Archivos diarios: marzo 21, 2009

TANTO IRA LA CRITICA A LA FUENTE…

Jorge Pucheux se ha convertido en uno de los colaboradores que más está aportando a este blog. No por los comentarios laudatorios que pueda escribir, o por las contribuciones que nos remite (como aquella relacionada con su labor en “Memorias del subdesarrollo”). A Pucheux sobre todo le agradezco esas preguntas que suelen hacerse, entre amigos, en los cafés de cualquier país: preguntas desprovistas de pretensiones académicas; preguntas que se sueltan sin pensarlo mucho, porque forman parte del aire público, y no de un recinto para elegidos; preguntas que tienen que ver con nuestros problemas concretos, y no con los de una “humanidad” pensada en abstracto.

Y como en Camaguey no hay este tipo de espacio (esto no es Madrid, donde dicen que la modernidad comenzó con las acaloradas tertulias de los intelectuales en esos sitios), pues he tratado de imaginarme el blog como una suerte de café virtual en el cual encontrarme con amigos que hagan preguntas, y toleren las mias. Preguntas como esta que, desde México, Pucheux me acaba de enviar en forma de comentario:

“Querido JA, una pregunta y perdona mi desconocimiento al respecto de la crítica cinematográfica, pues como te dije antes, solo he sido un compositor de imágenes. ¿Se estudia cómo asignatura o como Curso de APRECIACIÓN CINEMATOGRÁFICA? Te lo pregunto porque por estos lares si no has pasado un super curso de este tema, incluyendo todo lo relacionado con la realización, nada que ver en la prensa especializada, nada de escribir en algún medio que se respete. ¿Hoy día se contempla esto allá en la Facultad, o en la Universidad o en la Escuela de Cine? Por fa, aclárame esto, pues a veces YO NO COMPRENDER¡¡jajajaja¡¡¡

Saludos”

Por supuesto, este asunto de la crítica jamás podría abordarse de manera satisfactoria en un simple post. Pero en principio, yo diría que lo importante no es aprender a ser crítico de cine, como si de otro oficio de artesanos se tratara, sino acostumbrarnos a hacer del pensamiento crítico un estilo mediante el cual podamos lidiar con las complejidades de interpretación que supone no solo el cine, sino sobre todo, la vida.

La critica de cine como disciplina académica se puso de manifiesto a partir de los años sesenta del siglo pasado. Hasta esa fecha, escribir críticas de cine era algo puramente periodístico, columnas donde se desahogaba el resentimiento o la adoración por ciertas figuras y filmes, y donde por encima de los argumentos más o menos razonados podían detectarse las filias y fobias del crítico, esas que van y vienen de acuerdo al humor individual.

Al adentrarse en los recintos universitarios como objeto de estudio (antes era percibido como un juguete de feria, divertimento del vulgo incapaz de llamar la atención de los doctos), el cine pasó a ser examinado con otros prismas, y se consiguió entender mucho mejor de qué forma operan las filmes en el espectador común. No obstante, muchas veces el uso de esas valiosas herramientas fracasaba, porque en vez de mirar al cine como audiovisual, se le enjuiciaba desde lo literario o desde lo teatral, que era el campo donde más se había adelantado en la aplicación de esas teorías.

Hasta donde sé, en Cuba no existen carreras universitarias que exploren la Historia de la Crítica de Cine. Es decir, existe una carrera general que se llama “Historia del Arte” donde seguramente se habla de la “Historia del Cine”, pero se desconoce cuál ha sido el devenir crítico alrededor de esta expresión, cuáles las teorías que han estado explorando y dinamitando los cimientos de determinado modo de representación. El alumno termina conociendo al dedillo ese mapa donde están ordenados, cronológicamente, todos los movimientos y filmes “importantes”, pero poco o nada de la historia de su recepción en el tiempo, de lo que los críticos han estado discutiendo sobre ese fenómeno.

Ello ha traído como consecuencia de que, mientras el cine cubano ha podido experimentar con su lenguaje y crecer (aun cuando en la actualidad estemos en un compás de espera, y a veces hasta parece que se regresa a un punto inferior), la Crítica cubana (como institución, no como conjunto de individuos) permanezca varada en la misma orilla donde la dejaron Cabrera Infante, Valdés Rodríguez, o Mirta Aguirre.

Voy a adelantarme un poco al reproche que en estos casos siempre me hace el ensayista Víctor Fowler: que cuando digo esto doy la impresión de que no formo parte del gremio, que me autoexcluyo. En realidad, esta crítica va dirigida contra mí mismo, porque formo parte de esa realidad, y porque muchas veces he detectado mi malestar cuando alguien sugiere entusiasmado que escribo más o menos bien. En los oídos de alguien que habla sobre cine eso no es un elogio, pues podría pensarse que las palabras sobre el papel tienen más mérito que aquello que intento aprehender y describir. Sería algo así como admirar más el estuche que el contenido: culto infecundo a palabras bonitas que no envuelven nada.

Admito que a partir de los noventa se notaba en Cuba una creciente renovación del lenguaje crítico mirado en su conjunto. No hablo del numero de libros publicados, que es un índice que aporta poco en cuanto a lo que hubiésemos deseado llamar “corte epistemológico” de esa practica. Se pueden escribir mil libros, y el último decir exactamente lo mismo que el primero: no se ha crecido.

Si en realidad hubiese existido ese corte en la búsqueda del conocimiento, ese punto de giro radical, hoy los jóvenes (depositarios de esa influencia) estarían escribiendo criticas “jóvenes”, donde la lozanía de ese punto de vista no estaría representado por lo biológico, sino por lo novedoso. Desde luego, habría que ver cuánto de ese “parricidio intelectual” ya existe, aunque disimulado bajo el peso de esa “autoridad” que aún diseña el orden de las cosas. Pienso que del mismo modo que hablamos de las dificultades de los “jóvenes realizadores”, tendremos que hablar en algún momento de los escollos que encuentran los “jóvenes críticos” para dar a conocer sus puntos de vista.

Resumiendo: no creo que haya que proponerse conformar un programa universitario para estudiar la Crítica de cine, sino en todo caso, promover estrategias que permita formar hombres (ya sean viejos o jóvenes) con pensamiento crítico, lo mismo en las universidades que en la vida cotidiana, en un cine que en una calle. Necesitamos devolverle al espectador ese derecho a decir “me gusta o no me gusta” (aunque bien argumentado ese criterio), un derecho que ahora ha sido confiscado por un grupo de expertos (entre los cuales me incluyo).

No soy ingenuo: Internet por sí mismo no resolverá ese problema, toda vez que el simple acceso a un espacio público no significa que te van a escuchar. Y tampoco que todo lo que escuchas sea necesariamente renovador. Pero es cierto que un café al aire libre (así sea virtual) le concede al pensamiento una libertad que, a la larga, agradecerán aquellos que, de otro modo, nunca se enterarán de nuestra existencia. Aunque lo más importante es que lo agradece el individuo, dueño otra vez de las preguntas.

Juan Antonio García Borrero

REWIND: Mi valoración de la 8va. Muestra de Nuevos Realizadores, por Pavel Giroud

Ser presidente del jurado en esta 8va. Muestra me ha dado la posibilidad de ver el juego desde afuera y ya lo dijo quien lo dijo: “Desde afuera, el juego se ve mejor ”.

Desde que era jugador en esta liga, escuchaba a casi todos decir que una de las mayores virtudes de la muestra de nuevos realizadores, era ver como los jóvenes retrataban nuestra realidad inmediata de tal o mas cual manera y me pregunto, ¿Como valorarían esta, donde un importante volumen de obras escarban en el pasado para –quizá- responderse muchos cuestionamientos de su presente.

Ir en busca de personajes borrados, olvidados, silenciados o perdidos ha sido una constante en algunos realizadores y gracias a ello, vemos salir de gavetas viejas, el nada viejo pensamiento de Jorge Mañach, su propuesta cívica y la urgencia de ella en estos días; nos estremecemos ante la turbia maraña que frenó el desarrollo deportivo de uno de los grandes peloteros Cubanos, Cheíto Rodríguez, quien tuvo que penar más que Clint Eastwood “por un puñado de dólares”; escuchamos -algunos por vez primera y de su propia voz- los poemas de Delfín Prats o sufrimos, a la vez que odiamos y perdonamos al padre ausente durante muchos años, con quien su hija se reencuentra en un país lejano. Este último, el personaje menos conocido de todos los nombrados, pero el que cualquiera de nosotros puede tener en su familia.

El reencuentro con el pasado no es solo a nivel de individuos. La nostalgia es el condimento mas evidente en ese documental que revive la presencia Soviética en Cuba (la mulatización de los soviéticos, la sovietización de los mulatos), usando como guía dramática el incendio del restaurante Moscú, del que muchos extrañan, según la propia obra, desde la salsa rusa hasta Héctor Téllez amenizando su digestión o en ese otra especie de reportaje que nos cuenta paso a paso como se gestó el barrio que simbolizaría todo lo que nos proponíamos y terminó simbolizando todo en lo que nos hemos convertido, Alamar.

Periodos y otros hechos como La guerra de Angola, El quinquenio gris, también son visitados por moscones que muchos quisieran haber aplastado con un paño húmedo antes que permitirles pasar y regalarnos su visión muy particular de estos sucesos, como la que se nos propone en ese otro largometraje documental (casi nostálgico en si mismo, porque como producción pertenece al pasado reciente) dedicado a los Industriales, equipo de baseball con el que nada simpatizo en la vida real, pero que su creador provoca que ame durante el tiempo que dura en pantalla su película.

Darle REWIND a la vida puede no ser tan placentero como ir al inicio de una cinta y encontrarte con tu escena favorita en un film o volver a escuchar aquella canción. Ya se sabe que el que busca encuentra y algunas revelaciones pueden ser lacerantes (unas veces para el gato y otras para el ratón). Imagino que ese, es riesgo que no todos están dispuestos a correr, unos porque no tienen voluntad de detectives, otros porque no tienen voluntad alguna y prefieren pulsar la tecla PLAY o FASTFOWARD. Lo cierto es que en la unanimidad de las obras presentadas a esta muestra hay una fuerte resistencia al STOP.

Mi primera reacción ante tanto escarbo fue la complacencia, pero por simple empatía personal ante este tipo de obras; lo cual queda evidenciado en el Palmarés, pero yendo más allá, me sorprendió un cuestionamiento: ¿El sentido de tanto revisionismo es debido al cansancio de sacar una cámara a la calle y dejar que la realidad te sorprenda o a que quedan cuentas pendientes con nuestra historia urgidas del desempolvamiento a través de nuevas miradas. Miradas desprejuiciadas, sin afán de vendetta, sin resentimiento. Miradas sedientas de leer por si mismas.

Respuestas, pueden haber muchas, incluso a otros cuestionamientos. Tal vez es parte de un proceso natural, como si de mudar de piel se tratara y no de una voluntad generacional, ni de una cruzada contra la amnesia. Para mi cuestionamiento no tengo respuestas, solo me respondo con nuevos cuestionamientos. Lo que más claro tengo es la disposición de mirar a mi país, su historia y sus personajes a través de estos nuevos ojos reveladores y esta vez desde la luneta, desde donde todo se ve mejor.

Tomado del blog de Pavel Giroud