DOS DE GUILLERMO CABRERA INFANTE

Cabrera Infante: Sí, y le debemos el respaldo al francés Henri Langlois, quien había fundado la cinemateca francesa en 1936 y fue hasta su muerte un aventurero. Desde 1950 mandaba películas a lo que él debía ver como un país remoto y peligroso. Nosotros llamábamos a nuestro grupo la “cinemanteca”. Cuando Germán Puig lo visitó en París me dijo que vivía en el cuarto de hotel más cochambroso que había visto en su vida, lleno de latas de películas de nitrato, en medio del que Langlois fumaba sin la menor conciencia del riesgo que corría.

(…)

Cabrera Infante: Algún día haré un libro sobre gente que he conocido en Cuba o en el extranjero.

Pregunta: Por ejemplo.

Cabrera Infante: Hemingway, con el que navegué y al que vi pescando, pese a que lo único que sacó fue una buena borrachera. Mae West, von Sternberg o Marlon Brando al que conocí en La Habana invitado por un director de teatro cuando era un perfecto desconocido. Después de una entrevista me propuso comer y terminamos pasando toda la noche en cabarets. De pronto, en un lugar cerca de la playa empezó a recitar y me preguntó si conocía los poemas. Al oírme decir que era Elliot me preguntó: “¿Cómo lo sabes”? y yo le contesté: “¿Y tú como sabes recitarlos”?

Tomado de “Fernando Carvallo. Un infante de celuloide. Conversación con Guillermo Cabrera Infante. Revista “La Gran Ilusión”, Nro. 9, 1998, Perú, Lima, p 5.

PD: A PROPOSITO DE BRANDO Y CAIN

Le he estado dando vueltas a esto que comenta Cain acerca de la presencia de un “desconocido” Brando en La Habana, y la verdad es que la cuenta no da. Como bien afirma José Galiño en su comentario, a mediados de la década de los cincuenta, ya el actor de “Un tranvía llamado deseo” y “Nido de ratas” era una auténtica celebridad.

Cabe la posibilidad de que Cain se estuviese refiriendo a esta otra visita de Brando a La Habana de 1948, de la cual se hace referencia en el blog de Rosa Ileana Boudet, pero eso tampoco encaja, pues por esa fecha Caín comenzaba a reunirse con Germán Puig y compañía. Eran demasiado jóvenes. De cualquier forma, ¿alguien sabe cuántas veces estuvo Marlon Brando en La Habana?

Juan Antonio García Borrero

About these ads

Publicado el abril 30, 2009 en CINEMATECA DE CUBA. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Jose Galiño

    Estimado Juan Antonio:
    Marlon Brando cuando vino a Cuba en febrero de 1956 no “era un perfecto desconocido” como dice Caín en tu reciente post. Por esa época ya lo identificaban hasta los parqueadores de la Playa de Marianao, porque había protagonizado, entre otras, dos de sus más memorables películas: Un tranvía llamado deseo (1951) y Nido de ratas (1954) como se puede apreciar en la entrevista que le realizó el excepcional, pero no tan veraz, crítico de cine y que apareció en la revista cubana Carteles de 4 de marzo de 1956 en las páginas de la 42 a la 44.
    Esta información no pretende ser más que un pretexto para felicitarnos a todos por tu espacio, pero al propio tiempo corroborar con este mínimo detalle, una vez más, el duro e ingrato oficio de buscador de verdades que te has impuesto.
    Un abrazo,
    José Galiño

  2. GUILLERMITO EL FABULADOR
    GCI como todo buen escritor, tenía una gran imaginación. Lo que no sabía, se lo inventaba y eso tal vez, es lo que hace que su literatura sea tan amena y que sus cuentos e historias, fueran inventadas o sobre personajes reales, tengamos que leerlas de un tirón orgásmico.
    Esa misma característica de gran fabulador no la hizo nunca a un lado cuando le tocaba comentar sus¨encuentros¨con todo tipo de figuras, fuera Marlon Brando o la Freddy.
    Admirándolo tremendamente como escritor, detesto hasta la nausea esa costumbre de GCI de hablar de todos como si los hubiera visto nacer y pienso ahora en una serie de crónicas en las que devela todas las aventuras homosexuales de Rodríguez Feo, Vrigilio y hasta de Lezama que sólo puedo imaginar las supiera, si el mismo hubiera estado implicado en situaciones tan íntimas. Comenta con un aire de veracidad tan grande las intimidades de éstos personajes que llega a molestar.
    Pienso que a Caín ( nunca escogió nadie mejor un sobrenombre) hay que leerlo y disfrutarlo como el gran fabulador que fue, sin detenernos mucho a pensar si es cierto o no aquello que nos cuenta,
    Lo que le comenta Brando y lo que él responde, se me antoja una escena -muy graciosa- para una película o un pasaje de cuento, que nunca llegó a desarrollar.
    Yo, al menos, lo leo y lo disfruto sin tomarlo demasiado en serio ni considerarlo con rigor histórico.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.502 seguidores

%d personas les gusta esto: