Archivos Mensuales: abril 2009

DOS DE GUILLERMO CABRERA INFANTE

Cabrera Infante: Sí, y le debemos el respaldo al francés Henri Langlois, quien había fundado la cinemateca francesa en 1936 y fue hasta su muerte un aventurero. Desde 1950 mandaba películas a lo que él debía ver como un país remoto y peligroso. Nosotros llamábamos a nuestro grupo la “cinemanteca”. Cuando Germán Puig lo visitó en París me dijo que vivía en el cuarto de hotel más cochambroso que había visto en su vida, lleno de latas de películas de nitrato, en medio del que Langlois fumaba sin la menor conciencia del riesgo que corría.

(…)

Cabrera Infante: Algún día haré un libro sobre gente que he conocido en Cuba o en el extranjero.

Pregunta: Por ejemplo.

Cabrera Infante: Hemingway, con el que navegué y al que vi pescando, pese a que lo único que sacó fue una buena borrachera. Mae West, von Sternberg o Marlon Brando al que conocí en La Habana invitado por un director de teatro cuando era un perfecto desconocido. Después de una entrevista me propuso comer y terminamos pasando toda la noche en cabarets. De pronto, en un lugar cerca de la playa empezó a recitar y me preguntó si conocía los poemas. Al oírme decir que era Elliot me preguntó: “¿Cómo lo sabes”? y yo le contesté: “¿Y tú como sabes recitarlos”?

Tomado de “Fernando Carvallo. Un infante de celuloide. Conversación con Guillermo Cabrera Infante. Revista “La Gran Ilusión”, Nro. 9, 1998, Perú, Lima, p 5.

PD: A PROPOSITO DE BRANDO Y CAIN

Le he estado dando vueltas a esto que comenta Cain acerca de la presencia de un “desconocido” Brando en La Habana, y la verdad es que la cuenta no da. Como bien afirma José Galiño en su comentario, a mediados de la década de los cincuenta, ya el actor de “Un tranvía llamado deseo” y “Nido de ratas” era una auténtica celebridad.

Cabe la posibilidad de que Cain se estuviese refiriendo a esta otra visita de Brando a La Habana de 1948, de la cual se hace referencia en el blog de Rosa Ileana Boudet, pero eso tampoco encaja, pues por esa fecha Caín comenzaba a reunirse con Germán Puig y compañía. Eran demasiado jóvenes. De cualquier forma, ¿alguien sabe cuántas veces estuvo Marlon Brando en La Habana?

Juan Antonio García Borrero

PENSANDO EN BROSELIANDA

“Queridos amigos: Aquí estoy, olvidada de mí. No de ustedes”. Esto lo ha escrito la actriz Broselianda Hernández en su blog “Viajera inmóvil”. Y me ha matado. De vez en cuando me gusta pasar por su sitio. Quedarme lelo ante sus fotos. Leer sus reflexiones.

Ella no me conoce. Y tampoco sabe que la espío desde hace un montón de años. Que me quedé de cabeza (o sin cabeza) por ella en “Barrio Cuba” (y eso que salía apenas minutos). Que soy fanático de su desempeño en “La anunciación”. Quizás a partir de ahora adquiera todos los recelos del mundo contra mí (¿recuerdan aquella película donde Robert de Niro se convierte en un incómodo fan de Wesley Snipes?).

Las actrices, cuando se desnudan de verdad (no de la ropa, sino del espíritu) pueden ser las personas más temibles del mundo. He tenido la suerte de que algunas de los que más admiro en este país me hayan concedido el privilegio de conversar con ellas lejos de todo lo que huela a alfombra roja. No de “entrevistarlas”, sino de hablar como habla cualquier ser humano en circunstancias comunes: Mirtha Ibarra, Isabel Santos, Adelá Legrá, Daisy Granados, Eslinda Núñez,Coralia Veloz, Verónica Lynn, Ketty de la Iglesia, Silvia Aguila, Tamara Morales, Yailene Sierra, Maria Isabel Diaz.

Ahora acabo de leerme una entrevista de Luisa María Jiménez (otra de mis actrices fetiches) concedida a Carlos Barba, que me ha dejado pensando tanto como las cosas que leo en los blogs de Broselianda Hernández e Ivonne López Arenal.

Pienso en las aprensiones de Freud cuando se refería a la psicología femenina, y trato de imaginar una posible recaída si hubiese llegado a entrar en algunos de esos blogs escritos por actrices. En mi caso, reconozco mis límites: sé que soy más vulnerable ante una mujer inteligente que ante una mujer desnuda.

Juan Antonio García Borrero

PD: En el blog de Carlos Barba, una buena entrevista a Broselianda.

DOCUMENTAL Y DVD SOBRE NOEL NICOLA

DOCUMENTAL Y DVD SOBRE NOEL NICOLA
Noel fue uno de los fundadores de la Nueva Trova cubana

La premier del documental “Nos queda su canción”, del realizador Carlos E. León sobre la figura de Noel Nicola, y la presentación del DVD de igual nombre, tendrá lugar en la Sala Che Guevara de la Casa de las Américas, el próximo día 30 a las 4:00 p.m.

Se trata de una producción del Sello Unicornio de Producciones Abdala, en colaboración con el ICAIC y la Casa de las Américas, que aborda la vida de una de las figuras emblemáticas de la Nueva Trova cubana, el desaparecido cantautor Noel Nicola.

Carlos E. León, realizador del documental, es también un trovador que formó parte del intenso movimiento de la canción cubana que tuvo sus mayores exponentes en Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y el propio Nicola. Desde hace años, León se viene dedicando a la realización de documentales que, con una alta cuota de emotividad, recuerdan a figuras de la trova cubana.

La participación del documentalista en todo aquel movimiento permite que, más que documentales de rescate de una memoria, se entablen verdaderos “diálogos” entre el realizador y sus protagonistas.

Tomado del “Boletín ICAIC DIGITAL 28 de abril de 2009”

SERÁ CUBA EL PAÍS INVITADO AL FESTIVAL DE LA MEMORIA 2009

SERÁ CUBA EL PAÍS INVITADO AL FESTIVAL DE LA MEMORIA 2009
Esta tercera edición se efectuará en Morelos, México

Con una selección oficial de 36 documentales, de los cuales cerca de 18 son estrenos de carácter internacional tendrá lugar la tercera edición del Festival de la Memoria 2009, del 8 al 15 de mayo en Tepoztlán, Morelos.

En conferencia de prensa, Alejandra Islas, directora del encuentro fílmico, dio a conocer los pormenores del festival, en el que Cuba será el país invitado, motivo por el cual se mostrarán en la sección Luz de la Memoria un grupo de documentales realizados en la isla, así como cortometrajes producidos en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños y documentales contemporáneos hechos fuera y dentro de La Habana.

Entre las 25 obras que serán exhibidas se encuentran “Now”, de Santiago Álvarez; “Suite Habana”, de Fernando Pérez; “Viviendo al límite”, de Belkis Vega; junto a documentales realizados por las más jóvenes generaciones como “Tacones cercanos”, de Jessica Rodríguez; “Model town”, de Laimir Fano; “The Illusion”, de Susana Barriga; entre otros.

Destacó que el encuentro estará dividido en cuatro secciones, entre ellas la Oficial, que tendrá tres categorías: “Memoria”, que incluirá trabajos que se interesen en temáticas como resistencia, movimientos sociales, y derechos humanos; “Identidad”, en la que se relatarán historias sobre grupos y comunidades; y “Arte”, que presentará biografías de artistas y procesos de creación. Justamente en esta categoría concursa el documental cubano “Él, ustedes, nosotros” de Lester Hamlet.

Los trabajos que se expondrán han sido realizados por cineastas argentinos, españoles, brasileños, cubanos, guatemaltecos y chilenos, entre otros.

Otra de las secciones es la Informativa, conformada por documentales de reciente creación, sin carácter competitivo.

Alejandra Islas destacó que se promoverán mesas redondas y talleres que serán impartidos por diversos cineastas, con el fin de fomentar el interés por el encuentro, que tiene como objetivo presentar trabajos de calidad. (Fuente: Notimex)

Tomado del “Boletín ICAIC DIGITAL 28 de abril de 2009”

GUSTAVO ARCOS SOBRE LOS JOVENES Y LAS INVESTIGACIONES DE CINE CUBANO

Gustavo Arcos me he enviado esta excelente reflexión a propósito de las investigaciones realizadas por los jóvenes universitarios en torno al cine cubano. Sus ideas, junto a las de Mario Piedra, resultan valiosas porque le concede visibilidad a un problema que sigue muy mal atendido: la inserción del pensamiento de los más jóvenes en la esfera pública.

No quiero predisponer, porque lo interesante de todo esto es el debate plural que se consiga, pero pienso que la solución no está en esperar que el Instituto del Libro o el ICAIC se decida a publicar esas tesis (de hecho el ICAIC lo está haciendo muy bien), pues volveríamos a lo que señalábamos en el post anterior: toda nuestra iniciativa estaría condicionada por lo que las instituciones disponen.

En verdad pienso que hoy en día se desaprovechan las herramientas que brinda Internet. ¿Por qué no existen entre todos los centros universitarios redes que permitan al estudiante de la Universidad de Santiago, de Holguin, o Camaguey, consultar la investigación que se hizo en la Habana?, ¿por qué seguir atados a la convicción decimonónica de que un libro solo tendrá “prestigio” cuando se lee en papel?

Por otro lado, me preocupa un par de cosas. Una de ellas se vincula a esa suerte de “acomodamiento” de los estudiantes que sugiere Mario Piedra al comentarnos el poco estímulo de estos cuando ha de desplazarse a lugares distantes, como puede ser la Fundación o la Escuela de Cine. Me consta la angustia que puede provocar este tipo de investigación, pues recuerdo que en pleno “período especial” yo tenía que moverme hasta La Habana para entrevistar a Tomás Piard, Jorge Luis Sánchez, o Jorge Fuentes, con el fin de encontrar información sobre ese cine sumergido, que no era posible encontrarlo en la Cinemateca, como tampoco es posible encontrar información sobre el cine realizado por cubanos más allá de la isla. Incómodo es, pero sin que suene petulante, si a uno lo apasiona algo, es preciso olvidar todo tipo de obstáculo. Y se supone que las investigaciones se impulsan para abordar zonas desconocidas, no para transitar el camino ya trillado.

Lo otro: ¿qué es lo que está fallando que muy pocas de esas investigaciones se sienten tentadas de participar, por ejemplo, en el Premio Nacional de la Crítica e Investigación Cinematográfica, pese a que el monto de ese premio no es nada despreciable?

En fin, que no dudo que existan excelentes investigaciones (he podido leer algunas, incluyendo la de Arturo Infante, que es muy buena por desmitificadora). Lo que me parece alarmante es que no sepamos inculcar en los jóvenes ese deseo de seguir investigando, o lo que es lo mismo, seguir pensando el cine cubano.

Juan Antonio García Borrero

GUSTAVO ARCOS SOBRE LAS INVESTIGACIONES DE CINE CUBANO

Juany:

Acerca el tema de los textos sobre cine cubano. Como apunta Mario Piedra, en la Facultad de Artes y Letras hay decenas de investigaciones, la mayoría recientes, sobre el asunto. Me consta, porque he sido tutor o consultante de algunas de ellas. Las hay sobre Landrián, Orlando Rojas, Fernando Pérez, el video clip cubano, el cine de Santiago Álvarez, el cine erótico en Cuba!!!!, el de los noventa, el de los jóvenes realizadores, el aficionado, el de Sara Gómez y muchos otros que se adentran en los problemas de género, racialidad o religiosidad en nuestro cine. Otras Facultades de la Universidad de La Habana como las de Historia, Sociología, Periodismo y comunicación Social, Sicología también han aportado, desde sus perspectivas, en este sentido. Incluso si mal no recuerdo, el realizador y guionista Arturo Infante se graduó de la Facultad de Artes Escénicas del ISA con un trabajo sobre las críticas de cine de Cabrera Infante y Valdés Rodríguez.

La gran mayoría de estos textos duermen en los anaqueles de dichos centros o las gavetas particulares de sus autores, fenómeno lamentable que puede apreciarse no solo en los temas sobre cine sino en buena parte de las miles de tesis e investigaciones que se hacen cada año en los centros superiores y que no encuentran posterior divulgación o estímulo editorial.

Tal vez deberían los propios centros de enseñanza promover con acciones concretas y materiales la impresión de algunos de estos textos, buscar los contactos con las casas editoriales y darle cierto seguimiento a los egresados mientras cumplen “su servicio social”. Pero no solo el asunto depende de las instituciones sino también del interés de los propios autores. Una cosa es la tesis y otra la publicación masiva a pequeña o mediana escala de un libro. Hay que volver a revisar el texto y hacer correcciones, despojarlo de toda esa carga metodológica, estructural o científica exigida en su momento para su defensa y concentrarse en aquellos de mayor interés en materia de ideas, conceptos, observaciones críticas o históricas, etc.

Desgraciadamente los graduados se van disolviendo en el marasmo laboral, se distancian de lo que fue por varios años el motivo principal de sus investigaciones y parecen querer olvidar el dolor de cabeza y las angustias que pasaron para coronar su licenciatura. No son pocos los que consiguen una beca o se marchan fuera del país. En fin que es tradicional la dislocación entre el egresado y la institución que lo formó, para no hablar de los que laboran en sitios ajenos a su formación profesional o diluyen en compromisos personales y domésticos.

Hace poco más de un año hablé con Iroel, Presidente del Instituto Cubano del Libro para generar una serie de textos en forma de Antología sobre el cine y el audiovisual cubano. Su respuesta fue bien positiva, hablamos también con el Departamento de Publicaciones del ICAIC y concretamente con Pacheco quien no puso reparo alguno para publicarlos.

He hablado con algunos de los autores de dichas tesis y en primera instancia están de acuerdo en revisarlas para “ponerlas a punto” y entregárselas a los posibles editores. Pero ahí ha quedado todo. La inercia o modorra los paraliza y han pasado varios meses de estas conversaciones y hasta donde sé, ninguno ha revisado sus tesis, que siguen engavetadas.

Así están las cosas. Falta “conexión” o seguramente alguien que le meta el cuerpo a este asunto tomando la iniciativa y se dedique profesionalmente a visibilizar de una u otra forma todo lo que se está escribiendo e investigando sobre el cine cubano.

Tu blog es un magnífico ejemplo.

Saludos desde el Vedado

Gustavo.

SENECA, LA HISTORIA Y LO QUE UNO ESPERA

Los comentarios que me han hecho llegar Jorge Pucheux, Mario Crespo, José E. Llufrío, y Francisco Puñal, a propósito de la muerte de Pedro Luis Hernández Riscal, han provocado en mí un montón de reflexiones. Hay un segmento del mensaje de Mario Crespo que para mí es muy provocador:

“Siempre escucho y no sólo en Cuba, quejas de que a fulano o mengano lo han olvidado y es verdad, la memoria y la historia son injustas. Pero no tenemos que esperar de los reconocimientos oficiales; con trabajos de hormiga como el que hace Lacosta, con blogs como este de JAGB, podemos dejar constancia del recuerdo y la obra de nuestros compañeros idos y presentes. He escuchado a muchos de los que se quejan del olvido institucional y oficial, criticando el trabajo de Lacosta o el de un historiador. Todo es perfectible, pero si todos aportamos, nos acercamos a la perfección y nos alejamos de la criticadera”.

Creo entender a Pucheux cuando se queja de la falta de reconocimientos para aquellos que, detrás de la fachada (léase pantalla), garantizan la existencia de un producto cultural tan complejo como es el cine cubano. ¿Podría Pichi, al margen de la espléndida actuación que nos regaló en “Fresa y chocolate”, ser la estrella que es hoy si Mario García Joya no lo hubiese iluminado del modo en que lo hizo?, ¿perduraría ahora en nuestra mente esa secuencia de “Memorias del subdesarrollo” en que Sergio se desintegra si el propio Pucheux no hubiese puesto su talento al servicio de la misma? Desde luego que no, pero así son las reglas del espectáculo: la “Historia del cine” siempre será lo que el público ve. Es decir, estamos condenados a conocer la Historia del cine en mí, no en sí.

Hay un aforismo de Séneca que me gusta mucho, y que reza de este modo: “Tengo menos de lo que esperaba, pero tal vez esperaba más de lo que debía”. Me parece que eso es importante planteárselo a la hora de exigirles a los historiadores, o a los encargados de otorgar reconocimientos a quienes hacen aportes valiosos a la cultura de la nación: no dudo que exista eventual mala fe o manipulación, pero la recuperación de la memoria histórica es algo demasiado complejo. Yo he perdido amistades lo mismo aquí que allá porque he intentado rescatar del olvido a otros que sufren un ostracismo injusto: y no ha existido por medio un diferendo institucional o ideológico. Tan solo sensibilidades heridas.

Creo que omitir a alguien del relato cultural es tan dañino como descalificarlo de manera explícita. Pero en ninguna parte del mundo se registra la totalidad de las contribuciones a la cultura de una nación (mucho menos cuando esa nación está polarizada por razones ideológicas). “Del lado de allá” (como estoy en mi cueva nadie sabe cuál es ese lado) se reciclan idénticas operaciones con el fin de omitir al que no encaja en nuestra particular visión del mundo. Algunas son más sutiles que otras, pero la mutilación que se le hace al cuerpo cultural de la nación son idénticas.

En tal sentido, exigirle al historiador un reconocimiento pleno es esperar más de lo que uno debe. Pero además, esperar ese reconocimiento de terceros (ya sean instituciones o personas con determinada “autoridad”) puede resultar paralizante. Peor aún: puede devenir un gesto homicida dirigido hacia nuestra propia capacidad de iniciativas, en tanto todo nuestro accionar estaría condicionado por lo que los otros esperan, no por lo que tenemos necesidad de hacer o expresar.

Creo que una cosa es la Historia (ese espectáculo donde solo tienen nombres propios “los grandes hombres” que guían a las naciones), y otra la vida que experimentamos a diario. Es preciso decidir si se vive más pendiente de lo que dirá de nosotros la Historia (que es importante, pero que en verdad la escriben otros seres finitos e imperfectos nombrados “historiadores”), o si nos ocupamos de hacer la vida que nos toca no solo un poco más tolerable a aquellos que están próximos (y de acuerdo a los valores que los grandes hombres nos han mostrado), sino también a los diversos humanos que nos habitan en el devenir de nuestra existencia. Dicho de otro modo: aprender a concedernos importancia, y no esperar a que los otros nos las concedan.

Me parece lógico que este blog tenga a la vez amigos y detractores: eso forma parte de la vida. Y los detractores también tienen una gran utilidad. Sin ánimo de ironizar: es posible que mañana esos críticos se aparezcan con una idea superior, y la pongan en práctica. Lo cual ocurrirá, porque esa es la vida, no lo que la Historia (con sus elegidos y casting de “grandes hombres”) intenta convertirnos en una única e inmutable verdad, al estilo de lo de que Fukuyama nos sugería en su exitoso libro.

Hoy tenemos la suerte de vivir un momento excepcional. Gracias a las nuevas tecnologías es posible dejar a un lado a los intermediarios que describen o dejan de describir nuestras existencias en sociedad, para desbordar de graffitis la blogosfera, graffitis donde cada cual (sin importar si se es escribano o no) puede garabatear su nombre, o el de la persona que uno más quiere o extraña. Por eso mi lema favorito ahora mismo sigue siendo: “Posteo, luego existo”.

Juan Antonio García Borrero

ONEYDA GONZALEZ SOBRE “AVE MARIA” (2009), de Gustavo Pérez

“Ave María” es un documental que se interroga acerca de las contradicciones entre lo espiritual y lo material del afán humano, un debate que muchas veces define el sentido de la existencia. Gustavo Pérez Fernández, su realizador, usa dos íconos especialmente significativos para propiciar esta discusión antigua, y la coloca entre lo filosófico y lo simbólico. Uno de esos iconos es la mina de cobre que se halla en las inmediaciones de la ciudad de Santiago de Cuba, el otro, el Santuario a la Virgen de la Caridad que se erige a su lado.

La mina ha sido el sustento de las familias del lugar, desde hace siglos. La Virgen ha debido considerarse Patrona de Cuba por la Iglesia Católica, precisamente por la devoción que se le rinde en toda la isla. A partir de allí, mina y santuario sirven de referentes inseparables en una indagación que tiene a los cobreros como protagonistas.

Al cerrar la mina que siempre fue una fuente de trabajo y de sustento para los pobladores, éstos se vuelven a la deidad, la que, de algún modo, otra vez les salva la vida. Devienen obreros de muy diversos oficios: floreros, fabricantes de velas, artesanos y hasta un nuevo tipo de mineros, que, desafiando el peligro, buscan entre las galerías subterráneas y en los pozos abandonados, aquellos restos del mineral que luego serán usados para adornar las estatuillas de la Virgen.

El personaje, que por azar descubrió la salvación de su familia, tallando estampas de la Virgen de la Caridad hace casi veinte años, se lamenta del rumbo que han tomado las cosas. Cree que no hay que asediar a los peregrinos, los que llegan arrimados a la fe para resolver algún problema urgente de sus vidas, y cree también que hay que estar más agradecidos a la virgen, que la gente de “El Cobre” debe cuidar más de su espiritualidad.

Así vemos el paisaje de las serranías orientales, la formidable belleza de la antigua mina de cobre, conocemos la fabulosa “Steel Band” del poblado, escuchamos la belleza increíble de la voz de una joven creyente que canta el “Ave María” de Franz Schubert y con toda esa maravilla, con toda esa diversidad de tonos y sonidos, los realizadores del documental nos presentan un nuevo rostro del pueblito oriental, que es también una parte de Cuba.

Tomado del blog de Gaspar, el Lugareño.

PD: “Ave Maria” tendra su premiere en Camaguey el proximo jueves, 30 de abril, 8.30 pm, en la sede provincial de la UNEAC de Camaguey.

UN MENSAJE DE FRANCISCO PUÑAL QUE NO TIENE PRECIO

Hacía rato que yo no me divertía tanto con un mensaje relacionado con el cine cubano. Este comentario enviado por Francisco Puñal no tiene precio. Sobre todo la anécdota vinculada a la filmación de “Now” y la sorpresa de Santiago Alvarez, es como para inscribirlas en aquellos libros que nos inician en la historia del cine cubano.

Hago una sugerencia, y tal vez Mario Piedra (que una vez nos hizo una valiosa disertación sobre el asunto), puede hacerse eco de la misma: ¿por qué no se motiva a los jóvenes universitarios a que incursionen con sus investigaciones en estas zonas vírgenes del cine cubano?

Sería una manera de enriquecer la percepción que hasta ahora tenemos de lo que hemos visto en pantalla. Imaginemos, por ejemplo, una tesis sobre el trucaje. O sobre lo conseguido en los Estudios Cubanacán. O sobre el maquillaje. Hasta Titón, Santiago Álvarez, o Humberto Solás, de estar vivos, se aprestarían a escuchar lo que probablemente ni ellos mismos llegaron a atender en sus más profundas raíces.

Juan Antonio García Borrero

Pucheux:

Acabo de leer en la página de Juan Antonio tu homenaje a Pedro Luis Hernández…. Muy merecido, por su entrega total al trabajo y al cine. Fue un fundador de sensibilidades.

Es una pérdida sensible para el séptimo arte nacional. Creo que es hora ya de que pongas en orden y por escrito todo lo que significó el “dream team” de trucaje y animación de Cubanacán, por justicia y por historia… Me acuerdo perfectamente de Pepin (jubilado), Eusebio (dónde está?), y de Alberto Valdéz Dones (¿está en USA, no?)…¡que piquete caballero!, junto a ti por supuesto….

Dos anécdotas, de las muchas que pueden formar esta historia: Una que te recuerdo a ti perfectamente; la secuencia del filme “Girón” de Manuel Herrera, donde debían aparecer aviones norteamericanos bombardeando, la hiciste con planos de películas americanas de la guerra de Corea… haciéndolos en la truca…

Otra que se la escuché a Pepin: “Para hacer el documental “Now”, Santiago Álvarez había conseguido prestadas muchas fotos de archivo… había una en que aparecía cómo los racistas quemaban a un negro ahorcado en una parrilla, y yo logré, con técnicas de animación, que la foto “echara candela de verdad”, aquello fue complicado pues filmé un fuego en la mesa animación, y después la sobre impuse en la susodicha foto…. Al llevarle el material positivado a Santiago, le digo mira a ver qué te parece esto… y cuando Santiago ve la secuencia me dice “Pero chico has quemado la foto de archivo que me prestaron!” Y le digo, no, Santiago, es un efecto de animación…aquí están las fotos, sanas y salvas…

¡Increíble, verdad! Creo (no estoy seguro) que a Pepin nunca le dieron ni un viaje al Festival de Leipzig, en la RDA.

Un abrazo,

Francisco Puñal

MARIO PIEDRA A PROPOSITO DE ESTE POST

Querido Juany:

Por segunda vez, me obligas a incursionar en tu blog y casi sobre lo mismo.

En la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana se acumulan decenas y decenas de trabajos de diploma sobre el audiovisual cubano. Desde 1980, aproximadamente, el cine cubano es uno de los temas preferidos por nuestros alumnos y ellos han incursionado en temas virgenes, casados y hasta viudos.

De forma tal que, en el Departamento de Historia del Arte existe un verdadero tesoro que recoge, desde hace más de 20 años, los más disímiles enfoques y aproximaciones a una buena parte del audiovisual nacional.

Aunque incitamos a los alumnos a que aborden temas poco conocidos (llevo años tratando de que alguien estudie a Tomás Piard, por ejemplo), esto no siempre se logra. Esto se debe a que los alumnos no sólo atienden a la importancia del tema, sino también a la factibilidad de la tesis, la posibilidad real de llevarla a término.

En este sentido, la atomización de la producción y la inexistencia de archivos, bases de datos o de disponibilidad de las copias, suele desestimular a los alumnos. En otras ocasiones, asuntos tan pedestres (nunca mejor dicho) como la distancia hasta el centro que posee la información, -la FNCLA o la EICTV, por ejemplo- también constituye un freno insalvable.

No obstante, una revisión de los Trabajos de Diploma que se conservan en el Departamento de Historia del Arte arrojará sorprendentes resultados para cualquier interesado, especialmente por su diversidad y originalidad. Lamentablemente, cuando se habla de la bibliografía sobre el cine, y el audiovisual cubano en general, suelen soslayarse los aportes de estos jóvenes.

También en la Facultad de Comunicación Social de la U.H. existe un fondo notable de Trabajos de Diploma sobre el audiovisual cubano y cayos adyacentes. Por sólo citar un ejemplo, allí se encuntra una Tesis sobre “Las ideologías de los críticos cinematográficos en Cuba”, que no sólo vale la pena leer, sino que arroja muchísima luz sobre las oscuridades del polémico sector.

Creo sinceramente, Juany, que quizás deberíamos preocuparnos más en nuestra Facultad por divulgar lo que allí se realiza. Aunque quizás tus provocativos “post” están ayudando a esa divulgación, no sé si voluntaria o involuntariamente.

Un abrazo

Mario Piedra

PRIMER CONCURSO INTERNACIONAL “UN POST SOBRE EL AUDIOVISUAL CUBANO”

Desde hace un tiempo rondan mi cabeza las siguientes interrogantes: ¿cómo contribuir a impulsar (sobre todo entre los más jóvenes), no de un modo retórico sino práctico, la vocación de pensar el cine cubano más allá de lo que hasta ahora es costumbre, aprovechando las nuevas tecnologías?, ¿cómo poner la mirada reflexiva a la altura de los nuevos escenarios?, ¿cómo explotar las modernas características de la comunicación social para plantearnos una producción y recepción de conocimientos más orgullosa de nuestra individualidad, y menos dependiente de lo que los medios plantean por nosotros, de forma unilateral?, ¿cómo procurar entre todos una revolución copernica que nos permita estudiar al audiovisual cubano como algo complejo y dinámico, y no como una engañosa sumatoria de películas o fechas históricas convenientemente aisladas?

Carezco de una respuesta, pero esa privación es la que justo me impulsa a lanzarme hoy al (ciber)vacío, para dejar en este espacio una propuesta: no sé qué saldrá de todo esto, pero puede que sea un ejercicio atractivo para los que gustan de la aventura intelectual, aunque “experimento” al fin, estoy lejos de saber cuáles serán los resultados.

En principio se trata de hacer pública una convocatoria que anime a “pensar” el audiovisual cubano a través de un post que no rebase los 3000 caracteres con espacios (aproximadamente 500 palabras: un folio). Sería un concurso atípico, toda vez que al no contar este blog con patrocinadores institucionales o académicos, o mecenas que hagan alguna que otra donación, los premios estarían muy alejados de esa tradición que en la actualidad convierte en rehén del mercado a casi todo lo que concibe el hombre. La ganancia no sería por ahora económica, sino de otra naturaleza: probablemente este concurso termine siendo por el momento uno de los pocos donde se participaría por amor al arte, y punto.

La idea es contribuir a que se haga un poco más natural entre nosotros eso que algún día llamarán “el arte de escribir un post”, y a la vez estimular la cultura del debate digital alrededor del audiovisual cubano. El jurado (que estará integrado por personas de diversas partes del planeta, lo cual obliga a que se deje a un lado el localismo, no obstante la puntualidad del asunto) tendrá en cuenta la capacidad del texto para generar nuevas ideas sobre el cine cubano en aquel que lo lee, la utilización del lenguaje como vehículo para comunicar con claridad los argumentos, el estilo literario, así como la originalidad para divisar viejos y nuevos problemas en el devenir de la creación audiovisual de la nación (que incluye al cine del ICAIC, pero también al silente, al pre-revolucionario, al audiovisual sumergido, y al realizado por cubanos más allá de la isla, así como la relación establecida en cada caso con críticos y público).

Los temas serán libremente elegidos. También el estilo, si bien se advierte que a los efectos del concurso no resultará de interés aquellos textos donde se perciba que el fin sea la ofensa personal. Pueden participar todos los autores del mundo (sin importar el lugar de residencia, la edad, la profesión, o la nacionalidad), pero el post debe ser redactado en idioma español, y enviados a virgen1964@yahoo.es En el asunto ha de escribirse “PRIMER CONCURSO INTERNACIONAL UN POST SOBRE EL AUDIOVISUAL CUBANO”. (Deben consignarse datos mínimos del autor (nombres y apellidos, lugar de residencia y profesión).

El plazo de admisión vence el 1 de junio del presente año, y los resultados (así como la identidad de los miembros del jurado) se darán a conocer a mediados de ese propio mes. El jurado otorgará tres premios principales, y tantas menciones como entienda pertinentes. Los textos premiados o que reciban menciones serán publicados en este blog.

Juan Antonio García Borrero

PEDRO LUIS HERNÁNDEZ RISCAL EN LA MEMORIA DE JORGE PUCHEUX Y JOSE LLUFRIO

Siempre, en muchos lugares (y nuestro País no es la excepción, aunque por lo que predica no debería de serlo), hombres y mujeres que han sido determinantes o simplemente importantes para el logro de una gran Obra, no resultan conocidos, pues nunca fueron objeto de reconocimientos, tanto sociales como culturales, quedando sus aportes simplemente en el viento.. . Este es el caso de un gran amigo, Pedro Luis Hernández Riscal, tecnólogo del ICAIC en estos últimos 50 años. Por su trabajo en el cine cubano, Pedro merece un espacio. Pedro no es un AUTOR, pero sin él muchísimas películas no se hubieran podido realizar.

Pedro poco a poco con el personal de Trucaje, departamento donde trabajaba, fue pasando de las gestiones propias de su cargo de tecnólogo a ir interesándose por el aspecto creativo del cine. Participó conmigo, con Eusebio Ortíz y con Pepín Rodríguez, en muchos trabajos donde arte y tecnología tenían un papel determinante en la terminación de una película.

Solo algunos realizadores (esos que sí supieron acercársele), lo conocieron bien. Hoy lamentablemente me he enterado de su muerte, y ahora me tienen frente a mi computadora, tratando de escribirle este pequeño homenaje y pienso, Pedro se debe estar riendo, pues él bien sabe que solo hemos sido compositores de imágenes, y no gente de pluma y papel.

PERO NO IMPORTA, PUES SE BIEN QUE SI AL MENOS YO NO ESCRIBO ALGO SOBRE ESTE AMIGO, NADIE HABLARÁ DE ÉL, COMO PASA CON TANTOS COMPAÑEROS QUE YA SE HAN IDO Y OTROS QUE AUN ANDAN POR AHÍ COMO SOMBRAS Y FANTASMAS POR LOS PASILLOS DEL ICAIC SIN QUE NADIE NUNCA LOS RECUERDE.

Gracias, Pedrito, por todas tus enseñanzas y por tu gran aporte al cine nacional. Si, así: NACIONAL.

Jorge Pucheux (Mexico)

Los Anónimos que Hacen el Cine Cubano

Luego de una jornada de trabajo nocturna de sábado (cuando casi todos en New York andan de fiesta), he abierto hoy domingo mi buzón de e-mail y me ha saltado encima un mensaje titulado Triste Noticia.

El amigo y vínculo con el Cine Cubano Luis Lacosta nos avisaba de la muerte de Pedro Luis Hernández, tecnólogo y director del Departamento de Trucaje del ICAIC durante muchos años.

Pedro Luis fue uno de los tantos trabajadores casi siempre anónimos, que hicieron posible muchas de las obras clásicas del Cine Cubano. Desde un simple crédito inicial de un documental, o un “roll” final de interminables créditos (donde el suyo aparecía muchas veces incluido en uno colectivo), hasta detalladas maquetas o efectos ópticos, su trabajo, junto con colegas como Jorge Pucheux, Pepín Rodríguez, Eusebio Ortiz, Adalberto Hernández, Alberto Valdés, y muchos otros (demasiados para mi memoria), unos jubilados, otros emigrados, la mayoría olvidados, fue una de las herramientas con las cuales los realizadores compusieron las obras que constituyen nuestro cine.

Obra colectiva es el cine. Eso lo dicen muchos, pero pocos mencionan con suficiente (y merecida) frecuencia a los anónimos que forman ese colectivo que completa la Obra.

De Pedro Luis aprendí mucho, durante los años que trabajamos juntos, en el Laboratorio de Cubanacán, y luego en el Laboratorio de Color. Principalmente aprendí una ética y una dedicación y amor al trabajo del Cine, no importa que no aparezcamos en los créditos, y que luego de jubilados se olviden de nosotros. Pienso que, igual que yo, muchos de sus colegas, amigos, compañeros, su familia del ICAIC que somos, lo recordarán siempre.

José Llufrío (New York)

MARIO CRESPO A PROPOSITO DE LOS COMENTARIOS ANTERIORES

¨… hay dos hombre conversando
conviene acercarse, algo se puede aprender…:
(Más o menos asi, lo dijo Bertolt Brecht)

A propósito de los valiosos comentarios de Pucheaux y de Llufrio sobre Pedro Luis y su tremenda obra cinematográfica en toda la historia del ICAIC, aprovecho este post de JAGB sobre un fragmento del libro de Héctor García Mesa y su reconocimiento a Luciano Castillo, para destacar algo que he comentado a amigos, pero no he dejado escrito. Tampoco soy muy escribidor, querido Pucho.
Estoy convencido de que las obras se hacen haciendo. ¨Se hace camino al andar¨ dijo Machado y creo que ahora como nunca tenemos la oportunidad de contribuir a la compilación de la historia. Siempre escucho y no sólo en Cuba, quejas de que a fulano o mengano lo han olvidado y es verdad, la memoria y la historia son injustas. Pero no tenemos que esperar de los reconocimientos oficiales; con trabajos de hormiga como el que hace Lacosta, con blogs como este de JAGB, podemos dejar constancia del recuerdo y la obra de nuestros compañeros idos y presentes. He escuchado a muchos de los que se quejan del olvido institucional y oficial, criticando el trabajo de Lacosta o el de un historiador. Todo es perfectible, pero si todos aportamos, nos acercamos a la perfección y nos alejamos de la criticadera.

Esta reseña llena de anécdotas históricas sobre el trabajo de Héctor y su personalidad que hace Luciano, es una página de historia, que no sólo sirve para dar a conocer un trabajo bibliográfico como el libro que se menciona, sino también es un recordatorio, un homenaje. Y cualquier homenaje es bueno. No todos tienen que llevar bombos y platillos. Siempre que queramos recordar a álguien, siempre que queramos decir algo sobre nuestro cine, podemos regalar unos minutos a Lacosta (también una sugerencia, una crítica amiga) y a cualquiera de los blog como éste.

Creo que no hace falta esperar el reconocimiento oficial, la estatua o el busto (por suerte no habría espacio ni bronce para tantos), se puede levantar una columna que llegue a la luna, con pequeños homenajes como este de Luciano, el de Juan Antonio, el de Pucho y el de Llufrio.

Escribe, que algo queda.