MÁS SOBRE LA TELEVISIÓN CUBANA Y EL PROGRAMA “DE CIERTA MANERA”

La nota informativa divulgada en su momento por Luciano Castillo, alertando sobre el riesgo de que la tanda fílmica de su programa “De cierta manera” desaparezca, ha desencadenado una buena avalancha de criterios.

Muchos de ellos circulan por la red, llegando a establecerse entre quienes los remiten debates que merecerían figurar en la esfera pública. Sin embargo, al menos en mi caso de rector de este sitio digital, por una cuestión elemental de ética siempre pido el consentimiento de quienes escriben para dar a conocer sus ideas en este espacio, y someterlas al debate no privado, que es al final lo que importa con estos asuntos de interés común donde está en juego la autenticidad de los valores culturales que se promueven o dejan de promover.

Por fortuna, no son pocos los intelectuales que están conscientes de que nuestra esfera pública mejorará, en la misma medida que tomemos conciencia de que hay que recuperar todos los espacios de expresión ciudadana. Por eso agradezco a Guillermo Rodríguez Rivera, Desiderio Navarro, y Arturo Arango, que me permitan postear el intercambio de correos que el pasado domingo sostuvimos, a propósito de la nota difundida por Luciano Castillo, y del peligro de que en un abrir y cerrar de ojos, nos quedemos sin un mínimo espacio dentro de la televisión nacional donde sea posible, precisamente, acceder al cine nacional y su memoria.

Juan Antonio García Borrero

GUILLERMO RODRÍGUEZ RIVERA

Desiderio: 

Me parece un total desacierto la supresión de la tanda fílmica del programa “De cierta manera” Es una herida más a la escasa información cultural de calidad que recibe el televidente. ¿Tenemos dos canales educativos y, en ninguno cabe? ¿No puede ocupar el espacio de los múltiples partidos de fútbol que trasmite Tele Rebelde?

Guillermo Rodríguez Rivera

DESIDERIO NAVARRO

Guillermo, tienes toda la razón. Tu ejemplo del hoy popular fútbol como beneficiario de un dilatado espacio televisivo aprovechable en parte para De cierta manera, es, además,  un buen ejemplo de la popularidad que pueden crear los medios cuando quieren, en un país en el que el conocimiento masivo del futbol hace sólo unas décadas no pasaba de Pelé y no llegaba al Barca, el Manchester y los intríngulis de sus fichajes. E, implícitamente, un buen ejemplo también de que, cuando se quiere hacer caso omiso del “gusto popular”, se lo hace olímpicamente, que es lo que demuestra la paralela no-transmisión de los múltiples partidos de las ligas internacionales de béisbol, tantas veces criticada lo mismo a viva voz en esquinas y esquinitas calientes como en emails del medio cultural.

A tu pregunta yo agregaría la siguiente, parafraseando la tuya: ¿No puede ocupar De cierta manera el espacio, no ya de tanto filme mal entresacado de Hollywood, sino tan siquiera de parte de las horas que en la televisión cubana ocupan desde hace unos años, día tras día, los programas en que Hollywood, su sistema y su gente, presentándose y cantándose a sí mismos, nos ponen al día en sus interioridades extra-artísticas? O sea,  no en los detalles y evolución del método propiamente artístico de tal o cual actor, actriz o director, de las sutilezas psicológicas, estéticas, etc. de sus personajes o de los mundos presentados en sus filmes, sino en la chismografía de sus relaciones felices o conflictivas, en la infancia, con su mamá o papá millonario o artista o alcohólico; en la adolescencia, con sus compañeros de aula o con la droga; y ya en la juventud y madurez, con sus mujeres o maridos, amantes, flirteos, infidelidades, juicios por divorcios y bienes, depresiones, ganancias millonarias, alcoholismo y tratamientos contra las adicciones, amigos íntimos, hijos amorosos o rebeldes, vestuario de glamour, gustos culinarios o deportivos de tiempo libre, tropiezos cómicos durante las filmaciones, y mil y una banalidades que nada tienen que ver con la esencia de las obras cinematográficas artísticas no-biográficas o autobiográficas, pero sí con la así llamada cultura de las celebridades, destinada a promover el consumo masivo de las vidas privadas económicamente exitosas y famosas de artistas, deportistas, políticos, princesas y magnates por igual,  en fin, con esa cultura mediática en la que por igual directores, entrevistadores y público hacen el papel de paparazzis y voyeurs más o menos atrevidos.

No es casual que, cuando a algunos “políticamente correctos” les preguntan interlocutores extranjeros por la apertura de la política cultural en relación con la difusión del cine en la Cuba actual, sólo esgriman triunfalmente la carta (o la coartada) de que ya los espectadores cubanos pueden saber… con quien anda romanceando Leonardo di Caprio o Brad Pitt, si hay conflictos matrimoniales entre Antonio Banderas y su pareja del momento, o cómo anda de taquilla y millones Julia Roberts o Nicole Kidman, y así sucesivamente. Y eso, aunque sepan poco o nada de lo que está pasando en el cine artístico de su país.

Saludos

Desiderio

 P.D. Le pasé tu mensaje a Luciano, como principal interesado.

 ARTURO ARANGO

Desiderio, Guillermo, Luciano, Juan Antonio:

 Totalmente de acuerdo con todos. Por supuesto que de lo que se trata, una vez más, es de la colonización cultural. Los funcionarios y los ideólogos (llamémosles de esa manera) que sostienen las acciones de esos funcionarios prefieren el adormecimiento colonizador antes que el incómodo pensamiento crítico. Hace unos años, pocos, en algún debate encabezado por Abel se trató sobre el llamado “retroceso” del gusto cinematográfico de los cubanos. Ese “retroceso” no habría que plantearlo, a mi entender, en términos de la preferencia entre buenas o malas películas, sino entre la colonización cultural y el sentido crítico, basado en la diversidad de opciones, en la “limpieza” de una mirada por delante de la cual pasan en estos momentos horas y más horas de chatarra adormecedora, y no solo cinematográfica. ¿Se han detenido ustedes en Multivisión, el canal más inútil, desaprovechado, de la televisión cubana?

¿Qué ha pasado desde aquellos años en que el muy dogmático Mario Rodríguez Alemán ofrecía dos excelentes películas en el mediodía del domingo, hasta estos en que Arte 7 exhibe idénticas comedias románticas, insulsas, paralizantes, buenas solo para dormir la siesta?

Los ejemplos de ese retroceso son inagotables, como imbatibles parecen las posiciones de esos funcionarios e ideólogos.

Los saluda,

Arturo Arango

JUAN ANTONIO GARCÍA BORRERO

Queridos amigos:

Me parece que lo que se intenta poner en veda otra vez, a toda costa, es el pensamiento crítico. Quizás ya olvidamos que en aquel debate de los emails, Enrique Colina sacó a relucir la inmensa lista de películas producidas por el ICAIC que no habían sido exhibidas en televisión desde principios de los noventa, coincidiendo con el inicio del “período especial”. Había detrás de eso una voluntad política que no se ahorraba el escándalo de mantener invisible para el público nacional Fresa y chocolate (esa gran embajadora de la tolerancia y la reconciliación entre cubanos de diversos credos), y en cambio, exhibirla incontables veces en los canales internacionales.

Esto que diré a continuación es puramente especulativo, pero como la falta de transparencia pública de nuestros directivos lamentablemente es un rasgo que amenaza quedar como tradición, pues no me queda más remedio que mirar desde la sospecha: tengo la impresión de que otra vez regresamos al período de satanización televisiva de la producción audiovisual de la isla. “De cierta manera” se salió del control de estos oscuros inquisidores que, desde un buró (no necesariamente situado en el edificio del ICRT), intentan convertir la compleja realidad en que a diario nos desenvolvemos a imagen y semejanza de sus infantiles relatos de buenos y villanos.

Lo que me preocupa es que ese retroceso se viva con la impunidad que concede la indiferencia de una buena parte de nuestros intelectuales. Lo reitero aquí porque otras veces lo he publicado y lo he leído incluso en foros públicos, incluyendo asambleas de la UNEAC. Podemos culpar a los funcionarios de la TV, y lamentar que esa cultura frívola y narcotizadora cada vez se haga más invasiva a través de las modalidades más amables, pero, me pregunto: ¿los intelectuales cubanos no estaremos retrocediendo también en nuestra gestión fiscalizadora?

No digo que todos los intelectuales estén en una posición pasiva, pero el espíritu crítico en lo colectivo tampoco tiene que ver con aquellas fechas que rememora Arturo. Sí, efectivamente, “el malestar en la cultura” se sigue percibiendo, pero precisamente porque han cambiado los contextos y ahora todo es más fragmentado, las voces de nuestros intelectuales se hacen cada vez más inaudibles, y un funcionario al que le importa más el rígido reglamento que la complejidad de la cultura, sigue conservando el máximo de autoridad, esa que le permite creer que tal vez mostrar el cine cubano en pantalla de modo sistemático no es tan importante como que nuestros jóvenes estén al día con el número de goles de Messi, el número de nominaciones al Oscar de Spielberg, etc.etc, etc. 

Un abrazo,

Juan Antonio  

ARTURO ARANGO

Pero, justamente, lo que creo es que para esos funcionarios e ideólogos lo importante es mostrar la ceremonia de los Oscar porque es la mejor vía para mantener adormecidas y colonizadas las conciencias. Y nada beneficia tanto el sostenimiento del poder (del pequeño poder de esas personas, quiero decir) que las conciencias entretenidas. Digo, en resumen, que se trata de una posición profundamente reaccionaria que se ha extendido de muchos modos, incluyendo la voluntad de fragmentar los espacios (ya de por sí dispersos) a que alude Juan Antonio, y la de procurar la separación, cada vez más radical, de los intelectuales y los medios masivos. ¿Por qué ninguno de nosotros ha concebido enviar algunos de estos mensajes a la prensa diaria en lugar de usar el email? Es decir, ¿alguno de nosotros tendría la esperanza de que Granma o Juventud Rebelde acogiera el contenido de estos mensajes?

Por cierto, me he limitado a enviarlos al reducido grupo de amigos que han escrito algo a tenor del llamado de Luciano. No he querido ampliar los márgenes de la socialización porque no sé si todos ustedes estarían de acuerdo, pero me encantaría involucrar a muchas más personas en la conversación.

Los abraza

Arturo

JUAN ANTONIO GARCÍA BORRERO

Yo tan pronto recibí el mensaje de Luciano lo colgué en mi blog, que es por el momento el espacio (semi)público que me he creado y que defiendo desde el individuo que soy. Otros me han hecho llegar sus mensajes de apoyo, sus reflexiones, e incluso, hay quien ya dejó en el blog un comentario diciendo que en realidad en la televisión estaban buscando reubicación del programa, versión que Luciano me ha dicho que es incierta. Paquita Armas escribió un buen comentario para colgarlo en el Caimán, pero que me ha autorizado a publicar en el blog porque es más inmediato. Y al final, yo creo que los debates deberían ir a la esencia de estos problemas, más allá de lo que ahora está pasando puntualmente con De cierta manera y antes con el programa de Frank Padrón. No se trata de quedar bien con determinados intelectuales de probado prestigio (sean Luciano o Desiderio) sino de establecer una base sólida para el trabajo cultural donde arbitrariedades como estas que hemos anotando queden descalificadas por el sentido común, en vez de apoyarse en el sentido del humor de un grupo que hoy dice esto y mañana decide aquello.

Por último, ¿qué aprendimos los intelectuales acerca de la esfera pública con aquel intercambio de emails del 2007? Nada, pues hemos seguido dependiendo sicológicamente de lo que pueda legitimar el Granma o Juventud Rebelde, desaprovechando las posibilidades que brindan estas nuevas tecnologías para modernizar nuestras mentes. En lo que a mí respecta, prefiero la publicidad de estas ideas, a decir una cosa en lo privado y tener que callarme en la plaza.

Les abraza,

Juan Antonio

 

 

 

 

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Publicado el enero 16, 2013 en POLÉMICAS. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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