Archivos diarios: febrero 19, 2009

MARGARITA ALEXANDRE, PRODUCTORA DE CINE EN CUBA

“Nos fuimos a Cuba por 15 días, calculábamos, y nos quedamos 11 años”, ha recordado la española Margarita Alexandre en una reciente entrevista. Pero a diferencia de los nombres de Joris Ivens, Theodor Christensen, o Chris Marker, el suyo apenas es mencionado por la historia canónica del cine cubano. Eso, a pesar de que ella formara parte de aquel grupo de cineastas extranjeros que acudieron al llamado del ICAIC en su primer lustro de existencia, y una de las pocas que vivió en Cuba hasta finales de esa primera década.

La indiferencia hacia la labor desplegada por Margarita Alexandre en Cuba, tal vez se explique por ese olvido historiográfico que sufre el productor cinematográfico en la isla. La nuestra es una historia del cine donde es el director (devenido “Autor” con mayúscula) el que secuestra casi todas las atenciones del experto. Sin embargo, quizás haya sido un realizador como Tomás Gutiérrez Alea el que mejor explicara las dificultades que implicaba para un productor, trabajar en las películas iniciales del ICAIC.

A propósito de “Las doce sillas” (cinta donde Margarita Alexandre hizo la producción), Titón recordaría que eligieron “una casa de la burguesía deshabitada y cuando llegamos para filmar había sido convertida en una escuela (…) Dado el ritmo de los acontecimientos todo cambiaba rápidamente en este país. Llegó el momento en que esa situación hizo crisis, porque para la producción era un verdadero problema”.

Margarita Alexandre trabajó como productora en “Las doce sillas” (1962), “Cumbite” (1964) y “La muerte de un burócrata” (1966), todas de Titón. También en “Crónica cubana” (1963), de Ugo Ulive, “Preludio 11” (1963), de Kurt Maetzig, “El encuentro” (1964), de Manuel Octavio Gómez, y “El robo” (1965), de Jorge Fraga. Asimismo, fue la co-guionista de “La vida comienza ahora” (1959), de Antonio Vázquez Gallo, primera película cubana de ficción filmada y estrenada en Cuba después del triunfo revolucionario.

Hoy Margarita Alexandre vive en Madrid. Y aunque su nombre sea apenas mencionado por los historiadores del cine revolucionario, ella también forma parte de su historia. Como productora dejó su impronta en la filmografía nacional. Pero también en el aspecto humano. Leo, por ejemplo, en carta de Gutiérrez Alea dirigida a Alfredo Melgar (hijo de la cineasta), y con fecha 16 de abril de 1969, una línea donde adivino una infinita tristeza: “Mañana se va Margarita”.

Juan Antonio García Borrero