Archivo de la categoría: TALLER DE LA CRÍTICA EN CAMAGÜEY
ESCENARIOS PARA UNA NUEVA CRÍTICA, por Justo Planas
“A ratos uno siente que los críticos cubanos escriben para otros críticos, para probarse ante ellos, incluso polemizan sutilmente”, nos dice en una parte de su ponencia leída en Camagüey el crítico Justo Planas (La Habana, 1985).
Escenarios para una nueva crítica
Por Justo Planas
Detrás del interés por definir los derroteros de la joven “crítica” cubana no puedo evitar hacerme algunos cuestionamientos. El más básico es si en realidad existe una crítica joven con todo lo que eso conlleva. Los consagrados ejercen la crítica o la historiografía cinematográfica como actividad profesional fundamental; cuentan con una bibliografía propia dedicada al séptimo arte, por no mencionar su presencia cotidiana en los medios de comunicación masivos. La generalidad de los jóvenes que escriben críticas o ejercen la docencia, como —obviamente— recién comienzan, deben alternar estas prácticas con otras que constituyen su principal sustento. Pero solo marco aquí una diferencia circunstancial. Creo que existen otras, esenciales, de mayor peso. Un crítico de cine debe, por fuerza, dominar con experticia las herramientas de análisis cinematográfico fundamentales, debe tener un conocimiento preciso de los filmes, corrientes y directores que han marcado la historia del cine, debe manejar con claridad el engranaje de las diferentes especialidades técnicas y artísticas en una obra cinematográfica. Y dadas las condiciones con que disponemos en Cuba, este tipo de formación continúa siendo autodidacta y toma años, muchos, años que aún nos faltan a los jóvenes que escribimos críticas e incluso publicamos libros sobre cine.
Sí, escribimos críticas en Cine Cubano, en la Cartelera de Cine y video del ICAIC, en la prensa o en un blog, pero no creo que esa audacia —imprescindible en nuestra formación— nos convierta en críticos. Un repaso somero por los planes de estudio de las carreras de donde provenimos muchos: Historia del arte, Periodismo, Filología… nos permitiría darnos cuenta de que sí, contamos con asignaturas afines, pero no son suficientes. Y las lagunas que tenemos algunos de estos jóvenes puede notarlas un lector agudo, o peor, muchas veces las señalan aquellos realizadores que analizamos; y en estos casos no se trata de diferencias de criterio, sino de verdaderas faltas. Imagino que haya sucedido así con otras generaciones; y por supuesto, renunciar no es una opción. Los jóvenes que conozco devoran películas y libros sobre cine a toda prisa, como con deseos de ver y leerse el siglo y un tanto de cine en pocos días. Lee el resto de esta entrada
ÉTICA Y PARADOJAS DE UN ARTE OFICIOSO, por Antonio Enrique González Rojas
“¿Qué hacer entonces? o mejor ¿cómo hacer la crítica en estos tiempos, donde se desdibujan los viejos fantasmas de la ilustración, el modernismo, el enciclopedismo y todas las tendencias clasificatorias absolutas del viejo Occidente?”, se pregunta el crítico cienfueguero Antonio Enrique González Rojas (Cienfuegos, 1981) en esta ponencia leída en Camagüey en el pasado Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica.
CRÍTICA: ÉTICA Y PARADOJAS DE UN ARTE OFICIOSO
Por Antonio Enrique González Rojas
Amado Alonso apuntó alguna vez, en alguno de sus libros, que la “crítica es un arte”, sentencia que entraña muchas más complejidades de las que una somera lectura pudiera revelar como un vacuo ensalzamiento reivindicatorio de los críticos de arte, constantemente acusados de ser creadores frustrados, cuya malaventura encarna en el fustigamiento ácido de toda obra atravezada en su camino.
Visto desde una perspectiva amplia, el ejercicio del criterio es una de las prácticas más constantes y sistemáticas del homo sapiens durante toda su vida, asumido casi siempre de una manera instintiva, pues su accionar se rige por las decisiones que toma sobre las diversas situaciones ante las cuales se enfrenta durante el transcurrir cotidiano, desde las más elementales como la ropa a usar, hasta las más abstractas, como urdir la Teoría del Campo Unificado o de las Cuerdas.
Siendo el “libre” albedrío la característica que nos define como entes pensantes, capaces de decidir qué preferimos sobre cuál y por qué, aunque parezcan absurdos u onerosos los motivos, opinamos, decidimos constantemente desde nuestros saberes y valores, para optimizar la existencia y favorecer la consecusión de los paradigmas personales o grupales seguidos a conveniencia, a destajo de los que por meras diferencias puedan amenazar tales presupuestos, desestabilizarlos y desenvocar en una crisis de identidad, valores, ideales y en sentido general, del propio ser psico-social. Lee el resto de esta entrada
LAS FLECHAS ROTAS, por Rolando Leyva Caballero
El profesor y crítico santiaguero Rolando Leyva Caballero (n. Santiago de Cuba, 1980) ofrece desde la perspectiva del experto residente más allá de La Habana, y que ejerce el oficio de pensar el audiovisual en el contexto universitario, un grupo de provocadoras reflexiones.
LAS FLECHAS ROTAS. PARA UNA HERMENÉUTICA DEL CRITERIO JOVEN EN CUBA.
Por Rolando Leyva Caballero
No quiero insistir en el tema cansino que se remite al estado al parecer calamitoso de la crítica de cine en Cuba. Ahí están los autores, los textos, concebidos, desde una sana pluralidad, para demostrar lo obvio. El pensamiento estético referido al análisis del hecho fílmico, sin embargo, está vivo[1], circula por canales alternativos, se desplaza al plano de la oralidad campante, al reino de ese otro mundo virtual, que está allá fuera, esperando que nos permitan descubrirlo, para bien o para mal, si nos dejan, explotando, en lo posible, sus potencialidades infinitas.
Aun así, por momentos, algunos críticos, directivos y funcionarios[2] establecidos insisten hasta el cansancio en acusar de epígonos improvisados a los jóvenes que comienzan a establecerse con fuerza en el oficio ingrato[3] de la crítica de cine, cuando se sabe que el crecimiento personal y profesional depende[4], en buena medida, de un lento proceso de sedimentación que puede llevar varios años, antes de asentar un estilo y método analítico reconocible, responsable.
Me remito así a los textos que, a modo de provocación, aparecen todos los días, para dialogar y también disentir, incluso contrarrestar, los prejuicios al respecto. En nuestro país sí se intenta, al menos, desde el diseño académico curricular de la carrera de Historia del Arte, la enseñanza del oficio de opinar, de pensar en serio, a los críticos jóvenes en formación, por lo menos a los que tienen aspiraciones de integrarse al ejercicio de esta praxis hermenéutica. Ese no es el problema. Lee el resto de esta entrada
CRÍTICA DE CINE E INSTITUCIONALIDAD MEDIAL EN CUBA, por Hamlet Fernández
Con esta ponencia, leída en el 19 Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica, el crítico Hamlet Fernández (La Habana, 1984) introduce interrogantes claves para entender la emergencia o imposibilidad de emergencia de una nueva crítica de cine en Cuba. “El objetivo ha sido”, nos dice el autor, “aplicando la perspectiva teórica de la lógica estructural de los campos, reflexionar acerca de los límites que le plantea a la crítica de cine y cultural en un sentido amplio, una institucionalidad medial monopolizada por el poder del Estado”.
JAGB
CRÍTICA DE CINE E INSTITUCIONALIDAD MEDIAL EN CUBA: ¿CÓMO CAMBIAR LAS REGLAS DEL JUEGO?
Por Hamlet Fernández
De acuerdo a la teoría sociológica de Pierre Bourdieu, el campo artístico, e intelectual en un sentido amplio, se encuentra englobado dentro del campo del poder político, ocupando una posición de subordinación; pero al mismo tiempo dispone de cierta autonomía relativa con respecto a aquel, especialmente respecto a sus principios de jerarquización y legitimación, que son tanto económicos como políticos. En consecuencia, los principios de jerarquización-legitimación al interior del campo artístico e intelectual pueden operar de forma diferente según sea el grado de autonomía relativa que se ostente con relación al campo del poder político y sus principios de jerarquización característicos. En circunstancias en las que el campo artístico prácticamente carece de autonomía relativa con respecto al campo del poder político, sus agentes se ven sometidos a las leyes de jerarquización ya sean económicas o políticas, según sea el mercado, o la ideología, quien imponga las reglas del juego. Por su parte, cuando la autonomía relativa es considerable, los principios de legitimación y jerarquización al interior del campo artístico tienden a funcionar de acuerdo a una lógica de consagración propia, específica.[i] Ejemplo de casos extremos de confiscación de la autonomía relativa –en el horizonte de la modernidad occidental, por supuesto–, son los regímenes políticos totalitarios, en los que el estado, o el partido, encarnan en el resto de los campos que constituyen a la sociedad, suprimiéndose así el espacio y las funciones de la sociedad civil. Por su parte, el ejemplo histórico más evidente de conquista de una autonomía radical, no solo con respecto al poder político, sino del resto de los ámbitos de la sociedad, son, como se sabe, las vanguardias artísticas de la primera mitad del siglo XX. Lee el resto de esta entrada
ESCRITURA Y SIGNIFICADO, por Reynaldo Lastre
Hoy comienzo a colgar las ponencias leídas en el recién concluido Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica, celebrado en Camagüey del 12 al 15 de marzo del año en curso. Pienso que puede ser una experiencia interesante, primero, porque no es lo mismo escuchar una ponencia que leerla. Y, por otro lado, estaríamos aprovechando las posibilidades que brindan estas nuevas tecnologías para extender nuestros debates tanto en el espacio como en el tiempo. Esta primera ponencia fue escrita por el joven investigador Reynaldo Lastre (Holguín, 1985), y dio inicio a esa mesa que titulamos “La crítica de cine en Cuba: nuevos contextos, nuevos desafíos”, en la cual seis jóvenes nacidos en los años ochenta abordaron este oficio que Guillermo Cabrera Infante llamó “Un oficio del siglo XX”.
Juan Antonio García Borrero
Escritura y significado: Las formas de experiencia en la nueva crítica cinematográfica cubana
Por Reynaldo Lastre
A lo primero que tendría que apelar el investigador que pretende diseccionar el fenómeno de la Crítica es, ¿de qué hablamos cuando hablamos de Crítica? Judith Butler en un interesante ensayo ha puesto en primer plano la observación que hiciera Michael Foucault acerca del amplio espectro que recoge este término, que abarca desde “la alta empresa kantiana” hasta “las pequeñas actividades polémico-profesionales que llevan este nombre de crítica”[i]. De acuerdo a este señalamiento, habría que agregar que cada una de las críticas que caben en este coto, satisfacen diferentes necesidades. Esta mesa intentará diseccionar ciertas convenciones de un fenómeno que, como ha acuñado en tono de mofa G. Caín, ha devenido un oficio del siglo XX: la crítica de cine. Luego, habría que tener el tino de no exigirle a ésta las responsabilidades que corresponden a otras, como más de una vez ha ocurrido en diferentes marcos teóricos.
Por su parte, la crítica de cine puede ser disímil de acuerdo a la institución desde donde se ejerza. David Bordwell visualiza tres macro-instituciones o instituciones jerárquicas: la crítica académica, el ensayo crítico y la crítica periodística. Dentro de las funciones de estas instituciones están, como anota Mary Douglas, en “crear un contexto estable para las opiniones de sus miembros. Fundamentar dichas opiniones en lo que a naturaleza y razón se refiere; debe ofrecer categorías sólidas; debe generar una memoria pública selectiva; y debe guiar a sus miembros hacia las analogías de rutina.”[ii] Cada una de estas críticas deviene mecanismo de control al reproducir la retórica de la institución a la que se pliega sobre el objeto (el cine) que analiza. No es mi objetivo, para llegar al tema del panel “LA CRÍTICA DE CINE EN CUBA: NUEVOS CONTEXTOS, NUEVOS DESAFÍOS” ofrecer una relatoría histórica de la crítica de cine en la isla. Basta con asumir que la crítica se acoge a ciertas formas moldeadas por la experiencia y la tradición en lo que podríamos llamar las formas de la experiencia y que engloban en sí mismas a los signos, el sentido y las referencias de una época. Siguiendo a Butler, podríamos convenir en que estas formas de la experiencia en las que se ha basado la crítica de cine en Cuba, “con el paso del tiempo (han establecido) un dominio ontológico que constriñe a su vez lo que entendemos por posible.”[iii] La radicalización de esta constricción estuvo determinada en buena medida por la Revolución, al imponer una lengua que, aunque formalmente reproducía ciertos vicios del estilo de la República, se plegaba ampliamente a la retórica marxista. Se produce aquí lo que le denunciara Roland Barthes al realismo socialista francés en El grado cero de la escritura: “una escritura convencional, encargada de señalar bien visiblemente un contenido incapaz de imponerse sin una forma que lo identifique.”[iv]
En los márgenes de este canon, para el caso de la crítica cinematográfica, se situó Guillermo Cabrera Infante, que produjo un ejercicio crítico al interior del cine mismo y transgrediendo las convenciones del lenguaje.
La institución que ha regido esta escritura es, por supuesto, la institución-Estado, que encarna la forma general de la autoridad. La crítica que se produce al interior de cualquier institución subalterna puede ostentar la ambivalencia de ser “un instrumento de resistencia pero (…) también de gobernabilidad.”[v] Lee el resto de esta entrada
POST-TALLEREANDO
Todo se combinó para que no pudiese colgar, hasta hoy, mis impresiones sobre lo sucedido en el pasado Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica. Fallos en las conexiones de la UNEAC. Viaje repentino a La Habana.
Desde luego que mis impresiones nacen de esa disposición afectiva compartida por aquellos que organizan el evento, y en este sentido, sobra decir que habría que leerlas desde la más indiscreta sospecha. Pero aún así, vale la pena ponerlas por escrito, en tanto mi idea del Taller sigue siendo la de algo que está en permanente construcción. Más allá del espacio físico que nos acoge cada marzo, de las fechas puntuales que propician el reencuentro periódico de un grupo de amigos en esta longeva “ciudad de los tinajones”, estaría la voluntad de repensar entre todos esa tradición crítica que hemos heredado.
Ante todo quisiera apuntar algo que los intelectuales muchas veces olvidamos, ensimismados como vamos en la discusión de ideas que se pretenden trascendentales. Me refiero a la zona fáctica, esa que, a la larga, es la que garantiza que un determinado evento se haga o no realidad, o aún cuando se haga, cumpla con un mínimo de decoro aquello que se había propuesto. En este sentido, suscribo una afirmación que, aún sin consultarlos, estoy seguro compartirán Armando Pérez Padrón y Luciano Castillo, dos de los fundadores de aquel primer Taller: el actual equipo del Centro Provincial del Cine, encabezado por la Máster Disley Orama, ha conseguido recuperar aquel entusiasmo fundacional que acompañó el nacimiento de las citas. Y esto, en una época como la nuestra, donde pensar la cultura cinematográfica no parecer ser exactamente la prioridad, y en un contexto donde ahora mismo los cines, como espacios físicos, no atraen al público (que se ha replegado a lo doméstico), es algo que merece aplaudirse, por excepcional. Del mismo modo, no podríamos dejar de reconocer el respaldo incondicional de Omar González, presidente del ICAIC, José Rodríguez Barreras, rector de la Oficina del Historiador de la Ciudad, Irma Horta, directora del Sectorial de Cultura en Camagüey, por mencionar algunas de las personas e instituciones sin las cuales no se podría haber realizado el Taller.
Otros harán su propio balance de lo que pueda haberles aportado el evento en términos cinematográficos. En principio, creo que se le ofreció al público camagüeyano la posibilidad de acceder a una cinematografía de lujo, a partir de los resultados siempre polémicos de la encuesta convocada recientemente por la revista Sight and Sound, con la inclusión de filmes hasta ahora no exhibidos en Cuba, o que los más jóvenes apenas conocen por las referencias que encuentran en los libros. Por otro lado, en la Sala Nuevo Mundo (la primera de su tipo creada en el país) tuvo lugar por primera vez en un espacio público un grupo de proyecciones en 3D, tecnología que si bien ya no es novedad en el mundo, nos ayuda a replantearnos estrategias de trabajo donde no se pierda de vista la necesidad de modernizar el espectáculo si se quiere rescatar audiencias. Y no menos atractivas fueron los estrenos de Si vas a comer, espera por Virgilio (2013), de Tomás Piard, y Se vende, de Jorge Perugorría, enriquecidas por las presencias del propio Piard y Pichi, los realizadores, además de la actriz Mirtha Ibarra. Lee el resto de esta entrada
PROGRAMA DE ACTIVIDADES DEL 19 TALLER NACIONAL DE LA CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA
Ya estamos en conteo regresivo con esto del “19 Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica”, que justo comienza en esta noche. Esta vez tendremos en activo solamente el cine Guerrero y la sala Nuevo Mundo, toda vez que la ciudad anda empeñada en festejar el año próximo sus cinco siglos de existencia construyendo el “Paseo Temático” referido al cine. Pero aún así no hemos querido dejar de “pensar” esta expresión artística. Pensarla críticamente, que es tal vez la mejor manera de mostrar devoción por ella.
A partir de mañana hablaremos de la crítica de cine en la actualidad, y del rol que juegan las encuestas fílmicas en estos tiempos donde tanta dispersión informativa hay. Venderemos publicaciones. Y tendremos un verdadero festival de cine con algunas de las mejores películas de todos los tiempos, además de tres proyecciones especiales en 3D en la Sala Nuevo Mundo (será por invitación), la primera de su tipo creada en el país.
El cine cubano estará presente gracias a Si vas a comer espera por Virgilio, de Tomás Piard, y Se vende, de Jorge Perugorría, y nos visitarán ambos realizadores, además de la actriz Mirtha Ibarra. Aquí les dejo con el programa, que más que un programa académico convencional aspira a ser una fiesta intelectual alrededor del cine y su impronta en nuestras vidas.
Juan Antonio García Borrero
PROGRAMA DE ACTIVIDADES DEL 19 TALLER NACIONAL DE LA CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA (Del 12 al 16 de marzo de 2013 / Camagüey)
PRESENTACIONES ESPECIALES DE PELÍCULAS
Martes 12 de marzo
CINE GUERRERO
9.00 PM:
Apertura del evento con premier del filme
HITCHCOCK (Alfred Hitchcock and the Making of Psycho/ 2012)/ Estados Unidos/ Dir: Sacha Gervasi/ 98’/ Actúa: Anthony Hopkins, Helen Mirren, Scarlett Johansson, James D’Arcy.
Sinopsis:
Sobre el libro de Stephen Rebello que registra el proceso creativo surgido en la cima de la carrera como director del cineasta británico Alfred Hitchcock cuando decide filmar una película de terror aparentemente de baja categoría. Ningún estudio apoya el proyecto, así que Hitchcock decide financiarlo él mismo y rodarla con un equipo barato de TV. El resultado fue Psicosis, un fenómeno internacional, y una de las películas más famosas e influyentes de la historia.
Presenta: Luciano Castillo, crítico Lee el resto de esta entrada
LA CRÍTICA DE LA CRÍTICA DESDE LA PERSPECTIVA DE LOS JÓVENES
Ya logramos conformar el panel que en la primera de las sesiones teóricas del venidero Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica (Camagüey, del 12 al 16 de marzo), examinará el estado de salud de la crítica de cine en Cuba.
En lo personal me siento muy entusiasmado con la idea de poder escuchar a un grupo de jóvenes nacidos en la década del ochenta del siglo pasado, que ejercitan o han pensado en lo teórico este fenómeno. Les dejo con la propuesta de temas que serán discutidos ese día.
JAGB
Programa teórico: “LA CRÍTICA DE CINE EN CUBA: NUEVOS CONTEXTOS, NUEVOS DESAFÍOS”
OFICINA DEL HISTORIADOR DE LA CIUDAD DE CAMAGÜEY
Miércoles 13 de marzo
9.00 am- 12.00 am
Ponencias:
CARTOGRAFÍA DE LA NUEVA CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA EN CUBA: OBSERVACIONES PRELIMINARES
Por Reynaldo Lastres (Holguín, 1985)
Una generación nacida en los ochenta emerge en el siglo veintiuno con una nueva manera de pensar el cine. No es el resultado de una voluntad colectiva, sino de un nuevo orden simbólico. Resultado de la metamorfosis que se ha gestado en el terreno del audiovisual, así como la recepción de este en un espectador que ha crecido en un mundo plagado de imágenes, el nuevo crítico maneja facilidades inéditas para deconstruir el séptimo arte. En el nuevo contexto nacional puede producir críticas fuera del terreno de las ideologías clásicas. No obstante, mi ponencia pretende formular una serie de interrogantes respecto al sentido de esta “nueva crítica”: ¿se suma a una tradición ya existente? ¿Se produce como un fenómeno autoconsciente? ¿Es capaz de sacar provecho a las ventajas que brindan las nuevas tecnologías?
REVISTA CINE CUBANO: ¿EN BUSCA DEL DISCURSO PERDIDO?
Por Claudia González Machado (La Habana, 1987)
Aproximación al pensamiento cinematográfico en la revista Cine Cubano, especialmente en lo que concierne a los años transcurridos durante el nuevo milenio, cuando se produce la incorporación de nuevos y jóvenes críticos a la publicación, quienes no solo contribuyen a actualizar o renovar su repertorio analítico, sino que enriquecen notablemente el discurso con instrumentos y referentes contemporáneos, al tiempo que se crean secciones especializadas y se advierte un palpable interés por ejercer la siempre sana y polémica ‘crítica de la crítica’.
CRÍTICA DE CINE E INSTITUCIONALIDAD MEDIAL EN CUBA: ¿CÓMO CAMBIAR LAS REGLAS DEL JUEGO?
Por Hamlet Fernández Díaz (La Habana, 1984)
La ponencia pretende reflexionar acerca de si es posible la emergencia de una nueva crítica de cine en Cuba, que pueda ser coherente, orgánica, en términos de riesgo político, con el cine que están haciendo o pujando por hacer las nuevas generaciones de realizadores, en un contexto en el que la institucionalidad medial en Cuba sigue estando monopolizada por el poder estatal; y como se sabe, toda institucionalidad estatal responde a intereses esencialmente políticos e ideológicos, antes que estéticos o culturales. La tesis que se intentará argumentar en la ponencia consiste en que no existe ni existirá en Cuba un ejercicio de la crítica –no sólo de cine, sino cultural en un sentido amplio– que podamos llamar “nueva”, tanto en términos formales como cognoscitivos, hasta que las nuevas generaciones no seamos capaces de conquistar una institucionalidad alternativa a la oficial. ¿Cómo cambiar las reglas del juego?: he ahí el gran reto histórico de las nuevas generaciones de intelectuales cubanos.
CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA Y ENSEÑANZA ACADÉMICA
Por Rolando Leyva (Santiago de Cuba, 1980)
Se examinará la enseñanza del oficio de la crítica cinematográfica desde la perspectiva académica de las universidades cubanas, enunciando las tendencias de su praxis cotidiana por parte de los jóvenes axiólogos del texto fílmico contemporáneo, y la naturaleza compleja de las relaciones profesionales que estos establecen con los colegas establecidos del gremio.
CRÍTICA: ÉTICA Y PARADOJAS DE UN ARTE OFICIOSO
Por: Antonio Enrique González Rojas (Cienfuegos, 1981)
La crítica, como toda obra humana, no escapa de ser una práctica subjetiva, signados sus preceptos y jerarquías por la más absoluta relatividad que llega a reducir el ejercicio del criterio al mero y astuto sofismo: explicamos el mundo desde nuestra construcción personal de él, lo “reducimos” a nuestra imagen y semejanza. Echamos mano a las teorías (propias o ajenas) afines, descartamos arbitrariamente otros prismas igualmente válidos, por muy heterodoxos y liberales que pretendamos declararnos. Paradójicamente, la única verdad transcendental resulta la relativa naturaleza de esta.
La existencia humana deviene entonces en una eterna contienda cosmovisiva por la prevalencia de las respectivas “verdades”, válidas todas si se analizan como resultados lógicos de dialécticas muy singulares. Como el Norte Magnético terrestre, los septentriones intelectuales se desplazan de una localización a otra, más aún, se multiplican según los diversos núcleos gnoseológicos que se erigen como generadores contundentes de sentidos, rompiendo lanzas a su favor.
LA CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA EN NUEVOS ESCENARIOS
Por Justo Planas Cabreja (La Habana, 1985)
Abordaje del impacto que han tenido las nuevas tecnologías en el ejercicio de la crítica cinematográfica. Internet ha transformado la comunicación vertical de los medios impresos en una más democrática, desde el momento en que un “no-especialista” publica su comentario debajo de un artículo sobre cine, surge un nuevo texto compuesto por ambos el artículo y el comentario, el siguiente lector lo consumirá como un todo y se creará una visión más diversa, más problematizada del asunto tratado. Este hecho resquebraja un tanto los conceptos de autoría, atribuida solo al crítico. La posibilidad de abrirse un blog, también contribuye a esta nueva democracia del pensamiento crítico sobre cine, en tanto una persona no formada académicamente como especialista tiene la posibilidad de circular sus ideas sobre un filme. El crítico no se debe ahora solamente a lo que programan los cines, en vista de que las salas de proyección no son la única forma de consumo, la crítica debe estar al tanto, entonces, de qué prefieren los espectadores. La orgía de información en que vivimos permite a los críticos apostar por ideas y liberarse de la necesidad de mencionar datos que cualquier usuario bien podría encontrar en Wikipedia; esto comporta un nuevo reto, qué ideas proponer y por qué.
SOBRE EL 19 TALLER NACIONAL DE LA CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA (Camagüey 2013)
Ya el Comité Organizador del 19 Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica, que se celebrará en Camagüey del 12 al 16 de marzo del año en curso, comenzó a trabajar en la producción del mismo.
Por lo pronto tenemos claro los ejes temáticos del evento teórico. En la primera sesión estaremos hablando justo del estado de salud de la crítica de cine en el país, y en las otras dos jornadas revisaremos las tendencias fundamentales que se aprecian en el audiovisual contemporáneo.
Pero para el primer tema nos interesa que los debates que se originen partan de las exposiciones que, para la ocasión, hagan un grupo de jóvenes que ejercen la crítica de cine en el país o la han estudiado en diversas tesis universitarias. Por lo general, son las voces “consagradas” las que se encargan de evaluar la marcha de su propio ejercicio profesional, por lo que resultaría interesante invertir el orden de la palabra, y escuchar a aquellos que comienzan a formarse en medio de una revolución electrónica que ha tenido un indiscutible impacto en la práctica de la crítica tradicional.
Como en ediciones anteriores disfrutaremos, paralelo a las discusiones, de un festival de películas, si bien este año (debido a que se encuentra en construcción el Paseo Temático referido al cine y los cines en Camagüey, como regalo de la ciudad en su venidero cumpleaños 500) habrá menos salas para exhibir. Igualmente contaremos con la presentación de libros y revistas, exposiciones de artes plásticas, y pretendemos extender el alcance de este encuentro a las comunidades universitarias del territorio. Lee el resto de esta entrada
SOBRE EL SENTIDO DE LA ESFERA PÚBLICA EN CUBA
Debo confesar que hasta hace poco tiempo, lo más perturbador que había leído sobre la esfera pública se lo debía a Nietzsche. Los que han manoseado Así habló Zaratustra seguramente recordarán aquel pasaje que el filósofo tituló “Las moscas de la plaza pública”, y que inicia de este modo:
“¡Refúgiate en tu soledad, amigo mío! Te veo aturdido por el vocerío de los grandes hombres y acribillado por los aguijones de los mediocres. El bosque y la roca son excelentes compañeros de tu silencio. Vuelve otra vez a ser como ese árbol frondoso al que amas, que se alza silencioso y vigilante sobre el mar. La soledad termina donde empieza la plaza pública, y donde empieza la plaza pública comienza también el vocerío de los grandes comediantes y el zumbido de las moscas venenosas. En este mundo, las mejores cosas no tienen ningún valor como no venga alguien y las ponga en escena. A estos actores la gente les llama grandes hombres. La gente no sabe muy bien qué es lo grande, es decir, lo creador, pero se queda encandilada con todos esos comediantes que ponen en escena cosas grandes”.
Nietzsche no fue el primer pensador que sostuvo una distancia crítica hacia el espacio público. Y es lógico, toda vez que en esta esfera el pensamiento riguroso siempre queda en desventaja ante la avalancha de opiniones que van y vienen, de acuerdo al humor de quienes se expresan. Por eso en ese mismo pasaje sigue arremetiendo y asegura que,
“En la plaza pública abundan los bufones solemnes, y la gente se siente orgullosa de sus grandes hombres, que para ella son los hombres del momento. Pero la hora les apremia y por eso te apremian también a ti. Quieren que le digas sí o no. ¿Y tú pretendes situarte entre los pros y los contras? Tú, que amas la verdad, no les tengas envidia a esos incondicionales que apremian; pues, ¿Cuándo se ha visto que la verdad marche al lado de un incondicional? Es mejor que huyas de estas gentes tan apresuradas que en medio de la plaza te asaltan con su ¿sí o no? Todos los pozos profundos experimentan con lentitud; han de esperar mucho tiempo para saber qué es lo que cayó en sus aguas profundas. Todo lo grande se da lejos de la plaza pública y de la fama; los inventores de nuevos valores han vivido siempre lejos de ellas”.
Si lo anterior fuera cierto (y la prosa de Nietzsche es tan seductora que uno se siente tentado a aceptar sus argumentos sin más), entonces deberíamos preguntarnos qué sentido tendría para el individuo concreto y finito que somos, involucrarnos en debates colectivos que, a la larga, pocas veces nos reportará beneficios concretos, y que, dado el apasionamiento con que discutimos, podrá acarrear disgustos, descalificaciones públicas, represalias, o incluso, llegando ya a los extremos, prisión por pensar diferente a “lo oficial” o a lo que se asocia al “sentido común”.
Sin embargo, pensar la esfera pública desde los intereses del sujeto que no puede evitar generalizar la idea que tiene de lo público según lo que sus sentidos y su experiencia particular le permiten construir, de acuerdo a lo que aspira, es algo que no nos garantiza un mínimo de seriedad en el debate. Una cosa es rendir un informe íntegro de lo que va siendo nuestra existencia específica (con sus contadas alegrías y sus persistentes tragedias), y otra sentarnos a discutir (con rigor, y sin prejuicios) sobre lo que puede ser mejor para la convivencia colectiva. Nietzsche, en lo que considero una hermosa reflexión, se está percibiendo a sí mismo como una suerte de cumbre espiritual. Pero el hecho de que literariamente (y hasta filosóficamente) me deslumbren sus escritos, no significa que deba asumirlo como ese ente ejemplar desde el cual deba partir la lectura de todo lo que ocurre ante nuestros ojos (o fuera de ellos). La gran pregunta, cuando hablamos de la esfera pública, tal vez se relacione entonces con esta interrogante mayor: ¿desde dónde debemos leer ese relato mayor, siempre en construcción, que es la vida misma?
Leer el provocador ensayo El sentido de la esfera pública, escrito por Bernhard Peters, y que abre el número 37 de la revista Criterios, lejos de ayudarnos a encontrar conclusiones alrededor del tema, tal vez lo que nos estimule es a ensayar nuevas interrogantes. Y mucha falta que nos hacen esas nuevas interrogantes, al menos a los cubanos, que tan lejos estamos de contar con una esfera pública que garantice la participación libre de la totalidad de sus ciudadanos en los debates fundamentales relacionados con los destinos de la nación.
Peters en su ensayo nos habla de “un modelo ideal de esfera pública”, y más adelante, en ese mismo texto, nos comenta que “partiendo del esquema idealizado, hipotético, arriba presentado, se puede describir dónde, en qué forma, en qué medida la situación real se acerca o se aparta de las propiedades del modelo”. La propuesta me parece atractiva porque nos ayuda a reencontrarle algún sentido a esa aspiración platónica que muchos compartimos: la aspiración de, por fin, contar con ese espacio al que alguna vez aludió Martí, en el cual todos los cubanos tendríamos la posibilidad de expresarnos según nos dictara la conciencia, que es a fin de cuentas la que nos pasará la factura definitiva: la factura ética que nos llevamos a la tumba.
Me atrevería a sugerir que, gracias a las nuevas tecnologías, un pequeñísimo segmento de la comunidad cubana está comenzando a experimentar la construcción de lo que pudiera ser nuestra nueva esfera pública. Aclaro que no creo que pueda hablarse ahora mismo de una esfera pública en este sector, toda vez que el acceso a Internet en la isla es privilegio de pocos, por lo que las discusiones que suelen generarse en la blogosfera, o en sitios digitales como Temas, por ejemplo, no es de conocimiento de la población general. Pero a lo que me refiero es al hecho de que en esa nueva esfera pública ya se advierte una mayor capacidad de inclusiones, no obstante la polarización ideológica que predomina en los asuntos que se debaten.
Es cierto que esta esfera pública que algunos puritas llamarían bastarda, está todavía bastante lejos de revelarse como ese espacio civilizado donde han de ser los argumentos los que compitan. El propio Martí decía que “el hombre, en verdad, nos es más, cuando más es, que una fiera educada”, y en estas arenas virtuales los contendientes suelen confundir la discusión enérgica de problemas con la descalificación festinada del sujeto que expone las críticas o argumentos. No es raro entonces que intelectuales de valía prefieran mantener una buena distancia hacia este nuevo medio, e insistan en confrontar sus ideas (muchas veces polémicas) en soportes más tradicionales (como las revistas y los periódicos), donde se puede controlar mucho mejor el contenido y alcance de las controversias.
Pero a pesar de esas indiscutibles carencias, lo que viene ocurriendo en este universo de blogs, páginas webs, y redes virtuales, nos está enseñando a pensar el disenso (tal como lo sugiere Peters en su ensayo), de un modo menos demonizador. Por otro lado, esta zona aún oculta de la esfera pública cubana está contribuyendo a desmunicipalizar el drama insular, al colocar al sujeto que presenta sus ideas en medio de un escenario que no conoce de fronteras geográficas, y que lo obliga a ser menos egocéntrico.
Desde luego, estoy hablando de ese conjunto de sitios digitales que proponen la discusión sistemática de aquellos asuntos públicos que, en la vida real, apenas se mencionan en la prensa oficial. O cuya discusión solo les está permitida a los representantes legales del orden establecido. Con el advenimiento de esta otra esfera se pone en crisis, poco a poco, ese monopolio de la voz pública que hasta ahora se ha estado ejerciendo en Cuba, sobre todo a través de los medios de información controlados por el Estado, para hacer un poco más visible esa diversidad de ideas que desde siempre han estado presentes en la isla.
Claro (y esta es una observación que copio y pego de una respuesta que ofrecí hace poco) como ahora mismo los blogs cubanos forman parte de la llamada “batalla de ideas”, es poco probable que por el momento se tomen en cuenta las numerosas contribuciones que se vienen haciendo en las más diversas zonas. Como en “la gran Historia”, el tiempo se encargará de la curaduría final, más allá de los intereses puntuales de los seres humanos que habitan durante un tiempo la época que les ha tocado vivir. Ya vendrán en su momento antropólogos que mirarán con lupa las maneras que hemos tenido de insultarnos, de elogiarnos, de desearnos éxitos o sencillamente de describir con infinita vehemencia cuánto desconcierto nos va causando el tránsito por esta vida.
Juan Antonio García Borrero
Nota: Este texto fue leído el viernes 16 de marzo en la UNEAC de Camagüey, a las cinco de la tarde, en la presentación del número 37 de la revista Criterios. Formó parte del programa de actividades previsto en el 18 Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica, y del panel Sobre el sentido de la esfera pública en Cuba, integrado por Desiderio Navarro, Luis Álvarez Álvarez y Juan Antonio García Borrero.