EL QUINQUENIO INSOMNE
Cuando el 25 de febrero del 2007 colgué el primer post del blog “Cine cubano, la pupila insomne”, la blogósfera cubana recién comenzaba a perfilarse. En aquellos instantes no estaba tan polarizada como ahora. Dado que en la isla el acceso a Internet siempre ha sido tan precario, la mayoría de estas páginas operaban desde el exterior, y tenían un claro enfoque anticastrista. Pese a ello, se podían encontrar blogs como el del ensayista Duanel Díaz, donde era posible debatir con vehemencia, y al mismo tiempo guardar respeto hacia el contrincante. Fue precisamente Duanel Díaz (durante el período que estuve becado en España porla Fundación Carolina) el que me recomendó que abriese mi propio sitio.
En febrero del 2007 todavía estaba en pleno apogeo el tremendo debate que suscitara la aparición de Luis Pavón, ex director del Consejo Nacional de Cultura durante el llamado “quinquenio gris”, en la televisión de la isla. Por ello no resulta extraño que las primeras entradas estuviesen aludiendo al hecho, tomando como referencia la carta que le enviara Enrique Colina a Desiderio Navarro. Antes, había escrito una suerte de presentación del sitio con el título Otros modos de pensar el cine cubano, y que reproduzco a continuación:
“La primera vez que alguien me habló con desmedido entusiasmo de las posibilidades comunicativas de un blog, pensé que estaba en presencia de uno de esos típicos entusiasmos juveniles ante los inventos tecnológicos. Tardé en comprender lo que es evidente: que en los tiempos actuales un blog ya puede ser considerado como el medio de comunicación más poderoso que hasta ahora se conozca. El hecho mismo de que publicar en la red ya no sea privilegio para unos pocos, está posibilitando que se democratice con verdadera eficacia la esfera pública. Desde luego, hasta un límite, porque realmente no todo el mundo tiene acceso a Internet.
Este blog será un intento de enriquecer las miradas en torno al cine cubano. Seguramente se recuerda aquella secuencia de “Memorias del subdesarrollo” donde uno de los personajes cuestiona el modo en que la Revolución insiste en utilizar “las mesas redondas”, incapaz de encontrar fórmulas más acordes con las rupturas que ella misma proponía a nivel social.
Creo que el cine cubano también está necesitado de dejar atrás maneras ya fosilizadas de estudiarlo. Dejar atrás el enfoque “icaicentrista” que cuenta la historia del cine nacional como si se tratara solo de la historia del ICAIC. Hablar del cine cubano sumergido (el que se ha realizado más allá del ICAIC, ya sea en los Estudios Fílmicos de la FAR, o en los cine clubes de creación) pero también de ese que se ha realizado fuera de la isla, y que es ahora mismo un cuerpo fílmico absolutamente desconocido.
Desde aquí intentaremos fomentar lo que otras veces hemos llamado “la cultura de la polémica”, hablando del cine cubano, pero también de su crítica y de su público. Será un intento de aproximación a la cultura cinematográfica, entendida como un conjunto de prácticas donde es posible percibir la existencia de las películas, pero también la influencia de estas sobre la época (o de la época sobre ellas)”.
Cinco años después de escrito lo anterior, no puedo dejar de sentir algo de compasión por la persona que garabateó eso en aquel momento, pues lo primero que salta a la vista es un exceso de entusiasmo que raya con la ingenuidad, para decirlo de un modo eufemístico. El entusiasmo, en ocasiones, puede convertirse en nuestra peor droga. Nos hace perder el sentido del límite humano. Nos distrae de lo esencial, empujándonos a posiciones en las que la ridícula voluntad mesiánica termina anulando toda posibilidad de distancia crítica hacia nosotros mismos, que es la única que garantiza no perdernos del todo en el laberinto de lo Real (eso que el hombre, por mucha imaginación o lucidez que tenga, jamás alcanza a conocer ni siquiera en sus contornos más básicos).
Mi afirmación de que “en los tiempos actuales un blog ya puede ser considerado como el medio de comunicación más poderoso que hasta ahora se conozca”, voy a recordarla como una de las sentencias más risibles que he podido suscribir alguna vez. Como atenuante solo tengo a mi favor que realmente en esos instantes muchos blogueros nos creíamos eso. Pensábamos que la impunidad de los poderosos (que son los que imponen esa versión de la realidad que compartimos a través de los medios controlados por determinados grupos) iba a ser dinamitada. Al menos yo disfrutaba de ese pedazo de libertad que me llegaba con esas tecnologías que no podían “controlar” nadie. Y soñaba con construir un espacio que no tuviese que ver con los que ya conocemos. Que fuese diferente, porque se apartaba de los extremos excluyentes. De los lugares comunes. De las blogadurías (parafraseando aquello de Heidegger con las habladurías).
Admito que con Cine cubano, la pupila insomne he conseguido mucho más de lo que en los momentos de mayor euforia pude prever. Jamás imaginé que una institución académica (la universidad de Tulane, en New Orleans) pudiese mostrar interés en el sitio. Tampoco que pudiese estar activo tanto tiempo, tomando en cuenta las precariedades de las conexiones en Camagüey, y ese “culto al ratico” que solemos profesar buena parte de los cubanos. Y menos llegar a colgar más de mil entradas relacionadas con el tema. Pero eso responde estrictamente a lo personal, al extremo de que gran parte de lo que hasta ahora aparece aquí, lo leo como una suerte de bioblografía.
Otra cosa sería hablar de las contribuciones reales del blog a ese debate colectivo que se anunciaba en el primer post. En realidad, no obstante el gran número de polémicas que han tenido lugar en el sitio, estoy lejos de creer que nuestros modos de pensar el cine cubano hayan conocido ese giro copernicano al que aspiraba en un inicio. Es cierto que han salido a la palestra pública figuras y asuntos que permanecían en las sombras historiográficas, y que se ha hecho más natural el estudio de la producción audiovisual (hágase en la isla o donde sea) con un sentido holístico. Pero sigue faltando una toma de conciencia plural dentro del gremio.
Tenemos en contra, desde luego, el altísimo grado de neo analfabetismo funcional o tecnológico que hay entre cubanos. En el caso del pensamiento relacionado con el audiovisual (que incluiría a los críticos, pero también a los creadores), sigue atado al modelo literario que se heredara en el siglo XIX, por lo que apenas hay interés en explorar las posibilidades que brindan estas nuevas herramientas. Claro, hasta que Internet no normalice su presencia en nuestras vidas cotidianas, se seguirá mirando el asunto como algo remoto, y más bien, ajeno.
Por otro lado, la blogosfera cubana también tiene en su contra el alto grado de politización de nuestras vidas. La política ha condicionado todas nuestras formas de mirar la vida, al extremo de creer de que todo lo que hagamos o dejemos de hacer viene motivado por ella. O debe estar en función de ella. Eso, desde mi punto de vista, es empobrecer el concepto que tengamos de la vida. Lo que más aprecio de interesante en la actividad de un bloguero es justo la posibilidad de desautomatizar esa suerte de respuesta síquica (y no innata), a través de la cual los cubanos siempre estamos segregando una interpretación política (ya sea a favor o en contra), relacionada con el incesante conjunto de información que llega a diario a nuestros sentidos.
Pienso que un blog lucirá mucho más auténtico cuando sus rectores se dejen llevar por el ritmo impredecible de la existencia, y asuman lo contradictorio (eso que la lógica más común intenta patologizar recetándonos normas avaladas por un opresivo sentido común) como parte de la vida. Al menos para mí, la búsqueda de la libertad individual tiene que ver más con lo impredeciblemente existencial que con la política, lo cual no significa que no se deba poner en su lugar a los políticos, quienes han tenido y tienen una indiscutible responsabilidad en lo que va siendo nuestro destino colectivo.
Y algo de esto es lo que he perseguido en estos cinco años de trasnoche virtual. Me ha interesado sobre todo escapar de lo tautológico, esa dimensión donde no es posible encontrar novedades, porque todo nos remite a lo que ya se ha dicho por un grupo de personas supuestamente ilustradas o poderosas, y se estimula poco escuchar lo que la vida creadora está diciendo ahora mismo. En este sentido, este quinquenio de blogueo ha sido como cursar una segunda carrera universitaria, la cual me va garantizando, mientras me dure la vida, lo que yo llamaría un aprendizaje insomne.
Juan Antonio García Borrero
Publicado el febrero 26, 2012 en BLOGOSFERA. Añade a favoritos el enlace permanente. Dejar un comentario.
Dejar un comentario