LA HISTORIADORA VIOLETA NÚÑEZ SOBRE NUESTRA HISTORIOGRAFÍA

Sigo pensando que el problema de fondo es confundir como la crítica de cine enfocó y enfoca al cine latinoamericano y lo que hacemos los historiadores. Los críticos de cine, dieron y dan cuenta de lo que ve, de una manera “inmediata”, en ese sentido tienen una ventaja frente al historiador que siempre “se demora” en emitir un juicio de un determinado fenómeno. No estoy queriendo decir con ello que los historiadores tengan una visión “objetiva” que los primeros. Cómo los críticos de cine y/o los propios cineastas entendieron el quehacer cinematográfico latinoamericano en los 60′, 70′ y más adelante, y esas ideas las plasmaran en “manifiestos” y/o ensayos es lo que los historiadores analizamos, entendemos que esos textos no constituyen en sí trabajos de historia.

Que los críticos de cine “desviaran” el desarrollar un estudio de la estética del cine latinoamericano de una manera integral y cuestionadora por un enfoque político del cine también llama la atención y es motivo de estudio de los historiadores. Con esto tampoco estoy queriendo decir que en la historia del cine latinoamericano deba pugnarse por establecer un “método” totalizante y “verdadero” y que este deba ser el camino a seguir.

Creo que la práctica de hacer historia nos lleva por otros caminos. Me refiero que si bien es cierto como historiador quieres dar una respuesta macro a un determinado problema que te planteas, en el camino te das cuenta que para ello tienes que hacer trabajos “micro”. Es como en las ciencias positivas; para resolver la hipótesis y/o ecuación principal primero debes resolver hipótesis y/o ecuaciones secundarias que se desprenden del problema principal. Si no haces este camino y optas por la idea de la totalidad sin resolver “cuestiones previas” terminas “hablando piedras”, así de simple. Creo que la sumatoria de esos trabajos micro nos dan la tan ansiada “totalidad” del escenario. Entonces el historiador tiene que abocarse a “reconstruir” biografías de cineastas, fichas técnicas de películas, carteleras, valor de la entrada cinematográfica y sus variantes en el tiempo, indagar sobre las escuelas de formación cinematográfica y sus curriculas, etc., etc., etc. Para el historiador la historia del cine no se limita al análisis de la producción cinematográfica (las películas) y su impacto en la sociedad de su tiempo, la historia del cine abarca muchos otros espacios y realidades.

Si bien estos trabajos aparecen como fragmentados sin conexión con el quehacer cinematográfico directo son justamente estos trabajos colocados y reunidos en conjunto los que te ofrecen un panorama histórico total. Por supuesto que otra cosa es el punto de vista del historiador, con que categorías enfrenta el trabajo de historia y a todo esto tienes que añadir la necesidad del trabajo interdisciplinario en tus trabajos macro y micro.

Lo más gracioso de todo esto para mí es que el cine aún no es considerado por los historiadores (me refiero a aquellos que estudian historia en nuestras universidades) como una herramienta para comprender y analizar al siglo XX y XXI Muy poco hemos avanzado en este sentido. Pero no podemos avanzar si no tenemos en claro el significado de la historia del cine.

Abrazos,

Violeta Núñez

 

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Publicado el noviembre 13, 2012 en POLÉMICAS. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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