LA RECEPCIÓN DEL NEORREALISMO ITALIANO EN CUBA

El hecho de que los principales fundadores del ICAIC (Alfredo Guevara, Tomás Gutiérrez Alea, Julio García-Espinosa) hubiesen estado vinculados desde los años de “Nuestro Tiempo” con el “neorrealismo italiano”, sobre todo a través de la relación de amistad establecida con Cesare Zavattini, y los estudios de Titón y Julio en Roma, ha dejado la impresión de que este movimiento estético alcanzó una fácil hegemonía en las prácticas fílmicas fomentadas por el ICAIC.

En realidad, sabemos que no: al margen de la temprana presencia de Zavattini en esa institución, ya fuera asesorando diversos proyectos o escribiendo el guión de El joven rebelde, por aquellos años se discutía con intensidad los diversos modos de representación de la realidad. Obviamente, si nos guiamos apenas por lo que aparecía publicado en las revistas “Cine Cubano” del período, vamos a obtener una idea absolutamente parcial y falsa de lo que estaba aconteciendo en aquellos momentos. Lo mismo sucedería si, refiriéndonos al famoso caso PM, se tomara solamente en cuenta la versión de los que salieron perjudicados en el evento.

El nuevo historiador del cine cubano debería asomarse a esos antiguos escenarios con una intención integracionista, más que empeñarse en dividir o dislocar lo que en la realidad, jamás estuvo separado. Los hombres de entonces, más allá de las diferencias irreconciliables que marcó en ellos la creciente radicalización del proceso revolucionario iniciado en 1959, vivían en un mismo espíritu de época (hablo, desde luego, de quienes estaban a favor en ese instante, de la Revolución).

En este sentido, sería interesante establecer una suerte de estudio comparado de las ideas que se movían de modo paralelo en publicaciones como “Cine Cubano” y “Lunes de Revolución”, justo porque en estos dos espacios estaba operando, de modo sordo, la confrontación de criterios estéticos que, a su vez, ocultaban una lucha soterrada por el poder cultural.   

Como se conoce, el primer número de la revista “Cine Cubano” sale a la luz en junio de 1960. Ese número se inicia con un texto de Alfredo Guevara titulado “Realidades y perspectivas de un nuevo cine” donde habla del neorrealismo como uno de los referentes que tendrá el Instituto, ante la falta de una tradición creativa en la isla en términos industriales, pero donde también repasa lo que está aconteciendo en términos fílmicos con “la Nueva Ola” francesa, y las cinematografías norteamericanas y soviéticas. También se incluye “Una entrevista con Zavattini” realizada por Héctor García Mesa y Eduardo Manet, además de una suerte de compendio de opiniones de los jóvenes cineastas del ICAIC (Humberto Arenal, Fausto Canel, José Massip, Amaro Gómez, Manuel Octavio Gómez, René Jordán, José Hernández, Néstor Almendros), todas favorables al guionista italiano.

Si comparamos lo que allí se dice con el contenido de la entrevista que Gideon Bachmann le hace a Federico Fellini, y que fue publicada en agosto de 1959 en “Lunes de Revolución”, uno consigue ver un poco mejor los intercambios que se iban estableciendo entre estos grupos de personas con visiones diferentes de la vida y del arte. Para Cabrera Infante, líder indiscutible de “Lunes de Revolución” (pero, además, antagonista de Guevara en el plano personal), el neorrealismo no respondía ya a las demandas estéticas de aquellos tiempos, lo cual podría concederle un sentido más diáfano a la suerte de réplica que Alfredo Guevara suscribe en su texto desde “Cine Cubano”:

Limitado y sórdido para algunos, agotado para otros, naturalista a veces, social y poético casi siempre, épico o minimizador según críticos y teorizantes, el neorrealismo fue y trata de ser ante todo un testimonio del mundo contemporáneo. Ello comporta una actitud moral. Una seria actitud moral. El neorrealismo resulta de este modo un arte comprometido. ¿Con quién? ¿con las formas? ¿con las fórmulas? Zavattini afirma otra cosa. Para él el compromiso es con la realidad, con la verdad, con el hombre”.

La historia de cómo esta lucha por concederle en cada caso legitimidad al concepto que de “realismo cinematográfico” tenían ambos grupos, alcanzó una suerte de trágico desenlace con el tristemente célebre episodio de PM. Al convertirse el asunto en algo meramente político (o trágicamente político), se perdieron de vista todas las pugnas en el plano estético. Y es una lástima, porque estamos hablando tal vez de la zona más creativa, la que posibilitó que los cineastas fueran creciendo ante una realidad política cada vez más invasiva y totalizadora. No de otro modo puede explicarse la eclosión de ese cine cubano de los sesenta que a tantos impactó por la diversidad de matices.

Las disidencias estéticas que se ponen de manifiesto en la excelente entrevista realizada a Fellini, sencillamente seguirán ocultas entre los cubanos durante un buen tiempo, debido a la polarización política que aún domina a las aproximaciones a nuestro cine. Hablar del ICAIC, de PM, de “Lunes de Revolución”, sigue asociándose solamente al Estado, a la censura, y muy poco a las ideas de la vida que movilizaron muchas veces a estos creadores. Es decir, se sigue mutilando ese mundo de cosas en el que, por aquellos años, andaban sumergidos los hombres y mujeres que hacían posible la existencia, concediéndole apenas valor a lo ideológico, ya sea visto desde la perspectiva fidelista o la anticastrista.

Juan Antonio García Borrero

PD: Comparto con los lectores del blog algunas de las ideas expresadas por Fellini en su conversación con Bachmann, con la sugerencia de que se retenga la fecha de publicación (agosto de 1959) en aquel número de “Lunes de Revolución”.

FEDERICO FELLINI: UNA ENTREVISTA POR GIDEON BACHMAN TOMADO DE “FILM BOOK I”.

Bachmann: Su carrera en películas serias, entonces, comenzó durante el apogeo del neorrealismo italiano. Se ha discutido mucho por los críticos la relación entre sus películas y el neorrealismo “clásico”. ¿Cree usted que su obra parte en forma alguna, o estuvo influida por los directores neorrealistas con quienes había trabajado, como de Sica, Rossellini, Lattuada, etc?

Fellini: Bueno, fui uno de los primeros en escribir guiones para las películas neorrealistas. Creo que toda mi obra está definitivamente en el estilo neorrealista, aunque aun haya gente en Italia que no lo crean así. Pero esto es una historia muy larga. Para mí, el neorrealismo es una forma de ver la realidad sin prejuicios, sin la interferencia de convenciones, el detenerse ante la realidad sin ideas preconcebidas.

Bachmann: ¿Quiere usted decir que es el poner la cámara ante la “vida” y fotografiar lo que ahí se encuentre?

Fellini: No, es una cuestión de tener sentido de la realidad. Claro, siempre hay la necesidad de una interpretación. Lo que ocurrió en Italia fue que después de la guerra todo era completamente nuevo para nosotros. Italia estaba en ruinas; se podía decir todo lo que se sentía con solo mirar alrededor. Más tarde, la prensa izquierdista se aprovechó de esta unilateralidad inadvertida para decir que lo único válido al hacerse películas era mostrar lo que ocurre en nuestro alrededor. Pero esto no tiene valor desde un punto de vista artístico, ya que siempre lo importante es saber quién ve la realidad. Entonces, pues, se convierte en la cuestión del poder de condensar, de mostrar la esencia de las cosas. Después de todo, ¿por qué las películas que hacemos son mucho mejores que los noticieros?

Bachmann: Aunque claro, hasta los noticieros están a un paso de distancia de la realidad, por la selección del cameraman que lo tomara.

Fellini: Exacto… ¿Por qué va a ir la gente al cine, si las películas sólo muestran la realidad a través de un ojo muy indiferente, muy objetivo? Sería mucho mejor echarse a caminar por las calles. Para mí, el neorrealismo implica mirar a la realidad con un ojo honesto –pero cualquier clase de realidad: no sólo la realidad social, sino también la espiritual, la realidad metafísica, cualquier cosa que el hombre tenga adentro.

Bachmann: ¿Usted quiere decir cualquier cosa que tenga realidad para el director?

Fellini: Sí.

Bachmann: Luego entonces el film completo está, en realidad, a dos pasos de distancia de la naturaleza: primero la visión personal del director, luego su interpretación de ese punto de vista personal.

Fellini: Sí, sí. Para mí el neorrealismo no es una cuestión de qué se muestra –su verdadero espíritu está en cómo se le muestra. Es una forma de mirar alrededor, sin convención o prejuicio. Hay gente que aun cree que el neorrealismo sólo es adecuado para ciertas clases de realidad; y persisten que es la realidad social. Pero en esta forma, ésta se convierte en mera propaganda. Es un programa: sólo se muestran ciertos aspectos de la vida. Hay gente que ha escrito que yo soy un traidor al neorrealismo, que tengo demasiado de un individualista, que soy demasiado individual. Mi convicción personal, sin embargo, es que las películas que he hecho hasta este momento están en el mismo estilo que las primeras películas neorrealistas, que narraban simplemente la historia de la gente. Y al narrar la historia de alguien trato, siempre, de mostrar la verdad.

(…)

Bachmann: ¿Cree usted que la razón de esta dificultad en la comunicación recíproca es porque hemos creado un tipo de sociedad que le hace difícil a la gente tener relaciones genuinas?

Fellini: La culpa sólo la tiene la sociedad porque está constituida únicamente de hombres. Creo que cada cual tiene que encontrar la verdad por sí mismo. Es completamente inútil preparar una declaración para una multitud, o hacer un film con un mensaje para cada uno. No creo que se le pueda hablar a la multitud. Porque, ¿qué es una multitud? Es una colección de muchos individuos, cada uno con su propia realidad. Razón por la cual, también, mis películas jamás terminan. Nunca tienen una solución sencilla. Creo que es inmoral (en el verdadero sentido de la palabra) narrar una historia que tenga conclusión. Porque se elimina al público al momento que se presenta la solución en la pantalla. Porque no hay “soluciones” en sus vidas. Creo que es más moral –y más importante- mostrar, digamos, la historia de un hombre. Entonces, cada uno con su propia sensibilidad y partiendo de su propio desarrollo interior, puede tratar de encontrar su propia solución.     

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Publicado el noviembre 1, 2012 en DEL ARCHIVO. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Esta entrevista con Fellini es una joya. Gracias por colgarla. Y, por supuesto, no puedo estra mas de acuerdo con lo propones sobre nuestros metodos historiograficos.

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