DE GARCÍA BORRERO A LEYVA CABALLERO
Rolando:
Tu reflexión me parece excelente, exceptuando la línea en la que haces referencia a Irremediablemente juntos y despachas la percepción que tienes de ella con esta sentencia lapidaria, y a mi juicio, hija de la ligereza más lamentable: “un largometraje evasivo e irresponsable, oportunista”.
Son cargos serios que demandaría el máximo de rigor a la hora de exponerlos, más viniendo de alguien que hasta ese instante ha sostenido su discurso sobre una lógica impecable. ¿Pero de qué película estás hablando cuando hablas de evasión, irresponsabilidad y oportunismo? ¿De uno de esos filmes de Bollywood donde la música y el baile es mero pretexto para el ensueño falsificador de la realidad?
Porque en todo caso yo lo que veo aquí es todo lo contrario del conformismo y el mercadeo con los tópicos. Y que conste que no soy amante del género, y tampoco estoy aludiendo al saldo de la película. En todo caso lo que me llama la atención es la total indiferencia crítica que ha existido en los medios con ese filme, tal vez porque el problema de la racialidad sigue siendo algo muy incómodo de ventilar entre nosotros. Fíjate que no digo que la película sea buena o mala; lo que me decepciona de esa línea puntual de tu escrito es que tergiversas por completo la intención del filme llamando “evasivo” a algo que puede ser fallido, pero en modo alguno, banal.
Si en mi anterior post hablé de la necesidad kantiana de imponer límites al juicio crítico sobre todo a la hora de imaginar más de lo que efectivamente puede conocer la razón (como eso de pretender meterse en la cabeza de los creadores y hablar de sus intenciones originales), ahora añadiría que la crítica también tendría que tener en cuenta a Wittgenstein, cuando intentaba refrenar el entusiasmo de los parlantes, en esos momentos en que se usa un vocabulario que siempre va más allá de lo que puede nombrar de modo efectivo.
“Evasivo, irresponsable, y oportunista” no creo que se corresponda en modo alguno con lo que esta película propone. Que sea fallida, si así lo entendieras, es otra cosa. Pero entonces los términos a utilizarse tendrían que ser otros más claros y transparentes, aún cuando sean más duros. De lo contrario, volviendo a Husserl, nos quedaríamos otra vez en el reino de lo simbólico y las meras palabras, flotando en el más estéril de los vacíos.
Saludos,
Juan Antonio García Borrero
Publicado el septiembre 26, 2012 en POLÉMICAS, SOBRE LA CRITICA. Añade a favoritos el enlace permanente. Dejar un comentario.
Dejar un comentario