EL REGRESO DE SEVERO SARDUY A CAMAGÜEY
Recuerdo que a finales del año 2007 (o quizás principios del 2008, ahora eso importa poco), un grupo bastante reducido de personas nos reunimos en la Sala de Arte de la Biblioteca Julio Antonio Mella (Camagüey). Esa sala es bastante pequeña, así que conjeturo que no habría entonces en ese local más de doce personas: como cinco en la mesa principal, y el resto escuchando.
No sabría precisar si fue Oneyda González la que me invitó a salir de la cueva (en aquellas fechas, recién llegado de España tras un año y medio de vivir allá, yo experimentaba un auténtico exilio interior). Me explicó que habían organizado una suerte de conversatorio sobre Severo Sarduy, ese camagüeyano que el grueso de los amantes de la literatura en Camagüey, nacidos después de 1959, ignora que ha existido, no obstante la repercusión internacional de su obra.
La puse al tanto de que nunca he sido exactamente un lector asiduo de Severo Sarduy. He leído muy poco de él, y para ser franco, casi sin entusiasmo, pero accedí a participar en el encuentro por razones extra-literarias. Severo vivió muy cerca de la que siempre ha sido mi casa, en la calle Bembeta. Y cuando hacíamos la revista Resonancias en la Universidad de Camagüey llegó a intercambiar con Jorge Santos Caballero correspondencia donde aludía a esta actividad de sus coterráneos (en una de esas cartas habló de su sed de “¡agua de tinajón!”). Y luego, cuando leí el libro con los testimonios recogidos para el documental Conducta impropia, quedé prendado de esas argumentaciones suyas que todavía no entiendo por qué Néstor Almendros y Jiménez Leal decidieron no incluir en el filme.
Aquella velada fue importante para nosotros. No solo porque se estaba recuperando para la memoria local un episodio importante de lo que ha sido su dinámica cultural, sino que mi propuesta de conformar (aprovechando que estaba allí Aracely Aguiar Blanco, entonces directora del Centro del Libro en Camagüey) un volumen que hablase de ese Severo desconocido para los agramontinos, felizmente se hizo realidad con la valiosa compilación preparada por Oneyda González con el título de “Severo Sarduy. Escrito sobre un rostro” (Editorial Ácana, Camagüey, 2003).
Hoy me alegra todavía mucho más saber que el documentalista Gustavo Pérez, junto a Oneyda González, adelantan con ese proyecto audiovisual que nos devolverá al escritor esta vez en la pantalla, a través de testimonios tan imprescindibles como los de Roberto González Echevarría. Por eso, cuando recibí en mi buzón la información que a continuación cuelgo, quise precisar con la propia Oneyda si lo que allí se decía era fidedigno. Y una vez confirmada la autenticidad de lo que se informa, decidí compartir de inmediato con los amigos del blog las magníficas nuevas que allí se nos notifican.
Juan Antonio García Borrero
Gustavo Pérez en el “Robert Flaherty Film Seminar”
Por primera vez, un cubano de la isla, Gustavo Pérez, asiste a una de las sesiones del Robert Flaherty Film Seminar, dedicada a proyectos en construcción. En esta sección del evento, considerado el más viejo del mundo entre los que se ocupan de divulgar el cine independiente, se muestran trailers acompañados de una breve presentación del cineasta. El documentalista mostró el trailer del proyecto Severo, un proyecto que dirige junto a Oneyda González, guionista de algunos de sus filmes.
El proyecto, que ha seguido un proceso de investigación de más de tres años, se nutre ahora de una importante voz: la del profesor y estudioso de la obra de Severo Sarduy, el escritor Roberto Gonzalez Echevarría, quien ha sido jefe del Departamento de Español y Portugués durante 16 años y ha dirigido el Programa de Estudios Latinoamericanos. Gustavo sostuvo un emotivo encuentro con el prestigioso académico enla Universidadde Yale, para cerrar provechosamente su estancia en los Estados Unidos.
La edición 58 del Festival al que asistieron además las cubanas Gloria Rolando (realizadora), y Gilliam dela Torre(fotógrafa), se organizó en torno al lema: Open Wounds (Heridas Abiertas). Fundado por Frances Flaherty, esposa del cineasta y notable estudiosa e intelectual, el Seminario se realiza enla Colgate University, del estado de New York.
Con más de 150 participantes, el Seminario maneja la idea de interacción y discusión constante. Cada una de las secciones de proyección, es seguida por un debate donde los directores de las obras hablan de su idea y del proceso de creación, lo que luego es sometido al análisis de los participantes.
Los temas más debatidos en esta edición fueron: La relación del cine antropológico con las nuevas formas y lenguajes; La representación de las minorías; Responsabilidad ética y política del cineasta ante los fenómenos sociales contemporáneos y El cine experimental, más allá del lenguaje.
En el evento participan curadores, programadores, teóricos, académicos, cineastas emergentes, directores de prestigio y alumnos de diferentes universidades de las artes, lo que genera una multiplicidad de miradas, que enriquecen el diálogo.
Publicado el julio 3, 2012 en CAMAGÜEY: LO QUE EL CINE SE LLEVÓ, DOCUMENTALES CUBANOS. Añade a favoritos el enlace permanente. Dejar un comentario.
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