LAS MIL Y UNA ENTRADAS DEL CINE CUBANO
Hay una reflexión del polémico escritor francés Louis-Ferdinand Céline que me gusta mucho, y que dice así: “Estamos infectados por la publicidad. Resulta realmente innoble. Solo hay que hacer el trabajo y callarse. Eso es todo”.
Nada me parece más estimulante que hacer las cosas en función de uno mismo, y no de ese circo social donde los egos se entregan a una desenfrenada competencia en pos de efímeros protagonismos. Sin embargo, hay instantes en que es legítimo hablar de lo que se hace, no sea cosa que la falsa modestia termine convertida en la más ridícula forma de poner de manifiesto la vanidad.
Por eso ahora me hago eco de lo que WordPress acaba de notificarme: el post anterior fue el número mil colgado en este blog. Para alguien como el que escribe esto, que descubrió la fascinación que provoca la literatura a través de Las mil y una noches, el mil tiene una connotación especial. Casi mágica.
Aquellos esfuerzos de Scheherazade por mantener en vilo la atención de su despiadado oyente (sabiendo que en cada intento le iba la vida), todavía representa en mi mente una de las mejores maneras de describir lo agónico que puede devenir este extravagante placer: el placer de tejer y destejer relatos que se nutren de las memorias escuchadas a los otros, y que tal vez mañana alguien recuperará, para seguirlas contando a los que vienen detrás.
Cada una de las mil y una entradas que se han colgado en el blog, registran un fragmento de eso inefable que en este período de la existencia humana hemos llamado “audiovisual cubano”. Es un retrato mínimo, lo sé, pero al devenir gestión colectiva tiene la virtud de multiplicar hasta lo indecible las posibilidades de acceder a sus numerosas facetas. Aquí lo de “mil entradas” tiene un doble sentido.
Abrir un blog, escribir en él (fundamentalmente desde Camagüey) sobre lo que entendamos, sin que nos quiten el sueño las reglas hegemónicas, las exigencias académicas que reportan “autoridad”, las utilidades que pudiera concedernos la ocupación de asuntos “más serios” (mejor reconocidos), o los embates de los detractores más tenaces, tiene mucho de liberador. De allí que uno termine en deuda con todos los que han ayudado a sostener el sitio con sus lecturas, sus comentarios, sus críticas, y sobre todo, sus contribuciones, las cuales me hacen llegar del modo más desinteresado.
Es en virtud de esa deuda impagable que vuelvo a mostrar un gran orgullo por mi faceta de bloguero camagüeyano. Y sin olvidar la gran verdad expuesta por Céline, hago también mía la célebre reflexión con la que Descartes cierra su Discurso del método, y que tantos siglos después se empeña en atesorar la misma vigencia emancipadora:
“Esta declaración que aquí hago bien sé que no ha de servir para hacerme importante en el mundo; mas no tengo ninguna gana de serlo y siempre me consideraré más obligado con los que me hagan la merced de ayudarme a gozar de mis ocios, sin tropiezo, que con los que me ofrezcan los cargos más honorables de la tierra”.
Juan Antonio García Borrero
Publicado el enero 26, 2012 en BLOGOSFERA. Añade a favoritos el enlace permanente. 10 comentarios.
Este es un blog fabuloso Juani, así que te adicioné a mi lista de blogs, espero que más gente te lean cada día.
un abrazo.
Juani:
Felicidades en este “milestone”. Que vengan miles mas por ahi. Lo demas , te lodigo en persona.
Eso es lo que vale, constancia, sinceridad, talento. Que cuelgues las próximas mil.
Felicidades, y un abrazo solidario, por tu quehacer y actitud, que estimulan a los que desde diferentes espacios también batallamos por la existencia de un debate franco, constructivo, solo así llegaremos a la sociedad libre de prejuicios que todos deseamos, Tomas siempre cimarrón
Puedes sentirte orgulloso de haber mantenido este blog a pesar de todo.
un beso de Nancy
Hola mi querido Juany.
Como te imaginaras: muchísima alegría me dan (además de mucha luz, como siempre) tus mil y una pupilas insomnes de cine. Desde esta otra orilla, celebro tu blog, tus ideas, tu trabajo, tu amistad. Mil y una (y muchas más) felicitaciones, mi hermano. Recibe un abrazo grande que llegue con respeto y cariño y admiración hasta ese terruño desde donde has sabido mirar al mundo, como pocos suelen hacer. Cuídate, bro. LLL
Querido Juany:
Por suerte no te estás jugando la vida como Scheherazade, o tal vez te
la estés jugando de otro modo. Lo cierto es que nos alegra mucho, el
número 1000 es señal de algo y creo que de algo grande. Te parece…
FELICIDADES
Dayana y Eliecer
¡Wow,Juani! Te admiro y te envidio… No tienes que hacer tanto despliegue de modestia. Orgulloso legítimamente tienes que estar por tu perseverancia…
Dijo una vez García Márquez que el oficio del escritor es solitario…
No puedo imaginarme tu sentimiento, pero, al menos yo, cada vez que leo uno de tus comentarios, me siento que estoy sentado frente a ti, conversando (a veces hasta me imagino las sendas tacitas de café en la mano).
Tú no tienes por qué sentirte solitario, escribiendo tu blog… Estás siempre junto a todos tus lectores.
Un abrazo siempre,
Llufrío en Astoria, NYC
Coño que bien! Felicidades! No pensaba eran ya tantas entradas!
Quiero agradecer a todos los amigos que me han hecho llegar los anteriores comentarios. Y agradecer una vez más a Manuel Zayas y Ana López las respectivas ayudas que me brindaron en su momento, para que las que ahora suman mil y una entradas no se perdieran cuando cerró la plataforma Nireblog. Un abrazo a todos,
Juan Antonio