espejo.

Creo que fue Iván de la Nuez quien dijo algo así como que la blogosfera sería el campo de estudio más codiciado de los futuros antropólogos. Totalmente de acuerdo. Gracias a los blogs podrá escrutarse en las maneras de comportarnos, de saludarnos o insultarnos. Se podrá conocer de todo aquello que la prensa oficial o la Historia más académica no tiene tiempo o interés de describir.

Es verdad que el bloguero escribe para la gente de hoy, pero sus lectores más agradecidos(al menos en la isla) tal vez nos esperen en la otra orilla del siglo que empezamos a vivir. ¿Así que Cuba era eso?, preguntarán asombrados, como si de un nuevo Colón (menos despistado) se tratara.

Juan Antonio García Borrero

FABRICA DE TABACOS (1962), de Sara Gómez

Sara Gómez. Sarita. Sa-ri-ta.

Volví a ver aquella “Enciclopedia Popular” dirigida por ella, que comienza con la panorámica de lo que es una fábrica de tabacos, y finaliza con otra de la Plaza Mayor. Al principio alguien (un señor muy negro) llega a un pequeño puesto de venta con el fin de adquirir tabacos. El pretexto perfecto para conocer un poco de dónde salen estos.

Me hubiese gustado saber quién hizo esa portada donde la animación no puede ser más imaginativa (tal vez Pucheux, o algunos de sus compañeros de aventuras puedan ofrecernos claridad, aunque tengo la impresión de que eso pertenece a la época de Jesús de Armas: al primer-primer-primer equipo del ICAIC, pues al final dice: “Fin. 1962. Año de la Planificación”).

Pero no es de eso que quiero hablar aquí. Es de algo en todo caso personal. El corto me devolvió a la época de mi infancia, cuando mi abuelo (el negro, no el español) me llevaba a la tabaquería “El Surco” (calle San Ramón, casi llegando al ferrocarril, en Camaguey), donde después del triunfo revolucionario volvería a ejercer lo que fue su primer oficio, luego de ser durante un tiempo músico de la Banda Militar del ejército derrocado.

Ver el corto fue algo así como impregnarse otra vez de aquel olor de infancia que nunca más me ha abandonado. Recuperar la fascinación que provocaba en mí mirar a ese grupo de personas concentradas en una nave inmensa. Y escuchar de nuevo al lector de entonces leyendo todas aquellas obras que más tarde Juan de Dios Borrero me comentaba en casa.

¿Habrá sido de él que saqué mi adicción por la lectura? No lo sé, pero esta Enciclopedia me devolvió al kilómetro cero de lo que soy. Fue como aspirar, en medio de tanto humo enrarecido por la vida, una inmensa bocanada de aire que nunca más volvería a ser tan puro.

Juan Antonio García Borrero

SOBRE LAS OTRAS MANERAS DE PENSAR EL CINE CUBANO Y “NUEVO MUNDO”

Hace un par de días “Gaspar, el Lugareño” tuvo la gentileza de pedirme el prólogo de “Bloguerías” con el fin de promoverlo en su bitácora. Intercambiamos, como es de rigor, un par de mensajes. En uno de ellos le comentaba mi sensación de que había una parte de la intelectualidad cubana que vivía anclada en el siglo XIX, sobre todo porque miraba con total indiferencia lo que ahora mismo está sucediendo con las nuevas tecnologías, y el impacto en las maneras de pensar la realidad que nos acosa.

El bloguero respondió con un mensaje donde en una línea me decía que no tenía tiempo de extenderse, pero que me dejaba con una cita de El Lugareño de verdad, que hablaba por él. La cita es esta:

“¿Creen Uds. que nosotros vivimos en el año corriente de 1839, o sea la primera mitad del siglo XIX? No hay nada de eso. Yo he despejado la incógnita y mis cálculos exactísimos me dan para nuestros viejos el año de 1639 y para nuestros mozos el de 1739; el siglo XIX no ha entrado todavía en nosotros. El siglo XIX se pasea allende los mares en un famoso carro de vapor, llevando en la diestra la antorcha de la Religión y en la siniestra la de la Filosofía. En nuestra sociedad no se ven tales cosas: los viejos yacen atascados con la carreta del siglo XVII en el pontonconal de Nuevitas: los mozos llevan el siglo XVIII en los potros indómitos, desbocados en la sabanas de Bayatavo sin dirección ni punto conocido donde terminar su carrera. Sólo nuestros niños arrodillados en los altares del Cristo, levantan sus manitas al Cielo y piden el carro y las antorchas del siglo XIX” (Cartas del Lugareño, p. 199. Carta remitida a sus corresponsales anónimos de Santiago de Cuba y Sancti Spiritus el 16 de enero de 1839.)

A mi modo de ver, el siglo XXI no ha entrado todavía en nuestras maneras de enfrentarnos al cine cubano. Y de eso estaremos hablando el próximo miércoles, a las cinco de la tarde, en la sala “Nuevo Mundo” de la ciudad de Camaguey, el mismo Camaguey de los dos Lugareños. No me atreveré a decir que es exactamente una conferencia, porque lo que propondré serán ideas, algunas de ellas manejadas en este blog, o propuestas en otros textos que a su vez ya han sido rebatidos, o enriquecidos con otros puntos de vista.

La única novedad será que utilizaré como bibliografía (¿debería decir post-bibliografía?) muchos de los post que algunos colaboradores han enviado al blog. Por ejemplo, trabajaremos con la famosa secuencia de “Memorias del subdesarrollo” en la que Sergio se desintegra, y a continuación leeré lo que en su momento Pucheux escribió. Lo mismo haremos con “Now”, y la anécdota de Pepín. Todo esto con el fin de demostrar que hasta ahora la historia del cine cubano que conocíamos es la Historia contada por los críticos (el cine cubano en mi, es decir, la Historia de lo que veo en pantalla, y que prioriza la importancia del Autor), pero muy poco de la Historia en sí (el cine cubano por dentro). Como verán, no habrá un conferencista, sino varios disertantes.

El conversatorio tendrá lugar en la sala “Nuevo Mundo”, la primera de su tipo creada en el país, y de la cual ya hemos hablado en este blog. Como lo cortés no quita lo valiente, hay que decir que ahora la sala no “recuerda el delirante decorado de algún filme de Juan Orol”, como escribí aquella vez. Al contrario: ha sido remozada y ampliada. Cuenta con pantalla grande y equipos de proyección en diversos formatos.

El nombre (que no estoy seguro si fue idea de Luciano Castillo) me gusta muchísimo porque nos sugiere la entrada a una dimensión inédita. Pues bien, a partir del 1 de junio la sala funcionará con un nuevo diseño de programación, auspiciado por la Cátedra de Pensamiento “Tomás Gutiérrez Alea”, y que tiene como fin convertir a la institución en un espacio donde sea posible encontrar lo más relevante del cine nacional e internacional, así como la posibilidad de establecer debates, conversatorios, presentaciones de películas.

Los espectadores de “Nuevo Mundo” podrán disfrutar cada semana de las siguientes opciones:

Lunes y martes, a las cinco de la tarde, “Cinemateca de Cuba”, con la exhibición de aquellos filmes que han quedado para siempre en la Historia del cine.

Miércoles, a las cinco de la tarde, “La ciudad simbólica”, un espacio de la UNEAC donde los especialistas Armando Pérez Padrón y quien suscribe presentarán películas, o disertarán sobre variados temas, a veces, con invitados.

También el miércoles, pero a las ocho y media de la noche, podrá apreciarse un pre-estreno presentado por especialistas del Centro de Cine.

El sábado, a las nueve de la noche tendrá lugar la popular tanda erótica, con la exhibición y presentación de filmes relevantes pertenecientes a ese género.

El domingo, a las cinco de la tarde, los integrantes del Cine Club “Francois Truffaut” proyectarán y discutirán filmes de gran vuelo estético.

El último viernes de cada mes, a las cinco de la tarde, sesionará el cine club “Diferente”, donde se exhibirán y discutirán materiales que contribuyan a enriquecer y naturalizar la visión que podemos tener de la diversidad sexual.

En la sala también podrán apreciarse los filmes enviados por el ICAIC como parte del Circuito Nacional de Estrenos y la Red Nacional de Videotecas. Asimismo será sede de aquellos eventos relacionados con el audiovisual que se organizan en la provincia, como pueden ser el Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica, el Festival del Filme Francés, El Almacén de la Imagen, la subsede del Festival de Cine Pobre de Gibara, o el Festival de La Habana, entre otros.

El proyecto recién se inicia, y en la misma medida que podamos demostrar que “Nuevo Mundo” como espacio es una necesidad para todo ese público que respira audiovisual en Camaguey (pienso fundamentalmente en los jóvenes que estudian en el ISA), aspiramos a conseguir ese ansiado consenso que permitiría saber,por fin,quién le pone el cascabel a lo del “Complejo Cultural Nuevo Mundo”.

Por lo pronto, yo insistiría en que la Oficina del Historiador de la Ciudad debe pensar cuanto antes en cómo resaltar que esta fue la primera sala de su tipo creada en el país (una placa que aluda al hecho, por ejemplo).

Se trata de un reconocimiento elemental a aquellos que hace ya veintitrés años (30 de octubre de 1986) tuvieron la iniciativa de crear un espacio por donde han desfilado no se sabe ya el número de personalidades relacionadas con el audiovisual cubano. Dicho por lo claro: se trata de otra forma de defender la memoria local, ya que nos falta la memoria grafica.

Juan Antonio García Borrero

A PROPOSITO DEL CINE AFICIONADO EN SAN ANTONIO DE LOS BAÑOS

Querido Mario Crespo:

Me ha emocionado muchísimo tu testimonio sobre los cineastas aficionados de San Antonio de los Baños. Ya conocía algo de este grupo, gracias a ese excelente documental del brasileño Wolney Oliveira titulado “El invasor marciano, 30 años después”, y que este egresado de la primera generación graduada en la Escuela de Cine realizara con tanto derroche de imaginación.

A raíz de haber visto ese pequeño gran filme, traté de contactar con algunos de sus miembros, justo cuando terminaba de preparar la “Guía crítica del cine cubano de ficción”, pero el encuentro nunca prosperó. Sé que llegué a tomar notas, preparar cuestionarios que jamás se entregaron. Ahora intenté reencontrarlos en un mar de papeles que no sé si algún día tendré tiempo de poner en orden, pero tampoco fructificó el gesto. Lo cierto es que se me confunde todo en la mente. No recuerdo bien si fue Walfredo Piñera (uno de los que más colaboró con la “Guía”) quien me apuntó las señas de algún que otro sobreviviente que aún residía allí. O tal vez Mario Piedra. También en la Escuela de Cine intentaron ayudarme (¿acaso Jorge Molina?).

Ahora tu relato ha removido los deseos de reencontrarme con las películas de esos locos que quién sabe recicle aquella historia sobre Ed Wood que Tim Burton nos narrara alguna vez. Creo que hay en todo esto que narras un encanto tremendo, porque están por medio no solo las películas que se hicieron, sino también un grupo de personas soñando (los que la hicieron, y los que la vieron). Eso me confirma la utilidad del blog como herramienta que permite el aprendizaje colectivo, y una reconstrucción mucho más justa de lo que es la memoria histórica. Gracias por ser uno de sus cómplices más activos.

Esta es una historia (la del cine amateur) que todavía no se ha contado como se merece. No es que los investigadores no hayan hecho referencia al asunto, pues las pesquisas de Arturo Agramonte (“Cronología del cine cubano”), María Eulalia Douglas (“La tienda negra”), Walfredo Piñera y María Caridad Cumaná (“Mirada al cine cubano”), entre otros que quizás ahora mismo olvide, han tomado en cuenta esa zona no tan publicitada del cine nacional. De paso, revisando este último texto he encontrado en la página 106 una referencia a lo que ha dado origen a todas estas evocaciones. Es un breve párrafo que dice así:

“A principios de los años setenta, un grupo que se conoció como “el cineclub de Raimundo”, derivó en movimiento de cine aficionado, denominado MOCAC, que demostró cierta capacidad de convocatoria para encuentros y concursos, pero tuvo vida efímera”.

Si los investigadores afirman esto (“demostró cierta capacidad de convocatoria”) ha de ser porque, efectivamente, el grupo llegó a sobresalir en su contexto; lo malo es que por el momento los lectores nos hemos quedado con ganas de saber por qué el grupo demostró esa capacidad. Esto, por supuesto, no es irreparable: como investigadores también somos sucesivos. Asimismo he encontrado otro par de cosas que apunta a confirmar la tesis de que la existencia del grupo (o más bien del cine amateur, en sentido general) no era exactamente bien mirada por el ICAIC en los años setenta, pero esa idea preferiría desarrollarla cuando tenga mejores argumentos.

En fin, que te agradezco una vez más tu entusiasmo con el blog, y esa exhortación a dejar a un lado los caudillismos culturales, para entregarnos a la recuperación de una memoria que, aunque fracturada, resulta común. ¿Qué tengamos nuestras contradicciones a la hora de evocar el pasado? Pues eso es lo que yo veo de valioso: partir del respeto a las diferencias para percatarnos de la identidad, y no a la inversa; imponer una identidad que disimula las singularidades internas.

Aquí te dejo, a cambio de tu excelente post, una relación de títulos “amateurs” pre-revolucionarios que incluí como anexo en el libro “Rehenes de la sombra” (Ensayos sobre el cine cubano que no se ve), apoyado en las investigaciones que anteriormente te comenté, así como en conversaciones con algunos de los participantes de esas producciones.

Incluyo aquí solo las que llegan hasta 1959. La relación original va hasta nuestros días, pero en modo alguno la considero exhaustiva. Y verás que contenía algunos de los títulos que mencionas en tu emotivo texto, pero sin los datos que aporta el de Teresa Valenzuela. Para mí eso no es más que la reconfirmación de que un investigador aislado, por buenas intenciones que se tenga, siempre estará llamado a ser devorado por eso que supuestamente describe: la Historia.

Un abrazo,

Juan Antonio García Borrero

MAPA INCOMPLETO DEL CINE AMATEUR PRE-REVOLUCIONARIO

Cuba, tierra de romances (1938) de Roberto Machado/ Producción: Aficionados.
El desahucio (1940) de Luis Álvarez Tabío/ Producción: Cuba Sono Film.
Un desalojo campesino (1940) de José Tabío/ Producción: Cuba Sono Film.
El profesor maldito (1940) de Carlín Alpuente/ Producción: Aficionados
La promesa del mar (1940) de Miguel Torrás y Federico Ibarzábal/ Producción: Aficionados.
El secreto de una industria (1942) de Roberto Machado/ Producción: Aficionados.
Rapsodia en azul (1942) de Roberto Machado/ Producción: Aficionados.
Vida y triunfo de un pura sangre criollo (1943) de Jaime Traumont/ Producción: Aficionados.
Dragado en la bahía de Cárdenas (1943) de Roberto Machado/ Producción: Aficionados.
La vida de los peces (1943) de Armando Menocal/ Producción: Aficionados.
Varadero (1943) de Roberto Machado/ Producción: Aficionados.
Tabaco cubano (1943) de Roberto Machado/ Producción: Aficionados.
Desfile gimnástico femenino (1943) de Félix Ayón/ Producción: Aficionados.
Un día cazando palomas (1943) de Plácido González/ Producción: Aficionados.
Caleidoscopio (1945) de Roberto Machado/ Producción: Aficionados.
El tesoro sangriento (1945) de Plácido González y Walfredo Piñera/ Producción: Aficionados.
La caperucita roja (1947) de Tomás Gutiérrez Alea/ Producción: Aficionados.
Un fakir (1947) de Tomás Gutiérrez Alea/ Producción: Aficionados.
Una confusión cotidiana (1950) de Tomás Gutiérrez Alea/ Producción: Aficionados.
Cimarrón (1950) de Plácido González/ Producción: Aficionados.
Sarna (1950) de Germán Puig, Edmundo Desnoes/ Producción: Aficionados.
El guante (1950) de Ramón Suárez/ Producción: Aficionados.
La pintura de Amelia Peláez (1950) de Ramón Suárez/ Producción: Aficionados.
Hamlet (1950) de Néstor Almendros, Ramón Suárez/ Producción: Aficionados.
Bajo fondo (1952) de Dagoberto Izquierdo Valdés/ Producción: Aficionados de Camaguey.
El invasor marciano (1952) de Eulalio Cruz/ Producción: Aficionados.
Nuestra Habana (1952) de Paul Villanueva/ Producción: Aficionados.
El Mégano (1955) de Julio García Espinosa/ Producción: Aficionados.
Asturias pintoresca (1957) de Antonio Cernuda/ Producción: Aficionados.
Uno, el solitario (1958) de Plácido González/ Producción: Aficionados.
Diez centavos (1959) de Antonio Cernuda/ Producción: Aficionados.
Ritmo en tránsito (1959) de Antonio Cernuda/ Producción: Aficionados.
Tumbas francesas (1959) de Néstor Almendros/ Producción: Aficionados.
Un día de playa (1959) de Agrupación Cinematográfica Experimental
Gente en la playa (1959) de Néstor Almendros/ Producción: Aficionados.
Un balcón y trece canicas (1959) de José A. García Cuenca/ Producción: Aficionados.
Fiesta de santería (195¿?) de Armando Menocal/ Producción: Aficionados.
Close-up o un suicidio en primer plano (195¿?) de Plácido González/ Producción: Aficionados.
Un ensayo en contraluz (195…) de Paul Villanueva/ Producción: Aficionados.
La orden de los predicadores de Cuba (195…) de Paul Villanueva/ Producción: Aficionados.
La pasión de Guines (195…) de Paul Villanueva/ Producción: Aficionados.
Proyecto de la creación (195…) de Paul Villanueva/ Producción: Aficionados.
El beso fatal (195…) de Paul Villanueva/ Producción: Aficionados.
Documentales de viaje (195…) de Salvador Solé/ Producción: Aficionados.
La herencia maldita (195…) de Grupo Cine Local de Aficionados.
Lobos de mar (195…) de Grupo Cine Local de Aficionados.
Contrabando (195…) de Grupo Cine Local de Aficionados
El cayo de la muerte (195…) de Grupo Cine Local de Aficionados

BLOGUERIAS EN EL NUEVO MUNDO

Ya alguien alguna vez nos habló de que uno puede defenderse contra los ataques, pero no contra los elogios. Incluso pasar por alto los primeros puede ser signo de rotunda victoria, de aristocracia espiritual, mas empeñarse en ignorar los segundos raya con la pedantería.

He tratado de convencer a Armando Pérez Padrón de colgar sus hermosas palabras de presentación del libro “Bloguerías” en el sitio de Cultura en Camaguey, o en un espacio que no sea este. Aunque siempre van a hablar, evito lo del “autobombo” gratuito. Sin embargo, Armando me tendió una trampa: se trata, me dice, de su primer post para “Cine cubano, la pupila insomne”.

De cualquier forma, el texto de Armandito (más allá de los elogios) me gusta porque ha sabido interpretar el mensaje que hay en el trasfondo del volumen publicado por Acana. El libro es solo un pretexto para llamar la atención sobre una nueva época donde la comunicación entre los seres humanos ha sido afectada por las tecnologías más recientes, y donde la producción cultural, así como su consumo, asumen nuevas características.

No está de más decir que buena parte de las cosas que he conseguido en el plano profesional se la debo a Armando Pérez Padrón, quien fungiría como director del Centro Provincial del Cine en Camaguey desde 1990 hasta el 2007. La verdad es que creo haber tenido muchísima suerte en esta vida: fue un privilegio sin igual, por ejemplo, coincidir con Pérez Padrón en el momento que me iniciaba en este giro, pues me sobran los dedos de una mano para contar dirigentes que yo haya conocido con tanta pasión por el cine.

De no haber sido por esa conjura de circunstancias(que coincidió con la presencia de Luciano Castillo en el lugar), el Taller Nacional de la Crítica hoy no existiría, ni tampoco el grueso de mis investigaciones, que nacieron con el respaldo de la institución que él dirigía, a pesar de que en no pocas ocasiones teníamos criterios encontrados. Pero además, nunca olvidaré aquella ocasión en que uno de los huracanes llevó al piso parte del techo de mi casa, y Armando (junto a la pequeñísima brigada de mantenimiento que dirigía) tomó la iniciativa (siempre la iniciativa) de ayudarme a arreglarlo. No esperó orientación superior alguna: lo hizo y punto. Sí, he tenido mucha suerte: no abunda ese tipo de dirigente donde las dotes para mandar se combinan con la sensibilidad humana.

Tal vez esta sea la última vez que hablo del asunto, pues aunque defiendo el carácter personal del blog, estoy intentando que este sea un espacio de confluencias de ideas, más que un monólogo, aunque sin ocultar que tiene mucho de catarsis. Esto último se vincula a la siguiente interrogante: ¿cómo aprender a lidiar en un mundo donde es a “los otros” a quienes les ha tocado “la suerte” de ser ricos, o famosos, o lindos, o inteligentes, o valientes, o saludables, o tener Poder, y no morir con la sensación de que tu autoestima ya ha sido vendida en el rastro, antes que te pusieran un nombre?, ¿cómo demostrarnos que mas importante que la imagen que los otros tengan de nosotros, es la que tengamos de nosotros mismos?

Esta es la pregunta que a diario tal vez se hagan millones y millones de personas que miran en los televisores de sus casas a “los elegidos”. La única manera de sobrevivir, pienso yo, es plantearse un proyecto de vida que reconozca nuestras limitaciones (físicas, sicológicas, culturales), pero que nunca pierda de vista nuestra capacidad de iniciativa. Sacarle lascas a esta última tal vez jamás nos reporte ganancias materiales (que al final, tampoco garantizan sosiego interior), pero estoy seguro que ayuda a sentirnos un poco más cómodos con nosotros mismos. Nada peor que decidir acomodarse en ese grupo de personas que se conforman con haber nacido y llegar a viejos, y para ello renuncian a vivir, que es otra cosa.

Por lo demás, lo que más me ha gustado es que “Bloguerías” fue presentado en Camaguey, donde la palabra “blog” todavía puede suscitar reacciones que van desde la mas letal indiferencia hasta la convicción de que se trata de algo “políticamente incorrecto”. Para mí lo importante de todo esto es contribuir a que se entienda lo evidente: que tantos blogueros no pueden estar equivocados.

Juan Antonio García Borrero

UN POST PARA UN AMIGO, UN HERMANO.
por Armando Pérez Padrón

Han pasado veinte años desde que un amigo común nos presentara, y se sumara de inmediato al club de los que soñábamos y pensábamos que otra manera de disfrutar, apreciar, y amar el cine en nuestra comarca, era posible. Por aquellos días era un joven poco más que delgado, de andar ligero y con gran facilidad en el verbo. Quizás su estancia en el gremio de los juristas, le ayudó en su gesta primigenia de buen comunicador; en mi caso me inclino a pensar que era un valor genético, implícito en su talentosa personalidad. Juntos enfrentamos los cruentos años noventa, y sus oscuros embates sucumbieron ante el deseo y el arrojo de aquellos locos, que en lugar de soñar con el estómago, lo seguían haciendo con el único vicio que no hace daño, «el cine», frase célebre pronunciada muy a menudo por él mismo en aquellos tiempos.

Así he tenido la honda satisfacción de verlo crecer intelectualmente a pasos de gigante; de aquel atrevido adolescente, con aspiraciones de crítico de cine, que se aventuraba a enviar sus primeras notas al periódico Adelante; del bisoño abogado que funda y modera el cine club Luís Rogelio Nogueras en la Casa de los Juristas; del fundador de Radio Imagen, de quien trajera a mi mesa la primera idea para crear un Taller de Crítica; de quien retomara nuestro primer programa televisivo Claqueta —fundado por Luciano Castillo—; de quien me trasmitiera sus angustias diarias, en busca del consejo paternal del amigo, ante las incertidumbres de la edición de su primer libro, de quien me regalará la alegría de su mirada, cuando ese texto inicial vio la luz; de quien me ha tenido entre sus primeros lectores de una extensa y concienzuda obra que atesora más de una docena de textos, en los que prima su indiscutible pasión por el cine nacional, su agudeza investigativa, su pensamiento crítico, audaz, transgresor de toda postura autocrática. De ese gran amigo, Juan Antonio García Borrero, tengo el placer de presentar a ustedes su ultimo libro publicado, “Bloguerías”, alegoría a los post que casi a diario cuelga en su blog, Cine cubano, la pupila insomne, nombre de un sitio en Internet, cuya aparente metáfora, deviene en realidad latente, pues tal como él mismo confiesa, el blog, si se pretende ser serio, es un ejercicio de pensamiento diario, una vigilia obligada de la memoria, evidente primera virtud tanto del sitio, como de este texto.

En su primer post publicado en el sitio, su autor señalaba: “Este blog será un intento de enriquecer las miradas en torno al cine cubano. […] creo que el cine cubano también está necesitado de dejar atrás maneras ya fosilizadas de estudiarlo.[…] Desde aquí intentaremos fomentar lo que otras veces hemos llamado “la cultura de la polémica” hablando de cine cubano, pero también de su crítica y de su público[…]” Esa declaración de principio con los propios demonios que llevamos dentro, ratifica el rigor del autor, la constancia en el amor por la cinematografía nacional, la obsesión por sacar a la luz pública, aquellos hechos, y seres humanos que por alguna razón, han desaparecido de la historiografía oficial del cine cubano, pese a haber formado parte de momentos y obras trascendentales de nuestra filmografía.

De esta forma adentrarnos en las páginas de “Bloguerías”, es como tener una larga sesión para visionar un making off, de películas añoradas. Cada post devenido en ágil ensayo, nos lleva a conocer nombres que buena parte de los seguidores del cine cubano de hoy, acaso ni saben que existieron: Guillermo y Saba Cabrera Infante, Néstor Almendros, Raúl Molina, Sara Gómez, entre otros. O conocer que esa distante, pero indiscutible icono de la música cubana, que fuera Celia Cruz, incursionó en una decena de películas dentro y fuera de Cuba. Con sobriedad el autor dibuja un entorno desconocido, de los principales grupos de creación, promoción y apreciación del cine que existían en Cuba al momento de triunfar la Revolución, condicionamiento para nada execrable, en las circunstancias objetivas y subjetivas que configuran la necesidad del surgimiento del ICAIC.

Pero en “Bloguerías” también emerge la creciente preocupación del autor, por desmitificar los tradicionales cánones de envestidura omnipotente, del profesional apertrechado de las herramientas teóricas que impone a imagen y semejanza de su particular forma de ver los filmes, a las grandes masas de espectadores que alimentan los egos de estrellas del celuloide.

Capítulo aparte, para su aproximación crítica a obras y autores contemporáneos del audiovisual criollo, que van desde un Jorge Molina, devenido en psicópata de la obscenidad para los mojigatos de la hipocresía, y apóstol de la cubanidad para los bardos de la sensualidad; al fin y al cabo cualidad endémica del criollo; así nos conduce hasta los intríngulis de la ultima propuesta de Jorge, titulada “Molina’s Mofo”, patentizando su total acuerdo con la forma en que este joven cineasta desde la sexualidad tratada si tapujo alguno, aborda diferentes aristas de los principales problemas que lastran la vida humana. Y es que en esencia el sexo, fuente inagotable de vida y de placer, instinto primario de los seres vivos, debiera desde siempre, o al menos a estas alturas, ser acreedor de ese aforismo de Enrique José Varona, que Juan Antonio parafrasea « la virtud no es obediencia, sino elección».

El documental “Zona de silencio” del joven realizador Karel Ducases, realizado en el 2007, sobre el llevado y traído tema de la censura, es escrutado por la mirada del crítico, del creador y sobre todo del hombre, del ser humano, afirmando claramente “No importa que hoy lo censuren y mañana lo premien. O que hoy lo reconozcan y mañana lo ignoren. Si se es un artista o se pretende serlo, se ha de llevar en vena la convicción, de que todo arte casi siempre está reñido con el orden de las cosas a las que alude. El verdadero arte cuando festeja la realidad que nos rodea, desordena la percepción más común que tenemos de esta”

No falta en estas páginas de “Bloguerías” el homenaje a Humberto Solas, amigo del autor y de su querido terruño; la referencia a la amistad con Mirtha Ibarra, y su participación en el libro “Volver sobre mis pasos”, con el epistolario de Tomas Gutiérrez Alea, para hablarnos una vez más de la grandeza de nuestro cineasta mayor, aún a riesgo de la brevedad del post, tal como lo afirma: “Tratándose de Titón, sé que todo lo que se hable en cuartilla y media corre el riesgo de que se interprete a la ligera. Su pensamiento (que es decir sus películas) se ha nutrido, y a su vez, ha alimentado esas paradojas que conforman nuestra condición humana”.

No escapa a esta primera versión impresa de segmentos de “Cine Cubano, la pupila insomne”, la referencia a la relación con nuestro país de cineastas como Luís Buñuel, y Glauber Rocha; la añoranza por nuestros tradicionales cines Casablanca, Guerrero, América; la preocupación por los segmentos historiográficos de nuestra memoria audiovisual que se pueda perder; sus angustias existenciales en medio del mundo que nos ha tocado vivir, donde cada vez se impone más la barbarie por encima de la más elemental mesura.

Es cierta la afirmación del propio Juan Antonio, de que hoy día escribir en un blog con la pretensión de que lo lean una parte importante de los cubanos, ronda entre las peores de las utopías, pero por un lado buena parte de las causas más nobles se inician con la complicidad de minorías, fenómeno donde las grandes obras artísticas se llevan las palmas; y por otra parte coexiste esta experiencia de poder llevar al soporte tradicional de las publicaciones, una selección de esos post, que nutren “la Pupila insomne”, de miles de lectores en los más insospechados rincones del planeta, mérito indiscutible de un sitio dedicado solo al cine cubano

De manera que estamos ante un nuevo libro de nuestro querido Juany, con su exquisita forma de decir, su eterna pasión por la polémica, su mordaz angustia por las exclusiones, su apego al Camaguey legendario, su fe en la fuerza del cine, y que además tiene el mérito añadido de recrear un espacio, o como él llama, un Ciber café, donde cualquiera puede opinar, polemizar, aportar, siempre que se haga desde la postura del respeto al criterio del otro.

He querido realizar estas líneas más que para promover un libro, que con la sola alusión a su autor es segura su recepción, como un reconocimiento a quien ha dedicado todas sus energías, al cine cubano en todas sus facetas, venga de donde venga, con la única condición de que sea solo eso: cine cubano, nuestro cine cubano.

De seguro debo haber caído en las mismas trampas del autor, cuando señala “Creo que aún hay muchas cosas por aprender. En el plano formal por ejemplo, una de las cuestiones que más trabajo me costó asumir, es esa que se relaciona con la necesaria brevedad del post. Hoy sé, que mientras más breve el post, mejor”.

Ni hablar, para nada he sido breve, pero al fin y al cabo, quizás perdonable por ser este mi primer post en “Cine Cubano, la pupila insomne”, y más que eso, un post para un amigo, un hermano.

Muchas gracias.

Armando Pérez Padrón
Camaguey, 27.05.09

PD: “Cine cubano, la pupila insomne” agradece la promocion que ha hecho “Gaspar, el Lugareño” del prologo del libro, asi como la informacion grafica de “Con ojo de gato”.

MARIO CRESPO A PROPOSITO DEL CINE AFICIONADO EN SAN ANTONIO DE LOS BAÑOS

A propósito de la historia del cine cubano.Un granito más desde San Antonio de los BañosPor Mario Crespo

Querido Juan Antonio.

Mis memorias del cine aficionado de Cuba, se parecen a las de mi amigo entrañable Aarón Vega, sólo que con algunos añitos de diferencia a favor de mi almanaque, con lo cual le llevo alguna ventaja, aunque se remontan, como las de él, a la infancia.
Como sabes, nací en San Antonio de los Baños y allí pasé mi infancia en los años ´50. Mi mamá me llevaba a una peletería que estaba en la esquina del Parque Martí ( el parque central del pueblo) que estaba paralela con el Bar Cuba, un lugar precioso con mesitas de hierro y tope de granito estilo república ( dicen que allí Abela hizo sus primeras caricaturas sobre servilletas ), donde además trabajaba mi tío Nené y me regalaban helados mientras yo miraba embelezado un enorme cuadro transparencia del río Ariguanabo, en el que se me antojaba, se movían sus aguas y batían sus hojas las palmeras. Cine en mi imaginación, pues ya grande volví a ver el cuadro y era totalmente estático, pero igual de hermoso.

Vuelvo al cuento que me trae a tu excelente blog: En aquella peletería trabajaba un joven llamado Artemio que medía como dos metros de estatura y era mas feo que un güije. Pero siempre nos atendía y me probaba los zapatos. El interés que tenía este peletero para mí, era que lo veía a veces en la pantalla grande del cine Casino, uno de los dos cines con que contaba la villa de San Antonio de los Baños.

Para un niño de hoy, sería como ver a Arnold Schwarzenegger. ¡La estrella de cine de mi pueblo conversando con mi mamá y probándome zapatos! Pues Artemio era el protagonista de una película de ficción llamada El Invasor Marciano, en la que él, gracias a su físico, era el marciano.

El caso es que este peletero llamado Artemio Valdés formaba parte de un grupo de jóvenes que ya en la década del ´50 había constituido la Asociación Pro-Cine Ariguanabense y soñaban con establecer una escuela de cine en San Antonio de los Baños. No se si Gabo, sabía esto cuando decidió que la escuela fundada por él debía estar en esta localidad, pero algo debe haber influido el interés por el arte que siempre ha tenido este pueblito de La Habana, en el que siempre hubo teatro, poetas, pintores famosos (Silvio Rodríguez, Quidiello el pintor, Paco Alfonso y Miguel Miqueli, teatristas, Abela, Nuez, no te canso, pero son muchos más) para que El Gabo decidiera sólo treinta años después, que San Antonio fuera la “Meca” del cine cubano.
Todo este esfuerzo se debe a Eulalio Cruz que era quien encabezaba el grupo de jóvenes cineastas ariguanabenses, de los cuales obtengo los nombres en una crónica de la periodista Teresa Valenzuela (http://www.cmbfradio.cu/cmbf/identidad/identidad_00180.html). Ellos son: Osvaldo Ordaz, Ángel Gutiérrez, Agustín de la Osa, Vicente Cruz, Antonio Alfonso, Roberto Puyada, Artemio Valdés, Ricardo de Armas y José de Armas.

Según Teresa Valenzuela, el grupo se mantuvo activo durante toda la década del ´50 en la que filmaron varios cortos de ficción silentes cuyos títulos son La Herencia Maldita, Lobos de mar, Contrabando, y El Cayo de la Muerte, éste último en colores, de 36 minutos, dirigido por Vicente Cruz.

Además, encuentro en la crónica de Teresa Valenzuela, que fue en San Antonio de los Baños donde se filmaron escenas de las primeras películas cubanas como La Virgen de la Caridad de Ramón Peón y, como si fuera poco, se reconoce perfectamente la famosa escogida de tabacos El Purguero en la cinta El Romance del Palmar, estrenada en 1938.

Sin ánimo de polemizar con el amigo que te escribe, ni reclamar lauros para mi pueblo y sus artistas, creo que puedo retar a cualquiera para que saque una fecha más temprana en Cuba en la que otra comunidad hiciera cine. De todas formas, para mí lo más importante de todo esto es que se reconoce que hay una fuerte inspiración cinematográfica en Cuba desde muy temprano. Creo que hasta el propio Alfredo rectificaría hoy su famosa frase -“sin tradiciones ni historia”- la historia está y no puede ser desmentida la tradición.

Por último, no culpemos más al ICAIC de reconocer o no éste o aquel esfuerzo. Este organismo hizo lo suyo y obedeció con su política a un momento, como otros actuaron acorde a otras circunstancias. El ICAIC reconozcámoslo, lo hizo más bien que mal y sabemos todos que, como toda obra humana, es perfectible. Ayudemos a que así sea y con ello, la historia del cine cubano. En fin, dejemos los resquemores y pongámonos a trabajar. Nunca antes se hizo tanto por el cine cubano en Cuba, que en la época del ICAIC, Los errores, son de los hombres, los organismos son a su imagen y semejanza, pero siempre hay tiempo de revisar la historia y restituir nombres y enderezar entuertos. Igual estamos juntos en la historia del cine cubano todos los cubanos que hacemos cine. Los historiadores dirán la última palabra, no los políticos ni jefes de un momento. La historia es eterna.

Otra vez exhorto:

Que todo el que tenga algo que decir, que lo diga, que todo el que tenga un testimonio, que lo regale; si alguien tiene poder editorial en algún momento, que desentierre todas las tesis de grado que ya Mario Piedra anunció están en los anaqueles de las escuelas de Artes y letras…. Hagamos historia, no política.

JORGE PUCHEUX SOBRE “EL SUEÑO DEL PONGO”, de Santiago Álvarez

Y se realizó EL SUEÑO DEL PONGO.
Por Jorge Pucheux

En los años anteriores a los 90 el Departamento de Producción del ICAIC, separado del aparato tecnológico (llamado entonces Empresa Estudios Cinematográficos del ICAIC), era quien establecía el Plan general de toda la producción del Instituto, dividido en tres secciones: ficción, documentales y Dibujos animados. Ese era más o menos el esquema.

Cada semana se realizaba una junta de trabajo donde se citaban a todos los departamentos que tenían que ver de una manera u otra, y de cualquier área, con la realización y terminación de las películas. Esta junta se efectuaba en el Departamento de Coordinación de Postproducción y allí se discutían todos los aspectos que de alguna forma influían en si se terminaban o no los proyectos planificados para cada mes, según el Plan.

Hago referencia a este aspecto debido a que tiene mucho que ver con la siguiente anécdota. Imagino que todos recordaremos el terremoto del Perú, allá por los finales de los años 70. Santiago Álvarez estuvo allí y gracias a la cámara de los compañeros del Noticiero, lograron filmar un buen número de excelentes imágenes de aquel evento.

Con este material fílmico, se realizaron dos producciones: un Noticiero y después un documental. Pasado un buen tiempo ocurrió que uno de esos Planes de trabajo se veía ya que no se iba a poder cumplir. Habían sucedido toda una serie de dificultades técnicas en los Laboratorios, que atrasaron el revelado de algunos documentales que estaban en dicho Plan mensual.

A Santiago muchos lo criticaban porque decían que cuando él iba a realizar un proyecto, el ICAIC completo se ponía en función suya. Pero nadie nunca supo que en muchas oportunidades él sacaba de debajo de la manga la manera de resolver los típicos problemas del cumplimiento del Plan general de Producción.

En esta oportunidad era que simplemente faltaba un título para poder cumplir. Y en una visita que hicimos a su oficina, Pepín y yo (siempre que teníamos tiempo y estábamos por 23 y 12 así lo hacíamos), estuvimos platicando del Plan. De pronto nos dice: “¿y si Ustedes se llevan planos sobrantes del terremoto del Perú, podrían hacer algo sencillo y rápido? Tengo en mi cabeza desde hace rato un cuento que escribió un escritor peruano que me gustaría hacer algo con el”.

Rápidamente los dos nos miramos y a la vez le pedimos el texto del cuento. Allí mismo lo leímos y lo escuchamos también, pues durante aquel viaje Santiago le había grabado el texto a un niño peruano. De allí mismo salimos para Cubanacán, Pepín con un paquete de fotos del terremoto, un libro de Arte general y yo con un rollo de descartes (sobrantes de edición), más el texto del cuento.

Allá en Cubanacán, Pepín en la Mesa de animación y yo en la Truca , separados por unos casi 60 metros, en edificios diferentes, pero conectados por la extensión telefónica, comenzamos a trabajar las imágenes sobre la base del texto, él me decía qué iba a hacer en tal párrafo y yo después le comentaba lo que había realizado, así estuvimos, toda una tarde, una noche, la madrugada y el resto del día siguiente.

Durante esas horas ambos le echamos mano a cuantos cristales, láminas, recortes de periódicos, acetatos, micas, hasta “vaselina” para hacer realidad todas las volcánicas ideas que nos venían a la mente. El resultado fue realmente un gran experimento. A Santiago le encantó. Así se realizó EL SUEÑO DEL PONGO y el ICAIC pudo cumplir ese mes el Plan de Producción.

Ficha técnica:

EL SUEÑO DEL PONGO (1970)/ 11’/ Santiago Álvarez/ Adaptación de un ingenioso cuento quechúa escrito por José María Arguedas y adaptado por Roberto Fernández Retamar sobre un hombrecito indio, que entra a trabajar de Pongo, o sea, de sirviente, y el patrón, dueño de una inmensa casona en Perú.

“La verdad estética de una película no puede ni debe estar relacionada con la “cantidad de espectadores” que la aplaudan. Ahora bien, si perjudicial es todo lo anterior para el desarrollo del arte cinematográfico, no deja de serlo también esa otra “posición” del realizador petulante, del artista que desdeña al público, que lo menosprecia, que se siente y cree superior a él, que sólo le importa la opinión de sus amigos y parientes, y que en definitiva es un divorciado impenitente de su obra, él y el mundo que lo rodea. Se consuela pensando que dentro de algunos años o quizás siglos, alguien le reconocerá la obra que hoy la mayoría no comprende… Y estos “genios del mañana” tampoco pueden ser creadores genuinos del séptimo arte. Debe sentirse un compromiso interior y exterior para con el público espectador. Debe haber una actitud comprensiva recíproca entre cineasta y público.” (Santiago Álvarez).

PREMIO: Primer Premio Concha de Oro en Festival de San Sebastián, España (1971).

A PROPOSITO DE UN COMENTARIO SOBRE EL CINE CUBANO SUMERGIDO

A propósito del post sobre lo que alguna vez he nombrado “cine cubano sumergido”, alguien que firma MOVIMIENTO NACIONAL DE CINE AFICIONADOS DE CUBA (MOCAC), y que deduzco sea el señor Raimundo Torres Díaz, ha colgado el siguiente comentario:

“EL VERDADERO MOVIMIENTO DE CINE AFICIONADOS DE CUBA, SURGIO SOBRE LOS AÑOS 76 EN LA HABANA Y FUE DIRIGIDO POR RAIMUNDO TORRES DIAZ, JACKI DE LA NUEZ Y SERGIO VITIER. DE ESE GRUPO SURGIO LA PRIMERA ESCUELA DE CINEMATOGRAFIA CUBANA DE AFICIONADOS QUE SE CONVIRTIO POSTERIORMENTE EN LA ACTUAL ESCUELA DE SAN ANTONIO DE LOS BAÑOS. NO SE PORQUE EL ICAIC, SIGUE OCULTANDO LOS TRABAJOS QUE LLEVAMOS A CABO CON EL MOCAC, SI ES IMPOSIBLE HOY EN DIA OCULTAR LA VERDAD CON INTERNET Y LOS QUE CREAMOS ESE MOVIMIENTO QUE AUN VIVIMOS PARA CONTARLO. TUVIMOS UN TALLER DE CINE EN EL TEATRO VARONA DE LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA Y LA COLABORACION MUY ESTRECHA DE HECTOR GARCIA MESA ANTIGUO DIRECTOR DE CINEMATECA, TOMAS GUTIERREZ ALEA (TITON) QUE FUE NUESTRO PROFESOR DE DIRECCION, ROLANDO BAUTE EN EDICION CINEMATOGRAFICA, SERGIO VITIER EN MUSICA EN EL CINE, JORGE PUCHEAUX EN TRUCA. SE DIERON VARIOS FESTIVALES ENTRE ELLOS UNO INTERNACIONAL Y TODOS SE REALIZARON EN LA HABANA, SE EDITO UNA REVISTA DE CINE MENSUAL QUE SE CATALOGO DE ILEGAL PORQUE EL ICAIC NO ERA CAPAZ DE ASIMILAR NUESTRO TRABAJO. PARA MAS INFORMACION. raytodi@hotmail.com. telefono en madrid 915640687. DIRECCION DEL MOVIMIENTO DE CINE AFICIONADOS DE CUBA”.

En primer lugar, quisiera dejar esclarecido una vez más que esto no es una página del ICAIC, ni de ninguna institución en particular, sino un blog personal (a veces exageradamente personal) sobre el audiovisual cubano, entendido en su dimensión más amplia. Sería incorrecto de mi parte asumir funciones institucionales: lo que aquí se lea es de mi estricta responsabilidad, lo mismo cuando me equivoque que cuando de en el clavo. Aunque trabaje en el Centro de Cine de Camaguey (y sienta orgullo por ello), me sentiré siempre más amigo de la Verdad (que implica paradojas, revelaciones inesperadas), que de la reiteración cómoda de aquello que ya conocemos. Sé que eso tiene el precio de la incomprensión cuando se confunde la búsqueda del Saber con los afectos personales, pero es lo que me toca.

Por eso no tengo inconvenientes en decir que carezco de interés alguno en ocultar nada, ni en soslayar polémicas, siempre que esté por medio el respeto a la persona que expresa las ideas. No soy Dios, con la Verdad absoluta en sus manos, sino alguien a quien le motiva la pesquisa colectiva de esa probable verdad. Sé, como dije en el post anterior sobre “Las memorias del olvido”, que nadie en este mundo tiene un punto de vista privilegiado. A la Verdad (con mayúsculas) se llega entre todos.

Muchas veces se culpa al ICAIC de haber fomentado lo que pudiéramos llamar “una política del olvido”. No negaré lo que durante tanto tiempo fue evidente: cineastas “desaparecidos” del mapa cultural por razones claramente ideológicas. Pero si queremos ser honestos hasta las últimas consecuencias, tendríamos que admitir que de un tiempo acá esas omisiones ya no son la norma. En cambio, sí me llama la atención que fuera de Cuba apenas haya existido interés por promocionar, por ejemplo, el libro colectivo “Cine cubano: nación, diáspora e identidad”, que habla precisamente de otro cine sumergido: el realizado por cubanos más allá de la isla.

Lo curioso es que mientras que “La Gaceta de Cuba” preparó aquí un dossier que revisa críticamente una parte de esa área (hay textos sobre León Ichaso, Néstor Almendros, una panorámica donde se menciona lo mismo a Iván Acosta, Orestes Matacena, Orlando Jiménez Leal, o Marcos Antonio Abad), el exilio se da el lujo de pasar por alto un volumen que comenta justo una producción que ni siquiera ha sido reconocido en ese campo cultural opuesto al revolucionario. Hasta donde sé, apenas Roberto Fandiño escribió algo para una publicación (y por suerte, no para hacer elogios gratuitos, sino para sumar ideas a ese debate que nos falta). Lo otro de lo que he tenido conocimiento es de una intervención radial de José Antonio Evora.

Llamo la atención sobre esto porque nos confirma que en cuestiones historiográficas las cosas nunca serán en blanco y negro. No es el ICAIC el que sigue ocultando las obras del MOCAC; es que hasta donde conozco no ha existido iniciativa alguna por parte de este grupo de llevar a la memoria pública los resultados de su gestión cultural. Como tampoco lo ha existido en el exilio con el cine que ha realizado, exceptuando tal vez los esfuerzos de Iván Acosta cuando estaba al frente del Centro Cultural Cubano en Nueva York. Recuerdo que en el momento de conformar la “Guía critica del cine cubano de ficción” busqué la ayuda de Tomás Piard y Jorge Luis Sánchez porque conocía de sus películas, los eventos organizados. De haber sabido algo del MOCAC hubiese acudido sin falta a las fuentes.

De cualquier modo, no estoy diciendo que no exista dosis de verdad en lo que se afirma. Desde México Jorge Pucheux me confirma que sí existió el grupo, y Jorge Luis Sánchez acaba de enviarme este mensaje que me autoriza a reproducir:

“Comenzando el Círculo de Interés de Cine de la Casa de Cultura Plaza, por 1978, y con asesoría del Centro de Información del ICAIC, alguna vez supe de la existencia del MOCAC por boca de Jackie de la Nuez, si mal no recuerdo. Siempre tuve la impresión de que existió más al principio de los años de la década del setenta, que en 1976, dos años antes de lo que luego dio lugar a la Federación Nacional de Cine Clubes de Cuba. No obstante, Cine Aficionado, o Amateurs, existió en Cuba mucho antes del MOCAC, por allá por los años de la década del cincuenta, según Agramonte”.

Yo creo que en la vida es inevitable asumir una “visión de grupo”. Siempre miraremos la realidad de acuerdo a esos intereses grupales que más nos afectan: se trata de una suerte de instinto básico, más allá de la pretensión humanística que se pregone. Pero el historiador, el estudioso que explora la cultura (que siempre será algo saturado de contradicciones donde está presente lo biológico, y también la presión social con sus consecuencias) tiene que aspirar a una perspectiva de conjunto, no de grupo.

Si el MOCAC tiene en su poder información, documentos, películas, mi criterio es que debería ponerse en contacto inmediato con la Cinemateca de Cuba, con el fin de ocupar el lugar que merece en el mapa audiovisual de la isla. Pero si la institución no respondiera al pedido, podría aprovechar las herramientas que actualmente nos ofrece Internet para promover nuestras existencias, sin necesidad de esperar un reconocimiento institucional que tal vez nunca llegue.

Aún así, las puertas de “Cine cubano, la pupila insomne” seguirán abiertas a todos aquellos que, poniendo por delante la buena voluntad, deseen enriquecer ese relato que habla del cine realizado por cubanos en la isla, y más allá de ella. Incluyendo, desde luego, al MOCAC.

Juan Antonio García Borrero

SOBRE EL TRUCAJE EN “EL EXTRAÑO CASO DE RACHEL K”

ALGO DE TRUCAJE EN UN FILME CUBANO DE CINE NEGRO.
Por Jorge Pucheux

Hace días que me vienen recuerdos de un filme cubano del que casi nadie habla. Es una película de aparentes gángters, pero en realidad aborda también los días aquellos en que gobernaban los bandidos en nuestro país. Era la época de Machado, de los grandes casinos, de la mafia americana en La Habana.

Me refiero al filme de Oscar Valdés, “EL EXTRAÑO CASO DE RACHEL K” (1973), el cual no cuajó en el gusto del público y la crítica, aunque debo decir, y lo recuerdo bien de palabras del mismo Oscar, no se le dio el verdadero apoyo que demandaba una obra como esa.

Todos sabemos que la reconstrucción histórica, y no importa si es del siglo pasado, o antes pasado, o de la colonización de la Isla, o de Roma, lleva un trabajo cuidadoso, meticuloso, de mucha información, estudio, etc, pero también de recursos, los necesarios para lograr credibilidad en el público. Sabemos también que en esa etapa el Instituto no tenía las suficientes condiciones para entregarle a su director todos los recursos que este tipo de filme requería. Prueba de esto es la solicitud que me hiciera Oscar, para al menos poder cerrar de una manera digna una secuencia, que para la historia en cuestión era definitoria. Hay un atentado típico de la época, de un coche a otro, a disparos de ametralladoras Thompsom, por un costado del Hotel Nacional de Cuba. El coche asaltado quedaba totalmente baleado. Ese era al final de la escena, el propósito, así como que se viera todo el desastre que causaban los impactos de los disparos en el auto.

Oscar nos fue a ver para solicitarnos que lo ayudáramos a lograr esta secuencia, pues, a los autos no se les podía dispara, ni romper, ni tocar. Obviamente, cómo diablos iba a poder filmar. Tuvimos unas horas de trabajo de mesa buscando una solución entre el director de fotografía, Jorge Haydú, Sergio San Pedro, el productor, Roberto Bravo, el editor y el equipo nuestro.

Poco a poco fueron saliendo las ideas resultando que una parte se filmaran tal como lo tenían pensado en el guión de Jesús Díaz y la otra, filmando pedazos de otros autos, recibiendo los disparos, algunos en cámara lentas, sobre cristales, trozos de parabrisas viejo, etc. Luego con un buen montaje se trataría de completar el resultado final de la secuencia. Los coches nunca fueron tocados, ninguno recibió un balazo, todo fue montado en Truca y en edición.

Y no se lograron aún mejores momentos debido a que no tuvimos más partes de autos de la época que pudiéramos utilizar, además del ya poquísimo tiempo de que disponíamos. Lo cierto es que ahí está la secuencia en el filme, y creo, después de tanto tiempo, que a pesar de su simpleza y de todos los obstáculos que Don Oscar tuvo que enfrentar, la secuencia del atentado, tan vista en este tipo de cine, fue totalmente lograda.

Un comentario por parte de su productor nos aclararía mucho mas todo lo que arriba menciono, aspectos que tuvieron que ver directamente con el trabajo de producción. !!!San Pedro decídete hermano¡¡¡

Saludos, Pucheux.