Archivos diarios: enero 18, 2009

EL CINE INDEPENDIENTE EN CUBA

Me ha pasado una cosa curiosa con el cuestionario que a continuación reproduzco: no recuerdo quién ni cuándo me hizo llegar estas preguntas. Probablemente haya sido algún estudiante para su tesis. Pero como no anoté nombres ni fechas, ahora no consigo establecer las precisiones pertinentes. Esto me ha sucedido varias veces, y supongo que también les pase a otros colegas. Jóvenes que aparecen dispuestos a investigar zonas del cine cubano hasta ahora intocadas, pero que uno se queda con deseos de apreciar y discutir en la esfera pública el resultado de esas indagaciones.

He releído las respuestas que en su momento concedí con la impresión de escuchar a un extraño No es que no me reconozca en ellas, pero sigo sin recordar cuándo y dónde escribí eso. Si las reproduzco ahora es porque adivino en ellas posibilidades de ensanchar nuestra cosmovisión del cine cubano. Supongo que en algún momento todas estas investigaciones que están haciendo los más jóvenes, vean la luz de una manera natural, y se conviertan en lo que deben ser: investigaciones que tiene como fin contribuir al mejoramiento del contexto social.

Por lo pronto, el tema que se aborda aquí (la producción de cine independiente en Cuba) aún espera por un análisis vigoroso. Ojalá la tesis universitaria que originó estas reflexiones pueda discutirse como uno más de los tantos libros sobre cine cubano que anualmente se publican en la isla. Mientras llega ese momento, dejo a la consideración del lector estas reflexiones. Y ojalá que sirvan para precisar la autoría del cuestionario, y mejor aún, conocer los resultados de la investigación.

Juan Antonio García Borrero

¿CREES QUE VERDADERAMENTE EXISTA UNA PRODUCCIÓN INDEPENDIENTE EN CUBA? ¿POR QUÉ?

El término “independiente” siempre será algo que se presta a discusión. En sentido general, creo que sobre todo los críticos han abusado de él cuando quieren referirse a un modo de producción situado más allá de la industria. Pienso que en Cuba hemos sido facilistas a la hora de importar el término. ¿Independientes de qué? ¿Del ICAIC? ¿Del Estado cubano? En países como Estados Unidos, lo independiente está referido a ese modelo que intenta oponerse al modo hegemónico que encarna Hollywood, pero esta forma de producir cine, por estar fuera, tampoco garantiza que sea algo distinto o independiente.

Se puede estar geográficamente alejados de Hollywood, y sin embargo, responder a los mismos cánones, y con ello reciclar hasta el infinito el mismo mensaje conservador, la misma cosmovisión. La independencia, desde mi modesto punto de vista, tiene que ver con algo más que lo económico. En Cuba, particularmente, sobre todo en los ochenta pudo percibirse un brote de una producción que no pertenecía al ICAIC. Estoy hablando de las películas realizadas por los Estudios Fílmicos de la FAR, los Estudios Fílmicos de la Televisión Cubana, los cineclubes de creación, con Tomás Piard a la cabeza, el Taller de Cine de la Asociación “Hermanos Saíz”, liderado por Jorge Luis Sánchez, y la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, de donde egresaran creadores como Arturo Sotto y Juan Carlos Cremata. Habría que preguntarse hasta qué punto esta producción era totalmente independiente, si bien, en el plano temático y conceptual, proponían ángulos de la realidad que la industria nunca pudo abordar.

¿A QUÉ TE REFIERES CUANDO HABLAS DE PRODUCCION INDEPENDIENTE EN CUBA?

El término “producción independiente” nunca me ha dejado del todo satisfecho. En el libro “Rehenes de la sombra” (Ensayos sobre el audiovisual cubano que no se ve) preferí utilizar la idea de un “cine sumergido”, de un cine que no alcanza la superficie de la pantalla, porque no responde a las expectativas diseñadas por el poder cultural de turno.

Incluso el ICAIC tiene su propio cine sumergido (como puede ser la obra de Guillén Landrián, los documentales de Sarita, o el “Son o no son” de García Espinosa, verdaderos ejemplos de independencia creativa), que al no coincidir con los cánones temáticos o estilísticos que propone la industria, se convierten en películas malditas, y caen en el saco de lo independiente.

Creo que este mal se incrementa porque la crítica nacional, al escribir la historia del cine cubano, no ha podido soslayar lo que llamo un enfoque “icaicentrista”, un enfoque que cuenta la historia del cine cubano como si fuera la historia del ICAIC, pero no del ICAIC hereje que apostó por el riesgo desde su misma creación, sino del ICAIC más light, o más académicamente correcto, entendiendo por académico lo que todavía proponen clásicos como “Memorias del subdesarrollo” o “Lucía”.

¿CONOCES LOS ANTECEDENTES EN CUBA DE LO QUE SE DENOMINA COMO PRODUCCIÓN INDEPENDIENTE?

Los antecedentes habría que ubicarlo en los ochenta, con la creación de la Federación Nacional de Cine Clubes, y los Festivales de Cine Plaza. Lo que vino después (la explosión de producciones realizadas al margen del ICAIC) tiene su explicación también en el hecho de que el soporte celuloide pasa a convertirse en una especie de lujo, en una época donde ya no estamos hablando de la edad del cine, sino de la edad del audiovisual.

¿A PARTIR DE CUANDO COMIENZAN A COBRAR AUGE EN CUBA LAS PRODUCCIONES INDEPENDIENTES?

Evidentemente los noventa, si por un lado decretaron la merma radical de la producción en 35 milímetros, por el otro propició el ingreso de nuestros realizadores en las realizaciones filmadas en video.

¿CREES QUE ESTA PRODUCCION INDEPENDIENTE SE ALIMENTA DEL ESCASO O DIFÍCIL ACCESO A LA INDUSTRIA?

Esta pregunta no la entiendo muy bien. De cualquier forma, he tenido oportunidad de revisar una buena parte de esa producción que se realiza al margen de la industria, y francamente me decepciona bastante el hecho de comprobar que muchas de esas películas pudieron hacerse perfectamente dentro del ICAIC. No necesitaban de la etiqueta de “independientes”. Sin embargo, sus realizadores venden el producto como si estuvieran trabajando contra la corriente, tan solo porque el ICAIC no les financió el material.

¿HASTA DONDE ES VERDADERAMENTE INDEPENDIENTE UNA PRODUCCIÓN EN CUBA?

A mi juicio la independencia llega con el sentimiento de irreverencia creadora que tenga el realizador, esté dentro o fuera de la industria. “Suite Habana”, en mi criterio, es una película excepcional precisamente porque dinamita todos los lugares comunes que el documental estimulado por la industria, hasta hace poco había convertido en intocables. Y esto lo convierte en una especie de filme independiente, aún cuando haya sido generado por la propia industria. En el plano temático y estilístico han existido fuera de la industria otros ejemplos de rupturas. Sin embargo, no creo que exista en Cuba demasiados ejemplos de modos de producción que se aparten del paradigma hegemónico. Al final, se filme en el ICAIC o en la Escuela Internacional de Cine, casi siempre se responde al mismo esquema de producción.

¿A QUÉ ADJUDICAS EL SURGIMIENTO DE ESTE MODO DE PRODUCCIÓN EN CUBA? SE NOTA ACTUALMENTE UN INCREMENTO DE ESTE MODO DE PRODUCCIÓN, ¿POR QUÉ?

Todo modo hegemónico de producción siempre ha propiciado el surgimiento de sus contrarios. El llamado período clásico de Hollywood, aún no terminaba de configurarse, y ya empezaba a conocer modelos alternativos. Fueran el expresionismo alemán, o el cine alentado por Eisenstein y Pudovkin, todos tenían como propósito combatir lo que Noel Burch ha llamado “el lenguaje institucional”. Es difícil descubrir por qué surgen estas suertes de guerrillas contraculturales. Debe ser porque el ser humano es, por naturaleza, adicto a la libertad expresiva, y se pronuncia contra todo aquello que suene a código reductor.

En Cuba tal vez haya pasado lo mismo. Las realizaciones “no ICAIC” que comienzan a proliferar a finales de los ochenta tal vez lo que expresen es un profundo descontento con tanta norma industrial. Una película como “Papeles secundarios”, que a mi juicio funciona como una especie de filme bisagra, cerrando y abriendo una nueva época en nuestra historiografía, precisamente se alimenta de ese descontento que mostraban realizadores como Jorge Luis Sánchez, Marco Antonio Abad o Tomás Piard en sus filmes “no profesionales”. El incremento de todo ese modo de producción “no ICAIC” tiene que ver con el ingreso de la cinematografía cubana a la llamada “edad del audiovisual”.

¿DÓNDE SE LOCALIZAN LOS MAYORES FOCOS DE REALIZADORES INDEPENDIENTE EN CUBA DESPUÉS DE LA HABANA?

Creo que una historia de toda esa producción sumergida, una producción que casi nunca forma parte de las especulaciones de los teóricos que estudian la historia del cine cubano, tendría que tomar en cuenta la producción de la Televisión Serrana, un centro productor que ha conseguido establecer un verdadero sello. Fuera de ellos se me hace difícil establecer una identidad colectiva. Sé que hay realizadores talentosos más allá de La Habana (tengo el caso cercano del camagüeyano Gustavo Pérez), pero de allí a encontrar un foco plural, hay bastante distancia.

¿A TU ENTENDER CUALES SON LOS PRINCIPALES BENEFICIOS Y PERJUICIOS QUE LE CONFIERES A LA PRODUCCION INDEPENDIENTE?

Los beneficios y perjuicios solo el tiempo podrá distinguirlos con verdadera claridad. De cualquier forma, se sabe que una producción independiente, una producción que no tenga que responder a los imperativos de la industria, tiene mayores posibilidades de conseguir un lenguaje innovador, y con ello superar la rutina en que por lo general cae un cine demasiado atado a las reglas. La parte negativa llega con esa arrogancia que con demasiada frecuencia acompaña a todo aquel que arriba al escenario con deseos de derribar lo establecido. Cree portar en su obra el monopolio de la calidad y la trascendencia, pero muchas veces esa irreverencia lo que pone de manifiesto es una descomunal ignorancia de lo que ha logrado el lenguaje cinematográfico en este siglo y un poco más de existencia.

EL CINE INDEPENDIENTE HA ESTADO MARCADO POR DETERMINADOS PRESUPUESTOS ESTÉTICOS. ESTE TÉRMINO (INDEPENDIENTE) ¿EN CUBA SE AJUSTA SOLAMENTE A UNA PRODUCCIÓN CUANDO NO SE SIRVE DE LA INDUSTRIA?

Creo haber respondido en parte esta pregunta. Primero tendríamos que dejar esclarecido a qué llamamos “cine independiente”. Hace algunos años participé en Miami en un encuentro con el nombre de “Cine cubano alternativo: otra vía, la única vía”. Creo que el evento, en sentido general, intentaba llamar la atención sobre esa producción realizada al margen de la industria, que incluye a la que se realiza en la diáspora, lo cual me parece muy justo.

Asistí con verdadero entusiasmo al evento porque pensé encontrar producciones que, más allá de la filiación ideológica, propugnaran un lenguaje novedoso, un lenguaje ajeno al que promueve la industria. No fue así. El grueso de los materiales exhibidos (filmados en Cuba o fuera de Cuba) apelaba al mismo lenguaje adocenado de la industria. Sin embargo, tampoco hay que ser apocalíptico. Hay cineastas que han logrado convertir a su irreverencia en todo un estilo. Pienso en los casos de Jorge Molina o Miguel Coyula, independientes en el plano temático, pero también de producción.

PD. MENSAJE DE GUSTAVO ARCOS A PROPÓSITO DE ESTE POST

Hola Juany

Acabo de leer tu texto del blog sobre una encuesta acerca del llamado cine independiente en Cuba. Yo he participado en al menos dos de esas investigaciones pues sus realizadores han sido estudiantes de Artes y Letras o Periodismo que han tratado el asunto para sus tesis de graduación y pasado por mi casa. Aprovecho para decirte que cada año hay varias de estas investigaciones sobre el cine cubano o alguno de sus autores que lamentablemente se están perdiendo en los anaqueles, para la opinión y el debate o conceptualización de nuestro cine.

Me llamó sin embargo la atención que siendo un acucioso investigador, dado justamente a mirar e interpretar los fenómenos desde diferentes aristas no hayas reparado, en tus respuestas al cuestionario, en la existencia de la Facultad de Cine del ISA, centro que como sabes cumplió ( ante el olvido de todos) veinte años.

No veo como puede pensarse el audiovisual alternativo o independiente del país sin mencionar la existencia de este centro que si bien forma parte de las instituciones oficiales y docentes de la isla, tiene una naturaleza y una forma de producir audiovisuales tan azarosa y desprotegida que la colocan cercana a la independencia.

Concuerdo contigo en casi todo lo demás empezando por el propio cuestionamiento inicial que debemos hacernos: ¿De qué o quiénes somos independientes?.

Por otro lado pienso que con todos los creadores cubanos que han pasado por la EICTV no llegarán nunca ni a la mitad de los que se han graduado en el ISA, ni tendrán aquellos tanto impacto en el audiovisual nacional como los de la verdadera y única escuela de cine que tenemos en el país, la Facultad de los Medios Audiovisuales del ISA, incluyendo por supuesto sus filiales en Camagüey y Holguín. Ahora mismo el fenómeno que se está produciendo es el de estudiar primero en el ISA y pasar después por San Antonio para complementar el ciclo de formación. En los últimos tres años el 90% de los cubanos que han entrado a San Antonio proviene del ISA o están justamente finalizando sus estudios allí.

Bueno hermano un abrazo

Saludos desde el Vedado

Gustavo