EN LAS ARENAS MOVEDIZAS DE LA BIOGRAFÍA

Estoy empantanado en la biografía de Tomás Gutiérrez Alea. Hace ya unos seis o siete meses terminé lo que me parecía una versión decente, de más o menos setecientas cuartillas. Y de pronto han bastado dos o tres documentos encontrados en el archivo personal del cineasta (gracias a la infinita confianza que me brinda su viuda Mirtha Ibarra), para darme cuenta de que, en realidad, no he escrito nada.

Titón, lo he dicho otras veces, antes que cineasta se sentía intelectual. Y esto lo complica todo, porque ya no se trataría de escribir un libro que comente las particularidades estéticas de sus filmes, sino que nos impone un rastreo en el mundo de sus ideas, del cual su filmografía sería apenas un segmento.

Y aquí es donde viene la dificultad técnica. A mí en lo personal no me motiva escribir uno de esos volúmenes llenos de chimes y alusiones a la vida íntima del biografiado, porque lo que me importa estudiar y someter a debate es la contribución intelectual de Gutiérrez Alea al contexto social en que vivió. Pero, ¿cómo separar al hombre que vivió en vigilia existencial y luchando todo el tiempo por la vida (como un humano más) de ese hombre público que tanto nos ha puesto a pensar y discutir? ¿Éstas prevenciones mías hacia lo íntimo no tendrán que ver con lo que Perrot nos dice de que, el historiador, ha vacilado en incursionar en el terreno de la vida privada: “por el respeto del sistema de valores que hacía del hombre público el héroe y el actor de la única historia que merecía la pena contar: la gran historia de los estados, las economías y las sociedades”?

Se supone que una biografía intelectual (que es lo que en este caso me importa), se encargue de describir las ideas defendidas en público por aquella persona que es objeto de estudio. En el caso de Titón, parece algo más bien fácil, dada su vocación a la polémica pública. Sin embargo, ninguna idea es autónoma, ni crece al margen de las pasiones humanas. El hombre público es, en realidad, una simplificación de ese conjunto de contradicciones íntimas que toda persona porta dentro de sí.

¿Cómo escribir entonces una biografía que se aleje de los estereotipos y de lo dócilmente hagiográfico? ¿Una biografía que hable del ser vivo, y no de esa imagen congelada que solemos retener a la hora de iniciar los debates? No lo tengo todavía demasiado claro, aunque tomo en cuenta aquello que anotaba Marcel Schwob:

El arte del biógrafo consiste, justamente, en la selección. No debe preocuparse por ser verdadero; debe crear, dentro de un caos, rasgos humanos (…) Desgraciadamente, los biógrafos han solido creer que eran historiadores. Y nos han privado así de retratos admirables”.

Juan Antonio García Borrero

About these ads

Publicado el abril 2, 2012 en TOMÁS GUTIÉRREZ ALEA. Añade a favoritos el enlace permanente. 5 comentarios.

  1. Francisco Puñal

    Juany, tienes delante un reto que debes resolver.
    Piensa como lector, y seguro que das en el clavo.
    ¡Esperamos con ansiedad esa biografía de Titon?
    ¿Ya tienes editor?
    Francisco

  2. Corta pero interesatísima disquisición sobre lo que debe ser una biografía. Y dificil, sin duda, de lograr. Estoy segura que lo conseguirás pues eres un hombre culto, lo cual es importante, pero lo es aún más tu gran sensibilidad y humanidad. ¡A por ello, estimadísimo amigo!
    Yolanda Farr

  3. Hermano mío…
    las biografías. desde mi punto de vista, siempre serán un acercamiento a determinada arista de un individuo. Te sugiero que trates de alcanzar el alma del biografiado desde donde lograste conocerlo y con lo que de él tienes. No lo juzgues ni intentes juzgarte. Muéstranos al hombre en su enterza y con toda la integralidad posible. Siempre, de todos modos, vamos a estar viendo al hombre que has creado por muy fiel a su vida que desees ser. Deseo que me ofrescas la filosofía de vida del Titón que conociste mezclada con la del que descubres en tus indagaciones.
    Un abrazo

  4. Juan Antonio García Borrero

    Gracias a todos los amigos que me han hecho llegar sus comentarios y consejos. En realidad, lo que eh escrito podría dar tres libros diferentes. Y en principio la editorial Oriente (que es con la que más cómodo me eh sentido en estos años) está interesada. Un abrazo,

    Juany

  5. Profe: Mi nombre es Anabel Serrallonga y estudio Periodismo en la Facultad de
    Comunicación de la Universidad de LA Habana. Le escribo porque estoy realizando mi tesis de licenciatura acerca del ICAIC de los sesenta,y me gustaría que pudiese espondera algunas de mis preguntas Por favor contésteme por este correo para ver si es posible
    Saludos:
    Anabel

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.578 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: