ROLANDO PÉREZ BETANCOURT SOBRE “EL GRITO” Y LA POLÉMICA
Un saludo, mi estimado Juan Antonio, luego de bastante tiempo sin encontrarnos, aunque se te lee. Publicas unas líneas de Alexander Delgado Sosa en torno a la polémica causada por “El grito” (que no he visto) y en ellas el realizador del programa del Telecentro de la provincia Granma ––al que no se le permitió pasar el corto–– hace referencia a la película “300” y a un artículo mío publicado en Granma que, según puede inferirse, sirvió de pretexto a un funcionario de la provincia para prohibir la exhibición del filme con lo cual se me monta, en carambola subjetiva, en el siempre difícil carro de los censores.
Vislumbro, sin embargo, que la referencia de Delgado Sosa no tiene ninguna intención torcida hacia mi persona ni mucho menos y es exacta en cuanto a fechas, pero no obstante deseo aclarar algunos puntos: en abril del 2007 salió efectivamente el trabajo en Granma analizando el filme y dándole hasta con el cubo, pero diciendo también que si se exhibía (y ya yo tenía la intención de pasarlo en “La séptima Puerta”) había que servirse de él para demostrar cómo Hollywood no había cambiado muchas de sus esencias.
Para sorpresa mía ese artículo fue ampliamente difundido en INTERNET y, ¡caite patrás!, hasta el gobierno iraní, cuyo pueblo era agraviado en la película, lo colgó en un sitio oficial, es decir, comprendieron perfectamente los ofendidos la intención del escrito acerca de que la cinta era tan burda que había que servirse de ella para desenmascararla.
Menos de tres meses después abrí la programación de verano del 2007 exhibiendo “300″ con la advertencia de que ese día pondría “un veneno” (literalmente), “una toxina ideológica, política, racista, belicista, xenófoba, eurocentrista y defensora de esa eugenesia reaccionaria que grita a los cuatro vientos que la raza blanca es superior, la mejor de todas y de ninguna manera debe dejarse contaminar por otras razas “de poca monta”.
Este es mi insignificante bocadillo dentro de una trama mayor, “El grito”, corto que trataré de ver. Te remito copias tanto del artículo publicado en Granma como del guión del programa relacionado con el filme “300″.
Un abrazo,
Rolando Pérez Betancourt
PD: DE ALEXANDER DELGADO A ROLANDO PÉREZ BETANCOURT
Estimado Rolando:
Leí con interés su comentario sobre los antecedentes de “El Grito” que yo había escrito, y ante el evidente desencuentro me explico de una mejor manera. En primer lugar cuando se publicó su crítica sobre “300″ en el Granma, habíamos decidido poner la película con el mismo enfoque de la burda manipulación de la Historia. Sus comentarios corroboraron la idea que teníamos, e incluso utilizamos el último párrafo de su trabajo para finalizar el programa. Esa misma semana estaba todo listo para que “300″ saliera al aire.
En ningún momento impugnamos nada de su crítica ni lo montamos en el carro de los censores. Lo que quise decir fue que la persona que censuró “300″ no tenía otro vínculo con el filme que los criterios vertidos por Usted, y la interpretación que resultó de la lectura fue hizo aquel fue que “300″ no se debía poner. Ni siquiera la había visto. Esa fue la interpretación que ÉL hizo. La mía fue que sí podía publicarse la película, algo que habíamos decidido al margen de su crítica.
Dos valoraciones de un mismo fenómeno que a esa persona sirvió de pretexto para censurarla. Tampoco interpretamos que Usted estuviera en contra de la publicación de “300″. Todo lo contrario. He seguido su obra y considero que coincidimos en el hecho de que censurar no es la solución para el crecimiento espiritual. Es necesario confrontar criterios y apreciar el arte en todos sus matices sin tener miedo a que el público vea lo que algunos piensan que le pueda hacer daño. Subestimar al Respetable nunca ha sido mi estilo de trabajo y creo que tampoco ha sido el suyo.
Puedo decirle que lo que el censor quiso evitar fue precisamente lo que ocurrió. Al otro día y durante una semana completa, los bancos de películas de Bayamo no podían suplir la demanda del público que fue a buscar el filme que le habíamos escamoteado. Hacía años no veía una sala de una casa llena de personas alrededor de un televisor viendo la película alquilada. Muchos se tragaron el veneno racista, reaccionario y manipulador sin el antídoto que la televisión proponía. Es cierto que muchos no sabían que la Persia de ayer es el Irán de hoy, ni conocían que Jerjes nunca fue una loca de carroza; pero la información se incorporó impunemente al pensamiento de personas que quizás no conocen de Historia Antigua y que buscando acción, patá y piñazos o simple entretenimiento fueron manipulados tan burdamente. Con el programa pretendíamos que ese público escuchara el criterio del especialista, viera la película y al final se formara su propia idea.
Como puede ver, no hay disonancia alguna. Espero que sigamos en debates como estos que no hacen más que enriquecer la obra.
Saludos,
Alexander Delgado Sosa
Publicado el diciembre 14, 2009 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Comentarios desactivados.