UNA CÁMARA AZUL PARA GUTIÉRREZ ALEA
Acabo de regresar de Holguín, tras ser invitado a participar en un homenaje que se le hizo a Tomás Gutiérrez Alea en el marco de la décima edición del evento “Cámara Azul”. Se trata de un encuentro organizado por la Asociación Hermanos Saíz y el Centro Provincial del Cine de Holguín, como parte de las célebres Romerías de Mayo que se celebran en el territorio. Por eso también estuvieron allí Mirtha Ibarra, Miguel Coyula y Jerónimo Labrada, director académico dela EICTV.
El evento quedó inaugurado el día 3 en la Casa Iberoamericana con la exposición “Titón en persona”, conformada por un conjunto de fotos seleccionadas por Mirtha Ibarra, a través de la cuáles se puede acceder a varios momentos de la vida de Gutiérrez Alea. Luego nos fuimos al café “Las 3 Lucías” y Mirtha presentó su emotivo documental Titón, de La Habana a Guantanamera.
Yo nunca había estado en el local Las 3 Lucías, y he de confesar que sentí por dentro una sana envidia. Desde hace nueve años he estado soñando con un espacio parecido en Camagüey, aprovechando las características e historia de la Sala Nuevo Mundo (primera de su tipo creada en el país). Pero por paradójico que parezca (Camagüey, desde los tiempos de Luciano Castillo al frente de un montón de cine-clubes, se ganó la fama de ser una de las capitales del pensamiento fílmico en la isla), acá no se ha conseguido concretar nunca un proyecto así, no obstante las múltiples ideas presentadas.
En Las 3 Lucías hablamos durante un par de jornadas del Titón cineasta, pero sobre todo, del Titón intelectual. Y más claro aún, del intelectual crítico. Este es un asunto que cada vez me obsesiona más. Vivimos una época en la cual el antiguo paradigma de intelectual público ya no funciona del mismo modo, entre otras cosas debido a la proliferación de “los expertos”, o el fomento de “profesionales”. Si antes se entendía por intelectual a alguien que ponía todas sus energías en función del debate de asuntos que atañen a la comunidad, a lo público, hoy puede asumirse como una postura intelectual la promoción que hace un cantante en televisión de su último disco.
Lo que más me gustó de los conversatorios de Las 3 Lucías es que estuvieron repletos de jóvenes. A Titón le hubiese encantado ese privilegio. No sé si lo logré, pero desde un principio intenté que se creara un ambiente donde predominara la discusión de temas contemporáneos, y no la simple celebración del pasado, encarnado en la figura de Titón. Y eso era posible porque con sus películas, sus escritos, sus entrevistas, Gutiérrez Alea supo anticipar muchas de las discusiones que hoy tenemos pendientes en este país.
Me siento feliz por haber participado en esta décima edición del “Cámara Azul”, y por la oportunidad que me ofrecieron de compartir mis inquietudes con ese grupo de jóvenes inquietos que se empeñan en pensar el cine cubano.
Juan Antonio García Borrero
POSTDATA:
Acá les dejo con un texto escrito por Jorge Ribaíl Reyes, a quien le debo la invitación a ese evento, cuya génesis y evolución en estos diez años, él explica de modo inmejorable.
CUMPLE DIEZ AÑOS “LA CÁMARA AZUL”
Por Jorge Ribaíl Reyes
Las Romerías de Mayo son como las buenas películas, tan cautivadoras que tendemos a olvidar que no son una flor o un asteroide, sino una creación humana. Detrás y alrededor de cada una de los invitados de lujo y de las interesantes propuestas artísticas que podemos encontrar por esos días en las calles y parques holguineros han germinado muchos sacrificios, no pocas ansiedades y claro está, humanos equívocos. Con el pasar de los años, al proyecto inicial de las Romerías de Mayo, Festival de Juventudes Artísticas se le han sumado ideas, iniciativas, proyectos que le hacen más diverso, más representativo y también más caótico, más delirante. Tal es el caso del evento audiovisual La Cámara Azul que en este año 2012 arriba a su Décima edición.
En los primeros años de estas nuevas Romerías (tal vez se parezcan a las que antaño celebraban los holguineros, pero sin duda son de otra naturaleza) no se contaba con el audiovisual como una parte del todo. Puede ser que la idea de un festival advocado a las calles incidiera en que un arte aferrado a una sala oscura no fuera contemplado inicialmente en su concepción. Hubo que esperar.
El primer intento fue La Otra Luz (apartando cualquier presentación esporádica de obra audiovisual que se le haya ocurrido a algún romero). Se cuenta que tuvo que ver con cierta historia de amor. Dean Luis Reyes, por aquellos tiempos, joven y soltero, se enamoró de una bella holguinera y ya se sabe que cuando un hombre se enamora no importa lo que tenga que hacer para estar cerca de la mujer amada. Este joven crítico de cine convocó durante dos años aquel evento. Unos dicen que se presentaron obras como Utopía de Arturo Infante, Oscuros Rinocerontes Enjaulados de Juan Carlos Cremata y El Fanguito de Jorge Luis Sánchez Rodríguez. Hay hasta los intentan afirmar que aquí, en la Ciudad de los Parques, se le ocurrió a Dean Luis concebir su libro “Más allá del Documento”. Después se casaron, fueron felices y comieron perdices. La Otra Luz inoculo el virus audiovisual en las Romerías de Mayo, eso sí es innegable.
Hubo que esperar nuevamente. Pero toda espera es provechosa. Llegó el año 2003. Recuerdo cierta tarde, entonces yo era jefe de la Sección de Audiovisuales de la Asociación Hermanos Saíz. No sé bajo el efecto de qué sortilegio, ante el Comité Organizador (presidido por Alexis Triana) esgrimí mis razones. Faltaba el audiovisual en las Romerías de Mayo –era el sentir de muchos. Triana y los demás escucharon atentos y estuvieron de acuerdo. Sin embargo, el quid no estaba en el qué sino en el cómo. Literalmente: “soldado brindao, muere reventao”. Se me encomendó escribir el proyecto del evento audiovisual del Festival de Juventudes Artísticas. La pequeña y hermosa salita racionalista con sillones rojos de la Biblioteca Pública como en la canción de Silvio se me antojó la gran boca de una serpiente que me engullía.
El concepto predominantemente didáctico y formativo del evento nació de un debate en la entonces muy activa Sección de Audiovisuales de la AHS. Los jóvenes que la integrábamos en aquel momento sentíamos la necesidad de nutrirnos con las experiencias de los grandes del cine cubano (ojalá que un día también vengan los del cine mundial). ¿Y el nombre? Pues le echamos garra al facilismo más elemental. Buscamos en el Diccionario de Cine de Santovenia algún término cinematográfico que se aviniera bien. Cámara Azul (también conocido como Blue Screen) es un proceso cinematográfico utilizado para que varios elementos fotografiados por separado sean reunidos en una sola imagen. La metáfora era hermosa: el evento tenía que ser capaza de reunir “en una sola imagen” a jóvenes realizadores y cinéfilos de muchas latitudes. Se le encargó el logotipo al pintor y grabador Rubén Ribero. Estaba nuevecito en ese momento el Café Tres Lucia y la decisión de que fuera nuestra sede fue unánime.
En aquella primera edición contactamos con la EICTV de San Antonio de los Baños. Vino una delegación integrada por unos 20 estudiantes de Cine de más de 10 países y desfilaron el 3 de mayo con sus banderas. Vinieron los cineastas Héctor Veitia y Jorge Molina. Después de muchos años los más jóvenes vimos por primera vez las imágenes de Sindo Garay y María Teresa Vera en la Herrería de Sirique, verdadera joya documental del maestro Veitia. Molina, por su parte impartió un taller de realización que todavía muchos rememoran. Dejaron varios cassetes VHS con obras de los estudiantes y casi toda la obra de Molina hasta ese momento para la Filial de ISA. Así comenzó, en el 2003, La Cámara Azul.
Cada año, mientras degustan un sabroso café, un Cuba Libre o el emblemático y apetecible sándwich “Entre Ciclones”, los jóvenes repletan el Café Tres Lucia (tan bien administrado por la Mora), hasta sentados en el piso y hasta de pie. Al principio los directivos de la empresa Doña Yuya se incomodaban, pero las tres (santas) Lucia (Raquel, Eslinda y Adela) desde sus gigantescos primeros planos en la pared se han encargado de que hoy (casi) estén acostumbrados. A lo largo de estos 10 años han departido con los jóvenes: Lisette Vila, Adela Legrá, Fernando Pérez, Orlando Cruzata, Rogelio Paris, Rigoberto López. Desde una esquina también nos han acompañado en sendos bustos Titón y Santiago (¡Qué lastima: hubo que retirar el de Solás!).
Memorables han sido varios momentos de La Cámara Azul. Reímos y aprendimos mucho con Adela cuando nos contó sus experiencias con Solás, que la expresión furiosa de su rostro en el memorable plano de Lucia 196… no fue contra el personaje de Llauradó, “sino contra Humberto, a quien adoro y admiro porque me hizo actuar a mí, que no soy actriz ni la cabeza de un guanajo”. Escuchamos boquiabiertos a Rigoberto López y a Rogelio París contarnos lo qué significó filmar a Bola de Nieve, Carlos Embale, Celeste Mendoza, Tito Puentes y Celia Cruz. Nos conmocionó William Sabourin O´Reilly, aquel joven cubano radicado en New Orleans cuando nos contó cómo rodó su documental Old Orleans en medio de la catástrofe del Katrina. Compartimos la felicidad ajena (¡es la mejor!) cuando vinos a Fernando Pérez con los ojos aguados por la sorpresa del “Quiéreme Mucho” que le cantaron tenores y sopranos de nuestro Teatro Lirico Rodrigo Prats antes de proyectar su película Martí… en el desvencijado Cine Martí.
La Cámara Azul también ha servido como plataforma de lanzamiento a obras de los jóvenes holguineros. En las Tres Lucia se vieron por primera vez obras como Raftafari (Alejandro Palomo), Rock ´n Cuba (Jorge Ribail), Tractatus (Rafael de Jesús), Cinco Minutos (Carlos Melian) o la tan polémica localmente y tan celebrada por Fernando Pérez 30 metros (Proyecto Esporas) que luego fueron seleccionadas y premiadas en certámenes como el Festival de Invierno de Santa Clara, la Muestra de Nuevos Realizadores (ahora Muestra Joven) o el Almacén de la Imagen.
Ya es habitual la proyección de la Muestra No Competitiva de La Cámara Azul no solo en las salas, sino en pantallas en las calles y parques de Holguín, a cielo abierto. Obras audiovisuales del catálogo de diversas instituciones y festivales llegan a las Romerías desde todas partes de Cuba y el Mundo. Mención especial merecen el Festival de Cortometrajes La Boca del Lobo (Javier “Alimaña” Muñiz) y la Muestra Joven ICAIC que años tras años con una lealtad más que probada nos han nutrido con sus audiovisuales. También vale destacar a La Villa del Cine de Venezuela (Hilda Cepeda), Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños, la Facultad de Arte Audiovisual del Instituto Superior de Arte de La Habana y sus filiales en Camagüey y Holguín, el Proyecto InCubArte de Honduras (Gabriel Vallecillo), el Taller Comunitario Ojo al Sur, DOC TV de Telesur, Estudios de Animación del ICAIC, Fundación Ludwig de Cuba, Festival Almacén de la Imagen (Reynaldo Labrada), Festival Internacional de Videoarte de Camagüey.
Este 2012 La Cámara Azul celebrará modestamente su décimo aniversario dentro de XIX Romerías de Mayo. Ya se anuncia que se retomará el Concurso de planos secuencias del cual hubo una intentona hace unos años con el afán de que cualquier persona con cualquier tipo de cámara filme un trozo del Festival más importante del Arte Joven en Cuba. La Sección Teórica en la cual cada año un maestro del audiovisual, durante tres días consecutivos (Tradición, Transición y Modernidad) departe en charlas-debates rendirá homenaje al más universal de nuestros cineastas: Tomás Gutiérrez Alea (Titón). Esperemos, otra vez, a que llegue el Tres de Mayo, el Hacha petaloide suba la Loma de la Cruz y eche a andar sus engranajes La Cámara Azul.
Publicado el mayo 7, 2012 en TOMÁS GUTIÉRREZ ALEA. Añade a favoritos el enlace permanente. Dejar un comentario.
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