LA VIDA COMIENZA AHORA (1959), de Antonio Vázquez Gallo

El anterior mensaje de Reynaldo González, en el cual evoca al filme “La vida comienza ahora” (1959), de Antonio Vázquez Gallo, como el primero que lograra concluirse después del triunfo revolucionario, es un buen ejemplo de esa pretensión arqueológica que debería impulsar a todo historiador.

La narración al uso que nos describe los avatares del cine cubano, y al cual Reynaldo González le ha puesto no pocos reparos, nos ha persuadido de que es “Historias de la Revolución” (1959), de Tomás Gutiérrez Alea, el primer filme de ficción concluido en esta nueva etapa. En realidad, hay aquí otro error que a fuerza de repetirse terminó convirtiéndose en “verdad”, pues el primer filme que concluye el ICAIC es “Cuba baila” (1959), de Julio García Espinosa. Solo que, por lo que simbólicamente representaba, el filme de Titón ha sido considerado el primero.

“La vida comienza ahora” fue terminado en noviembre de 1959, mientras que “El herido”, el primer episodio que compone “Historias de la Revolución” inicia su rodaje en enero del año siguiente. Por su parte “Cuba baila” empieza a filmarse en marzo de 1960, y a principios de diciembre se realiza una proyección sorpresiva. Según la investigadora María Eulalia Douglas, “la proyección llevada a cabo en el cine Reina, donde venía exhibiéndose la película mexicana “Acapulqueña”, tuvo como objetivo observar las reacciones del público. El estreno oficial sólo se realizaría el 8 de abril de 1961”. En cambio, “Historias de la Revolución” sí contó con un estreno oficial en el cine La Rampa el 30 de diciembre de 1960.

Conociendo estos detalles, la pregunta sería esta: ¿a qué obedeció ese olvido paulatino en que “La vida comienza ahora” comenzó a sumergirse?, ¿al decreto personal de “alguien” (para el caso Alfredo Guevara) que deseaba borrar toda competencia, o más bien a la conjura de circunstancias históricas que estaba determinando la “no existencia” de aquello que no respondiese al espíritu de época?. En lo personal, me inclino por lo segundo.

Un estudio de la recepción que en su momento tuvo “La vida comienza ahora”, nos revela que su rechazo a ratos extremo iba más allá de los predios del ICAIC, para devenir prolongación de eso que se estaba pidiendo en toda la sociedad: el reemplazo radical de aquello que pudiese recordar al antiguo régimen. Léase, por ejemplo, la crítica que Fausto Canel, titular entonces del periódico “Revolución”, escribe el 9 de agosto de 1960:

“No se puede hacer el mismo tipo de cine que se hacía en 1959, en una etapa revolucionaria. Ahora hay que hacer cine revolucionario. Y hacer cine revolucionario no es, por supuesto, que un personaje resulte al final que subió a la Sierra Maestra o que puso varias bombas. Hacer cine revolucionario es cambiar totalmente la concepción de hacer cine”.

Creo que queda claro que lo de “cine revolucionario” no estaba haciendo referencia a la ideología, que en aquel momento no existía (bueno, existía, pero confundida entre muchas, es decir, entre la que defendía el Movimiento 26 de Julio, la del PSP, y la de los católicos, por mencionar solo algunas). En realidad, se asociaba el “cine revolucionario” a la modernidad fílmica que entonces se comenzaba a vivir. Y eso, ni más ni menos, se estaba proponiendo el ICAIC, pero también Sabá Cabrera Infante y Orlando Jiménez Leal, cuando filmaron “PM” en 1961 bajo la influencia del “free cinema”: romper con una concepción del cine “prerrevolucionaria”, de la cual Vázquez Gallo, Ramón Peón o Manolo Alonso, eran sus representantes más evidentes.

De cualquier forma, lo interesante para todo historiador es, precisamente interpretar lo que el espíritu de la época, con sus demandas públicas, va conformando como “Historia”, con el fin de detectar y sacar a la luz pública todas estas “historias mínimas” que coexisten en su seno, aunque concluyen en el fondo debido a la hegemonía de un discurso. Se trata, en otras palabras, de pensar en la “Historia” como un palimsepto donde ya todo está escrito, si bien solo hemos leído las primeras hojas.

Ya en lo personal, Reynaldo González me ha hecho recordar aquella primera vez que me puse en contacto con Antonio Vázquez Gallo. Se cumplen ahora como unos once años, pues debe haber sido en 1996. Por esos días preparaba la “Guía crítica del cine cubano de ficción”, y quería incluir, además de la información sobre la película, el testimonio de su realizador. Alguien que ahora mismo no consigo precisar (¿Walfredo Piñera? ¿Rodolfo Santovenia?), me anunció que Vázquez Gallo vivía, y me dio su dirección postal.

Desde Camaguey le envié mi cuestionario (nada de correos electrónicos, que ahora todo es más fácil). Todavía me emociono al recordar el día en que recibí las respuestas. Es como si tocara por primera vez el sobre que dejara el cartero. Me emociono porque este hombre, sin conocerme, sin saber si se trataba de algún pasatiempo frívolo de alguien que vivía en el “interior” (entonces yo era un perfecto desconocido en estas lides), prestó parte de su tiempo para responder mis preguntas. Él, y otros a los cuales les sigo agradeciendo.

Lo que me fastidia es que nunca pude expresarle mi gratitud en persona, y después perdí por completo el contacto. No he sabido nada más de él. Por eso, aunque tarde, me gustaría que esto fuera mi forma de agradecerle a voces su atención. Quizás alguien se lo diga. O me diga qué ha sido de él. Por lo pronto, publico ahora las que fueron sus respuestas, casi 37 años después de haber realizado “La vida comienza ahora”, e incluidas en la “Guía crítica del cine cubano de ficción”.

Antonio Vázquez Gallo sobre “La vida comienza ahora” (1959).

“En junio 2 de 1959 recibo una carta del señor Mariano Posada Valiente, interventor de la RKO de Cuba, a quien no conocía personalmente, para ofrecerme la dirección de un guión titulado “La hija del penal”. El señor Posada había comenzado a ejercer como interventor de esta compañía Cinematográfica, debido a que sus dirigentes americanos habían dejado abandonado el negocio para irse a los Estados Unidos, a causa del triunfo de la Revolución incipiente, y dejando detrás importantes deudas.

Posada quería salvar la seguridad salarial de los empleados y para ello fundó la Cooperativa RKO de Cuba, teniendo entre sus planes inmediatos la filmación de una película cubana utilizando para ello preferentemente personal cubano. Días después de esta carta, sostuvimos una entrevista para discutir el proyecto. Como guión lo único que tenía era una hoja escrita a máquina con un boceto de historia basado, con ligeros cambios, en la conocida canción “Ladrillo está en la cárcel”. Naturalmente, tan sencilla historia no daba para un metraje normal.

Había que escribir un guión con todas las de la ley. Yo acepté en principio la realización de este argumento porque, contratado en exclusiva por CMQ, tenía que conseguir un permiso para hacer la película y esta proposición me permitiría incursionar en el cine, ya que aunque tenía una larga experiencia en los programas dramáticos, donde había realizado muchísimos teatros de hora y media de duración, me iba a ampliar mi currículo la realización en 35 mm, pues hasta ese momento, en pequeña escala, había trabajado en filmaciones en 16 mm. Para diversas escenas de acción en exteriores para el programa “Aventuras” y algunos cuentos de la televisión.

En un segundo encuentro, Posada me informó que, aprovechando su estancia en Cuba, había contratado a una pareja de realizadores españoles como expertos en la realización de cine en 35 mm. Yo no tuve reparos en aceptar su incorporación a la realización del filme. Más tarde, Margarita Alexandre, que se destacó de inmediato como la más versada en este trabajo y yo, decidimos emprender la confección de un guión que, en el camino, modificó en mayor grado la sinopsis de argumento que se nos había entregado por Posada.

Pasó un poco de tiempo hasta dar por terminado el guión que ahora llevaría un nuevo título, “La vida comienza ahora”, y desarrollaba una historia sencilla donde la hija del director de una cárcel se enamoraba de un preso víctima de la represión existente en Cuba, contra los incipientes revolucionarios políticos. El deseo de Posada era hacer una película sencilla, con gancho taquillero que pudiera recaudar los fondos necesarios para pagar un préstamo de un nuevo Banco cubano consistente en 80000 pesos.

Esto fue sencillamente la realización de un proyecto para una nueva película cubana. Como este era el fin principal para este trabajo, ni Margarita ni yo pretendimos hacer un filme de “pretensiones”, aunque sí pusimos como premisa lograr una película de factura discreta, pero profesional. Otro factor que se añadió al elenco fue la contratación de un director de fotografía español con cierto renombre en la península y que resultó un inmejorable colaborador en el logro de una muy buena calidad fotográfica. Este director de fotografía fue Juan Mariné.

Como quiera que la película quedó “olvidada” al crearse el ICAIC, y por eso no aparece en la lista de realizaciones del cine cubano de la época, siendo en realidad el primer filme que se realizó al principio del triunfo de la Revolución y del que en la actualidad no queda más (tengo entendido) que un rollo de la misma, pues no puedo señalar lo que yo decantaría actualmente de los logros o defectos de la misma.

Sí creo que se trató de un trabajo correctamente profesional en su sencillez, con labor relevante en la mayoría de su elenco, formado por actores conocidos y bien pertrechados en la labor de la televisión, con una buena fotografía y un ritmo aceptable y una edición técnicamente correcta. Es de destacar el sonido diáfano de la misma, y la música de fondo del maestro Guerrero.

Y nada más. Después de este trabajo hice numerosas filmaciones en 16 mm y en video para innumerables series de novelas clásicas y “Aventuras” que gozaron en su tiempo buena acogida del público y varios premios. “La vida comienza ahora” se exhibió en varios países socialistas y fue doblada al chino y exhibida con buen éxito, según testimonio de Paco Alfonso que la vió allá.”

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Publicado el mayo 30, 2007 en REFLEXIONES. Añade a favoritos el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Lo encuentro tan interesante y bien documentado que le he puesto un enlace directo desde mi sitio.
    Len
    Idem con Ichaso

  2. lo mas interesante que he leido sobre Vazquez Gallo. Vale notar que cuando termino la pelicula la revolucion no era como la conocemos ahora. Muy buen articulo y muy buena pagina.

  3. Emelina Romeu Carmenar

    Como estudiosa del cine latino contemporaneo y profesora de arte encuentro sus art’iculos no solamente interesantes y veridicos sino altamente imparciales y de profundidad periodistica. Fuera beneficioso si todos los escritores demostraran su profesionalismo. Un abrazo de simpatia.

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