REGRESAR A CASA
¿Qué significa regresar a casa? Esta pregunta tan simple, que pareciera no requerir un gran esfuerzo responderla, disimula múltiples significados. Y también múltiples contrariedades.
Para algunos, regresar a casa implica, ante todo, volver junto a los nuestros. Volver a lo que nos protege de la hostilidad exterior (al seno materno, quizás). Volver al contexto más familiar, ese que se puede “controlar”, aunque sea hablando de forma vehemente con los amigos de la infancia (con los socios del barrio, diríamos en Cuba). Solo que ese sentido de pertenencia que sugeriría el pronombre posesivo nuestro todavía no alcanza a describir los sutiles matices que terminan por impregnar a esa expresión: volver a casa.
“Volver a casa” siempre será un gesto sacramental, porque la verdadera casa es el mundo que nos ha tocado habitar (un mundo que todos los días cambia junto a nosotros). Da lo mismo vivir hoy en Camagüey, y mañana durante un tiempo en Madrid o Málaga (ha sido mi caso). No importa a donde vayas: se arrastra siempre el mismo desasosiego, la misma incertidumbre ante eso que a diario nos sale al paso. Y es que la factura existencial no distingue en cuanto a ideologías, edad o sexo. Siempre estaremos solos frente a Dios ola Naturaleza, sin importar la geografía, o el lujo o modestias de los espacios que habitemos.
He escrito lo anterior desde “mi casa” (o desde lo que llamo “mi cueva”). Mi gente más querida acaba de ver las fotos que me traje. Fotos exóticas con los collares del Mardi Gras de New Orleans al fondo. O la nieve implacable de Cleveland. O el campus de Rice University en Houston. O Lincoln Road en Miami. Y es inevitable que lo primero que vean (y tal vez lo único que vean) sea la parte externa que se asocia al turismo (¿podría esperarse otro tipo de interpretación en un país donde viajar fuera de la isla es algo así como sacarse el premio gordo?).
Creo que la cosa es más compleja de explicar y de entender. Y no resulta exclusivo de los tiempos modernos, y mucho menos de los cubanos. Séneca, por ejemplo, le escribía al joven Sereno en su época:
“Y entonces emprenden viajes sin una meta precisa, y pasan de una orilla a otra poniendo a prueba en tierra y mar su volubilidad, siempre descontentos con lo que hacen. “Vamos a Campania”. Pero enseguida los lugares refinados les aburren. “Busquemos tierras salvajes: visitemos Calabria y los bosques de Lucania”. Y, en cambio, en aquellas tierras desoladas buscan un oasis ameno para distraer la vista, ávida de gozo, de la vasta desolación propia de esos lugares salvajes. “Vayamos a Taranto, busquemos su famoso puerto, su templado clima invernal y su riqueza, en un tiempo suficiente para satisfacer el hambre de la población… Pero no, volvamos a Roma: mis oídos llevan mucho tiempo alejados del fragor y de los aplausos. ¡Quiero disfrutar de nuevo de un espectáculo en el que se vierta sangre humana!”.
Y así emprenden un viaje tras otro y pasan de uno a otro espectáculo. Como dice Lucrecio: “Así huye cada cual de sí mismo”. Pero, ¿de qué sirve, si en realidad no se consigue huir de uno mismo? Cada cual se persigue y acosa a sí mismo como un compañero que lo oprime”.
Lo que me interesaría retener del punto de vista estoico que representa Séneca, no es tanto la capacidad de resignarse ante lo inevitable, como esa sutil invitación a sentirnos ciudadanos del mundo. Porque en el fondo, el mundo es nuestra verdadera casa. De allí que regresar a casa no sería otra cosa que regresar a lo más íntimo de nosotros mismos.
Juan Antonio García Borrero
Publicado el febrero 21, 2012 en REFLEXIONES. Añade a favoritos el enlace permanente. 3 comentarios.
Amigo Juan Antonio: excelente articulo. Veo ahora aperece en blogroll E blog de Callejas, Gracias por incluirme, Mira este es mi correo guillermo2828@yahoo.com.
Hola Juan Antonio, le escribo porque no encuentro su correo y necesito ponerme en contacto con usted. La investigación sigue y necesito su ayuda. estas son mis direcciones, de nuevo: rachel@lajiribilla.cu y rachel.drojas@gmail.com
Perdone el despiste…
Saludos cordiales,
Rachel
Bienvenido mi amor. te escrii por mail