GUSTAVO ARCOS SOBRE LA PEDAGOGÍA AUDIOVISUAL EN CUBA
Hola Juany:
Ayer, iniciamos en la Facultad de Medios Audiovisuales del ISA (FAMCA) un proyecto de apreciación cinematográfica. Cerca de su sede en Playa, hay una escuela secundaria y la idea es que con alguna frecuencia los estudiantes interesados de ese centro, puedan tener intercambios acerca del cine, los medios y el arte, con creadores, profesores o alumnos de nuestra facultad. Se escogieron casi 60 adolescentes entre los 14 y 16 años, en un criterio de selección gestado desde la propia secundaria y que pretende “premiar” con esta acción, a los que tengan mejores resultados escolares.
Por un par de horas tuve un curioso encuentro con esos muchachos y muchachas de nivel secundario, donde conversamos sobre el lenguaje del cine, la composición visual, la gramática audiovisual y la televisión. También les puse algunos fragmentos de filmes como Memorias del subdesarrollo y Suite Habana para generar un diálogo a partir de sus interpretaciones. Creo que fue un éxito la experiencia y aunque no todos se mostraron igual de interesados o dispuestos a manifestar sus aptitudes para apreciar el cine, sí, estuvieron muy atentos y quizás hasta sorprendidos a lo que allí ocurría por vez primera.
De este hecho quisiera comentarte algunas cosas. Mientras dialogábamos, les pregunté si iban al cine con alguna regularidad. La respuesta fue que no, apenas entraban a una sala y solo cuatro (¡!) dijeron haber visitado el cine Yara o Riviera. Correcto, no van al cine, pero tal vez lo vean frecuentemente en sus casas utilizando otros soportes y medios. A este presupuesto se sumaron algunos más, pero tampoco era una opción en su entretenimiento cotidiano, en todo caso me hablaron de las series (españolas) que consumían. Ni uno solo había visto Memorias del subdesarrollo y menos, Suite Habana. Incluso, Y sin embargo, la película de Rudy Mora que ahora está en cartelera y es para todo público había sido vista por muy pocos.
No pretendo que con 15 años conozcan la cinematografía cubana, los nombres de sus figuras o sepan descodificar una obra, en este último aspecto algunos lo hicieron muy bien. Pero, por qué no incorporar el cine o el audiovisual cubano en el sistema de enseñanza nacional. Es algo que ha estado postergado por décadas, como si tal acción no fuera necesaria o útil desde el punto de vista pedagógico. En nuestras escuelas de instructores de arte se preparan maestros en manifestaciones como la pintura, la música o la danza, pero nunca ha existido preocupación real por incorporar el cine. El sistema de educación, que ha sido revisado y reestructurado varias veces y que en los últimos tiempos ha mostrado fallas por todas partes, no ha integrado jamás, de forma generalizada en sus programas de estudio una formación hacia el audiovisual, aun sabiendo, que no hay mayor impacto en la formación cultural actual de un individuo, que el causado por el consumo de las imágenes.
El cine o la TV universal cuentan con un patrimonio fílmico de extraordinario valor, que por temas, cubren prácticamente toda la historia de la humanidad. Sería muy extraño no encontrar filmes que ilustren, representen, juzguen o se apropien de algún aspecto de la vida o el devenir humano. Pero además, sería toda una experiencia de orden estético y espiritual del cual por cierto estamos bastante necesitados. Con espanto vemos o conocemos (siempre tenemos algún muchacho cerca) que nuestros actuales planes de estudio en los diferentes niveles, están cargados de retórica, de contenidos innecesarios, de slogans e ideología transmitida sin sentido de forma machacona o de temas y supuestas habilidades poco funcionales para las dinámicas del mundo actual.
Estoy convencido que cualquier adolescente o joven cubano estará más preparado espiritual y humanamente si ha podido acercarse desde temprano a las obras de Alea, Solás, Sarita, Landrián, Fernando Pérez o muchos de los otros buenos cineastas cubanos. No se trata, como sucede desgraciadamente en otras materias, que nuestros hijos conozcan la fecha de nacimiento y muerte de Alea, las características generales del ICAIC o la cantidad de filmes sobre Viet Nam rodados por Santiago. Lo esencial es que se adentren en ese espacio maravilloso y perturbador que representan las imágenes en movimiento, propias o ajenas. Que el mundo de la cultura toda entre realmente y desde temprano en ellos. Tal vez en esa virtualidad, en ese infinito campo formado por seres imaginarios, encuentren nuestros jóvenes, respuesta a muchas de sus interrogantes existenciales.
Un abrazo desde La Habana,
Gustavo Arcos.
Publicado el mayo 27, 2012 en REFLEXIONES. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.
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