CARTA ABIERTA DE FRANK PADRÓN NODARSE A ESPECTADORES DE “DE NUESTRA AMÉRICA”

Respuesta a los fieles telecinéfilos “De Nuestra América”

31 de agosto de 2012

Estimados:

Para contestar de una vez y por todas  a los muchos de Uds. que han estado enviando mensajes al mail del programa indagando sobre el mismo, como es habitual antes de recomenzar cada setiembre (qué propuestas tenemos, con qué abrimos, sugerencias para los próximos meses, etc) y algunos incluso, si son ciertos los rumores oídos de que no comenzamos en la fecha establecida, e incluso si el espacio “se va del aire”, queremos decirles lo siguiente:

Primero: hasta ahora, permanecemos, y reitero la alocución adverbial: “hasta ahora”, que nunca se sabe, sobre todo porque no ignoramos que algunos, con afanes de mal entendido “sentido popular”, consideran que todo espacio que no tenga un raiting de teleaudiencia elevado, sencillamente, sobra. Por suerte no son ellos quienes tienen la última palabra ni dirigen la TV “hasta ahora”. 

Sobre lo otro, es cierto: no volvemos hasta… ¡noviembre! (al principio se dijo principios de octubre, después mediados, pero acaban de comunicarme la “mala nueva” la asesora de que el plazo sigue extendiéndose) por primera vez desde que hace más de 12 años, salimos al aire.

Por decisión de quienes pueden decidir estas cuestiones, no debía interrumpirse la telenovela colombiana de turno que se ha ido programando durante el verano pero que no termina con este, y al parecer no había otro espacio donde ubicarla que no fuera afectando el programa.

Respeto el lugar de la telenovela en el imaginario colectivo, sobre todo de América Latina, y aunque personalmente no consuma ese tipo de producción audiovisual, soy el primero en reconocer sus potencialidades socio-estéticas, solo considero que, quienes privilegiaron ese espacio respecto al nuestro, sencillamente ignoraron, en primer lugar, a personas como Uds. que sí se interesan por el cine “De nuestra América” y lo siguen, de modo que obedeciendo un criterio estrictamente mayoritario (léase, populista) consideraron que era más importante complacer a la gran mayoría. Sin tener por demás en cuenta que pudo complacérsele sin dejar de hacerlo a Uds, el público de nuestro espacio, simplemente buscando otro día u otro horario para seguir trasmitiendo aquella hasta su fin.

Quiero también comentarles que tal decisión fue absolutamente inconsulta, a mí personalmente nadie me llamó siquiera para solicitarme un humilde criterio: se le comunicó a la asesora, como algo ya decidido, sin posibilidad de discusión, y en tal festinada decisión, se ignoró  por otra parte el hecho de que el colectivo en pleno dejará de cobrar su salario hasta tanto continué el programa.

Les agradezco su interés y preocupación, en realidad es por Uds que trabajamos. Siempre hemos sabido que el cine latinoamericano no es ni será de grandes mayorías, por lo cual estoy seguro de que –aunque incurramos en cambios formales respecto al espacio, como debe ocurrir con todo lo que aspira a mantenerse vivo-  jamás tendremos audiencias exorbitantes, ni falta que hace: se trata de un espacio para quienes están sensibilizados con este tipo de estética que es en definitiva, la nuestra, no con la de Hollywood que, como es sabido, representa una cultura ajena aunque impuesta, mayoritaria pero falsa y manipuladora, aunque sean muchos los que se dejen arrastrar por ella.

Es evidente que quienes toman decisiones como éstas, o amenazan “De Nuestra América” porque carecen de super-raitings (aun cuando generalmente nos situamos en el tercer lugar dentro de la recepción de los espacios fílmicos de la TV cubana) no son de los que gustan demasiado del vino agrio, pero infinitamente más cercano, alimenticio y cercano, sobre todo por tratarse de “nuestro vino”

Sin más, hasta noviembre (no olviden: ¡hasta ahora!)

Afectuosamente,

Frank Padrón

Guionista, conductor y autor del proyecto TV “De Nuestra América”      

 

MENSAJES CIRCULADOS A PROPÓSITO DE LA CARTA:

De Justo Planas

Creo que la falta de rating del programa De Nuestra América solo es un síntoma de que las políticas culturales seguidas por el país para acercar al pueblo cubano a movimientos y expresiones artísticas no hegemónicas no han sido eficientes. No pienso que conformarnos con esta falta de interés masivo de los televidentes cubanos por programas de este corte es la solución y mucho menos dejarnos arrastrar por el destino manifiesto de que Hollywood es, por su indiscutible tino artesanal y sus estrategias de mercado, y será cada vez más, lo único que verdaderamente prefieran públicos diversos.

En vez de amenazar o poner en peligro programas como De Nuestra América deberíamos apoyarlos, extender la experiencia a otras manifestaciones del arte (creo que Música del mundo es otro programa atinado en este sentido). Podría pensarse además que el único mérito (que sería ya suficiente) de De Nuestra América es llevar al pueblo cubano, que ya no asiste a los cines como décadas atrás, el séptimo arte latinoamericano. Nada más alejado de la justa realidad. Los guiones de Frank Padrón son un ejercicio semanal de buena crítica cinematográfica; en la que todos, especialistas como aficionados, aprendemos a ver el cine con otros ojos. Y para ser franco, me cuesta trabajo concebir que los televidentes cubanos prefieran ciertas películas de Hollywood por encima de la selección de filmes que se proyectan en De Nuestra América. Creo que contra este programa atenta el horario en que lo exhiben, la poca divulgación que tiene y, sí, habría que reconocer que formalmente necesita ser rejuvenecido, me refiero a ciertas cortinillas, a la escenografía e incluso la presentación; pienso que se debe apoyar con mejores recursos escénicos y de fotografía los esfuerzos de Frank Padrón por entrevistar a directores y actores claves del cine latinoamericano cuando vienen a Cuba durante el Festival o en otras ocasiones. Pero insisto sobre todo en que el horario atenta contra la popularidad del programa. Pienso que por lógica muchas de las comedias o dramas brasileños, mexicanos, argentinos que se han exhibido en este programa competirían ampliamente con el interés que le dedican los televidentes a las comedias románticas norteamericanas aburridísimas que aparecen a diestra y siniestra en la televisión cubana. La prueba de que hablo con certeza está en los muchos cubanos que llenan cines durante el Festival Latinoamericano para ver películas que más adelante De Nuestra América llevará a todas partes de la Isla. El humor latinoamericano nos llega más de cerca, las penas nos tocan más hondo, las alegrías de los personajes latinoamericanos bien podrían ser nuestras. A veces no pensamos que ese mundo aséptico de Hollywood se alimenta de la costumbre del público y de la resignación de los programadores. Es cierto que a ratos aparecen en De Nuestra América títulos de más compleja comprensión, que militan en el cine de autor, pero la generalidad de los filmes de este programa se acercan al gusto popular.

 

Hace años que no veo televisión porque en general no me agrada, y la cubana me parece francamente decadente y machacosa; solo hago una excepción con programas como De Nuestra América, La séptima puerta o De cierta manera. ¿Por qué un público diferente, más cercano a los gustos que defiendo, se tiene que sentir ignorado casi por completo por la programación de la TV Cubana? Siempre he pensado que la democracia no radica en representar a pies juntillas el gusto de la mayoría, si no en ofrecer un diapasón en el que todos los grupos, hasta las minorías se sientan representados.

 

Hacen falta más programas como De Nuestra América y más hombres como Frank Padrón frente a las cámaras.

Justo Planas

 

De Gustavo Arcos

Rosalía, compañeros y compañeras del ejecutivo UNEAC:
 Ayer el colega Frank Padrón circuló una carta respondiendo a los
televidentes preocupados por la permanencia en el aire del espacio Cine de
 nuestra América. Expresaba el conocido crítico y miembro de nuestra
 sección que si bien el programa no ha desaparecido, su habitual transmisión ha quedado aplazada, al parecer, por desajustes en el diseño de programación que, unidos a extraños criterios sobre índices de audiencia, amenazan realmente la existencia de este relevante programa.

Este asunto no es un accidente, un suceso aislado o un desliz de algún directivo de la TV, forma parte de todo el enrarecido entramado que ha venido rodeando a la llamada “nueva estructura” del organismo. No es la primera vez y desgraciadamente no será la última que especialistas, críticos,  realizadores, artistas o espectadores refieran a través de cartas, mensajes, eventos, congresos, reuniones o festivales (nuestros Caracoles dan fe de ello)  de las fatales decisiones que allí se vienen tomando.

Autoritarismo, verticalidad, legitimación de la vulgaridad o la mediocridad, falta de exigencia e ideas, son los fenómenos que abundan en esa institución sin que parezca realmente importarle a sus directivos. Hoy prácticamente culmina la llamada Televisión de verano que a juicio personal ha sido de las peores en toda su historia al estar plagada de rellenos y zonas muertas, con espacios que cuelgan en la parrilla con la sola razón de llenar un hueco. En ella, por cierto, se hizo, ¿un ensayo?, de lo que pudiera ser el futuro de nuestra tv, intentando darle identidad a los canales e introduciendo nuevos programas humorísticos, variados o musicales.

Lo sucedido particularmente con el supuesto canal deportivo fue un timo de marca mayor para los espectadores, pues salvo las acertadas transmisiones de los juegos olímpicos, que duraron quince días, el resto del verano ha sido completado con “refritos”, reciclando eventos y competencias sin ninguna relevancia mediática, informativa o emocional.

¿ Cómo es posible que escuchemos una y otra vez que no hay dinero en la Tv?. ¿ Alguien tiene idea de cuánto cuesta mantener en el aire una señal, sin que esta se corresponda con una audiencia efectiva?. ¿ Existe algún criterio artístico detrás de las decisiones que allí se toman?. ¿ Cuántas décadas deberán pasar para que los espectadores puedan, si quiera merecer, una televisión hecha con dignidad?.

Por tales motivos, considero que nuestro ejecutivo está en la obligación de mediar en este asunto y tomar partido de forma enérgica ante tan reiterados desatinos.

Saludos
Gustavo Arcos.

30 de agosto de 2012

 

De Danae Diéguez

Seria coherente pronunciarnos al respecto.. un programa como De Nuestra América es de los pocos que apela en la TV a un lenguaje propio estoy de acuerdo que no debemos pasar por alto un error como este u otros relacionados.

saludos,

Danae C Dieguez
Profesora y especialista audiovisuales

 

De Manuel Calviño, psicólogo y conductor de “Vale la pena”

La falta de tino, consistencia, rigurosidad, la pérdida de la más elemental comprensión de las esencias, parece estar rondando algunas cabezas en el ICRT.

Frank, tu espacio es más que una suerte la concretización de un principio que no debemos permitir que sufra en las manos de los “cuenta propistas del poder hegemónico”.

Cuenta con mi apoyo siempre.

Un abrazo

Calviño

  

 

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Publicado el septiembre 3, 2012 en POLÉMICAS. Añade a favoritos el enlace permanente. 7 comentarios.

  1. Desde Miami, donde me encuentro gracias a FundArte y a la Universidad de Miami, rindiendo tributo a Virgilio Piñera, reacciono ante la noticia de esta amenaza a un programa que, por más de una década, ha ganado un respeto que debiera ser más visible para quienes parecen dispuestos a atentar contra su presencia en la cartelera televisiva. Alguna vez tuvimos una televisión cuya programación cinematográfica balanceaba un sentido de rigor hacia el arte del cine y el entretenimiento más liviano. Hoy, la especialización, como en tantos otros aspectos de lo cubano, parece estar de capa caída. Y un programa concentrado en el cine de América Latina es no solamente lógico, dado el compromiso con esa producción que desde hace mucho defiende en la Isla el Festival de Cine y la respuesta del público a tales proyectos, sino estrictamente necesario. Ojalá que la torpeza, el seguimiento ridículo a una idea ridícula de un training ridículo no nos regale otra nueva ridiculez, al modo en que la TV cubana, noche tras noche, suele regalarnos tantas ausencias de pensamiento y rigor, para dar paso a una tontería descerebrada que, bajo el disfraz de programas de supuesto barniz artístico no pasan de una chochez mental y creativa a la que deberíamos responder de modo más enérgico. No siempre veo el programa, no siempre me animan los filmes allí promovidos, pero creo que es un espacio del que, en modo alguno, debemos prescindir. Ánimo, Frank!

  2. ¿Tendrá limites algún día la incultura, falta de visión, espíritu retardatario y profunda ignorancia de quienes deciden en la televisión los programas que se van y se quedan? Estoy seguro, completamente seguro, de que quienes quitan y ponen, viven pegados a los seriales más comerciales, telenovelas del peor gusto y de toda la bazofia que están tratando de imponer en la televisión. Es como si alguien les hubiera dado la orden de tirar por la borda un proyecto cultural con décadas de grandes logros, y también de errores. Ahora quieren dejar solo el error. Como tanto esfuerzo, conocimiento, talento y dedicación no hubieran servido de nada. Tirémoslo todo a la basura… parece ser la actitud suicida de quienes se han sacado de la manga no sé qué ratings y no sé qué resabios tecnocráticos para borrar, anular, vilipendiar y arrinconar lo que quede en la televisión de valioso. Y seguirán dando guerra. Nunca tuvieron el pudor de callarse quienes jamás tuvieron el valor o el talento para sacrificarse. Cuenta con todo mi apoyo, Frank.

  3. Lázaro J. González González

    Acerca de un secuestro no anunciado al cine nuestramericano

    Me sumo al comentario, realmente consternado por tantas alusiones al “rating”, como si este fuera una cuestión de primer orden para quienes diseñan la programación televisiva cubana pues, me parece que si se realizaran en nuestro país serios estudios de audiencia, el programa de Frank no sería de los más afectados.
    Hace unos meses estuve en Camaguey y me sorprendió cómo una señora de esa ciudad, me preguntaba a mí y a otro grupo de amigos, si aquel que andaba cerca de nosotros era el conductor de Cine de Nuestra América. “Es que en persona parece más joven”, nos dijo, y en ese momento, yo sólo atiné a pensar en los tantos debates sobre los mass media que desarrollábamos en las aulas de la Facultad de Comunicación, sobre cuánto puede legitimar la televisión y en los terrores de muchos sobre la masificación de la cultura… es decir, toda esa sarta de discusiones académicas que, en la mayoría de los casos, se alejan del gusto de los verdaderos públicos; digo “verdaderos” porque quienes se dedican a teorizar sobre la televisión pocas veces la consumen, no sé si debido a perder cierta capacidad de asombro o sufrir el mal del hipercriticismo y entonces, los análisis pueden ser demasidos fríos, ineficientes muestras tomadas in absentia que esquematizan un proceso demasiado individual…. En fin, lo que quiero resaltar es que nadie puede determinar con certeza a quién gratifique cualquier producto comunicativo y la televisión es, para muchas personas- pese a todos sus detractores- el principal vínculo con la realidad, sobre todo de los residentes en el interior.
    Eso lo afirmo con conocimiento de causa, como provinciano que nunca pudo ir a un Festival de Cine Latinoamericano mientras vivía en Pinar del Río y, por tanto, agradece a mi coterráneo crítico de cine la oportunidad de acercarse al cine latinoamericano, aunque fuera en pantalla chica porque, si esperaba por alguna proyección en los cines pinareños, quizá la única respuesta sería un pedazo de fibra en la cabeza pues allá las salas cinematográficas siempre han sido sinónimo de ruinas. Ahora mismo, no sirve ninguna de las viejas salas de la provincia.
    Así que, al igual que para aquella señora camagüeyana de cuyo rostro no puedo siquiera acordarme, el programa de Frank Padrón fue la única vía para acercarme a la cinematografía latinoamericana, del mismo modo que otros espacios como Historia del Cine, La séptima puerta o el más reciente De cierta manera, caracterizados todos por la exhibición de excelentes propuestas fílmicas que, si bien no son del agrado de un público mayoritario que prefiere los culebrones norteamericanos de La película del sábado u otros que mejor no menciono- verdaderos lastres para una política televisiva que apuesta por la superación cultural de cada telespectador-, sirven, no obstante, para unos pocos que amamos el cine de verdad, el que refleje nuestros sueños y temores, el que sea algo más que puro entrenimiento y aspire a contar historias más cercanas a cada uno de nosotros, sin importar que resulte a veces “imperfecto”, como señalara Julio García Espinosa en su ensayo medular.
    Por tal motivo me incomoda bastante ese secuestro no anunciado de un espacio televisivo ya tradicional, trocado por una telenovela que, según he escuchado a ciertos consumidores habituales de estos productos de “tan alto vuelo artístico”, es bastante aburrida (perdónenenme si emito tal criterio sin haber visto ni un solo capítulo, solo me estoy basando en la opinión pública). Yo siempre preferiré una buena película latinoamericana en las noches de miércoles, mucho más si cuenta con un comentarista acertado. Claro, no sé si el criterio de un solo consumidor o de una minoría, sea suficiente para echar abajo toda una maquinaria; a lo mejor ese sueño de democracia comunicativa sea demasiado utópico.
    Lo cierto es que si continúa en la televisión la avalancha de un cine pletórico de antivalores o, peor aun, de episodios televisivos que calcan apócrifamente el american way of life, con la pretensión de imitar una realidad que, más allá del discurso político, es completamente diferente; tendremos que preocuparnos sobremanera por la alfabetización audiovisual de las nuevas generaciones, de los nacidos bajo el signo del cine. Si disminuye la mirada crítica sobre la creación fílmica, inevitablemente descenderá la calidad de esta. Los medios tienen esa responsabilidad, aunque también le corresponda al resto de las instituciones sociales.
    Con el correcto ejercicio de la crítica cinematográfica-ese oficio que Francois Truffaut señalara como el que nunca respondería un niño cuando le preguntaran qué soñaba ser al llegar a la adultez- puede asegurarse gran parte del desarrollo de nuestra cinematografía y de otras cinematografías nacionales en el resto del continente.
    Inocentemente, espero que en todo esto no haya ninguna pelusa de gato encerrado porque la pérdida sería irremediable para los críticos, cineastas o cinéfilos emergentes. Sin dudas, para que germine bien el relevo de la cinematografía en Cuba y América Latina, debería haber más programas como Cine de Nuestra América.

  4. RATING????? No me digan…., si fuera por ello el 80% siendo conservador, de la parrilla televisiva debiera salir del aire. El mal gusto y la anti estética se han apoderado de la televisión cubana. Para que mas canales?? Para hacer “refritos”?? Y los nuevos realizadores y los telecentros?? Sucede que hasta que el selecto grupo que determina lo que se transmite y lo que no, no vea la producción entonces no ve la luz en nuestra tv. Sangre joven es lo que necesita nuestra tv, con ideas novedosas, sin ataduras o compromisos para crear, una nueva manera de veer la vida, con otros códigos audiovisulaes. Mientras tanto nos perdemos un programa como este. Caballero!!!! y nos vanagloriamos de nuestro Festival de Cine…y decimos que apoyamos el arte de Nuestra América….y somos un país que se eviscera construyendo un Socialismo, convencidos que no existe otro sistema que se preocupe y ocupe del hombre como el que tenemos……y de un plumaso sin mediar discusión, “desde arriba” dejamos sin salario a un grupo de trabajadores hasta noviembre (por ahora), donde está el sindicato? Tomando un café con la dirección administrativa? Por qué no quitar una de las series “dinosaurios” para colocar su novela anencefálica? Alguién lo mencionaba: quienes deciden NO ven la TV cubana, ellos tienen antena.

  5. A todos los colegas y amigos, a la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica que me honro integrar, a la de Cine, radio y TV de la UNEAC a cuya membresía también pertenezco desde hace años, en fin, a todos aquellos que en este y otros blogs (como “El Caimán barbudo”) o simplemente haciendo llegar sus mensajes abiertamente, han manifestado su apoyo al espacio “De Nuestra América” quiero enviar mi profunda gratitud y la buena nueva del que el proigrama retorna en octubre en su día y horario habituales.
    Una vez más, la cordura y el buen sentido terminan imponiéndose a medidas y políticas erradas; esperemos que en lo adelante sean estos últimos quienes reinen en nuestros medios.
    Un abrazo, y el compromiso de seguir trabajando más y mejor,
    Frank Padrón
    Guionista, conductor y autor del proyecto “De Nuestra América”

  6. Estimado Juan Antonio, cuál es el mail del programa “De nuestra América”, disculpa la molestia y gracias por tu gentil respuesta,
    Fredy Torres, cineasta argentino
    maloncine@hotmail.com

  1. Pingback: En defensa de un colega | Uno de Guanajay

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