FAUSTO CANEL SOBRE LA NACIÓN Y LA IDENTIDAD EN EL CINE CUBANO DE LA DIÁSPORA.

Por motivos familiares vivo ahora en Miami, después de Paris, Madrid, New York y Los Ángeles… Al principio por poco me pego un tiro, pero ahora comienzo a ver el lado “bueno” de la cosa (en esta ciudad). El exilio es desarraigo y Miami es lo más cercano a nuestras raíces que se puede encontrar: ya ni en la propia Cuba me reencontraría… Aunque te aclaro que lo que más me interesa de Miami es su identidad “hispana”, que no cubana, pues esta última la veo parroquial y provinciana, encerrada en su obsesión-guetto del anticastrismo…

Miami tiene una identidad “hispana” desarrollada, en unos Estados Unidos que se hispanizan con un 85% de braceros mexicanos analfabetos: aquí en el sur de La Florida el hispano es médico e ingeniero, o representante al congreso de Washington y no solamente limpia platos en un restaurante, y eso, aunque no lo puedas creer, todavía no se ha enterado el estadounidense medio que vive en Ohio, o en Minnesota, o en Dakota del Norte……

En mi próxima película, “Kidnap”, que espero coproducir con España pronto, no habrá ni un solo cubano, como no los había en “Juego de Poder”, ni en “A la derive” (Francia), ni en “Espera” (España)… Pero si habrá mucho Miami, y mucho “spanglish”, y mucha mezcla de culturas, de igual a igual, que de eso va la cosa en Miami, y en este mundo que se nos achica y globaliza y en donde el inglés adquiere el lugar del latín en esta nueva era imperial… Pero seguido de cerca por el español americano, no castellano.

(…).

El cine es un arte y una industria… Ya lo dijo alguna vez don Alfredo Guevara… Si quieres hacer una película de arte no tienes más que conseguir el dinero (no imposible, pero sí muy difícil) y hacerla… Si consigues que te salga bien y dices cosas, la crítica la pondrá en relieve y eso te dará un empujón para la siguiente… Este cine es apoyado por los ministerios de cultura de varios países de América del Sur y de Europa, lo cual beneficia económicamente (al que la produce: le dan dinero) y se consigue entrar en una cuota de distribución (que beneficia a todos, y sobre todo al que hace la película). En España, recuerdo que obligaban a los dueños de sala (distribuidores) a poner una película española por cada tres semanas de cine internacional (léase, estadounidense). De otra manera, olvídate…

El otro tipo de cine es el que quiere insertarse en una industria (y en unos cánones de género) para poder competir en el mercado sin ayudas estatales, porque al fin y al cabo las ayudas estatales sólo funcionan en el país de origen… “Power Game” fue concebida (y filmada) en inglés, como un thriller clásico con contenido socio-político (el terrorismo en España versus las multinacionales internacionales). Un tipo de cine en el que el protagonista (un ingeniero inglés de origen español trabajando en España) tiene que ser héroe, a pesar de los múltiples defectos que le tengamos que dar para humanizarlo, ya que su visión del conflicto es la que el espectador tiene que seguir — y admirar…

Para hacer este segundo tipo de cine se necesita mucho oficio… Creo que la puesta en escena en “Power Game” (co-producción hispano-británica) demuestra la calidad de realización que aprendí en el ICAIC, haciendo documentales y largometrajes… Cortando huevos, que ya dijo el otro… Pero después de dos versiones de guión escritas en Hollywood, que descarté por superficiales, no me quedó más remedio que escribir yo mismo el guión, y gentes que supiéramos de guión en mi generación brillaron por su ausencia… Hoy hay libros excelentes que realmente te enseñan la técnica (y yo, curiosamente, llegué a dictar una curso de guión en la Universidad de Miami, hace unos años), pero entonces no había ni libros, ni profesores, y no sabíamos ni papa… La película se resintió por ello y el impacto con el público resultó mediano…

Sin embargo, el corto “Espera”, también realizado en Madrid como película totalmente española, hablada en poco español, pues apenas tiene diálogo, sí fue un éxito con el público, tal vez porque los distribuidores la casaron con “Estado de Sitio”, de Costa Gavras… El guión lo escribí con Mario Trejo, quien ya en Cuba me había escrito el corto “El final” y el largo “Desarraigo”… Y Mario si sabía escribir drama, por ser dramaturgo…

Lo cual me lleva a afirmar que trabajar en “el extranjero” no es un problema mayor, si dominas todas las facetas del oficio… No tienes más que ser sensible a los problemas que interesan a tu público y escoger el género comercialmente viable que mejor te permita reflejar una realidad que no por ajena es imposible de captar… En un mundo globalizado estos problemas de “nacionalismo” no son serios y por eso vemos a un chino como Ang Lee hacer un Western extraordinario como “Brokeback Mountain” (ya verás cuando los Oscares de las películas del 2005)…

(…)

El cine chileno del exilio fue auspiciado, pagado y distribuido por esa poderosa transnacional que se llamó y se llama izquierda…, esa de la que cantan “la izquierda bien vestida nunca será vencida”… Esa izquierda tiene sus propias fuentes ocultas de financiación que alguna vez fueron la URSS, luego Cuba, y ahora Venezuela… El ICAIC en una época fue su mejor apoyo… El cine de los cubanos exiliados nunca ha tenido apoyo de nadie; al contrario, nuestros amigos europeos nos volvieron la espalda cuando supieron que habíamos dejado Cuba. Nuestras películas nos fueron negadas por las embajadas de Cuba para su exhibición privada a productores interesados en financiarnos, y en España el Partido Comunista español boicoteó la exhibición de “Power Game” en el festival de San Sebastián’82, posiblemente por orden de la embajada de Cuba…

Tengo pruebas que la persona que se personó en San Sebastián para boicotear la exhibición perteneció al comité organizador del festival cultural cubano-español del año 1983… La nueva directora de cinematografía al triunfar los socialistas, en España, en 1983, dejó bien claro, y en público, que no permitiría que directores cubanos exiliados siguiesen consiguiendo ayuda estatal para sus películas…, se refería a Fandiño y a mí, que trabajábamos en España… Esa fue una de las razones por la que me largué del antiguo continente… Han pasado muchos años y ahora es otra cosa, muy diferente, y la revolución cubana ya no goza del mas mínimo respeto entre la intelectualidad europea, pero así fue la cosa en aquel entonces, y no es fácil hacer cine en contexto semejante…, que por supuesto era lo que quería La Habana…

(…)

“Memorias del subdesarrollo” es una película sobre Cuba, en Cuba, por un cubano, para un público cubano…, casi te diría que en primera persona, ya que Gutiérrez Alea, muy evidentemente se identificó con el personaje principal, a pesar de lo que se quiera hacer ver al contrario… Por otra parte, tal vez ninguno de nosotros tenga el talento que tuvo Gutiérrez Alea, pero sigo pensando que la atmósfera de aislamiento y represalia que se montó contra nosotros en la Francia de Mitterand y en la España de Felipe González, tuvo bastante que ver…

(…)

El ICAIC fue creado como organismo de agitación y propaganda del régimen castrista y de su máximo líder…, pero al frente estuvo un marxista inteligente que entendió que la mejor propaganda es siempre una buena película…Hubo agitación (véanse los documentales de ese Vertov cubano que fue Santiago Álvarez) y hubo propaganda cotidiana con los documentales tontos y ditirámbicos de algunos directores (a los que nadie obligaba a trabajar en esa tesitura, por cierto). Pero Alfredo Guevara supo hacerle ver al Comandante en Jefe que con una buena película se podía conseguir mucho mas respeto, y por ende, mejor apoyo en el mundo.

Por eso Guevara nos permitió a los que teníamos una vocación diferente a la propaganda, la experimentación una y otra vez en un tipo de cine que se quería serio… Aquello terminó cuando la muerte del Che y la instauración de la ofensiva revolucionaria, y siete importantes figuras del cine cubano salieron del país casi simultáneamente… Allí terminó el primer, el mejor ICAIC…, y cuando a finales de los 80 Guevara apoyó “Cecilia”, que resultó ser un espectacular fracaso en todas partes, Castro le pasó la cuenta…, injustamente, por cierto, pues nadie hizo jamás mas que Alfredo Guevara por su Comandante en Jefe.

FAUSTO CANEL (n. 1939) Luego de tomar un curso de apreciación de cine impartido por José Manuel Valdés Rodríguez, en la Escuela de Verano de la Universidad de La Habana, ejerce la crítica cinematográfica. Miembro de la generación que fundó el ICAIC, laboró de 1959 a 1967 primero como asistente de dirección y después como director de documentales y largometrajes de ficción (El final/ 1964, Desarraigo/ 1965, y Papeles son papeles/ 1966). Tras abandonar el país en 1968 marcha a Europa, donde realiza “Patchwork” (1968), “Espera” (1978), “Juego de poder” (1982) y “Mine Field” (1986). En la actualidad reside en Miami, Estados Unidos.

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Publicado el marzo 7, 2007 en CINEASTAS EN LA DIÁSPORA. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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