LA ROSA BLANCA (1954), de Emilio (El Indio) Fernández

“(…) Tuve una amistad muy estrecha – y no recato lo que estoy diciendo- con Fulgencio Batista; cuando vino a México fue agasajado por todos los sectores (…) después asaltó la Presidencia de la República. Se acordó de mí y me fui a Cuba, ya entonces éramos amigos íntimos, le hablaba de tú. El jefe de la misión mexicana era José Vasconcelos, quien me dijo: “Usted va a presidir la delegación (…) Di ese discurso en el Capitolio. Se iba a celebrar el Centenario de Martí y Batista me dijo: “¿Qué te parecería que con Emilio Fernández hicieras otra película?”. De esa manera resultó “La rosa blanca”, muy mala, malísima. Emilio no entendió a Martí, el elemento épico de la cinta, entonces se metió a Iñigo de Martino y acabó peor. La cinta se filmó parcialmente en Cuba y luego en México; el gobierno cubano lo pagó íntegramente.” (Mauricio Magdaleno, guionista)

“En el estudio cada vez más profundo y detallado que se hace de la obra de Emilio Fernández, “El Indio”, la película “La rosa blanca”, filmada por encomienda de la Comisión Organizadora de los Actos y Ediciones del Centenario de Martí, ocupa un lugar relativo y de poca significación. Pero para quienes estuvieron cerca o dentro de aquel proyecto, fue la oportunidad de ver y oír en plena acción a una de las más legendarias figuras del cine universal, nacido al arte fílmico bajo la inspiración de Serguei M. Eisenstein y John Ford, en síntesis prodigiosa que divulgaría en todos los confines lo que él entendía que era el alma de México.

Es curioso que cuando El Indio ya decaía en México, su fama crecía en el resto del mundo. El había realizado en 1950 una película titulada “Un día de vida” que dedicó “a Cuba y a Martí”. El guionista principal de Fernández, Mauricio Magdaleno, fue el autor del libro “Fulgor de Martí”, que dio base al futuro guión de “La rosa blanca”. Se eligió al Indio para dirigir la película sobre todo por su inmenso prestigio de un decenio de deslumbradoras imágenes.

En medio de una encendida polémica, la presencia del equipo de Fernández y Figueroa en Cuba sirvió para que muchos jóvenes aprendieran más de cine. Las sociedades culturales les rindieron homenajes y Gabriel Figueroa habló en la Universidad de La Habana sobre el futuro de la cinematografía en colores. La cinta fue una superproducción a un costo de $ 310,000.00 (por un error de copia el libro del Centro Pompidou “Le Cinema Cubain” dice 510 mil).

En ella se utilizaron planos de archivo de la secuencia del baile de la película “Bugambilia”. Las secuencias de cargas al machete han pasado a formar parte de la imaginería ya clásica de nuestras gestas libertadoras. A muchos les sorprende cómo pudo aparecer en la cinta la carta a Manuel Mercado, que contiene el máximo mensaje antimperialista de Martí. En realidad, la carta que pasó la censura previa oficial sin tropiezos fue la carta a la Madre, Doña Leonor Pérez, pero en el terreno se filmó la de Mercado.

Cuando se proyectó la película ya concluida, algunos funcionarios oficiales se alarmaron: pero la autoridad superior, en gesto sorpresivo respondió como Poncio Pilatos: “ Lo hecho, hecho está”, y autorizó su exhibición. Durante el rodaje, como era su costumbre, El Indio se hacía acompañar por el guitarrista Antonio Bribiesca, uno de los más famosos que ha dado México, y lloraba de emoción junto con sus actores. Hablar “con acero” era su exigencia en las escenas dramáticas. Así, insistió en matizar innumerables veces el momento previo a la caída de Martí en Dos Ríos, para la que el protagonista no permitió el uso de un doble.

José Martí, exaltado se dirige a montar en su caballo. Su ordenanza, Ángel de la Guardia, le grita alarmado: “Atrás, señor Presidente, atrás.”. Martí, decidido, lo encara: “Para Cuba no hay más que adelante.”. Fue uno de los momentos más emotivos que se recuerdan del rodaje del filme. Lamentablemente, esa escena, por necesidades del montaje, no quedó en la versión definitiva de la película.” (Walfredo Piñera, crítico de cine)

“El proyecto en torno a una cinta acerca de Martí venía desde la época de la presidencia de Carlos Prío Socarrás (1948- 1952). Para la dirección de esa cinta se escogió al mejor realizador latinoamericano de entonces, el mexicano Emilio “El Indio” Fernández. Y es ahí que surge la primera discrepancia por no ser cubano el director; pero si tenemos en cuenta el latinoamericanismo de Martí así como su amor a la tierra azteca, vemos que no hay contradicción. (…) De otra parte el guionista, Mauricio Magdaleno (quien habitualmente trabajaba con “El Indio” Fernández) era un reconocido especialista en Martí, al punto que escribió el libro Fulgor de Martí. Y por su lado, Fernández ya había realizado en 1950 “Un día de vida”, homenaje a Cuba y Martí (dos de sus grandes amores) y donde la heroína del filme era la periodista cubana Belén Martí y casualmente la contraparte masculina era Roberto Cañedo, quien encarnaría al Apóstol en lo que fue finalmente “La rosa blanca”.

Del lado contrario a los ataques estaban los que preferían a que terminara la filmación para, sobre la base de los resultados, poder juzgar el filme. (…) Había errores, señalados incluso por Jorge Mañach, el más grande conocedor de la vida de Martí, y autor de la ya clásica biografía “Martí, el Apóstol”. Pero eran más los aciertos, amén de salir en la cinta la carta a Manuel Mercado (debido a presiones de algunos de los productores cubanos) lo que constituía un acto de valentía política en la coyuntura de entonces.

Además, se destacaban los amores de Martí con Carmen Miyares de Mantilla. De todos modos el régimen batistiano manipuló la ejecución de esta cinta en favor de sus intereses y su estreno, efectuado en el cine Radiocentro (hoy cine Yara) el 11 de agosto de 1954 se anunció del siguiente modo: ‘Estreno de gala, organizado por la Primera Dama de la República, Sra. Martha Fernández de Batista, a beneficio de la Casa de Beneficencia y Maternidad”. (Raúl Rodríguez, investigador).

Ficha Técnica:
LA ROSA BLANCA (1954)/ Cuba-México/ 120’/ Dirección: Emilio (El Indio) Fernández/ Productor: Felipe Supervielle, Justo Rodríguez Santos, Eduardo Hernández/ Argumento y guión: Mauricio Magdalena, Emilio (El Indio) Fernández, Iñigo de Martino/ Fotografía: Gabriel Figueroa/ Música: Antonio Díaz Conde/ Edición: José Bustos/ Actúan: Roberto Cañedo, Gina Cabrera, Julio Capote, Dalia Iñíguez, Raquel Revuelta, Julio Villarreal, Juan José Martínez Casado, Rodolfo Landa, Rebeca Iturbide, Gaspar Pombo, Celestino San Gil, Rafael Alcaide, Miguel Inclán, Andrés Soler, Arturo Soto Rangel, Palma de Ribera.

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Publicado el octubre 4, 2009 en DEL ARCHIVO. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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