Archivos diarios: enero 6, 2009

DE POR QUÉ ME PARECE PELIGROSA LA CINEFILIA

Porque el cine no es, como afirmara Godard, la verdad 24 veces por segundo, sino en todo caso una mentira repetida con tanta frecuencia en nuestras vidas, que termina pareciendo “la Verdad”: a esa realidad bastarda, es preciso desenmascararla, no adorarla.

Porque una cosa es suspender temporalmente la incredulidad para disfrutar de una historia que sabemos entretenida, pero falsa, y otra hacer de esa concesión un estilo de vida o una declaración de principio. Las sociedades no necesitan cinéfilos, sino seres críticos.

Porque una película no debería ser nunca más importante que los traumas de la gente que va a verla (o que no está con ánimo para verla, o que no se siente identificado con lo que allí se dice, o sencillamente no puede pagar la entrada, porque la sardina va primero, y ni siquiera hay sardina).

Y por último, aunque no menos importante, porque la cinefilia por la cinefilia solo sirve para reforzar la espuria autoridad de un grupo de “expertos” que terminan vendiendo la parte que “saben” (la referida al cine), como si se tratara del “Saber” absoluto.

Son pocas las personas en esta vida que piensan que vivir del cine es, lo que se dice, un trabajo o un oficio de verdad. Pero es justo esa minoría numérica, esa visión de grupúsculo ilustrado, que contrasta con la gran jerarquía mediática que lo respalda, lo que les hace creer al mundo que unos pocos cinéfilos puedan poseer más “sabiduría” que millones y millones de espectadores en todo el planeta.

Juan Antonio García Borrero