TOMÁS FERNÁNDEZ ROBAINA SOBRE EL KKK EN CUBA

Estimado Juan Antonio García Borrero:

Te respondí el correo recibido pero no sé porque cuando lo reenvié se perdió todo lo que había escrito, y no sé si ahora me salga con la misma frescura que la vez anterior. Tu contribución es muy importante, pues ahora tenemos sobre la mesa uno de los tantos hechos de nuestra historia que han sido silenciados, independientemente de la importancia o no que pudiera tener algunos de ellos. Justamente la existencia del Ku Klux Klan en Cuba evidencia, aunque sea minoritaria, la sobrevivencia de un racismo fuerte, no muy concientizado, por las razones que se alegan para la eliminación de tal organización, pero cuyas esencias eran bien conocidas por sus fundadores y simpatizantes, porque se inspiraban en el surgido en los Estados Unidos, sitio donde surgió como consecuencia de la abolición de la esclavitud en ese país.

Tu texto ha servido no solo para que aparezcan testimonios de tus amigos hablando sobre esa realidad en Camagüey, que fue uno de los sitios donde el Partido Independiente de Color tuvo menos simpatizantes. Realmente me uno al criterio de Reynaldo González, a ambos nos interesa esa parte de nuestra historia que aún sigue oculta, y tú has develado una de ellas de forma muy positiva.

En la bibliografía de Temas Afrocubanos hay un asiento encontrado en el Diario de la Marina, que menciona a esa organización en La Habana. Por otra parte, se ha tratado de estimular a que algún joven investigador tome ese toro por los cuernos tratando de que se adentre en ese asunto, ya que no hay un estudio serio, profundo sobre la importancia real o no del Ku Klux Klan entre nosotros, pero el solo hecho de su creación, ya refleja, como dije anteriormente, la existencia de un racismo histórico, y actual al cual hay que prestarle la atención debida.

La lectura de tu texto me hizo recordar a Israel Echevarría, uno de los refencistas más eficientes de la Biblioteca Nacional en su época de Oro, de él aprendí que por muy controversial que pueda ser un libro, siempre aporta algún dato, alguna referencia que puede ser útil a alguien, y en buena medida ese criterio se ve materializado por la referencia que hace Fowler a la cronología preparada por Julio Domínguez, donde se da información sobre esa racista organización, que también ha enriquecido la Cronología histórica, cultural y bibliográfica de los negros en Cuba, que se encuentra en proceso.

También este intercambio de correos sobre el tema, me refiero al que ha hecho aparición en la intranet cubana, fundamentalmente, contribuye a una de las orientaciones emanadas del Comité de Lucha Contra el Racismo, presidido por el Dr. Eduardo Torres Cuevas. Concretamente el Comité planteó la conveniencia de usar los órganos de prensa existentes, la prensa plana, la radial, la televisiva nacional y provincial, además de las redes sociales de comunicación que ya habíamos estado usando, en el cual se ha destacado muy singularmente Tato Quiñones por la distribución y redistribución de importante información relacionada con la lucha en contra del racismo, principalmente de las acciones cívicas y revolucionarias de la Cofradía de la Negritud, sin dejar de mencionar otras, como las realizadas por el Comité Ciudadano de Integración Racial.

Por eso aplaudo la aparición inesperada de este debate, porque satisface la sugerencia planteada en el Comité de Lucha contra el Racismo, ya mencionado, de utilizar esos espacios para dar a conocer los pensamientos y textos de todos los que en Cuba desde la colonia hasta el presente luchamos por una sociedad más participativa y donde se lucha de modo objetivo contra el racismo y todos los prejuicios heredados y reproducidos constantemente en virtud de la cultura y la educación impuesta por las potencias coloniales que tomaron por las fuerzas los territorios donde crearon sus colonias, copiando lo positivo y lo negativo que traían, con una visión discriminadora de todo lo que no perteneciera a sus códigos eurocéntricos.

Se debe hacer más entre nosotros de lo que estamos haciendo en el frente del rescate de las verdades históricas, que la mayoría de las veces se reconocen solo de palabra, académicamente, pero no en la práctica social, y por supuesto este es un fenómeno no particular de Cuba, en todos los países donde hay población negra y blanca se puede apreciar la transnacionalidad de esos procesos históricos y sociales. Por eso la reacción liberadora y revolucionaria de las minorías mantenidas en la subalternidad por la cultura y el poder político eurocéntrico en todos nuestros países de América, y no es por un simple deseo intelectual que el 2011 este dedicado a la reivindicación histórica y actual de los afrodescendientes, los que engrosan las grandes mayorías, conjuntamente con los aborígenes, de los sectores sociales más urgidos de reivindicaciones sociales, económicas e históricas.

Por eso me es de mucha alegría participar en este debate, que por reducido y limitado que pueda ser, se integra completamente a la sugerencia dada por el Comité de Lucha contra el Racismo ya mencionado. Ampliemos los espacios, para que se conozcan aún más los pensamientos de otros hombres que además de Martí, Maceo, Juan Gualberto Gomez y Martin Morúa Delgado, también se enfrentaron de manera valiente a los prejuicios y discriminaciones que sufrían como consecuencia del racismo dominante en nuestro país. Demos a conocer el pensamiento de Rafael Serra, de Evaristo Estenoz, de Lino Dou, Gustavo Urrutia, Cesa Pinto, Juan Marinello, Teodoro Diaz Fabelo, Juan René Betancourt, por cierto, camagüeyano de pura cepa, de Walterio Carbonell, y también de mujeres como Catalina Pozo Gato, entre otras profesionales que de forma más o menos sistemática colaboraron en revistas cubanas y otras que esporádicamente también dejaron plasmados sus criterios de forma escrita. Solo haciendo llegar el saber verdadero a la mayoría de nuestra población, de manera objetiva, sin resentimiento se logrará sembrar y ampliar el respeto y la convicción de que es muy importante poseer el conocimiento de todo lo ocurrido negativamente para evitar que puedan reproducirse los males que nos han aquejado durante siglos.

Ese es el único objetivo que anima acciones como las que han puesto a debate la existencia del Ku Klux Klan en Camagüey. Sigamos en la batalla, ampliemos los espacios, las trincheras, ahora más que nunca reafirmándonos críticamente en nuestro origen, en nuestra historia, en nuestra realidad actual. Solo así podremos salir adelante en la larga marcha y en el no finito deber de construir una sociedad donde el respeto al otro, no sea como ha sido históricamente la frase de Cuba con todos y para el bien de todos, cuando justamente nuestras luchas sociales evidencian que nunca ha sido así, no obstante lo poco o mucho que objetivamente avanzamos en ciertas áreas de nuestra sociedad durante el periodo revolucionario.

Adelante pues, sigamos en combate,

Tomás Fernández Robaina, siempre cimarrón.

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Publicado el marzo 19, 2011 en POLÉMICAS. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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