BRAINSTORM (2009), de Eduardo del Llano

Finalmente he podido ver el corto “Brainstorm”, de Eduardo del Llano, gracias a que fue programado en el Séptimo Festival de Cine Pobre de Gibara. El gesto es un homenaje hermoso a Humberto Solás, cineasta que al igual que Titón hizo de la honestidad intelectual (con todo lo que de contradicciones interiores implica eso) un verdadero hábito.

Al margen de ello, me ha parecido muy lógico encontrar a “Brainstorm” en un contexto como ese, donde se intenta promover un audiovisual que se distancie de los esquemas hegemónicos de producción y representación. El filme (al igual que los otros de la serie) delata la disponibilidad de muy pocos recursos económicos, a la par que nos regala un verdadero derroche de imaginación a la hora de combinar el humor con el enfoque crítico de uno de los grandes problemas que se percibe en la sociedad cubana: la ausencia de un periodismo que llame por su nombre a los males presentes en la construcción del socialismo.

No es la primera vez que el cine cubano se ocupa del asunto. Recuerdo aquel filme de Pastor Vega titulado “En el aire” (1988), donde una joven recién graduada de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Santiago de Cuba, debe realizar su servicio social por dos años en Radio Baracoa, y no para de chocar con una realidad donde convive el idealismo de algunos con el oportunismo de otros. En su momento ese filme fue bastante vapuleado por la crítica, pero tal vez si lo viéramos por estos días comprobaríamos azorados que muchas de las interrogantes que planteaba siguen “en el aire” y sin respuestas.

Yo no soy periodista. No he estudiado esas técnicas que permiten conformar las noticias que una mayoría espera a diario con ansia, porque sirven para facturar esa noción de la realidad que nos permite saber qué vamos a hacer cada día con nuestras vidas. Las únicas noticias que todas las mañanas intento poner en orden son las relacionadas con mi propia existencia, y que a juzgar por lo que insinúa “Brainstorm”, nunca van a ocupar las primeras planas de un periódico ni serán del interés de los que “orientan” desde arriba.

Esto último no me preocupa: creo que los seres humanos tendrán que inventar en algún momento un tipo de periodismo que ayude a que las personas de carne y hueso (no los ciudadanos en abstracto) aprendan a comunicarse mejor entre sí. No sé qué características tendrá ese periodismo, pero supongo que se parezca bastante a lo que ya va sucediendo con las nuevas redes sociales generadas por las tecnologías modernas.

De acuerdo: eso no es periodismo en su vertiente más convencional. Mas, ¿qué es el periodismo convencional? Voy a intentar provocar un poco, aún a riesgo de parecer absoluto. Sé que hay varias formas de hacer periodismo, pero hasta ahora como lector solo me he podido familiarizar con dos: uno es un periodismo que pudiéramos llamar “catastrofista”; y el otro es una “catástrofe edénica”.

El primero llegué a padecerlo de primera mano porque viví año y medio en España. Recuerdo que me gustaba leer cada mañana “El País” para ver cómo iban las cosas, pero a juzgar por las noticias que leía, las cosas no iban, sino que hace rato “ya nos fueron” (y nosotros sin enterarnos). Leer un periódico español (sea de izquierda o derecha, o de la derecha a la izquierda) es como sentirse un perfecto epitafio: no leemos las noticias; son las noticias las que tienen verdadera vida y desfilan alegremente ante nosotros, recordándonos con esa profusión de malas nuevas nuestra precoz y tenaz condición de lápidas humanas. Leer ese periodismo es algo así como amanecer cada día con hormigas en la boca de un miedo invisible, aunque colectivo.

Del otro periodismo (el que se practica con mayor frecuencia en Cuba), ya dije alguna vez que me hace sentir uno de los célebres músicos del Titanic, aquellos que no obstante la inminencia del naufragio, mantuvieron la gozosa cantaleta hasta el último minuto. Me basta ver en televisión a algunos de nuestros locutores y periodistas para convertirme en rehén de esa trágica sensación: allí están, describiendo el minucioso despedazamiento del mundo en ultramar, al tiempo que se empeñan en transmitir la impresión de que “aquí adentro” todo está bajo control.

Esos suelen ser los instantes en que hago “zapping”, y cambio de canal con tal de no perderme a esa misma hora el parte meteorológico que informan las abundantes goteras en el techo de mi casa. Hay más goteras que pesos cubanos ganados en el mes, pero con todo y la humedad del drama (para seguir evocando al Titanic), les aseguro que son noticias mucho más optimistas, por reales: al menos esas goteras no me ningunean como individuo, y me toman en cuenta así sea para mojarme y recordarme que existo. Que mojado y todo, sigo vivo, por lo que quizás algún día podré vencerlas.

En el festival de Gibara tuve mis temores de que “Brainstorm” no funcionara igual para un público extranjero. Sin embargo, el problema de “la verdad periodística” no es un asunto estrictamente cubano. Además, Eduardo del Llano ha sabido rodearse de buenos actores, y ha conseguido que sus colaboradores le aporten una fotografía y una edición verdaderamente dinámicas, sin puntos muertos.

“Brainstorm” merecería ser debatido en público: en la televisión cubana, por ejemplo. Me encantaría ser testigo de un debate donde los periodistas del patio expongan sus puntos de vista sobre la llaga que palpa el filme, con la misma pasión que por lo general examinan las llagas del resto del planeta. Un debate que vaya más allá de la retórica vacua, de las anécdotas con pretensiones de regla, y nos hable de la posibilidad de ensayar un periodismo que todavía no existe en ninguna parte: un periodismo que ayude a los ciudadanos a lidiar con sus dudas, sus frustraciones, pero con un sentido constructivo. Un periodismo que no subestime la inteligencia del que escucha, y donde “la mala noticia” (que es la única que hasta ahora parece digna de editarse por los periódicos que más se venden, o por los que se oponen a estos) no apague nuestra existencia cotidiana hasta hacerla invisible, sino que contribuya a mejorarla.

Doy gracias a Dios de que en este blog nunca será necesario esperar llamadas de nadie para decidir que “Brainstorm” es la noticia de primera plana del audiovisual cubano más reciente. Aún cuando ello pareciera una desmesura, me la permito por aquello que Elias Canetti recomendaba en su momento, y que el filme nos sugiere con similar énfasis: “Di tus cosas más personales, dilas, es lo único que importa, no te avergüences, las generales están en el periódico”.

Juan Antonio García Borrero

PD: En la pagina digital de EL CAIMAN BARBUDO puede encontrarse esta interesante entrevista a una parte del equipo de realizacion del corto.

Diálogo en círculo con el team Brainstorm
Preludio de una tormenta

Por Rafael Grillo

“No estoy esperando llamada alguna para publicar esta entrevista”, les digo para romper el hielo. En el aire capto todavía un poco de escepticismo. Nos hemos sentado formando una circunferencia, aunque sin mesa redonda por medio. Completo la broma con esta aclaración: “No estarán en la primera plana sino en la tercera, que es el espacio del periódico que dedicamos a las entrevistas”. Y enseguida comienzo el “interrogatorio” al cuarteto de involucrados en la ejecución de Brainstorm, un cortometraje de ficción en competencia dentro del Festival Internacional del Cine Pobre de Humberto Solás.

Monte Rouge, el primero de los cortos de Producciones Sex Machine generó mucha polémica. Ahora con Brainstorm, que ya es el sexto, está ocurriendo lo mismo… ¿Qué piensa de esto su director y guionista Eduardo del Llano?

Si Monte Rouge y Brainstorm son los que mayor interés han despertado, creo que eso está relacionado con la magia, ese misterio que determina qué logra el éxito y qué no. Nuestra intención es filmar hasta completar un Decálogo, siempre a partir de cuentos míos en que las tribulaciones del personaje Nicanor —una caracterización del cubano de a pie—, sirven para que toquemos aristas difíciles de nuestra sociedad. Pero no buscábamos ahora provocar nada en especial; simplemente, es una decisión de equipo el elegir cuál es el tema y la historia que vamos a realizar en ese momento. Si algo resalta en Brainstorm es que tiene uno de los elencos más impresionantes del cine cubano, pero siempre nos hemos esforzado por alcanzar la misma calidad técnica.

Luis Alberto (García), eres una de las caras más reconocidas del cine cubano hecho desde la industria, pero en los últimos años tu presencia también ha apoyado frecuentemente realizaciones en el cine alternativo. A Gibara vienes ahora por primera vez, ¿esto significa que has entroncado tu carrera con la filosofía del Cine Pobre?

Sex Machine comenzó haciendo cine indigente, ni siquiera cine pobre. Por eso estamos aquí, porque las características de nuestros cortometrajes son las mismas que signan a las otras producciones que vienen a este Festival. Si antes no había estado en Cine Pobre fue por razones de trabajo. Pero creo que seguiremos participando dentro de esta oleada del cine alternativo con pocos recursos, y es muy gratificante para nosotros que sea este Festival el que ofrezca espacio para exhibir y competir con Brainstorm, algo que antes había pasado con Intermezzo y Homo Sapiens, como parte de la Muestra Informativa. Es muy necesario que exista un Festival como este, que da la oportunidad para que sea visto todo ese cine joven al que la gente solo accede pasándoselo por memorias flash…

Ayer se hablaba aquí sobre la piratería y algunos planteaban que era muy dañina. Sin embargo, Brainstorm le debe a esa vía underground la posibilidad de ser un suceso. ¿Qué piensan ustedes de este tema?

Luis Alberto: Fifty-fifty… El que tiene los recursos para acceder a las películas y se apropia de ellas de forma ilegal es un descarado. Pero la gran mayoría no tiene esas posibilidades económicas, y hasta tanto no bajen los precios, si esa es la única vía, pues entonces que ¡viva la piratería! Yo soy el pirata No. 1, de otro modo no podría ver todas las películas que quiero.

Eduardo del Llano: Con lo que no estoy de acuerdo es con la piratería del extranjero, que se apodera de las películas, te la cuelgan en Internet, le hacen copias y la venden en tiendas, como si te estuvieran haciendo un gran favor y ni siquiera te han pedido permiso… Pero yo también soy un pirata de marca mayor, y la de aquí adentro no me molesta si esa es la única manera de que circulen los cortos nuestros y se vean.

De vuelta a Brainstorm… No pudieron venir el Pichi (Jorge Perugorría) y Néstor Jiménez, pero sí tengo delante a otros dos magníficos actores que intervienen en el corto. La colaboración de Alberto Pujols y Adria Santana es un espaldarazo para esta producción y para el movimiento en general de este cine independiente y pobre. Dime, Albertico, ¿por qué te enganchaste en la “tormenta de ideas”?

Me involucré no porque tuviera la percepción de estar en una nómina de lujo, sino porque me parecía un hecho artístico importante y en el cual me gustaba participar. Los artistas somos seres pensantes, y cuando estamos frente a una propuesta cuestionadora de la realidad que uno vive, y que te permite decir las cosas de manera inteligente, debemos sentirnos convocados a formar parte de eso. No tendría por qué ser necesariamente en un proyecto de tipo alternativo, si apareciera algo así desde la otra parte, lo haríamos también.

Y en tu caso Adria, ¿cómo llegaste a la reunión de prensa que relata Brainstorm?

Fue un gran privilegio trabajar en este proyecto, por el valor en sí de la propuesta, por el profesionalismo y la calidad de todos los que intervinieron en ella, y porque fue un trabajo creativo en el que Eduardo del Llano nos permitió a todos hacer aportes a partir de su guión. También porque nos divertimos mucho, aunque sin perder el sentido de la responsabilidad con el significado de lo que estábamos haciendo desde nuestra condición de gente que amamos este país.

Son las 4 y 20 minutos de la tarde y Brainstorm está a punto de ser exhibida en la pantalla del Jiba. Luego, a las 9 de la noche, pasará ante la vista de todo Gibara en una presentación pública en la Plaza Da Silva. El tiempo para conversar ya se nos agota y les pido unas últimas palabras antes de romper el círculo:

¿Cómo definiría brevemente la película cada uno de ustedes?

Eduardo del Llano: Brainstorm no representa una situación exclusiva de la prensa, sino que alude también a otros contextos en donde lo que se producen son “simulacros de debate”.

Luis Alberto García: Los cubanos se merecen una mejor prensa.

Adria Santana: En Brainstorm se refleja cómo la manipulación en los medios no es algo que ocurre solo en el exterior.

Alberto Pujols: La película es un llamado de atención sobre el peligro de vivir de espaldas a la realidad y sobre la necesidad de respetar la inteligencia de los demás y su capacidad de valorar las cosas.

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Publicado el abril 19, 2009 en REFLEXIONES. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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