OTRA INTERVENCIÓN DE GUSTAVO ARCOS SOBRE LA CRÍTICA

¡Vaya, cuantas opiniones hemos tenido en estos días! Una muestra de las posibilidades que un sitio virtual como este puede tener, generando diálogos, polémicas, ideas y puntos de vista. Es una de las fortalezas de esta superficie que además tiene la ventaja sobre otros medios, de actualizarse diariamente dejando la sensación de que no importa el lugar del planeta donde te encuentres, puedes leer, comentar o reaccionar vivamente ante cada texto o línea que se escriba.

Esa libertad, con el perdón de los “protectores de la Fe” o de los que gustan de las “políticas editoriales” no debe abandonar nunca este blog, entre otras cosas por ser consustancial a su naturaleza interactiva. Claro que libertad y responsabilidad suelen marchar unidos y en este sentido me gustaría apuntar que a pesar de ciertas frases o palabras utilizadas por los que aquí vemos reproducidos nuestros pensamientos, no creo que hayan sido expresados de forma malsana o irrespetuosa.

Si cada vez que el hombre emite un juicio, utiliza una palabra o apela a un calificativo, debe explicitar su razonamiento, el mundo no hubiera salido de la edad de piedra, pues todavía estaríamos conversando sobre las ventajas o desventajas de bajarse de la mata.

Juany, como en algún momento pedías más acción y menos palabras, quisiera ir a un punto sobre el que han estado dando vueltas no pocas de las intervenciones. Se trata de la relación entre el TEMA y el sentido de la OBRA FILMICA.

Con demasiada frecuencia leo o escucho decir que una obra audiovisual vale o es pertinente por la grandeza o importancia del tema que aborde. Considero que es un error legitimar una obra cinematográfica solo porque su tema sea apropiado, poco tratado o “necesario”. En nuestro contexto, cine, política y sociedad han marchado “en cuadro apretado” siendo casi imposible leer a uno sin los otros. No pretendo hacer aquí la Historia del Cine Cubano, solo quiero apuntar que a lo largo de ese período esa NECESIDAD (como cinematografía popular y estatal) ha condicionado en buena medida la producción de las obras. Así, resultó necesario que nuestra primera película fuera Historias de la Revolución (aunque Cuba baila fue terminada primero), que no pocos de nuestros documentales y noticieros en los 60, reflejaran inequívocamente las transformaciones económicas o políticas del país y que fuera igual de necesario en los 70 , según pretendían algunos, que el cine nacional fuera un Arma de la Revolución.

Hace algunos años desde el poder se valoró muy positivamente la realización de una película como Kangamba (más adelante ocurriría lo mismo con Sumbe) y no importó su propuesta artística o su resultado estético (y el cine es ante todo, arte) puesto que ya el filme tenía un “certificado de calidad” dictado desde “arriba” por su NECESIDAD. El punto no es, si debe el cine acercarse a la vida o la Historia, pues esa es una verdad de Perogrullo. En el caso cubano escasean precisamente las obras sobre sujetos y eventos, sean grandes o pequeños, en los que hemos estado involucrados a la largo de nuestra existencia como nación. ¡Cuántos dramas y conflictos, cuánta épica, cuanta aventura, sueños, momentos de felicidad, gloria o frustración se han vivido y que merecen ser contados!

Se sabe, pero se olvida, que al artista, o creador de una obra no le basta con “agarrar” o sentir el tema, tiene que resolverlo cinematográficamente o sea, tiene que saber de las limitaciones y posibilidades que le brinda este arte que tiene además su propio lenguaje. El realizador debe responder continuamente a cuestiones de forma, de composición, de movimientos espacio- temporales y de muchas otras cuestiones que parten de principios dramatúrgicos, sensoriales, comunicacionales, estéticos, técnicos o económicos.

Por estos días, en el blog se han suscitado diversas opiniones sobre Irremediablemente juntos, la más reciente película de Jorge Luís Sánchez. Nuevamente sale a relucir, como criterio de valor, la pertinencia o necesidad de hacer un filme. En ella, se abordan temas como la situación racial en la isla, los prejuicios aun existentes, la doble moral y muchos otros, entre los que subyacen  olvidos de ciertos y tristes acontecimientos de nuestra Historia. Todo eso está muy bien como punto de partida, pero esta película no nace como un manifiesto político, no es propaganda, ni documento o discurso ideológico, obras todas legítimas pero que tienen sus propios lenguajes. Tampoco es una película experimental, no es un video arte, ni se inserta en el llamado cine de vanguardia. No ha roto con ninguna convención, no ha rodado ninguna historia inédita. Este filme es un melodrama, que se asienta en los códigos del cine musical tradicional, que cuenta un relato desde la ficción, con un conflicto ancestral de familias divididas e intereses enfrentados. Conflicto por cierto que ha sido llevado al cine,  al teatro o la literatura miles de veces. Es además una película con un complejo diseño de producción, múltiples locaciones, actores, figurantes, e infraestructura financiera. En fin una obra “de la industria”, en lo que ese concepto puede significar para Cuba.

Su director, que ha sido ejemplo en nuestro contexto de forzar para bien, el lenguaje audiovisual, recordar sus singulares propuestas documentales, regresa ahora con una película que, ARTISTICAMENTE hace aguas por todas partes. No funciona como cine musical, puesto que no hay forma de que el espectador consiga dialogar o aprehender el texto de las canciones, algo por cierto esencial en este tipo de género. Las letras son tan “ideológicamente correctas” e intencionadas que funcionarían muy bien en las palabras de un político o como editorial de prensa pero no cantadas en una película y de nada vale la osadía de hurgar en la trova tradicional si el resultado melódico o musical es fallido.

Pero no solo es un problema del texto de las canciones, las coreografías o la falta de “química” entre los intérpretes, sino en general de toda la concepción del filme que peca por su exceso de didactismo. Las mejores intenciones no son suficientes si de una obra de ficción se trata, pues debe esta utilizar como vehículo en primera instancia a los actores y actrices que no son precisamente su punto fuerte. No pueden serlo atados por la grandilocuencia de los diálogos, escritos como mensajes “al más allá”  que los hacen a su vez permanecer frecuentemente en posiciones forzadas o hieráticas dentro del cuadro generando un ámbito de irrealidad y frialdad sin pretenderlo.

Irremediablemente… no es una parodia, aunque por sus errores de concepción y puesta en escena, parece funcionar como ella. Provoca risa en los momentos más serios. Recordar al menos tres “hilarantes”  escenas: la del profesor evocando la masacre de los independientes de color en 1912 al inicio del filme, la del prometido despechado y blanco que tiene sexo tórrido en una escalera con la mulata también abandonada y la del instante final con esa amplia familia multirracial  rodeada por un “aura” intemporal, frente a la tumba del cementerio.

Pudiera hacerse también todo un análisis en el tratamiento de los personajes y sus conflictos o hablarse del esquematismo con que se reproducen los estereotipos raciales, que el filme pretende cuestionar y termina reproduciendo, pero ya otros se han referido a ello.

El cine, como todas las artes de representación se construye, e interacciona con el espectador a través de emociones. No importa cuales sean los géneros, las formas o las intenciones, el receptor tiene que sentir primero para después empezar a comprender. Cualquier distanciamiento y aquí hay varios innecesarios, cualquier vacío en la estructura del relato será percibido por el espectador y eso irá en detrimento del filme. No importará entonces cuánto se quiso decir, o qué sublimes y justas  ideas impulsaron su realización, puesto que todas ellas se habrán diluido en su representación visual como espectáculo que, sobre todas las cosas, el cine es.

Gustavo Arcos.  

About these ads

Publicado el octubre 1, 2012 en POLÉMICAS, SOBRE LA CRITICA. Añade a favoritos el enlace permanente. Dejar un comentario.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 594 seguidores

%d bloggers like this: