Archivos Mensuales: febrero 2009

JUAN MARINÉ, DIRECTOR ESPAÑOL DE FOTOGRAFÍA EN CUBA

Lo que ahora mismo tengo en mi poder es apenas un recorte de algún periódico de 1959. La foto es borrosa, pero uno adivina el ambiente de complicidad, las conversaciones rebosantes de optimismo, ese que el reportero quiso describir en la leyenda que puede encontrarse debajo de la instantánea:

“Momento de la llegada a Cuba del notable fotógrafo español, Juan Mariné y señora, el cual ha sido contratado, como director de fotografía por la Cooperativa Cinematográfica R.K.O. de Cuba. A dar la bienvenida al aeropuerto fueron algunos compañeros que harán labores conjunta en la cinta cubana “La vida comienza ahora” que próximamente comenzarán a rodar en La Habana. Aparecen en la foto, Vázquez Gallo, director artístico, Margarita Alexandre, supervisora artística, Mariano Posada, ejecutivo de la RKO de Cuba; señora de Mariné, Rafael Torrecilla, director técnico, Juan Mariné, director de fotografía, José Tabío, operador. La RKO, de Cuba, es una productora compuesta de obreros y empleados que tienen proyectado realizar más de tres películas en el próximo año”

Nacido en Barcelona, el 31 de diciembre de 1920, Mariné había debutado como director de fotografía en la cinta española “Cuatro mujeres” (1947), de Antonio del Amo, y que se basaba en un argumento de Manuel Mur Oti. Antes de llegar a Cuba, en su currículum aparecían títulos como “La Sombra Iluminada” (1948), de Carlos Serrano de Osma, “La Otra Sombra” (1949), de Eduardo G. Maroto, “Aquellas Palabras” (1949), de Luis Arroyo, así como el “Cristo” (1953) de Rafael Torrecilla y Margarita Alexandre.

En este mismo blog puede encontrarse información sobre “La vida comienza ahora” (1959), de Antonio Vázquez Gallo, que fuera el primer largometraje cubano de ficción estrenado en Cuba después del triunfo revolucionario, aunque producido más allá del ICAIC. Sin embargo, es preciso recordar que Juan Mariné también figura dentro de la historia de esa institución, pues fue el responsable de la fotografía del filme “El joven rebelde” (1961), de Julio García-Espinosa.

Hoy Juan Mariné (al igual que Margarita Alexandre) vive en Madrid, y su pasión sigue siendo el cine. Reconocimientos no le han faltado, entre ellos, el “Premio Nacional de Fotografía” (1966), el “Premio de Investigación Patronato Juan de la Cierva” (1974), “Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes” (1990), “Premio Nacional de Cinematografía” (1994), “Premio Segundo Chomón Contribución Técnica a la Cinematografía”, de la Academia de las Artes y de las Ciencias Cinematográficas de España (2001), entre muchísimos otros.

Atiende un departamento de investigación, restauración y ampliación de películas, labor que le ha reportado reconocimientos tales como el concedido en 1991 por el “Excmo. Ayuntamiento de Caravaca de la Cruz” por la recuperación de la cinta “Los Caballos del Vino” (1991), o el “Premio Cinema Rescat” en virtud de la restauración del documental “Por Tierras de Zamora”, de Fernando López Heptener (2000).

Supongo que no sean pocos los que compartan conmigo, el orgullo de saber que un creador tan inquieto como Juan Mariné Bruguera hizo sus contribuciones al cine cubano que se iniciaba en 1959. Su nombre es otro de los que debemos recuperar cuanto antes, para bien de la memoria cultural de la nación. Y en especial, del cine cubano.

Juan Antonio García Borrero

CREADORES Y CRÍTICOS: ¿UNA RELACIÓN IMPOSIBLE?

El comentario anterior de Rolando Leyva Caballero me dejó pensando. Sobre todo la parte donde pone el dedo en una llaga que pocos quieren tocar: la relación que deben guardar cineastas y críticos.

Sus argumentos me parecen muy sólidos. Es muy estimulante el segmento en el cual afirma que “la crítica cubana crecerá cuando se proponga, en primer lugar, ser consecuente con su función social: instigar al espectador, provocarlo, movilizar su capacidad analítica, y nunca leer y traducir para ese gran público que olvidamos y subestimamos cuando escribimos para una minoría ilustrada, cuando se debería intentar escribir para casi todos”.

Estoy absolutamente de acuerdo con ese criterio, mas quisiera proponer un par de ideas con el ánimo de estimular el debate en torno a un problema que no es nuevo, pero que, a mi juicio, en los últimos tiempos alcanza entre nosotros dimensiones de crisis. Ante todo me gustaría puntualizar que, en modo alguno, propongo reconciliar a cineastas y críticos. Eso me parecería absurdo, amen de inútil. De lo que hablo es de fomentar un espacio común en el cual, tanto la creación como la crítica, se propongan combatir por un punto de vista superior.

A mi modo de ver, lo que ahora mismo está sucediendo es que ambas gestiones intelectuales están estancadas en un círculo vicioso. En sentido general, la crítica sigue mirando al cine cubano de la misma forma que lo hacía en los sesenta, y a su vez, los cineastas estrenan sus obras y esperan de los críticos la reiteración del mismo esquema retórico de siempre. Resultado: que no hay grandes sorpresas ni en el cine que se hace ni en el ejercicio de la crítica. Todo queda dentro de lo esperado: es la crónica de otro olvido anunciado. Muchas letras, pero poco ruido. La noticia, cuando más, nos llega a partir del mal o buen humor que se genera entre los implicados, de acuerdo a lo que se ha dicho, lo cual tiene más de prensa sensacionalista que de profesionalismo intelectual.

Esto que se está viviendo a mí me recuerda al caudillismo. Cada cual va defendiendo su área, como si esos espacios donde se opera fueran feudos en los cuales hay que pedir visa para ingresar. Algo fatal, pues el progreso intelectual está condicionado por la ausencia de límites. En tal sentido, me gusta pensar siempre en la gente de “Cahiers du Cinema”, que hacían crítica porque era otra manera de hacer cine, y después hicieron cine, porque era otra forma de hacer crítica (esta observación se la debo al cineasta Pavel Giroud). A la larga, hablamos de dos caras de una misma moneda: el pensamiento.

No niego que suena a utopía trasnochada eso de lograr que cineastas y críticos, al menos por un rato, miren hacia un punto que no está delante de sus narices, sino en un plano más elevado. Precisamente el gran desafío es ese, en tanto la tendencia más natural de los humanos es asumir el presente como un orden de cosas inamovible: elevarnos intelectualmente exige más voluntad que permanecer en ese punto donde estamos, desde hace ya no se sabe qué tiempo. A tenor de esa perspectiva finalista de la Historia, es lógico que el crítico piense que ya ha logrado llegar a su nivel máximo de perfección, de allí que una y otra vez reitere los mismos mecanismos de descripción de sus impresiones, mientras que para el cineasta, la crítica solo tiene que decir si lo que vio le gustó o no (preferiblemente decir que le gustó).

Francamente, no creo que en ese camino encontremos algo de progreso, a no ser que pensemos que cineastas y críticos ya han logrado, cada uno por su lado, las cumbres de sus respectivas esferas (lo cual sabemos que no es cierto). Por eso es que insisto en que debe encontrarse un espacio común donde cineastas y críticos se vean obligados a aspirar a algo superior. No solo se va a beneficiar el cine que se haga, en la misma medida en que se ponga en evidencia el anacronismo de un lenguaje que no está a la altura del presente, sino también la crítica, obligada a renovar sus herramientas teóricas.

Resumiendo: no es la falsa concordia entre cineastas y críticos lo que propongo. Lo que me interesaría, en todo caso, es subir la parada de esa batalla, y que los debates que necesariamente deban efectuarse alrededor del audiovisual cubano, operen en un nivel donde no tengan cabida el careo egocéntrico, el intercambio de impresiones personales que nada aporta a la esencia, o el afán de un protagonismo que, lejos de estimular la discusión colectiva, lo que casi siempre consigue es intimidar al espectador común.

Por supuesto, no se me escapa que en el cubano de estos tiempos apenas existe idea de lo que puede ser una “cultura del debate”. Y sin esa cultura (que no es otra cosa que percibir la realidad como algo complejo y paradójico) resulta imposible discutir de una manera ilustrada. Dicho sin ironía alguna, entre nosotros (los cubanos de todas partes), es muy probable que Saramago encuentre ahora mismo la mejor bibliografía oral, si alguna vez se propusiera escribir algo que quisiera titular “Ensayo sobre la sordera”.

Juan Antonio García Borrero

OTRA OPINIÓN SOBRE LOS DIOSES ROTOS, LOS CINEASTAS Y LOS CRÍTICOS

Juan Antonio:

Me resultaron muy interesantes sus comentarios sobre “Los dioses rotos”. En lo personal la considero una película superior a “El cuerno de la abundancia”, en mi opinión muy sobrestimada por la crítica del Festival de Cine de La Habana que le otorgó un tercer coral inmerecido, teniendo en cuenta que aunque cada año que pasa disminuye la calidad de la muestra en concurso, en evidente contraste con las muestras colaterales de cine europeo o asiático, no es menos cierto que ofrecía este año algunos filmes medianamente buenos, y que superaban por amplio margen a la película cubana. Pero esto no pasa de ser una observación muy personal.

“Los dioses rotos” me parece una película correcta, aunque las mejores actuaciones no fueron precisamente la de los protagónicos. Héctor Noas sigue demostrando un gran temperamento y capacidad de desdoblamiento, y quizá quien único lo supere en ese aspecto sea Mario Guerra. La película se resiente no en la idea original, que me parece muy buena, sino en un casting no muy exigente, o en una dirección de actores que no les impuso a los intérpretes un tono verdaderamente espontáneo sino incluso académico y epidérmico por momentos, muy artificial, limitante que se proyecta sobre todo en la concepción del personaje de Alberto, con un peso determinante en la trama, al ser el sustituto simbólico de la figura de Yarini.

También me pareció un tópico el hecho de vincular la prostitución, el proxenetismo y la brujería, entiéndase la santería, en una trinidad que no funciona necesariamente de esa forma. Mi experiencia personal como observador involuntario del mundo de la prostitución en Santiago de Cuba, donde es un problema galopante, me dice que los rituales sociales establecidos al respecto no tienen una carga litúrgica tan fuerte, es decir, no constituyen una presencia o una práctica determinante en estos casos, sobre todo cuando el filme se mueve como una suerte de crónica social de corte antropológico que intenta diseccionar la marginalidad habanera.

Me parece una película, lo confieso, un tanto anacrónica, o al menos desfasada. Ese realismo (socialista) sucio que tanto proliferó en la literatura cubana de los 90 fue un caldo de cultivo que se lanzó acríticamente por el caño, sin desentrañar ni apreciar su valor como testimonio muy gráfico de una época muy reciente y fresca en el ideario colectivo. El final trágico, aunque perfectamente predecible resultó coherente con la hilvanación dramática de la historia, que por momentos pierde la coherencia por la multiplicidad de narradores o relatores intradiegéticos que hacen sus propios apuntes sobre la historia que vivencian como personajes.

Cambiando de tema. Me parece que la crítica cubana no puede aspirar a reconciliarse con los realizadores. Nos necesitamos mutuamente, nos utilizamos, pero resulta idílico pensar que podríamos llegar a entendernos. En primer lugar no sería saludable. Los vínculos afectivos nos harían pasionales, creativos, confesionales, pero castrarían nuestra capacidad para sustraernos a la amistad, y las deudas de gratitud para ser sinceros, en primer lugar, con nosotros mismos. Ahí comienza el problema. Sin mencionar aunque se haga, el irrespeto visceral que sienten los realizadores por el aparato crítico institucionalizado que juzga su obra.

Hay gente muy talentosa y con una reputación a prueba de holocaustos nucleares, que trabaja muy duro a tiempo completo, y aún así la crítica en Cuba, en el campo de la creación cinematográfica, sigue siendo considerada un ataque personal, y como tal reaccionan los creadores. Por ello es que siguen predominando las medias tintas y los discursos conciliadores, para salvar las apariencias y las amistades, y eso no es bueno.

Quizá para mí resulte muy fácil afirmar todo lo anterior porque no pertenezco al gremio y no conozco verdaderamente sus mecanismos internos de funcionamiento, pero considero que la crítica cubana crecerá cuando se proponga, en primer lugar, ser consecuente con su función social: instigar al espectador, provocarlo, movilizar su capacidad analítica, y nunca leer y traducir para ese gran público que olvidamos y subestimamos cuando escribimos para una minoría ilustrada, cuando se debería intentar escribir para casi todos. Es mi opinión.

Ya me despido. Nos vemos por Camagüey. Espero que no sea muy difícil acceder a los debates y las proyecciones del Taller de la Crítica. Saludos desde Santiago de Cuba..

Rolando Leyva Caballero. (Profesor de la Universidad de Oriente).

LOS DIOSES ROTOS (2008), de Ernesto Daranas

“Los dioses rotos” contiene uno de los bocadillos más inquietantes que he escuchado en el cine cubano de cualquier época. Como esto que escribo no es un post sobre el filme en sí, sino sobre el recuerdo que ha dejado la película en mí, evocaré a mi manera lo que dice Sandra (esa otra mujer de fuego con rostro y cuerpo de Annia Bu, a la que Juan Orol le hubiese prodigado el triple de planos que aquí tiene), en un brutal, pero lúcido arranque de sinceridad y resentimiento: “Eres como esos turistas que vienen a retratar la mierda”.

Lo anterior se lo suelta Sandra a la estudiosa que desarrolla su tesis sobre la persistencia del mito de Yarini en la Cuba contemporánea. La sentencia es tan afilada que trasciende el mero rol de frase catártica, para devenir una presunción que a ratos amenaza en volverse contra el filme mismo. Pues, ¿quién que pueda filmar una película sobre aquellos que nunca podrán hacer lo mismo, o escribir un artículo como este con el fin de colgarlo en un blog, no es extranjero en ese (bajo) mundo?, ¿no estamos nosotros (supuestas élites ilustradas) ocupando el lugar de esos voyeurs de la inmundicia que abandonan por unos días la comodidad de sus casas, para asomarse al infierno de un mundo que han adivinado apenas en películas, y siempre desde lejos (véase, a modo de ejemplo, lo que por estos días ha conseguido “Slumdog Millionaire” entre los estirados académicos).

Sin embargo, si el filme de Ernesto Daranas me gusta es porque insiste en ir más allá de la llamada “pornomiseria”. Y al mismo tiempo, es esa pretensión la que me hace sospechar que esa frase del principio no está puesta allí de modo gratuito, o porque suene bien: en el fondo Daranas nos está recordando que su historia es algo más que un documental, y un poco menos que una ficción, si bien a ratos entrecruza los códigos.

Un gesto hermoso en lo que a ética toca, pues no disfraza a su película de hipócritas motivaciones de redención colectiva: el cine no resuelve los problemas de ninguna sociedad, solo puede ayudar a que el individuo tome conciencia de su lugar en ella; el cine es ante todo espectáculo: goce total de los sentidos, ya que para lo otro está la sociología. (He dicho cine porque he visto esta película como en los tiempos de pantalla grande, pese a la insignificancia de mi televisor, pese a la militancia del filme no tanto dentro de la estética del video clip, como dentro del moderno arte del zapping: el arte de presentar y olvidar numerosos personajes con la misma prontitud con que uno muda de canales)

Si los realizadores de “Los dioses rotos” se hubiesen empeñado en hacer algo así como una denuncia de esa zona de la realidad cubana que los noticieros locales se empeñan en ignorar, la película habría sido un fiasco mayor. No es que esté mal llamar la atención sobre el fenómeno, pero uno podría pensar que este tipo de confidencia, por muy buena voluntad que ostenten quienes la hagan, nada tiene que ver con esas puestas en escena donde se suele quedar más prendado del dinamismo de la cámara, que de la veracidad de lo que esta muestra.

Dicho de otro modo: si esta pretendía ser una historia que (para decirlo como Buñuel) nos notifica sobre la “voluntad del fracaso” (no del triunfo), entonces era preciso resistirse a la tentación de sucumbir ante un mito, para en cualquier caso ajustarle las cuentas a ese mito, ponerlo en evidencia como en el cuento del rey desnudo, y dejarlo en lo que a la larga es: un dulce, pero paralizante autoengaño. Quiero decir, hubiese sido preciso borrar todos esos vestigios de neón con que solemos idealizar el tránsito por los abismos.

En lo personal, las mejores descripciones literarias de esa Cuba profunda las sigo encontrando en “Hombres sin mujer”, de Carlos Montenegro, y un poco más acá, en la “Trilogía sucia de La Habana”, de Pedro Juan Gutiérrez. En ambos autores, lo que ha importado es ponerse en la piel del que está “al margen” (no necesariamente de la ley), y no hablar por él, sino desde él. Por eso es que en esos textos abundan las acciones y parlamentos que escandalizan a quienes no han vivido en una prisión, por ejemplo, y no saben lo que es una sodomía forzosa, o no saben qué es convivir con la culpa de un crimen cometido en una madrugada banal.

Aún así, me parece legítimo que Ernesto Daranas haya apelado a estrategias narrativas que le permiten eludir la aridez del discurso sociológico a secas. Y es que lo suyo no es un documento sociológico, sino cine. Por eso es que no me importunan los “artificios visuales”, toda vez que en esta ocasión no hay un Director (con mayúscula) que me fuerce a creer en la superioridad moral de su discurso, comparado con el de los “villanos” o “víctimas” que se mueven en su historia. No hay deseos de dictar reglas de conductas (ni buenas ni malas), aún cuando sepamos que en el ambiente que se agitan los personajes, el destino es fácil de anticipar debido a ese conjunto de roles y acciones que perpetúan el eterno retorno de lo idéntico, siempre en impecable plan de autodestrucción. Daranas ha tenido el buen gusto de dejar que sea el espectador el que, una vez concluido el calvario, asuma la responsabilidad de elegir sus propias conclusiones

Ahora bien, que “Los dioses rotos” contenga sexo, violencia, lenguaje de adultos, y remate de manera predecible con un final trágico (como el de la tragedia que lo inspira), no impide que resulte al mismo tiempo, una de las historias de amor más delicadas que nos ha regalado el cine cubano. Y es hermosa en su violencia, porque habla sin rodeos de la paradoja infausta de todo aquello que implica una entrega integral: se ama para morir en el otro, sin que importen las consecuencias.

Eso es lo que más me conmueve: la dejación de un enfoque escolástico que el personaje de Silvia Águila (una de mis actrices preferidas, junto a Isabel Santos) corría el riesgo de impregnarle a todo el filme, por ese otro donde lo que vale es la dictadura del corazón. Aquí son las pasiones las que terminan imponiendo sus reglas (o ausencia de reglas) al mal llamado sentido común, y el resultado es previsible: más que los dioses, son los corazones los que terminan rotos o en problemas.

Juan Antonio García Borrero

PD: ERNESTO DARANAS A PROPÓSITO DE ESTE POST

Ayer Gustavo Arcos me puso al tanto de lo que Ernesto Daranas, el director de “Los dioses rotos”, pensaba de lo que escribí sobre su película. En realidad, esto no tendría ninguna relevancia, si en el fondo lo que el cineasta expresa, no estuviera respaldando el superobjetivo de este blog: la creación de un espacio de reflexión sistemática sobre el audiovisual cubano, donde por fin quede a un lado esa ficción estéril en la cual “cineastas” y “críticos” permanecen separados, y siempre en guardia, unos contra otros.

Criticar es fácil (basta seguir ciertos esquemas retóricos), pero para mí el verdadero desafío está en crear un ambiente donde pensar entre todos (más que imponer puntos de vista) sea la norma. Nadie (ni crítico ni cineasta) tiene la verdad absoluta en sus manos, por lo que es preciso encontrar un método común que ayude a familiarizarnos con una mirada superior.

¿Cómo conquistar ese clima en el cual creadores y críticos se olviden de sus respectivos egos, y unan sus esfuerzos con el fin de mejorar el contexto al cual pertenecen? La verdad es que no tengo respuesta, aunque sospecho que todo empieza con el respeto que implica la existencia del otro, sobre todo si ese otro piensa distinto. Agradezco a Ernesto Daranas (a quien no conozco personalmente) su permiso para hacer público el mensaje que le enviara a Gustavo Arcos:

“Tengo que confesarte que me sorprende este recorrido por un montón de dudas y temores que compartimos al hacer la película. La verdad es que siempre tuvimos muchas más preguntas que respuestas, y la crítica de García Borrero lo ha entendido perfectamente. Jamás comento un criterio, elogio u objeción porque ya sabemos que, una vez terminada, la obra deja de pertenecernos y poco importa lo que se quiso decir ante lo que cada cual asume o entiende. Pero en este caso, la verdad es que agradezco mucho la sorpresa de esta mirada inquietante y diferente”.

Juan Antonio García Borrero

TALLER DE LA CRÍTICA EN CAMAGÜEY: PROGRAMA TEÓRICO

Aquí les dejo el programa teórico del venidero “16 Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica”. Por supuesto, y tal como los organizadores me hacen saber, este programa puede sufrir algún que otro cambio, aunque la esencia está por allí. Algunos invitados aún no han confirmado su presencia, de allí que por el momento sus nombres no figuren, pero serán incorporados en la misma medida en que se logre puntualizar su participación.

JAGB.

16 TALLER NACIONAL DE LA CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA
(En Camagüey, del 10 al 14 de marzo del 2009)

PROGRAMA DE ACTIVIDADES TEÓRICAS

Martes 10 de marzo:
9.00 pm/ Teatro Principal
Gala de apertura. Premiére nacional del filme cubano “La anunciación”, de Enrique Pineda Barnet, con la presencia de su director Pineda Barnet, y el actor Héctor Noas.

10.30 pm / UNEAC
Inauguración de exposición de carteles sobre cine cubano.

Miércoles 11 de marzo:
9.00 am/ Oficina del Historiador de la ciudad:

Panel: “CONTEXTOS DE FUNDACIÓN DEL ICAIC”.
Panelistas: Olga García Yero, Luís Álvarez Álvarez, Desiderio Navarro, Enrique Pineda Barnet, Humberto González Carro, José Rojas Bez. Moderadora: María Antonia Borroto Trujillo.

11.00 am/ Oficina del Historiador de la ciudad:
Ponencia: EL KILÓMETRO CERO DEL CINE CUBANO, por Luciano Castillo.

11. 40 am/ Oficina del Historiador de la ciudad:
Ponencia: LA POLÍTICA CULTURAL DEL ICAIC, por Sandra del Valle

12.30 am/ Oficina del Historiador de la ciudad:

Presentación y venta de publicaciones.
“Entre el vivir y el soñar: pioneros del cine cubano”, de Arturo Agramonte y Luciano Castillo.

“Contextos, conflictos y consumaciones. Análisis crítico del cine cubano entre 2000 y 2006”, de Joel del Río.

3.00 am/ Sala Avellaneda del Centro de Estudio “Nicolás Guillén” del ISA.
Presentación del ciclo “MUESTRA DE CLÁSICOS DE LA HISTORIA DEL CINE EXHIBIDOS EN LOS CINCUENTA AÑOS DEL ICAIC”. Presentador: Humberto González Carro.

3.00 am/ Sala Video de la “Academia de Arte”.
Presentación del ciclo “Retrospectiva del cine cubano de los sesenta”. Presentador: Enrique Pineda Barnet.

5.00 am/ Sala “Titón”, de la UNEAC
Presentaciones del ciclo “El cine que no se ve”. Presentador: José Rojas Bez.

5.00 am/ Biblioteca Provincial “Julio Antonio Mella”.
Presentación del ciclo “Treinta años del Festival de Nuevo Cine Latinoamericano”. Presentador: Joel Del Río.

9.00 am/ Sala Video Nuevo Mundo.
Presentación del ciclo “¿Quién le pone el cascabel al Oscar?”. Presentador: Mario Naito.

Jueves 12 de marzo:
9.00 am/ Oficina del Historiador de la ciudad:
COLOQUIO SOBRE LA FUNDACIÓN DEL ICAIC. Integrantes: Enrique Pineda Barnet, Mirtha Ibarra, Derbis Pastor Espinosa, Rafael Rey. Moderador: Pedro Noa Romero.

11.00 am/ Oficina del Historiador de la ciudad:
Ponencia: ICAIC, CRÍTICA Y EDUCACIÓN COMO CREACIÓN DE CULTURA CINEMATOGRÁFICA. Por José Rojas Bez.

11. 40 am/ Oficina del Historiador de la ciudad:
Ponencia: INTRUSOS EN EL PARAÍSO: CINEASTAS EXTRANJEROS EN EL CINE CUBANO DE LOS SESENTA, por Juan Antonio García Borrero

12.30 am/ Oficina del Historiador de la ciudad:
Presentación y venta de publicaciones:

“Titón. Volver sobre mis pasos”. Epistolario compilado por Mirtha Ibarra.

“Bloguerías” de Juan Antonio García Borrero

5.00 am/ Galería Larios
Exposición: Homenaje a Héctor García Mesa.

Viernes 12 de marzo:
9.00 am/ Oficina del Historiador de la ciudad:
Ponencia. CINES MÓVILES EN CUBA, por Armando Pérez Padrón.

9. 40 am/ Oficina del Historiador de la ciudad:
Ponencia: EL CINE CUBANO DE LOS SESENTA Y LA CRÍTICA, de Pedro Noa Romero.

11.00 am/ Oficina del Historiador de la ciudad:
Panel: MIRADA CALEIDOSCÓPICA AL CINE CUBANO DE LOS SESENTA. Integrantes. Aída Bahr, Olga García Yero, Juan Antonio García Borrero, Joel Del Río, Mario Naito, Aramís Acosta. Moderador. Humberto González Carro.

12.30 am/ Oficina del Historiador de la ciudad:

Presentación y venta de publicaciones.

“Sinfonía inconclusa para el cine cubano” de Frank Padrón Nodarse

“El cine soviético del principio al fin” de Zoia Barash

Sábado 13 de marzo:
5.00 PM/ Sala de video “Nuevo Mundo”
Resultados del Premio Nacional de Crítica e Investigación Cinematográfica. Clausura del evento teórico.

MUESTRA DE CINE CUBANO DE LOS SESENTA EN CAMAGÜEY

Los espectadores camagüeyanos tendrán la posibilidad de apreciar una amplia muestra del cine cubano realizado por el ICAIC en los años sesenta, como parte de los ciclos programados en el marco del “16 Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica” (a celebrarse entre el 10 y el 14 de marzo del año en curso). Las sesiones teóricas del evento estarán encaminadas a reflexionar críticamente sobre lo sucedido en esa etapa fundacional. Aquí les dejo con la relación de largometrajes, cortos y documentales que podrán verse durante la cita.

Juan Antonio García Borrero

TITULOS PROGRAMADOS

LARGOMETRAJES DE FICCIÓN

HISTORIAS DE LA REVOLUCIÓN. Dir. Tomás Gutiérrez Alea. Cuba. 85’. 1960. Int Eduardo Moure, Lilliam Llerena, Miriam Gómez, Reynaldo Miravalles. B/N. A través de tres pasajes (El herido, Rebeldes, La batalla de Santa Clara) se recorre la historia de la insurrección contra la dictadura de Batista. Primer largometraje de ficción del ICAIC.

CUBA BAILA. Dir. Julio García Espinosa. 81’. 1960. Int Raquel Revuelta, Alfredo Perojo, Vivian Gude, Humberto García Espinosa, Eric Romay, Luciano de Pazos, Wilfredo Fernández. B/N. Los conflictos de una madre que desea organizar la mejor de las fiestas para los quince años de su hija, sirven para revelar las aspiraciones y frustraciones de la pequeña burguesía antes de la Revolución. Segundo largometraje de ficción producido por el ICAIC.

EL JOVEN REBELDE. Dir. Julio García Espinosa.83’. 1961. Int Blas Mora, Wember Bros, Carlos Sessano, José Yedra, Leonel Alléguez, Luis Oropesa, Inocencio Téllez, Rolando Menéndez, Reinaldo Miravalles, Amanda López.. Blanco y Negro. Un joven campesino se incorpora al Ejército Rebelde que lucha en la Sierra Maestra contra la tiranía batistiana. Su entrenamiento y las experiencias que vive contribuyen a crearle una verdadera conciencia revolucionaria.

REALENGO 18. Dir. Oscar Torres, con la colaboración de Eduardo Manet. 60’./ 1961. Int Teté Vergara, René de la Cruz, Pablo Ruiz Castellanos, José Antonio Rodríguez, Ester Guerra, Rita Limonta.. Blanco y Negro. Basada en la obra homónima de Pablo de la Torriente Brau, a partir de un hecho real, la cinta narra las luchas de la comunidad campesina del Realengo 18 por la propiedad de su tierra.

CUBA ’58. Dir. José Miguel García Ascot y Jorge Fraga.78’./ 1962. Int Sergio Peña, Luis Alberto Ramírez, Ricardo Lima, Jorge Martínez, Sergio Corrieri, Yolanda Arenas, Helena Huerta. B/N. Tres historias,. Un día de trabajo: Un cabo de la policía realiza su recorrido con las incidencias cotidianas de su oficio hasta que es llamado para reprimir una manifestación estudiantil. Los novios: Un luchador clandestino es perseguido y durante la huida surge una relación sentimental con la muchacha que le sirve de enlace para subir a la Sierra. Año nuevo: Durante la madrugada del 1ro. de enero de 1959 tres esbirros torturan a un prisionero en una estación de policía, ignorando que en esos momentos el dictador Batista huye del país…

LAS DOCE SILLAS. Dir. Tomás Gutiérrez Alea.90’. 1962. Int Enrique Santisteban, Reynaldo Miravalles, René Sánchez, Pillín Vallejo. Blanco y Negro. Un expropietario, uno de sus empleados, y el cura de la familia intentan hallar una valiosa fortuna escondida en una silla de estilo durante los primeros tiempos de la Revolución. Divertida sátira social con aciertos de realización e interpretación.

PRELUDIO 11. Dir. Kurt Maetzig. 90’. Cuba-R.D.A., 1963. Int Armin Müeller-Stahl, Roberto Blanco, Aurora Depestre, Günther Simon, Helmo Hernández, Carlos Moctezuma, Alejandro Lugo. B/N. Daniela, joven miliciana, debe escoger entre el amor y la causa que ha abrazado en los difíciles días que precedieron a la invasión de Playa Girón…El protagonista de esta coproducción, Armin Müeller-Stahl, muy joven entonces, es el veterano intérprete de cintas como La caja de música y Avalon.

CRÓNICA CUBANA. Dir. Ugo Ulive. 123’. 1963. Int Carmen Delgado, Miguel Benavides, Pedro Álvarez, Juan Cañas, Adela Escartín, Violeta Jiménez. B/N. «Luis, negro, joven y pobre; Fernando, profesor exiliado que regresa a la patria; Rafael, dirigente obrero, y su hija Niurka; Ricardo, joven burgués que ha luchado contra la tiranía y ahora no está de acuerdo con la pérdida de su status social. Todos deberán enfrentarse a situaciones límite que les harán definirse en torno al nuevo sentido que la Revolución ha dado a sus vidas» (María Eulalia Douglas).

EL OTRO CRISTÓBAL. Dir. Armand Gatti.115’. Francia-Cuba, 1963. Int Jean Bouise, Alden Knight, Bertina Acevedo, Pierre Chaussat, Marc Dudicourt, Carlos Ruiz de la Tejera, José Antonio Rodríguez, Eduardo Manet, Agustín Campos, Eslinda Núñez. B/N. A través de una sátira, en clave simbólica, se muestra la rebelión de un pueblo sojuzgado por una dictadura en un país imaginario de América Latina…

PARA QUIÉN BAILA LA HABANA (Komu tancí Havana). Dir. Vladimir Cech. 78’. Checoslovaquia- 1963. Int Odalys Fuentes, Alfredo Perojo, Fausto Mirabal, Mayda Limonta, Miguel Gutiérrez, Marujita Calvo, Hilda Saavedra, Wember Bros, Teté Vergara. Blanco y Negro. Dos amigos que lucharon contra la dictadura se encuentran después del triunfo de la Revolución. Uno de ellos, afectado en sus intereses por las leyes revolucionarias, cambia su actitud ante el nuevo estado social.

CUMBITE. Dir. Tomás Gutiérrez Alea. 82’. 1964. Int Teté Vergara, Lorenzo Louis, Marta Evans, Luis Valera, Rafael Sosa, Polinise Jean, Elvira Cervera, Victoria Nápoles. Cuando Manuel, joven haitiano, regresa a su país, encuentra su comunidad sumida en una gran sequía y dividida por la enemistad de dos familias. Manuel descubre una vertiente de agua e intenta unir a las familias rivales, pero es asesinado por celos. La unión entre su novia y su madre evita la venganza y logra la unidad para construir el canal.

LA DECISIÓN. Dir. José Massip.86’. 1964. Int Mario Limonta, Daisy Granados, Miguel Benavides, Adela Escartín, Alfredo Perojo, Lidia Lavallet, Julito Martínez, Pastor Vega. La discriminación racial y las diferencias de clase frustran la relación amorosa de dos jóvenes cubanos. Mario, obrero y mulato, debe decidir entre su amor —que conlleva la sumisión a la clase dominante que lo rechaza— y la lucha por los derechos de los obreros.

EN DÍAS COMO ESTOS. Dir. Jorge Fraga.83’. .1964 . Int Mequi Herrera, Rebeca Morales, Carmen Delgado, Emérita Gerardo, Mirta Medina, Magaly Boix, Agustín Blázquez, Diana Rosa Suárez, Heriberto Velázquez. Elena, de extracción pequeño-burguesa, decide integrarse sin mucho convencimiento al contingente de jóvenes que se formarán como maestros voluntarios en la Sierra Maestra. La vida en el campamento y sus experiencias personales la inducen a una «toma de conciencia».

GISELLE / Dir. Enrique Pineda Barnet (88’) / 1964 / Documental. Blanco y Negro. Documento inestimable en la historia de la danza, pues recoge tanto la versión coreográfica de Giselle firmada por Alicia Alonso —catalogada como la mejor que se ha realizado— y la propia interpretación de la prima ballerina, de quien se ha dicho es la más grande Giselle que el mundo haya conocido. Desde el punto de vista cinematográfico el filme se ha destacado internacionalmente por su excepcional tratamiento del arte de la danza.

TRÁNSITO / Dir. Eduardo Manet (76’) / 1964 / Int José Antonio Rodríguez, René de la Cruz, Carlos Ruiz de la Tejera, Ofelia González, Delfina Espinosa, Regina Rossie, Omar Valdés, Asenneh Rodríguez. Blanco y Negro. Esta comedia, que contó con argumento y guión del director, tiene como personajes principales a un médico que decide fugarse en una lancha y a un amigo suyo, antiguo delincuente, quien logra introducirlo en el seno de una modesta familia revolucionaria para encubrirlo.

SOY CUBA. Dir. Mijaíl Kalatosov.141’. Cuba-URSS, 1964. Int Luz María Collazo, Jean Bouise, Sergio Corrieri, José Gallardo, Raúl García. B/N. Un filme realizado por el director de Cuando vuelan las cigueñas y de enorme importancia desde el punto de vista formal, a partir del excelente trabajo del director de fotografía, el soviético Serguei Urusevski. Aborda cuatro episodios que muestran diferentes aspectos de la vida en Cuba antes del triunfo de la Revolución.

DESARRAIGO. Dir. Fausto Canel. Cuba. 1965. 77’. Int Sergio Corrieri, Reinaldo Miravalles, Julio Martínez, Helmo Hernández, Fernando Bermúdez, Sofía Iduate, Raúl Eguren. Blanco y Negro. Mario, ingeniero argentino residente en París, llega a La Habana contratado para realizar algunas obras en Nicaro, al oriente de Cuba. Allí conoce a Marta, que trabaja en el mismo plan y con la cual, tras cierto encuentro desafortunado, inicia una amistad que desemboca en amor aparentemente sincero.

UN DÍA EN EL SOLAR. Dir. Eduardo Manet.86’. 1965. Int Sonia Calero, Tomás Morales, Roberto Rodríguez, Asenneh Rodríguez, Regla Becerra, Alicia Bustamante, Olivia Belizaire, José M. Rodríguez, Rogelio Rodríguez, Prudencia Valencia. Colores. Basado en el ballet Un día en el solar de Alberto Alonso, este filme, primer largometraje en colores realizado por el ICAIC, representa tipos y costumbres de una casa de vecindad habanera a través de la música y el baile.

LA SALACIÓN. Dir. Manuel Octavio Gómez.77’. 1965. Int. Blanca Contreras, Lorenzo López, Josefina Henríquez, Dinorah Anreus, Marta Farré, Ricardo. Dulce y Amado inician una apasionada y espontánea historia de amor en el doble plano afectivo y carnal. Ven amenazado su bienestar por los prejuicios.
MANUELA. Dir. Humberto Solás. 41’. 1966. Mediometraje de ficción. Int Adela Legrá, Adolfo Llauradó.. Blanco y Negro. Una campesina, sedienta de venganza por la muerte de su madre a manos de soldados de la dictadura, se integra a las fuerzas rebeldes. Allí conoce a un joven combatiente, y surgen intensos sentimientos entre los dos.

LA MUERTE DE UN BURÓCRATA. Dir. Tomás Gutiérrez Alea.89’. 1966. Int Salvador Wood, Silvia Planas. B/N. Un obrero ejemplar es enterrado con su carné de identidad. Cuando la viuda va a tramitar la pensión le exigen el documento y el sobrino de ésta se ve en serios apuros para intentar recuperarlo debido a interminables trámites legales. Sátira de la burocracia en clave de humor negro, ingeniosamente realizada. Premio Especial del Jurado en XV Festival de Karlovy Vary, Checoslovaquia 1966.

PAPELES SON PAPELES. Dir. Fausto Canel.90’. 1966. Int Reinaldo Miravalles, Sergio Corrieri, Lilliam Llerena, Manuel Pereiro, René de la Cruz. La Habana, 1960. Cuatro burgueses aprovechan las nuevas condiciones sociales traficando con el dinero y los medios que necesitan quienes intentan abandonar el país. Después de la estafa el grupo se desintegra, unos mueren y otros caen presos. El último de los estafadores, a punto de emigrar, se entera de que un cambio de moneda ha convertido su dinero en papeles sin valor.

DAVID. Dir. Enrique Pineda Barnet.160’. 1967. Doc. B/N. Estudio del carácter y la personalidad de Frank País, heroico revolucionario cubano, jefe de la lucha clandestina en el llano, muerto durante la lucha contra la tiranía de Batista.

LAS AVENTURAS DE JUAN QUINQUIN. Dir. Julio García Espinosa.113’. 1967. Int Julio Martínez, Erdwin Fernández, Adelaida Raymat, Agustín Campos. Blanco y Negro. Un popular héroe campesino, lucha contra toda injusticia. Para subsistir ejerce variados oficios —monaguillo, torero, artista circense—, conociendo el amor a través de Teresa, una bonita chica por la que arriesga su vida. Ágil y pintoresca comedia de ribetes épicos, basada en la novela Juan Quinquín en Pueblo Mocho de Samuel Feijóo.

TULIPA. Dir. Manuel Octavio Gómez.93’. .1967 / Int Idalia Anreus, Omar Valdés, Alejandro Lugo, Teté Vergara. Blanco y Negro. Basada en la obra Recuerdos de Tulipa, de Manuel Reguera Saumell, es una visión de la vida en un circo cubano de segunda categoría y de la lucha de una bailarina por conservar su dignidad.

EL BAUTIZO. Dir. Roberto Fandiño.101’. 1967. Int Dulce Velazco, Eloísa Álvarez Guedes, Enrique Almirante, Isabel Moreno, Manela Bustamante, Idalberto Delgado. B/N. Simpática comedia que se inicia con la enfermedad de Rolandito, la que es interpretada por las dos familias del niño, la del padre y la de la madre, como una señal para que sea bautizado. Ambas rivalizan por apadrinarlo y se produce la ruptura con los consiguientes ataques de ambas partes… Nota: La copia tiene problemas de sonido en un breve fragmento de su metraje.

LA AUSENCIA / Dir. Alberto Roldán (70’) / 1968 / Int Miguel Navarro, Eduardo Moure, Sergio Corrieri, Irma Alfonso, Helmo Hernández, Florencio Escudero, Carlos Gilí, Isabel Moreno, Luis Alberto García. Blanco y Negro. Víctima de un accidente automovilístico, un joven es operado y pierde la memoria. Durante la rehabilitación, sus recuerdos se mezclan con los del médico que lo atiende, conformando una historia en la que gravitan el problemas de la responsabilidad ante la experiencia, la responsabilidad individual y la responsabilidad histórica.

LUCÍA / Dir. Humberto Solás (160´) / 1968 / Int Raquel Revuelta, Eslinda Nuñez, Adela Legrá, Eduardo Moure. Blanco y Negro. Excelente cinta cuyas protagonistas son tres mujeres de igual nombre insertadas en otros tantos momentos históricos: la guerra de independencia (1895), la lucha contra el dictador Machado (1933) y los primeros tiempos de la revolución (196…). Cabal conjunción de los elementos del lenguaje cinematográfico y sobresalientes interpretaciones, en este filme que, junto a Memorias del Subdesarrollo de Tomás Gutiérrez Alea, es considerado por la crítica el más importante de toda la historia del cine cubano.

MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO / Dir. Tomás Gutiérrez Alea (94’) / 1968 / Sergio Corrieri, Daisy Granados, Eslinda Núñez, Omar Valdés. Blanco y Negro. Película que junto a Lucía de Humberto Solás constituye la más notable producción del cine cubano. Tiene como personaje central a Sergio, un pequeñoburgués diletante que decide quedarse en el país cuando la familia se marcha hacia Estados Unidos. Imaginativos recursos expresivos, perfecto guión y logradas caracterizaciones. Múltiples premios internacionales.

LA ODISEA DEL GENERAL JOSÉ / Dir. Jorge Fraga (64’) / 1968 / Int Miguel Benavides, Carlos Pérez Peña, Idalia Anreus, José Antonio Rodríguez, René de la Cruz, René Arisa, Silvano Rey, Alfredo Ávila, Georgina Almanza, David Fernández, José L. Sánchez, Roberto Cabrera. Episodio de la Guerra de Independencia protagonizado por el general José Maceo, a raíz de su desembarco en Oriente acompañado por un grupo de patriotas para unirse al Ejército Libertador. Las emboscadas españolas, la traición y la soledad agudizan su ingenio para sobrevivir.

DE LA GUERRA AMERICANA / Dir. Pastor Vega (48’) / 1969 / Mediometraje de ficción / Int Vicente Revuelta, Silvano Rey, Daisy Granados, Teté Vergara, Gerardo Fernández, Luis Alberto García, Orlando González. Blanco y Negro. Tres alternativas del campesinado latinoamericano: continuar en la miseria, convertirse en soldado de la represión o sumarse a las guerrillas. Dos campesinos deben escoger su destino. Cada uno se integra a bandos contrarios.

LA PRIMERA CARGA AL MACHETE / Dir. Manuel Octavio Gómez (80’) / 1969 / Int José Antonio Rodríguez, Adolfo Llauradó, Idalia Anreus, Carlos Bermúdez, Julián Martínez, Omar Valdés, Eduardo Moure, Raúl Pomares, Ana Viña, Felipe Santos, Alfredo Perojo, Eslinda Núñez, Eugenio Hernández, Miguel Benavides. Con recursos del cine contemporáneo como la cámara en mano, el sonido directo y el cine-encuesta, al estilo de una vieja crónica se reconstruye el comienzo de la Guerra de los Diez Años, en 1868, cuando el machete, instrumento de trabajo, pasó a ser arma de combate.

CORTOMETRAJES DE FICCIÓN:

EL RETRATO. Dir. Humberto Solás, Oscar Valdés.15’. . 1963. Int Pedro Rentería, María Cristina Álvarez. Un pintor en busca de inspiración persigue a una mujer imaginaria cuyo retrato encuentra en una casa abandonada.

EN LA NOCHE. Dir. Pastor Vega.13’. 1964. Int Yolanda Farr, Juan Cañas, Vivian Gude, Iberé Cavalcanti, Sonia de la Mata, Rafael Vega. Una pareja busca distracción en la noche de La Habana. Una serie de situaciones muestran la atmósfera nocturna de la ciudad.

LA ESPERANZA. Dir. Manuel Pérez.15’. 1964. Int Helmo Hernández, Julito Martínez, Roberto Velásquez. A causa de los cercos de las milicias, un contrarrevolucionario «alzado» en las montañas del Escambray decide abandonar su grupo para reincorporarse a la «neutralidad».

EL ACOSO. Dir. Humberto Solás.27’. 1965 .Int Omar Valdés, Glenda Álvarez. Sonido Estereofónico. Blanco y Negro. Un mercenario de la frustrada invasión a Playa Girón escapa en busca de protección y es acogido por una campesina que ignora su identidad.

VUELO 134. Dir. José Antonio Jorge 21’. 1965. Int Aramís Delgado, Roberto Bravo, Norka, Rigoberto Águila. Intento de secuestro de un avión cubano por un grupo de contrarrevolucionarios. Dos escoltas se debaten ante el dilema de impedir el desvío de la aeronave y salvaguardar la vida de los pasajeros.

EL DESERTOR. Dir. Manuel Pérez.37’. 1968. Int Orlando González, Manolo Fernández, José Gallardo, Gerardo Fernández, Pedro Regueiferos. Dos guerrilleros persiguen a un desertor. Uno de ellos, impresionado por las opiniones pesimistas que encuentra en su camino, también intenta desertar.

DOCUMENTALES

CICLÓN / Dir. Santiago Álvarez.22’. Cuba, 1963. Doc. B/N.. El paso del ciclón Flora por las provincias de Oriente y Camagüey en octubre de 1963. Destacada cinta de Álvarez, ganadora de múltiples premios internacionales.

NOW / Dir. Santiago Álvarez.6’.Cuba, 1965. Doc. B/N. Montaje de noticieros y fotos sobre la lucha de los negros norteamericanos contra la discriminación racial. Todo un clásico de la cinematografía nacional.

RETORNAR A BARACOA. Dir. Nicolás Guillén Landrian.15’. Cuba, 1966. Doc. B/N. Transformaciones en Baracoa a partir del triunfo de la Revolución

HASTA LA VICTORIA SIEMPRE. Dir. Santiago Álvarez.19’. Cuba, 1967 / Doc. B/N. Pasajes de la actividad revolucionaria del heroico guerrillero Ernesto Che Guevara.

LA GUERRA OLVIDADA. Dir. Santiago Álvarez.19’. Cuba, 1967. Doc. B/N. La lucha de liberación del pueblo de Laos. Un llamado de alerta sobre esta situación.

79 PRIMAVERAS / Dir. Santiago Álvarez. 24’.Cuba, 1969. Doc. B/N. Vida y obra de Ho-Chi-Minh. La lucha secular del pueblo vietnamita y el dolor ante su muerte. Primer premio Paloma de Oro y Premio FIPRESCI en el Festival Internacional de Cine Documental y de Animación de Leipzig, RDA. Gran premio en el Festival Internacional de Cortometraje de Tampere, Finlandia y otros premios.

COFFEA ARÁBIGA. Dir. Nicolás Guillén Landrian.18’. Cuba, 1968 / Doc. B/N. De forma novedosa y con un montaje experimental se aborda el cultivo del café, su proceso agrario e industrial. Uno de los mejores documentales de la historia del ICAIC.

PREMIÉRE NACIONAL DE “LA ANUNCIACIÓN” (2008), de ENRIQUE PINEDA BARNET, EN CAMAGÜEY.

Ya los camagüeyanos saben qué película dejará inaugurada la decimosexta edición del Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica, a celebrarse en Camagüey entre el 10 y el 14 de marzo del año en curso. Se trata de “La anunciación”, el filme más reciente del veterano Enrique Pineda Barnet (Premio Nacional de Cine en el 2007), quien también estará participando en las sesiones teóricas del evento.

El Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica será dedicado al cine cubano de los sesenta. Próximamente estaremos colgando el programa teórico, así como las actividades colaterales, que incluye la presentación y venta de publicaciones, así como una retrospectiva integra de la producción del ICAIC en su primera década de existencia, entre otras actividades.

Ficha técnica de “LA ANUNCIACIÓN

Año: 2008/ Dirección y guión: Enrique Pineda Barnet/ Producción General: Santiago Llapur/ Dirección de Fotografía: Pablo Massip/ Música Original: Ángel Gutiérrez Faxas/ Asesor de imagen: Raúl Rodríguez Cabrera/ Dirección de Arte: Nieves Laferté/ Diseño Sonoro: Raúl García/ Sonido Directo: Abel Calderón/ Dirección Musical: Zenaida Romeu/ Montaje y postproducción: Pedro Suárez/ Intérpretes: Verónica Lynn (Amalia), Héctor Noas (Ricardo), Broselianda Hernández (Margarita), Ismael de Diego (Mayito), Robertico Díaz (Cristóbal).

Sinopsis
Una familia separada, un testamento, una ciudad mágica. Lo que más los diferencia es lo que los une.

La Habana, 2006: Amalia, anciana espiritista, acaba de enviudar. Vive en el apartamento más reducido, del último piso del más viejo edificio, de la históricamente más vieja esquina del barrio del Vedado, con Cristóbal, su nieto de 10 años, y su hijo menor, el joven Mayito. Amalia convoca a la familia dividida para leerles el Testamento Moral de su recientemente difunto esposo, Octavio.

Sus hijos: Ricardo, ingeniero revolucionario, que trabaja y vive en un humilde y recóndito pueblito de provincia. Margarita, arquitecta, residente en USA, donde ha constituido familia. Y Mayito, bohemio, músico y poeta.

Viven mundos separados. El reencuentro familiar sirve para dirimir cuentas de sus vidas. Amalia, fiel creyente, esta vez adultera el legado paterno como elemento unificador. Pero, al convocar al espíritu del esposo muerto, éste habla por medio del nieto, revela la existencia del documento legítimo, y es el niño quien descubre su verdad.

SALIR DEL CLOSET

Le he tomado cariño a ese lugar que ya alguien bautizó, de manera genial, como “el closet”. Aquel no es un cuartico: es el camarote de los hermanos Marx, con menos lujo y más gente.

En esos escasos metros cuadrados que es nuestra oficina, se agolpan todos los fantasmas posibles que genera el cine cubano. Hay veces que esos fantasmas llegan solos y sin mucha bulla. Pero en otras ocasiones irrumpen todos a la vez, sin yo esperarlo.

En esos casos, la convivencia se vuelve insoportable, porque cada cual va esgrimiendo sus quejas, sus razones, sus puntos de vistas que muchas veces no coinciden con los míos. Después queda el silencio, y las ganas de seguir pensando en lo que dijeron al unísono. Y con ello los deseos de no salir jamás del closet.

Juan Antonio García Borrero

UNA CONFUSIÓN COTIDIANA (1950), de Tomás Gutiérrez Alea

Hace poco estuve releyendo la excelente entrevista que el dramaturgo Julio Matas le concediera a Luis de la Paz. Quizás sean muy pocos los que conozcan que Matas (exiliado desde 1965), participó como actor en el primer corto de ficción realizado por Tomás Gutiérrez Alea en los inicios de los cincuenta. Leamos la pregunta y la respuesta donde se alude a ese momento de nuestra cultura nacional.

“Pregunta: Siendo usted muy joven, en 1950, trabajó en la película “Una confusión cotidiana”, junto a Vicente Revuelta y Esperanza Magaz, la fotografía era de Néstor Almendros y la dirección de Tomás Gutiérrez Alea. ¿Podría contarnos algo de esa experiencia?

Respuesta: La película en cuestión fue un tanteo de Néstor y de Tomás (Titón)… no creo que tenga menor importancia, a no ser para los rastreadores de los orígenes de dos notables cineastas. Era un corto que duraba unos pocos minutos, basado en un cuento muy breve de Kafka: dos hombres debían encontrarse para resolver un asunto, tal vez un negocio de sustancia, pero no logran hacerlo por una serie de adversas circunstancias. Era un film sin sonido y se trataba de reproducir la mímica del cine silente (por aquella época estábamos saturados de películas mudas, que se proyectaban como parte del ciclo de historia del cine; eran películas cedidas por el Museo de Arte Moderno de Nueva York, que se logró traer a La Habana mediante una gestión de Guillermo Cabrera Infante). Mi impresión es que ya no existe, pero si todavía se encuentra en alguna parte, digamos, la colección privada de Titón o las bóvedas del ICAIC, tal vez aparezca un día”

Yo tampoco tengo idea de dónde hallar ese corto, y ojalá este post me ayude a encontrar más pistas sobre el mismo. Quizás aparezca, de la misma manera que apareció hace poco “Il sogno de Giovanni Bassain”, que aunque dirigida por Filippo Perrone en 1953, sabemos que en verdad fue el trabajo de curso de Titón tras su estancia en el Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma.

Lo interesante de estos materiales pioneros, es que permite rastrear la formación de ciertas obsesiones autorales. En el caso de Titón, esa manera “kafkiana” de mirar la vida, y que hoy se presta a asociar con sus críticas a un socialismo que ha tenido en la burocracia ideológica su gran caballo de Troya, ¿no existía ya en su juventud?, ¿no sería acaso una obsesión existencial más que ideológica?

Juan Antonio García Borrero

¿UN ANTECEDENTE DE LA CINEMATECA DE CUBA?

Hace algún tiempo Abelardo Mena, uno de los buenos colaboradores de este blog, me envió este mensaje que creo útil compartir con otros estudiosos del cine cubano. Abelardo me adjuntó también la imagen del documento que se menciona, pero hasta ahora he querido que el blog sea solo de texto. Ya sé que sería mucho más dinámico si insertara imágenes y videos, pero las dificultades técnicas serían casi que insalvables en este sentido. En definitiva, lo que más importa es fomentar el interés sobre el cine cubano. Así que una vez más, mil gracias a Abelardo Mena.

JAGB.

Juani:

En el cartel de la Primera Exposición, 1913, celebrada por el Museo Nacional de Bellas Artes, con su director Emilio Heredia, que estaba situado entonces en las calles Concordia y Lucena, en un pequeño local del antiguo Frontón, aparece, bajo el inciso A. Historia Patria, en el aspecto 9, “Archivo cinematográfico”. ¿Será este el primer antecedente conceptual de la creación de una Cinemateca en Cuba?

Ver en Catálogo Colecciones de Arte Universal, en: Rippe, María del Carmen: Presentación Histórica del Museo Nacional de Bellas Artes, pág 12, La Habana 2001.

Saludos,

Abelardo Mena