JOSÉ LLUFRÍO SOBRE LOS GUERREROS Y CUSTODIOS TECNOLÓGICOS DEL ICAIC (2)

Alguien debe contar la historia del Taller de Partes y Piezas, situado en 25 esquina a 10 en el Vedado, donde se fabricaba todo, desde un mecanismo de “cruz de malta” para los proyectores, hasta el cromado duro de carretes dentados para todo tipo de equipo de cine. Quiero mencionar dentro de este taller a dos que me fueron muy cercanos y queridos amigos y compañeros: René Calichs, y Alberto Ramos. Calichs, o como lo conocían casi todos, “Caliche”, era una persona con manos de oro. Podía reproducir cualquier equipo mecánico idéntico a su original.

Dos anécdotas: Cuando llegó a Cuba el equipo de filmación de “Soy Cuba”, traían una sola cámara, la en aquel entonces innovadora “ECLAIR”, pero tenía un defecto: Cada vez que se quería utilizar la cámara en un cierto ángulo, el motor se trababa. René Calichs fue el único capaz de reparar ese defecto de la cámara, según brinda testimonio uno de los operadores de cámara de la película, Alexander “Sasha” Calzatti. En otra ocasión, y para participar en un equipo de pesca de la aguja, en el Torneo Ernest Hemingway, Calichs pidió prestado un costoso carrete de pesca marca “Penn”. Al terminar el torneo, el dueño vino al taller a recoger su carrete, y Calichs lo recibió con dos carretes sobre la mesa, y le dijo, escoge cuál es el tuyo… Hubo que buscar el nombre estampado de fábrica, para identificar el original, ya que el que Calichs había construído, era absolutamente idéntico…

Con talentos como ese, y la pasión de lograr que el Cine Cubano creciera y prosperara, los técnicos y mecánicos del Taller de Partes y Piezas jugaron un importante papel en mantener todo funcionando durante años…

En los laboratorios existía otro grupo de mecánicos-artesanos-técnicos, que reunían en si mismos todas estas características, y que resolvieron no pocos problemas técnicos para mantener los laboratorios funcionando…

Digo los laboratorios, y aprovecho para mencionar otro, además de Cubanacán y el del Noticiero, o de “Tuto”. Se trata de “Telecolor”. Telecolor era el nombre de la empresa de Gaspar Pumarejo que introdujo en Cuba la primera emisora de TV en colores en Latinoamérica: Canal 12 de TV, en 1958. Al nacionalizarse todas las instalaciones de las empresas de Pumarejo, queda en manos del ICAIC un laboratorio y pequeño estudio, situado a la entrada del “Bosque de La Habana”, conocido por las actuales generaciones como “Parque Almendares”.

Esta instalación tenía máquinas para procesar película de 16mm solamente, en blanco-y-negro y en colores. Las máquinas fueron modificadas y adaptadas para trabajar con el sistema de negativo y positivo, para cine en 16mm, y fue la base de apoyo fundamental a los planes de “Cine-Móviles” que llevaron la maravilla de la imagen en movimiento a todas partes del archipiélago cubano, desde el pueblito de “Los Mulos” en la Sierra Maestra (¿Recuerdan el documental “Por Primera Vez”?), hasta los barcos de pescadores en los mares alrededor de Cuba. Hay que recordar a los lectores más jóvenes que no existía video en formatos portátiles (cassettes) en esa época…

Todas esas modificaciones y adaptaciones, así como la operación de ese laboratorio de 16mm, que todos siguieron llamando “Telecolor” estuvieron en manos de los mecánicos y técnicos del ICAIC. Gente como Neno Alba, Antonio Alpízar, Oscar Nager, Asterio Clemente, otros más, cuya labor fue igual de importante, pero cuyo nombre se me escapa… Y los que operaban el laboratorio, desde la directora, María Estrabao, hasta los operarios Mario Fraga, Blas Mora, Gabriel Aparicio, José Piña, Arnaldo Galeano, Freddy Figueroa, Rosita, la esposa de Alpízar, y aquellos cuyos nombres se me siguen escapando…

Escribir toda esta historia, que yo viví durante 30 años, y la parte que escuché de labios de los que llevaban 10 ó 12 años más que yo en el ICAIC, solamente de memoria no resulta fácil, y el resultado no es justo. Esta historia requiere investigación y recopilación, porque es parte de la historia del Cine Cubano, y no solo basta con hacer una recopilación de las películas producidas, ni de los artistas que las realizaron, sino que se necesita conocer más de todo el esfuerzo de la industria “invisible” y de los trabajadores “anónimos” que también las hicieron posible, para poder hablar de una Historia del Cine Cubano…

José Llufrío (Químico y Tecnólogo de los laboratorios del ICAIC 1972-2002)Actualmente químico de los Laboratorios Technicolor en New York.

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Publicado el octubre 30, 2009 en OFICIOS DEL CINE. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Yo escribí sobre ellos , pero , claro , como dice LLufrío, ROMÁNTICAMANTE , , pero que bueno que en este Post él ofrece muchos datos importantes , Los dos Post juntos harían lo casi perfecto, digo yo.

  2. lourdes calichs caparros

    Gracias a usted por recordar en este Post, los trabajos de mi querido padre Rene Calichs.y gracias por el reconocimiento de tan inteligente figura. Me siento orgullosa de poder leer todo esto que aporto al ICAIC, sus esfuezos con tanto amor a su trabajo por tantos anos,lo recuerdo siempre pensando y crando y bien recuerdo el carrete de pescar y muchos mas.
    Me siento muy conmovida por que para mi fue algo grande como padre,amigo y mas.
    Gracias muchas gracias por tan lindos recordatorios y reconocimientos a tantos talentos del ICAIC.
    Muchas Felicidades por el nuevo 2010.\
    LOURDES CALICHS HIJA DE RENE CALICHS.

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