LUIS ÁLVAREZ ÁLVAREZ SOBRE “HOLLYWOOD, NUESTRA AMÉRICA Y LOS LATINOS”, de Ana López

ANA LÓPEZ: HOLLYWOOD Y NUESTRA AMÉRICA.

Por Luis Álvarez Álvarez

Creo que Hollywood, nuestra América y los latinos (Ed. Unión, La Habana, 2012), de Ana López, es un apasionante texto que, a pesar de su título, no se limita solo a temas de cine. En efecto, los diez ensayos que componen este libro se orientan hacia una  temática que trasciende el hecho cinematográfico para presentar una reflexión de gran vuelo sobre la modernidad iberoamericana, tema que, a pesar de los estudios que se le han dedicado, sigue siendo uno de los más candentes y complejos de los estudios      culturales en el sub-continente. Así pues, se trata de una obra que trasciende el marco —ya por sí mismo bastante variopinto y extenso— del cine y puede considerarse una meditación muy bien calibrada sobre nuestra América.

El cine, como lo hace evidente de manera perspicaz la autora —en particular en el primero de sus ensayos, “Un «tren de sombras»: los inicios del cine y la modernidad en América Latina”—, es también una vía de importancia suma para comprender las tres primeras décadas del s. XX en nuestro sub-continente, el cual estaba inmerso en una serie de conflictos —económicos y políticos— y, también, en la lucha por acceder a la modernidad a la manera en que es exhibida en la Europa occidental y los Estados Unidos. Con clarividencia sugiere Ana López en sus “Palabras liminares” que nuestra contemporaneidad exige una transformación radical de perspectiva en la historia y la crítica del séptimo arte:

“¿Qué significa «hacer» historia del cine? Hace treinta o cuarenta años, significaba producir una crónica de datos, nombres, invenciones, directores y filmes vinculados —en términos generales— a alguna causalidad social. Por supuesto, no era posible incluir en ningún recuento todos los nombres y filmes, y se presumía que lo incluido era estéticamente valioso, merecía mencionarse o, al menos, sería significativo para algún avance ulterior. Estas historias canónicas del cine fijaban la escena de lo que se valoraba y, por tanto, de lo que se estudiaba” (1)

De aquí el planteamiento de una serie de conflictos —relacionados con la emergente modernidad— en los círculos intelectuales de los países de América Latina y por figuras del relieve de José Vasconcelos. Ha apuntado Mabel Moraña lo siguiente:

“Muchas de las formulaciones manejadas en el período —“la raza cósmica”, el ideal del “pueblo-continente”, la vuelta al Incario como modelo de organización social, etc.— no exentas de buena dosis de determinismo taineano, implican, en momentos de transición hacia formas de mayor modernización, la búsqueda de tradiciones que afirmaran, ante la crisis del liberalismo doctrinario, la identidad del continente y de los países                latinoamericanos” (2).

Y, en verdad, esa fue la característica esencial de la historia del cine durante buena parte del s. XX, la conformación de balances históricos del séptimo arte se caracterizó por una aparente objetividad que se levantaba sobre una serie de decisiones predeterminadas por la subjetividad del autor. Es, por ejemplo, el caso de Sadoul, cuya parcialidad por determinadas posiciones políticas en el cine lo hizo desdeñar frecuentemente obras   cinematográficas en las cuales tales posturas estuviera ausentes o fueran cuestionadas. Es lo que Ana López caracteriza con agudeza del modo siguiente: “Por omisión, esas crónicas tempranas eran también exclusivistas. No se trataba necesariamente de malicia, sino del simple resultado de estar atado a la perspectiva del historiador individual y su universo (de facto) de conocimiento y expectativas” (3). Dada su posición personal en contra de este subjetivismo histórico-crítico, Ana López, lejos de pretensiones            totalizadoras, traza un inteligente panorama del cine latinoamericano en sus difíciles y complejas relaciones con la producción fílmica norteamericana; de este modo, analiza los textos fílmicos —de cine de ficción, de telenovelas— en su relación contextual y extra-textual con una importante serie de factores que fueron de gran relevancia en décadas cruciales de la historia cultural latinoamericana, y obtiene un balance de perfil culturológico de indudable solidez.

De particular interés me ha resultado la valoración que establece Ana López sobre el cine latinoamericano de los primeros años. Durante demasiado tiempo —hablo         específicamente sobre valoraciones cubanas a partir del 59— se ha menospreciado el cine realizado en América Latina en la primera mitad del s. XX. Pero incluso los       primeros filmes tuvieron un determinado interés y una significación cultural, pues,    como afirma con razón la ensayista, “[…] el cine temprano contribuyó de todos modos a construir fuertes discursos nacionalistas sobre la modernidad”.  Este libro de ensayos arroja luz, de una manera personal y fluida, sobre estos procesos; es de importancia singular una afirmación como la siguiente:

“El cine, mecanismo para la globalidad accesible, capturó y acompañó la vertiginosa modernización de sectores urbanos y la inercia simultánea de otras zonas y territorios: en la lucha discursiva entre lo urbano y lo rural como iconos de los nacionalismos, el cine —el instrumento urbano por excelencia— contribuyó de modo activo a postular lo no urbano como pasado folklórico o vestigio anacrónico” (4).

En el ensayo “Cruzando países y géneros: realizadores viajeros”, la autora focaliza con certero juicio una cuestión muy poco tenida en cuenta: lo que ella llama “las fuerzas intercontinentales del período clásico” (5), donde examina el proceso general de las co-producciones latinoamericanas; en ese ensayo, además, se incluye un análisis del filme La balandra Isabel llegó esta tarde, proyecto de Christensen para Bolívar Films. No solo ese estudio en particular fundamenta la tesis de la autora en cuanto a la importancia de las co-producciones, sino que él constituye una muestra de crítica de cine sensible y realmente profesional.

Su perspectiva culturológica —presente a todo lo largo del libro— le permite rescatar los valores del cine de las primeras décadas como componente de relieve en la cultura del sub-continente. Su propósito, como ya comentaba al inicio de esta reseña, trasciende los límites estrechos del cine, en pos de iluminar complejos procesos culturales latinoamericanos; de aquí que afirme al examinar el melodrama mexicano:

“Suponiendo que incluso en sociedades subdesarrolladas la cultura de masas sirve como instrumento de hegemonía y no de simple dominio popular, en este ensayo persigo    situar el melodrama del más prolífico de los «viejos» cines latinoamericanos, el cine mexicano clásico, en algunos de sus contextos industriales y socioculturales textuales. No se trata de salvar esta época dorada para algún panteón crítico de textos progresistas, sino de reubicarlo y de destacar sus discursos contradictorios como parte integral de la formación social latinoamericana y mexicana entre los años treinta y cincuenta” (6).

Por tal perspectiva crítica, Hollywood, nuestra América y los latinos constituye una   apasionante saga de los vínculos entre el cine del sub-continente y los procesos          culturales desarrollados en este.

Del mismo modo, Ana López aborda otra forma del arte audio-visual. En “Nuestros bienvenidos huéspedes: las telenovelas en América Latina”, la ensayista centra su    atención en los nexos entre melodrama cinematográfico y telenovela del sub-continente. Uno de las ideas de mayor relevancia en este ensayo, es la aguda observación de que “La trayectoria del melodrama en la cultura latinoamericana difiere de las experiencias europea y norteamericana” (7). Las consideraciones que siguen a tal afirmación, permiten penetrar en lo específico de la telenovela latinoamericana, en particular en lo que tiene que ver con su integración peculiar del melodrama y su estructura específica que exige un cierre narrativo. Su declaración de que “Ante todo, y muy evidentemente, la            telenovela ha servido para crear una «nación» televisual donde la comunidad imaginada se congrega en torno a imágenes concretas de sí misma”, permite una comprensión más honda de este género televisivo.

Escrito desde una percepción clarividente y con una aspiración cuya meta es aportar ángulos desde el cine para comprender la cultura latinoamericana, el libro de Ana López resulta uno de los más destacados del 2012.

NOTAS:

(1)   Ana López: Hollywood, nuestra América y los latinos, Ed. Unión, La Habana, 2012, p. 7.

(2)   Mabel Moraña: Literatura y cultura nacional en Hispanoamérica (1910-1940), Institute for the Study of Ideologies and Literatures, Minneapolis, 1984, p.32.

(3)   Ana López: ob. cit., p. 7.

(4)   Ana López: ob. cit., p. 41.

(5)   Ibíd., p. 50.

(6)   Ibíd., p. 86.

(7)   Ibíd., p. 117

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Publicado el octubre 17, 2012 en LIBROS SOBRE CINE CUBANO. Añade a favoritos el enlace permanente. Dejar un comentario.

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