GUSTAVO ARCOS SOBRE LA VIEJA Y LA NUEVA CRÍTICA

Juany:

Sobre el tema de la crítica y los espacios donde opera. Primero lanzaría una interrogante que también es una provocación: ¿Le importa a alguien la crítica de cine hoy en día? Si tenemos en cuenta que los cubanos van al cine, menos de dos veces al año, que apenas quedan salas y circuitos cinematográficos en el país, que la mayor parte de los filmes que se exhiben son en soportes dvd, mal proyectados en locales descaracterizados sin aire acondicionado y sucia pantalla, no creo que el oficio esté pasando precisamente por sus mejores momentos.

Contrario a lo que pueda pensarse, tenemos hoy en Cuba múltiples espacios donde ejercerla, ya sea en páginas digitales o impresas, en la televisión o la radio. Nunca hemos tenido tantos sitios al alcance, tantas revistas o publicaciones, tantos programas cinematográficos y comentaristas o presentadores en nuestros medios, ni tampoco tantos filmes, series, documentales y obras audiovisuales, circulando regularmente en canales oficiales o alternativos. Alguien pudiera pensar en una saturación. Muchas ofertas, para tan poca demanda. Ese es el panorama general del fenómeno, la vista a vuelo de pájaro.

En otra época, me refiero a los 60-80, eran pocos los que de manera pública ejercían la labor, los espacios estaban perfectamente definidos, los canales de tv eran solo dos y las revistas salían con rigurosa periodicidad. La opinión de un crítico en la prensa oficial podía provocar un sisma dentro de la industria (recordar el affaire Cecilia), incluso las propias películas generaban tan apasionadas controversias que removían todo el estrato social y cultural de la nación (PM, Cecilia, Alicia, Guantanamera). Hoy, los incidentes con Fuera de liga, El grito, Revolution, o Despertar son simples escaramuzas al lado de los debates culturales originados en otras épocas. Las polémicas Guevara-Blas Roca o ICAIC-Congreso de Educación y Cultura, son solo anécdotas parala Historia de nuestra cultura y cine, diluidas en un presente sin verdadero cine, y desde luego ni Historia. Los problemas de estos tiempos preocupan a un puñado de intelectuales o artistas, que utilizan los nuevos medios digitales para ofrecer sus puntos de vista, pero esos nuevos medios tienen muy poco impacto en la población y los espectadores nacionales. Quedan solo como un coro de múltiples voces sin directores que las lleven a alguna parte. Aquí cabría un hipertexto, donde pudiéramos analizar el frágil estado de la industria, su falta de convocatoria entre los creadores, la desunión entre los cineastas o la dispersión intelectual de muchos de nuestros artistas, pero ya de esos asuntos hemos (he) hablado en otras entradas de tu página.

Este mismo blog, que para mí resulta el sitio de mayor relevancia y rigor de cuantos existen sobre cine cubano a nivel mundial, no tiene entrada por la intranet nacional. Estuvo a punto de desaparecer ante la mirada irresponsable de nuestras instituciones culturales y puede consultarse hoy, gracias al gesto de…¿nuestros enemigos?. Es cierto que cada emisora de radio,  canal de TV o revista cultural del país, cuenta con una página en la web, pero cuántas personas visitan ahora mismo el sitio de Tv Yumurí, Cubanacán, Habanaradio, Caimán Barbudo o Tele Cristal. ¿Cuántos de nuestros espectadores están ahora mismo consultando o interactuando con el sitio de Cubacine? Podemos tener en cualquiera de ellos, interesantes, rigurosos, avezados o curiosos trabajos hacia el cine de nuestros días, pero quién los lee. ¿Pueden los cubanos visitarlos de manera sistemática? ¿En qué otros medios se promueve el cine, los textos o el pensamiento sobre el audiovisual? ¿Las ideas que hoy en día, un crítico pueda tener sobre un filme, motivan o alejan realmente a los espectadores de las salas?

Hace apenas un par de semanas estuve como jurado, panelista y participante en el festival Profilms, un evento que organiza cada dos años el centro Provincial de Cine de Santa Clara y que es único de su tipo en la isla. Consagrado a la promoción y difusión del cine, llegaba a su décima edición este año. El evento estuvo a punto de colapsar, ante la indiferencia institucional, la escasa promoción (parece una paradoja, ya que esa es su propia razón de ser) y la fría recepción del público, concursantes y participantes. Fue en definitiva un reflejo fiel del fatal estado en que está todo el entramado cinematográfico del país donde a nadie parece preocuparle la promoción del cine, la ausencia de espectadores, o la invasión anárquica de nuevos “promotores y exhibidores” quienes como moscas, se hayan dispersos por toda la isla detrás de su nueva condición de trabajadores por cuenta propia, ofreciendo a los interesados cuanta obra audiovisual, buena o mala, exista sobre la tierra.

Como sabes tenemos desde hace casi tres décadas una Asociación de Prensa Cinematográfica que carece de real impacto social y mucho más de fondos o autonomía para realizar cualquier tipo de actividad teórica o cultural de envergadura. Muchos de sus integrantes apenas saben para qué están en ella y agotados, se muestran apáticos y poco participativos en las escasas acciones que organiza. Es una ONG, pero como otras del país depende de un “organismo de relación” que le da, ¿patente de corso?, existencial. Una formalidad que se traduce en muy limitadas ayudas y, eso sí, frecuente supervisión burocrática traducido en actas, papeles, cartas, finanzas o documentos que de manera sistemática debe mostrar. Los cine debates o los espacios especializados generados, por ejemplo, a través dela UNEACcuentan con solo unos pocos asistentes y el sistema de eventos cinematográficos del país sean teóricos o de concurso está próximo a fenecer entrampado en viejos conceptos organizativos y excesiva dependencia gubernamental.

No me extiendo más, los blogs, las superficies digitales y los nuevos medios han llegado para quedarse y perdurar. Hay que intervenir en ellos, hacerlos crecer, mantenerlos a toda costa y abrirlos al alcance de todos. También las revistas tradicionales, la prensa y la Tvtienen su extraordinario rol en todo este asunto, sobre todo en nuestro país que tenemos por el momento un vetusto sistema de redes informáticas y de comunicación. Pero al margen de las virtudes y carencias, lo que urge realmente es el análisis del estado actual de cosas en materia cinematográfica y audiovisual, cuestión esencial, pero postergada una y otra vez por las instancias superiores, envueltas… ¿en otras prioridades y estrategias? Deberíamos recordar que salvar la cultura es salvar la nación o… ¿es solo una linda frase?

Gustavo Arcos. Ciudad deLa Habana. Mayo 2012.

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Publicado el mayo 21, 2012 en POLÉMICAS, SOBRE LA CRITICA. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Solo una preocupación.
    Cómo ejercer la crítica de un filme determinado si, al parecer, como dice Arcos, no pueden valorar, las atmósferas del filme o apreciar si la banda sonora es la que es, si tiene la calidad necesaria, si la fotografía es la que es, si los efectos visuales son los que son, a partir malas de proyecciones, de malos visionajes ? solo por mencionar algunos elementos que conforman un filme
    .De veras esto me preocupa mucho. Espero que pronto tengamos buenas salas de cine, aunque estas sean en formatos DVD .
    Abrazos ¡¡¡

  1. Pingback: POST FRESA, CHOCOLATE Y VARIAS PUPILAS INSOMNES « cine cubano, la pupila insomne

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