SUITE HABANA, de Manuel García Verdecia
Hace algún tiempo hablé de crear en el blog una categoría para publicar poemas inspirados en el cine cubano (en sus películas o personas asociados al mismo). No sé por qué fui dejando de lado la idea. Si mal no recuerdo, publiqué apenas el hermoso poema que escribió Pío Serrano a propósito de Germán Puig.
Como otras veces he escrito aquí mismo, para mí el lenguaje poético (que hay que evitar a toda costa confundir con ese lenguaje “bonito” y artificioso, lleno de lugares comunes que redundan en lo cursi) es uno de los más valiosos recursos que tiene el individuo para regresar a su realidad más íntima, y lograr ver en el mundo más allá de lo que las habladurías cotidianas nos dictan y enmascaran. El poeta tiene una sensibilidad extraordinaria para detectar los matices. No se hace esclavo de un lenguaje ya cristalizado y compartido de modo automático por la mayoría, sino que lo enriquece. Y nos hace sentir vivos. Por supuesto, esto será apreciado apenas por “las grandes minorías”.
Del poeta Manuel García Verdecia (quien actualmente vive en Holguín, Cuba) ya he utilizado su poesía con anterioridad para escribir algún post (léase “Por el hueco de los días”). Ahora tuvo la deferencia de permitirme compartir con los amigos del sitio este poema que pertenece a su libro “La pasión según Gregorio Samsa”, publicado por la Editorial Voces de Hoy, Miami, Florida, y que tiene su punto de partida en el célebre filme de Fernando Pérez “Suite Habana”.
Hay aquí imágenes que me desgarran tanto como las que en su momento aprecié en la película. Como ésta,
“isla entre el vértigo y la pesadilla/ nosotros los sobrevivientes/ ¿a quién debemos no acabar de morir?”
O ésta otra con que finaliza el poema:
“acaba el filme permanece el miedo/ me aterra que enciendan la luz/ probar que sigue la historia/ y no hay botón que la detenga”.
¿Qué tal, me pregunto, si algún día ensayamos a renovar nuestra crítica de cine desde lo que han escrito nuestros poetas?
Juan Antonio García Borrero
suite Habana
nosotros que nos queremos tanto
debemos separarnos…
Pedro Junco
Para Fernando Pérez
duele las lágrimas
y es solo un resquicio
señas de la espuma
roñosa uña de desastres
el barranco prosigue en la penumbra
suceden tantas cosas de este lado
las multiplico y me aterro
isla entre el vértigo y la pesadilla
nosotros los sobrevivientes
¿a quién debemos no acabar de morir?
los deseos se posponen
las visiones se acallan
los sueños se ocultan en el ropero
el disfraz de payaso se guarda
hasta una nueva representación
se le pasa la mano a cada día
viendo las arrugas el deshilarse del tiempo
¿cuántos venden
maní piel estima
caramelos años humanidad?
comprar un día cada vez y poder de nuevo
caserita no te acuestes a dormir
sin comerte… ¿qué?
no es falta de cariño
pero debemos gritar
sí al menos gritar
como al que arrancan la piel
un grito espanta tanto olvido y rabia
también llorar el llanto limpia
deja todo en carne viva
engatusemos las horas con ardides
retardemos el instante
en que acaban los sueños
yo también me transformo cada día
disfraz del obediente del feliz
del cuerdo el responsable
cumplir las payasadas de la hora
nacer es aquí una fiesta
luego a casa a acostar el payaso
sacar a Mr Hyde
beber la sangre la hiel a cucharadas
estar en la penumbra duele
cuchillo en los ojos
acaba el filme permanece el miedo
me aterra que enciendan la luz
probar que sigue la historia
y no hay botón que la detenga
Publicado el septiembre 19, 2012 en CINE Y POESÍA. Añade a favoritos el enlace permanente. Dejar un comentario.
Dejar un comentario