Archivo de la categoría: DOCUMENTALES CUBANOS

PEDRO ENRIQUE MOYA SOBRE EL REPORTAJE Y EL DOCUMENTAL EN EL CONTEXTO AUDIOVISUAL CUBANO

Otro de los textos publicados en el Bisiesto de la Muestra Joven del ICAIC, donde el autor anota: “En Cuba la discusión entre reportaje y documental es acaso más improcedente. Con un modelo de prensa en crisis (superado por la realidad social, incapaz de representar la vida de la nación con profundidad, criterio propio y flexibilidad formal), un arte cinematográfico que ha asumido roles periodísticos, continuas migraciones de realizadores entre uno y otro terreno profesional, y escenarios comunes de circulación/exhibición de las obras, la síntesis resulta natural”.

LOS INCIERTOS (Y PROMETEDORES) CAMINOS DEL DOCUMENTAL MESTIZO

Por Pedro Enrique Moya

Durante alguno de los 3653 días transcurridos entre 1995 y 2005 el cine documental (el cine todo) se convirtió en otra cosa, en un arte multiespacial, fragmentado, en un arte-derrame y desborde; arte-líquido, indeterminado, irregular; arte-virus, mutante, multiplicable, maleable y mandante.

No se sabe exactamente cuándo, pero en esa década, el cine documental (travestido ya de audiovisual) salió de las salas oscuras y se instaló en cada pantalla que encontró a su paso; en todas dejó su impronta y de cada una aprendió. Como audiovisual, devino plataforma cultural, relato cotidiano, comunidad de experiencias. Regresó a las grandes salas (nunca se fue en realidad), pero ya no es el mismo. Sigue cambiando.

Lo real se cotiza hoy más alto que nunca y nadie sabe cuáles son sus verdaderos límites en cuanto a formas y contenidos audiovisuales. El consumo de productos documentales está en ascenso y en ello han influido múltiples factores, que van desde la evidente elementalidad tecnológica que implica su realización, hasta la crisis de credibilidad que viven las grandes productoras de narrativas ficcionales, junto a la necesidad de visibilizar nuevas identidades socioculturales, cambios sociales, conflictos políticos y económicos, a través de relatos de «la vida real». Lee el resto de esta entrada

CONVOCATORIA DE CURSO POSGRADO EN REALIZACIÓN DOCUMENTAL

La Cátedra Honorífica de Periodismo cinematográfico Santiago Álvarez, de la Universidad de La Habana y el ICAIC convocan al Curso de Posgrado en Realización Documental que se impartirá en dos módulos:

 

1ro-  entre el 17 de abril y el 21 de junio de 2013

 

2do- entre el 4 de septiembre y el 18 de octubre del 2013.

 

Profesor principal y coordinador: Lic. Daniel Diez Castrillo

 

Dirigido a: Periodistas, realizadores y profesionales afines al campo audiovisual, interesados en el Cine Documental, especialistas en la comunicación con inquietudes artísticas y capacidades para la investigación periodística y la narración audiovisual que deseen orientar su carrera profesional hacia la realización de documentales. Lee el resto de esta entrada

HUMBERTO SOLÁS SOBRE EL DOCUMENTAL

Gracias a la gentileza sin par de Pedro Zurita, director de la Videoteca del Sur, tengo en mis manos un hermoso ejemplar del libro “21 años de cine latinoamericano en Nueva York”.

Como documento histórico donde se registra buena parte de la actividad de la Videoteca del Sur, el libro es fantástico, y probablemente lo que más aprecio es la trascripción de algunos de los debates que acompañaron a la exhibición de las películas, en presencia de sus directores.  Estos debates pueden arrojar muchísima luz para conseguir entender un poco mejor qué pasó con el llamado “nuevo cine latinoamericano” en ese período que va de finales de los ochenta a las postrimerías de los noventa, en medio de un contexto donde las nuevas tecnologías comenzaban a sacudir los modelos tradicionales de producción.

Por otro lado, pueden encontrarse aproximaciones a zonas que no han sido tan estudiadas, o que resultan poco conocidas. En mi caso, pongo de ejemplo estas opiniones vertidas por Humberto Solás, a propósito del género documental, y sus filmes Simparelé y Wifredo Lam.

JAGB

“Estos cortos son experimentos realizados antes de realizar dos largometrajes en diferentes épocas. Manuela que fue una especie de ejercicio final para hacer Lucía, después de mi primer largometraje y Simparelé que realicé antes de hacer la película Cantata de Chile, hay otro corto que es Wifredo Lam, que realicé antes de Cecilia, otro largometraje. Es decir, a mi me gusta antes de hacer un largometraje comenzar a manejar los hilos lingüísticos, la caligrafía visual del proyecto, cómo plasmar los conceptos, la manera de hacer la película a través del documental. Recientemente me hicieron una entrevista en un programa que se especializa en documentalistas y yo no me considero lo que se dice un documentalista en el cine cubano, sino como una transición entre el documental y la ficción… Lee el resto de esta entrada

EL EVANGELIO SEGÚN RAMIRO (2012), de Juan Carlos Sáenz de Calahorra

El Evangelio según Ramiro: La Verdad lo hará libre

Por: Antonio Enrique González Rojas

Más allá de los cuatro evangelios (*) “canónicos” recogidos en la Biblia, existen decenas de textos calificados como apócrifos por los Padres de la Iglesia y sus descendientes, obras estas que ofrecen aristas muy variadas y pintorescas de los hechos de Jesucristo, válidas a pesar de la censura “oficial” que las excomulgó por exponer concepciones legítimas de sus autores, aunque su veracidad histórica sea puesta en duda, pero ¿cuál verdad no lo es sino por arbitrio de una persona o comunidad, cuyos intereses requieren de autentificación? Más cuando la propia “realidad” es pura construcción psicosocial y preceptual. Así, la inamovilidad de cualquier doctrina es mera ilusión. Todo se reduce al cosmos particular que lo genera, validado entonces como construcción cultural pero no como ley categórica. Desde la absoluta relatividad posmoderna, cada ser humano puede proclamar entonces su verdad, sustentado sobre las cenizas de los viejos axiomas y dogmas; defender el derecho a ser y hacer según su naturaleza en tanto no infiera daño al prójimo; todo lo contrario, quizás estaría así en verdaderas condiciones de amarlo sinceramente.

Sobre semejantes principios parece sustentarse el documental El Evangelio según Ramiro (Juan Carlos Calahorra, 2012), reciente ganador del Gran Premio en la XXII Muestra Audiovisual “El Almacén de la Imagen” y del Coral al Mejor Documental en el XXXIV Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, dos de los galardones audiovisuales más importantes a que puede aspirar un (joven) realizador en Cuba. La obra de marras se suma desde una postura estética tan comedida como la propia vida recreada, a la brega social desarrollada en estos tiempos en Cuba por el reconocimiento y aceptación de la otredad sexual, en este caso de las personas transgenéricas y transexuales como el protagonista Ramiro, un(a) muy-muy humilde trabajador(a) de servicios comunales que es pura feminidad ortodoxa, incluida la monógama vida en común con su pareja masculina; y sobre todo por la religiosidad católica, con elementos afrocubanos según atestigua la pulsa que no deja se mostrarse en su muñeca. Precisamente, este último elemento define la postura estético-discursiva asumida por el creador: el contraste entre este ser que según la Biblia comete “abominación” y su conducta regida por la fe cristiana, todo lo cual suscita una verdad digna de ser comunicada, una vida “especial” digna de ser registrada por evangelistas (en tanto comunicadores de una “buena nueva” de la aceptación y la pluralidad entre los humanos) contemporáneos como el propio Calahorra. Lee el resto de esta entrada

ANA BUSQUET SOBRE EL DOCUMENTAL CONTEMPORÁNEO Y LA CRÍTICA CINEMATOGÁFICA

Le pedí a mi querida amiga Ana Busquets, que este año ha sido jurado FIPRESCI del Festival de Nuevo Cine Latinoamericano, me enviara el texto que leyó el pasado domingo en el “Día de la Crítica” que se celebra en el marco del evento.

Creo que todo lo que hagamos por concederle visibilidad a la producción documental siempre será poco. El documental latinoamericano ya tiene en “Cine documental en América Latina” (coordinado por ese gran estudioso que es Paulo Antonio Paranaguá) uno de sus textos medulares, y en el caso del cine cubano, ha sido hasta ahora el cineasta Jorge Luis Sánchez con “Romper la tensión del arco. Movimiento cubano de cine documental” (Ediciones ICAIC) el que ha conseguido la mirada más profunda alrededor del género. Una buena noticia es que pronto verá la luz por la Editorial Oriente el libro que Dean Luis Reyes ha escrito sobre el cine documental reflexivo en la producción del ICAIC. Pero es preciso seguir promoviendo el estudio de esta producción, de allí que agradezca tanto la gentileza de Ana Busquets al enviarme su texto.

JAGB

UNA MIRADA AL DOCUMENTAL CONTEMPORÁNEO DESDE LA CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA

Por Ana Busquet

¿Qué porcentaje aproximado del número de críticos cinematográficos internacionales dedica parte de su tiempo a reseñar o a escribir acerca de documentales? ¿Con qué frecuencia los críticos ven filmes de este género y consagran su labor a subrayar sus valores artísticos? ¿Es necesario un llamado especial a la crítica para que brinde mayor atención a enjuiciar las obras cinematográficas documentales que se filman cada vez más? ¿Qué papel puede o debe desempeñar la crítica actual para que el público acepte o reciba con mayor interés las cintas de ese género?

Personalmente, ante tales interrogantes no sabría decir a nivel mundial que porcentaje de críticos dedican su trabajo a este género, creo que el dato como tal sería muy difícil de obtener, pero lo que si podemos decir es que, en general, como comentaba un cineasta amigo, y cito, “al cine documental lo asesinaron tempranamente, el género solo ha quedado, masivamente para los canales de cable (Discovery, National Geographic) etc. Ya ninguna distribuidora, sala de cine, etc.,  programa documentales en carteleras.  Lee el resto de esta entrada

UNA ISLA PARA MIGUEL (1968), de Sara Gómez

Una isla para Miguel es uno de los tres documentales que Sara Gómez (1943-1974)  filmó en la entonces Isla de Pinos (los otros dos serían En la otra isla/ 1968 –a mi juicio el mejor-, y La Isla del Tesoro/ 1969).

En ese documental, lo primero que se lee es la siguiente cita de Frantz Fanon: “Esos vagos, esos desclasados van a encontrar por el canal de la acción militante y decisiva el Camino de la Nación”. La cita es extraída de uno de los libros más conocidos de Fanon (“Los condenados de la Tierra”), prologado en su momento por Sartre. Al colocarla en el frontispicio de su filme, Sara Gómez estaba haciendo una declaración explícita de militancia política, lo cual para la fecha no era raro. Pero en su caso, Sarita (al igual que Fausto Canel con Desarraigo, Gutiérrez-Alea con Memorias del subdesarrollo, o Nicolasito Guillén Landrián con Coffea Arábiga) nos estaba mostrando, aún desde el campo revolucionario, la parte menos fotogénica de esa ansiedad colectiva que entonces crispaba y polarizaba a la nación. O por lo menos, su documental tiene el mérito de permitirnos dudar de tanto exceso de triunfalismo en un ambiente en el cual el escepticismo tenía todas las trazas de un pecado capital.

¿Quiénes son esos sujetos que figuran en Una isla para Miguel? A mi juicio, en este documental Sara está hablando con los hijos de la gente que aparece en PM (1961), los hijos de la que la cinematografía de esa década se desentendió muy pronto, en nombre del esperado Hombre Nuevo guevariano. Sara introduce en nuestro cine, con su mirada tan singular y provocadora, un par de sensibilidades que en la actualidad goza de un gran reconocimiento académico: la sensibilidad de una mujer cineasta (oficio que casi siempre ha estado en manos de los hombres, para no decir machos), y la sensibilidad de una mujer negra con conciencia de su negritud. Lee el resto de esta entrada

UN PREMIO PARA EL REGRESO DE SEVERO SARDUY A CAMAGÜEY

Pocas veces uno tiene la posibilidad de ver crecer un proyecto artístico de la misma manera que nos asombramos de cómo van creciendo, todos los días, los hijos de nuestros vecinos. Uno primero los mira como lo que son: seres que llegan a esta vida sin otro aval que la risa o el llanto que avisan de que forman parte de algo demasiado común (la humanidad); y de pronto, un día los descubres convertidos en hombres y mujeres capaces de influir en nuestras maneras de percibir el mundo.

Esto es lo que me viene pasando con este proyecto de Oneyda González sobre la vida y obra del camagüeyano Severo Sarduy. Recuerdo muy bien aquella invitación que me hiciera una noche de finales del 2007, para que participara en un conversatorio sobre Sarduy en la pequeña sala de música de la Biblioteca de la ciudad. Recuerdo mi azoro, mis infructuosas tentativas de evasión porque sigo siendo un gran ignorante de la obra de este gran escritor.

Creo que aquella reunión no hubiese pasado de ser una de las tantas tertulias que se organizan con el fin de hablar sobre algo que se olvida al instante, si no hubiese estado presente Aracely Aguiar Blanco, entonces directora del Centro Provincial del Libro y la Literatura, que hizo suya la propuesta de publicar un libro (compilado por Oneyda González) sobre la obra de Severo Sarduy. Y a partir de allí ha comenzado a crecer esta saga (ahora audiovisual) que acaba de ser reconocida con uno de los premios que ha concedido CINERGIA en su novena convocatoria.

Les dejo con la nota informativa. Sobra decir que tanta persistencia poco a poco me está empujando a interesarme más por este hombre que, al decir de Roberto Méndez en el mencionado libro, “en la distancia, recupera a su país por la elocuencia del disparate”.

Juan Antonio García Borrero Lee el resto de esta entrada

GENTE EN LA PLAYA (1961), de Néstor Almendros (Fragmento)

Se habla muy poco de este documental de Néstor Almendros. Supongo que ello se deba fundamentalmente a que coincidió en el tiempo con PM (1961), el célebre corto de Sabá Cabrera Infante y Orlando Jiménez Leal, censurado en aquellas fechas por el ICAIC, y propiciador del primer gran desencuentro entre la vanguardia política y artística post-59.

El propio Almendros se convirtió en uno de los más furibundos impugnadores de esa decisión gubernamental que ha monopolizado la atención de casi todos los estudiosos del período; sin embargo, Gente en la playa puede verse también como una de las caras de esa lucha poliédrica que por entonces protagonizaban entre sí diversos sujetos que, aunque pertenecientes al mismo campo ideológico, pugnaban por imponer un modelo de representación de la realidad.

La llamada “escuela cubana del cine documental”, esa que alcanzó gran esplendor en los sesenta, sobre todo luego que cineastas como Santiago Álvarez (Ciclón/ 1963) y Nicolás Guillén Landrián (En un barrio viejo/ 1963), entre otros, comienzan a dibujar con sus experimentos un sendero hasta ese momento inédito, todavía es explorada desde una perspectiva peligrosamente abstracta. Las imprescindibles contribuciones de Paulo Antonio Paranaguá, Jorge Luis Sánchez, Dean Luis Reyes, o Mario Naito, por mencionar algunos de los que han explorado con gran rigor la producción documental cubana, van siendo sumamente útiles para obtener una idea más confiable (menos sesgada) de lo que ha sido ese conjunto de filmes, y en cada caso las interpretaciones que se han hecho permiten descubrir nuevas dimensiones. Sin embargo, creo que es preciso también estimular la exploración en lo fáctico, en lo que estaba sucediendo en el día a día de ese grupo de amigos o conocidos que, como individuos, se ocupaban a diario de una vocación que, sin ellos sospecharlo, les marcaba un destino. Lee el resto de esta entrada

COPA Y ESPADA (2012), de Lourdes de los Santos

Santa y Orisha, Copa y Espada.

Por: Ana Busquets Fariña

Cuando la inolvidable Celina González levanta su voz en honor de la Santa, llega el final de  Copa y Espada, y se produce en nosotros la sensación de que acabamos de ver un documental que merecerá un lugar dentro de la documentalística cubana actual.

Lourdes de los Santos (Fiat Lux,  Ivette, Del Rio Zaida, Llego el tresero), logra, en esta obra de solo 30 minutos, llegar a la esencia de una tradición  para muchos de nosotros desconocida, y que ha estado latente a lo largo de mas de cien años en una  comunidad que continua venerando al Orisha y a la Santa, como si la imagen de esta ultima acabara de  llegar en el mascarón de proa de la nave española, y la del guerrero recién atracara en el barco negrero cargado de esclavos.

El poblado de Leguina, en  Güines se vuelca en las calles  los días 2, 3 y 4 de diciembre cada año, en honor de Santa Bárbara,  patrona de los mineros y de los artilleros, relacionada por la creencia popular con los explosivos, protectora contra truenos y centellas,  conocida también como  patrona de los marineros y de sus naves, cuya imagen nos llegara en los barcos que venían de la Metrópolis. No por gusto el depósito de explosivos en los buques recibe el nombre de Santabárbara.

Por su parte, Changó, que vino con los esclavos africanos en un barco negrero, es un orisha o deidad mayor.  Dios del fuego, del rayo, del trueno, de la guerra, del baile, la música y la fuerza viril,  patrón de los guerreros y los artilleros. Hijo de Ibaíbo y de Yemmú, a Changó se le atribuyen muchas virtudes y defectos de los hombres.  Trabajador, valiente, buen amigo; mentiroso, mujeriego, pendenciero y jugador.

Según la leyenda, fue la infidelidad quien llevo a Changó a vestir de mujer, con las trenzas, las ropas y el pañuelo de Oyá, para escapar de la furia celosa de Oggún. Imitando el majestuoso andar de su amante, pasó ante Oggún y sus guerreros sin ser siquiera reconocido.

Aunque el relato establecido por la tradición cristiana acerca de Santa Bárbara y los patakines o fabulas de Changó, no guardan relación alguna entre sí, al Orisha  se le sincretiza con la Santa, y se dice que es hombre y mujer a un tiempo. Las dos deidades se unen y se les rinde culto en ambas religiones, y mientras a la Santa se le ofrecen flores y manzanas, al Orisha se le dedican cantos yorubas, y se le sacrifican gallos y carneros al ritmo del tambor Batá.

Música, danza, pintura, escultura y cine han sido el vehículo utilizado por muchos artistas del mundo para homenajear a estas figuras del imaginario popular. En otras latitudes, muchos son los pintores que han demostrado su devoción a Santa Bárbara, con bellas obras de arte conservadas en diferentes museos del mundo. En Cuba, René Portocarrero, Zayda del Río y  Manuel Mendive, están entre los que han recreado la imagen de la Santa y del Orisha en formas disímiles, mientras que otros les han dedicado cantos, bailes y esculturas.

Copa y Espada es un acertado intento de su autora por recrear una ceremonia que enriquece el acervo popular y mantiene vigentes, hasta nuestros días, y para nuestras futuras generaciones, el rescate y el conocimiento de manifestaciones y tradiciones populares que, muchas veces, creímos perdidas.

Conjuntamente con la exhibición del documental Copa de Espada, que se realizó el domingo 1 de septiembre en el teatro del Museo de Bellas Artes, tuvimos la ocasión única de ver, reunidas por primera vez, seis obras de Rene Portocarrero dedicadas a Santa Bárbara.

Lo mismo blanca que negra, ya sea Santa u Orisha, la imagen evocada por nuestro gran artista de la plástica, refleja, sobre todo, su eterna cubanía.

LUNETA Nro. 1 (2012), de Rebeca Chávez

Desde hace un tiempo se hace cada vez más visible en la nación cubana un corpus audiovisual  interesado en revisar críticamente los orígenes y desarrollo de la Revolución de 1959. Ello coincide con los intereses que muestra ese conjunto de nuevos (y no tan nuevos) historiadores que ya han sabido describir un panorama menos maniqueo del que, hasta hace poco, teníamos del período pre-revolucionario.

En el caso concreto de la historia del cine cubano post-59, habría que adjudicarle a Alfredo Guevara el impulso primigenio de la renovación de esa mirada que solía percibir al ICAIC como un monolito: quien leyó en su momento “Revolución es lucidez” (La Habana, 1998), y luego “Tiempo de fundación” (España, 2003), lo menos que podía sentirse era perturbado. Después llegó “Volver sobre mis pasos” (Madrid, 207), el epistolario de Tomás Gutiérrez Alea, preparado por Mirtha Ibarra, y de un brutal golpe entendimos que la historia del ICAIC todavía está por escribirse.

El ICAIC ha tomado nota de ese novedoso estado de cosas, y ha producido varios materiales que se asoman a su propio origen y posterior evolución desde perspectivas nada complacientes. Pienso en los documentales coordinados por Jorge Luis Sánchez, a propósito del cincuenta aniversario de la institución (sobre todo en Nunca ha sido fácil la herejía), y ahora en Luneta Nro. 1 (2012), de Rebeca Chávez.

En cuanto a éste último, más allá de lo impactante que ha sido para mí ver por primera vez imágenes del juicio celebrado a Marcos Rodríguez, o imágenes de la tristemente célebre “autocrítica” de Heberto Padilla en la UNEAC (año 1971), encuentro en este material elementos que animan a prolongar el debate, ya no en torno a las ideas que exponen cada uno de los entrevistados, sino alrededor de las metodologías que utilizamos en el presente (tan distinto en sus circunstancias al que vivieron los sujetos que iniciaron la Revolución) con el fin de “leer” ese conjunto de hechos pretéritos. Lee el resto de esta entrada

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