DE GUSTAVO ARCOS A GARCÍA BORRERO (2)
Juany
Sabido es que la crítica de una película necesita de ésta para ser posible. Es en esencia, un paratexto, un ejercicio del pensamiento que nace por, para y muchas veces contra, la obra que ya ha sido creada por el artista. ¿Existe alguna crítica acerca de un filme que aún no ha sido rodado? Quién sabe.
No son pocos los que consideran al crítico, como un parásito, un individuo, que agazapado, espera el estreno de un filme para descuartizarlo. Woody Allen decía que a los críticos se les reconoce con facilidad pues son los que piden bebidas caras cuando no pagan ellos. Alguien contaba que en Hollywood todos tenían dos oficios, el suyo y el de crítico de cine. Con frecuencia son despreciados por los directores y productores, sobre todo cuando la crítica resulta negativa. En nuestro entorno se conocen casos de realizadores indignados que han golpeado públicamente a los críticos, así que como ves, se trata de una profesión poco grata y además, peligrosa.
El pasado domingo leí en el Juventud Rebelde, un completo informe de nuestro colega Joel del Rio acerca del actual festival de Toronto, pero más allá de los profusos detalles me llamó la atención unas líneas donde Joel observaba que las películas cubanas no aparecían por ninguna parte del extenso programa. Al margen de los legítimos criterios de selección defendidos por los organizadores del relevante festival, Joel consideraba que muchas de nuestras obras podían estar presentes ya que no eran ni mejores ni peores de las que sí, habían recibido el beneplácito de los curadores. Aunque estoy de acuerdo con Joel, su observación me hizo pensar también en otras aristas del fenómeno. Los grandes y medianos Festivales son una vitrina, un espacio ideal para la promoción y la venta de productos de la industria del cine. Algunos de ellos tienen “emisarios” que recorren el mundo buscando determinadas películas o contactan con los grandes cineastas para que sus más recientes obras sean estrenadas en sus eventos. Hay cineastas que conforman una élite, una suerte de autores VIP que son mimados por los gestores de estos encuentros y no importa la calidad real de su más reciente obra, estarán igual invitados a las sesiones de concurso o principales.
Pudieran apuntarse o especularse muchas razones por las cuales nuestros filmes o realizadores no son convidados a estos espacios. Olvidos, estrategias organizativas, falta de rigor, injusticias, intereses de índole política u otros pueden estar detrás de esas decisiones, pero también me pregunto si el cine que venimos haciendo en Cuba desde hace 15 o 20 años cuenta realmente con la calidad formal, técnica o visual que exigen estos espacios. Para no ir muy lejos, ¿ cuántas de las películas cubanas realizadas en este siglo tienen calidad artística para presentarse en un Festival de primer nivel?. Luego, está el asunto de la promoción, el lobby cinematográfico, el presupuesto necesario para que la película “exista” en la mente de los distribuidores y curadores, aunque no esté terminada. Cuba no tiene mercados abiertos a sus filmes y con muchas limitaciones logra situar un stand comercial en los festivales. Rara vez aparecen textos, entrevistas o análisis de estos aspectos que rodean, condicionan y afectan a nuestra cinematografía. Las preguntas sobre el presupuesto de nuestros filmes, su rentabilidad, su diseño de promoción o venta internacional, se vuelven complicadas o incómodas para nuestros ejecutivos. Constituyen casi un secreto de estado. Añadiría que el cine en Cuba hace rato dejo de ser una industria, un sistema bien estructurado, un mecanismo eficaz integrado por diversos procesos técnicos, administrativos, financieros y artísticos. Cada película deviene en un reto, un dolor de cabeza y una angustia para sus realizadores que tienen que pasar por un largo vía crucis para terminarla. Cuando la película llega a su fin tras largos procesos, generalmente culminado en otros países, los realizadores deben enfrentar nuevas circunstancias, relacionadas con su difusión, el precario estado técnico de nuestras salas cinematográficas, la cada vez más extendida piratería y la búsqueda de mercados. Cuba, que por muchos años estuvo a la vanguardia del cine latino y del tercer mundo, que sus filmes y autores se convirtieron en referencia obligada para la región, ha visto no solo decrecer su producción, sino que se ha prácticamente desdibujado en el espectro cinematográfico. Cualquier país del continente produce ya más filmes que el nuestro y sus realizadores conforman la nómina habitual de invitados en cualquiera de los grandes festivales y eventos del mundo.
Y toda esta historia a que viene a cuento, te preguntarás. Pues intento responder tu inquietud acerca de mi (algo radical) expresión: a films mediocres, críticas mediocres. Si mayormente generamos películas deficientes, con graves problemas dramatúrgicos, técnicos y visuales, ¿cómo podemos acercarnos desde la crítica a estas obras tan poco estimulantes? ¿Para qué escribir una y otra vez sobre un filme o autor que ya tiene tan poco que decir, cuya obra carece de fuerza, que apenas experimenta, que sigue de manera oficiosa o rutinaria una quehacer ya aprendido y que muy rara vez se propone decir algo, que vaya más allá que lo que contemplan los ojos del espectador? Decía Truffaut que para él, no existían películas buenas o malas sino simplemente películas que lo estremecían y esas eran las que verdaderamente le interesaban. ¿Cuántas de nuestras obras pueden estremecer hoy al espectador? ¿Cuántas de ellas podemos recordarlas si quiera al año de haberse estrenado? ¿Cuantas significan algo para nuestras vidas? Ciertamente hemos tenido en las últimas dos décadas filmes muy buenos, los menos, correctos, bien hechos o con temas interesantes y necesarios, pero estamos hablando de ARTE, ¿o no? Tratar un tema, una problemática, plantear un conflicto no hace una obra fílmica. El problema debe o tiene que resolverse ARTISTICAMENTE utilizando el lenguaje del CINE. No es teatro filmado, literatura, danza, fotografía ni pintura y mucho menos debe representar de manera “bonita” el discurso de los políticos.
Por lo demás, estoy ansioso de leer lo que “la joven o nueva crítica” tiene que decir al respecto. Pero no te entusiasmes amigo mío, pues tal vez y con suerte, solo consigamos tener por aquí a solo un par de ellos.
Saludos desde este lado de la isla
Gustavo
Publicado el septiembre 19, 2012 en POLÉMICAS, SOBRE LA CRITICA. Añade a favoritos el enlace permanente. Dejar un comentario.
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