Archivos diarios: febrero 10, 2009

GUSTAVO ARCOS SOBRE EL COMENTARIO DE PUCHEUX

Juany:

Ya estoy de vuelta tras los exámenes de ingreso. Frustrante el resultado en las provincias más orientales. Apenas cuatro muchachos llegaron a la entrevista pues la gran mayoría suspendió la prueba de Cultura General, un cuestionario con bastantes preguntas sobre nuestro cine que no pudieron contestar y fíjate que le preguntábamos acerca de directores tan conocidos como Alea, Solás, Fernando Pérez o filmes clásicos como Memorias del subdesarrollo o Lucía. Los disparates eran de antología y confirman una vez más la desarticulación del sistema de enseñanza general en el país,
especialmente si de temas culturales o artísticos se trata. Bueno es que también fallaron o dejaron en blanco las preguntas relacionadas con información política del tipo, cuál es el actual presidente de Estados Unidos (!hubo quien puso a Tomas Jeferson!)

Acabo de leer el post de Pucheux, motivado justamente por la selección de escenas más relevantes de nuestro cine. Yo había señalado aquella de Sergio cruzando la avenida tras la Mesa Redonda ( por cierto la propia secuencia de la Mesa es también de antología y la observación que hace el periodista norteamericano sobre la pertinencia de ese método de discusión, mucho mejor). Pucheux aclara muy bien cómo se logró esa impresión de desvanecimiento en la imagen que para serte sincero pensé siempre que se trataba de un proceso logrado gracias a la óptica o la lente utilizada para captar la imagen y no de un proceso de truca en laboratorio trabajando sobre
la propia película cinematográfica. Me parecía raro el asunto del grano pues con un teleobjetivo logras perder el foco de un individuo o cosa que se desplace hacia ti y eso fue lo qué siempre pensé que había sucedido aquí.

Bien, lo que quiero decirte es que nuevamente la existencia del blog
demuestra su valor para propiciar intercambios, aclaraciones y nuevas
lecturas sobre nuestro cine. Gracias a Pucheux por recordar aquellos
momentos y espero que siga haciéndolo, pues a él y al equipo de técnicos del ICAIC se le deben muchas de las cosas que ahora recordamos como importantes en nuestro cine.

Sobre el tema de hacer honor a quien lo merece, debo comentarte que en la última edición de los Premios Caracol yo propuse y quedó aceptado por el ejecutivo de la Asociación de Cine, Radio y TV de la UNEAC, otorgar cada año un Premio Caracol Especial a la Innovación Técnica, es decir tener en cuenta a los técnicos que de forma anónima hacen posible con sus inventivas o trabajo que se produzcan resultados artísticos notables. Lamentablemente el jurado no entendió de qué iba este asunto y otorgó posteriormente un premio
erróneo confundiendo un buen trabajo de doblaje como innovación técnica.

Espero que para la próxima edición del Caracol este error no vuelva a
ocurrir. Lo cierto es que muy pocas veces se recuerda a los técnicos y llevas razón en el texto que escribiste hace unos días sobre este tema. Los críticos,especialistas o teóricos en general suelen prestarle toda la atención al resultado final de la obra y desgraciadamente emplean toda su energía y conocimiento a desentrañar o aplicar complejas herramientas de interpretación, provenientes de otras zonas o manifestaciones artísticas,que poco dicen en definitiva sobre el filme. ¡Cuánto ha hecho cambiar la Historia del cine o el Audiovisual, la tecnología!. Queda en este apartado mucho por decir, aun.

Por cierto antier fallecía en esta ciudad Raúl García, uno de los técnicos grandes de la industria. Se enroló desde los primeros años al ICAIC y trabajó allí hasta casi el final especializándose en las grabaciones o el diseño sonoro de cientos de filmes y documentales del ICAIC.

UN abrazo desde el Vedado

Gustavo Arcos.

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JORGE PUCHEUX SOBRE UNA SECUENCIA CLAVE DE “MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO”

A propósito del post anterior, donde sugiero la necesidad de priorizar una Historia del cine cubano que indague en su génesis técnica, complementando esa otra Historia que hasta el instante ha prevalecido (“la Historia de las películas en mí (en el crítico), no en sí”), recibo esta excelente colaboración del cineasta Jorge Pucheux, comentando su participación creativa en una secuencia ya mítica de “Memorias del subdesarrollo”.

Pienso que esa escena todavía genera tanta curiosidad como aquella de “Soy Cuba” donde uno se rompe la cabeza, tratando de descubrir de qué modo los creadores se la arreglaron para imponer en pantalla la impresión de que la cámara “vuela” en la ya célebre secuencia del sepelio del estudiante. Lo mismo pasa (al menos me sucede a mí) con ese momento en que Sergio se desintegra ante nuestros ojos…

Sea esta una prueba más de que aún nos falta mucho por conocer del desarrollo de esta industria en nuestro país. Por lo demás, agradezco a todos los cineastas que han colaborado (y siguen colaborando) con este sitio que, más que un foro personal, pretende estimular, hasta el insomnio, la revisión y promoción del cine cubano.

Juan Antonio García Borrero

A PROPOSITO DE “MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO”.

Por Jorge Pucheux

A todos se nos queda en la memoria, imágenes y sonidos de un filme, cada vez que este termina.

Hay planos, escenas, secuencias que nunca se olvidan y en este caso, en “Memorias del subdesarrollo” siempre recordaré dos secuencias específicas: la escena en la playa de un filme ya clásico del cine mundial, donde se le editó y montó el siguiente texto: ” LOS MISMOS GESTOS, LAS MISMAS PALABRAS LOS MISMOS GESTOS, LAS MISMAS PALABRAS” y la secuencia de la Plaza de la Revolución , donde Sergio a partir de un gran ZOOM se comienza a desaparecer en el grano mismo del material fotográfico.

Sobre esta secuencia me gustaría comentar cómo surgió desde sus inicios, pues a mi me tocó hacerla realidad. Trataré de comentarla de manera breve: según el guión, este nos planteaba un texto en off en la voz del propio Sergio, donde se sugería a modo de pensamiento, la forma en que el mismo se iba desapareciendo o descomponiendo dentro de la nueva realidad cubana. Esa era la intención, pero ¿cómo lograrlo de una manera diferente a la tradicional ?

Esto implicó una buena cantidad de horas de trabajo con el director de la fotografía, Ramón Suárez, el propio Titón, y el personal de Trucaje. Nosotros le solicitamos transcurridos varios días a Titón, que nos permitiera trabajar esta secuencia a nuestra manera. Esto significó, claro está, encontrar esa manera. Obviamente nos llevó varios días establecer un concepto creativo que dejara claro la idea de descomposición, de desaparición hasta quedar en la nada.

Y justamente, ahí fue entonces cuando nos acercamos a la “manera” en que deberíamos emprender la realización desde el punto de vista de la manipulación de las imágenes en la entonces “TRUCA” (recién comprada a USA por el ICAIC), y también el excelente “stand de animación” , ambas de marca Oxberry, los equipos mas famosos de trucaje de la época.

Con esas herramientas en nuestro poder nos dimos a la tarea de iniciar un proceso de pruebas a partir del propio GRANO de la película (el soporte de la película fotográfica está hecho de varias capas de unos corpúsculos de nitrato de plata, bromuro de plata, y colorantes, etc, GRANOS imposibles de ver a simple vista, los que se conocen con el nombre de “emulsión”).

La propuesta era muy simple imaginárnosla, pero llevarla a la práctica sí resultaba algo bien complejo, pues para acometer su ejecución era necesario, además de días de pruebas, casi paralizar el Laboratorio de Cubanacán y ponerlo en función nuestra. La locura era lograr un viaje a la semilla, o sea, un viaje al mismísimo grano de la película. Solo que la TRUCA, por muy novedosa que fuera (tecnológicamente hablando) en cuestiones de lograr infinidad de efectos visuales no se acercaba en su tiempo a lo que en la actualidad se logra mediante el uso de las computadoras en función del cine.

En definitiva, estábamos ante un gran reto tecnológico para aquel momento, pues en impresiones en papel fotográfico era mas lógico poder acercarnos bastante, pero en el material de 35 mm y en movimiento, realmente era algo que ni pensarlo. Mucho más, cuando la presión de la edición del filme y la propia Producción comenzaban a sentirse, de ahí que nos dimos a la tarea de trabajar las imágenes por la vía de la DUPLICACIÓN (proceso interno de todo Laboratorio para poder lograr las copias de las películas para su exhibición, a partir de materiales especiales, nada conocidos por el público, tales como el famoso INTERMEDIAT).

Trabajamos en duplicar y duplicar cada plano las veces que fueran necesarias para lograr el efecto de llegar al grano mismo del material, y una vez realizado este proceso, entrelazar cada plano en el orden de la edición a partir de la tradicional disolvencia, pero sin que esta fuera vista como tal.

Lo significativo de haber trabajado en este efecto, fue entender y confirmar también, lo importante que tiene el hecho de que el director y el fotógrafo crean en el resto de su personal, que tenga la confianza en ellos. Tuve la suerte de trabajar con Titón, que siempre fue respetuoso del trabajo de su equipo, y la suerte de haber compartido esta experiencia, casi en mis comienzos en el cine, con todo su equipo y con los compañeros de los Laboratorios y del entonces Departamento de Trucaje del ICAIC.