CABRERA INFANTE Y TITÓN: DOS ARGUMENTOS ESCRITOS A CUATRO MANOS
He intentado poner la mente en función de imaginar cómo hubiesen sido finalmente las películas, de haberse llevado a la pantalla los sendos argumentos concebidos por Guillermo Cabrera Infante y Tomás Gutiérrez Alea a mediados de la década de los cincuenta.
Conociendo la personalidad de ambos creadores, cuesta un poco de trabajo adivinar dónde estuvo el aporte de cada cual. Stella parece más cercano a Caín, con esa historia melodramática ubicada en un cabaret que se sugiere en el breve argumento “podría ser el Rumba Palace, donde toca el Chori”, y que recuerda a ciertos clásicos norteamericanos del gusto del cronista de la revista “Carteles”. Por otro lado, el estudiante que se enamora de la rumbera es “del interior”.
Por su parte, en El premio gordo hay más del humor grueso de Titón, quizás más en la cuerda del estilo de trabajo que desarrollaría por esos mismos años en “Cine Revista” (por cierto, que a ratos la trama me recuerda la que desarrolló su discípulo y camarada Juan Carlos Tabío en El cuerno de la abundancia).
Los entonces jóvenes amigos por esas fechas habían mostrado sus complicidades afectivas, pero también sus diferencias en el orden de lo estético. Titón recién acababa de regresar de Roma, y llegaba entusiasmado con la posibilidad de promover en Cuba un cine de corte neorrealista, donde el acento de denuncia social estuviese en primer plano. A Caín le desvelaba el cine como espectáculo, que a su vez le permitía poner en práctica libertades literarias que terminarían por renovar de forma decisiva el panorama crítico de la época.
Pero en ambos operaba una misma vocación, la cual se pone en evidencia en los argumentos que menciono: había un profundo rechazo a ese cine lleno de tópicos que por entonces se cultivaba en la isla. Incluso en Stella, cuya trama se desenvuelve en ese escenario tan común para entonces, que es el cabaret, se adivina el deseo de construir una trama en la cual las peripecias de los protagonistas tuviesen más presencia que la música y el baile que por entonces exigían, sin siquiera leer el guión, los productores de la fecha.
Juan Antonio García Borrero
Publicado el mayo 10, 2012 en TOMÁS GUTIÉRREZ ALEA y etiquetado en guillermo cabrera infante, gutiérrez alea. Guarda el enlace permanente. 1 comentario.
Juan Antonio, disculpe que escriba por aqui, pero no encontré otro link. Soy realizador de audiovisuales y también ejerzo la critica, ya soy miembro de la ACPC. Visito su blog cada vez que tengo oportunidad y me gustaría publicar aqui un articulo que escribi sobre el filme Y sin embargo de R. Mora.